Baño María

El baño María consiste en cocinar alimentos por medio del calor indirecto. Para ello introduce los ingredientes a cocinar en un recipiente y éste, a su vez, en otro recipiente más grande que lo contenga. Llena el recipiente grande con agua hasta que cubra la mitad del recipiente pequeño.  De esta forma primero se calentará el agua, que pasará el calor al recipiente donde tienes los alimentos.

Los pasos a seguir para hacer un baño María con éxito son:

  • No echar demasiada agua. Lo ideal es que cubra la mitad del recipiente pequeño. De otra forma corres el riesgo de que se produzcan salpicaduras y mojen los alimentos a cocinar.
  • Hacer una ebullición suave. Así evitarás las salpicaduras y los choques que se pudieran producir entre ambos recipientes por culpa del hervor. Para evitar esto puedes colocar un trapo en el fondo del recipiente grande, antes de echar el agua, para amortiguar los golpes (yo prefiero no hacerlo, es un poco engorroso).
  • Para recetas que requieran un tiempo preciso de cocción introduce los alimentos (o el recipiente con los alimentos) cuando el agua esté caliente.

¿Para que usamos este método?

  • Para cocinar flanes, budines… Estos requieren un proceso de cocción lenta.
  • Para fundir chocolate u otros alimentos delicados.  El chocolate suele quemarse con facilidad si lo fundimos directamente en el cazo.
  • Para mantener el calor de salsas, cremas… en esos momentos en los que tenemos que esperar un ratito para comer.
  • Para envasar al vacío. Mermeladas, salsas de tomate… Lo trataremos detalladamente en otro apartado.

Nota. Para fundir el chocolate al baño María no es necesario que lo tengas a fuego hasta que se funda por completo. Simplemente espera a que se fundan 2/3 o 3/4 del chocolate y remueve. El chocolate que hubiera quedado sin fundir, se fundirá con el calor residual.

Sobre todo has de tener en cuenta esto para chocolates más delicados, como el chocolate blanco o el chocolate con leche. Si no lo hicieras así te podría quemar y quedar grumoso. 

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