LA ACCIÓN PLENARIA DE POSESIÓN O PUBLICIANA
 
 

 

 

Resumen o Abstract.

 

 

El artículo que a continuación se desarrolla presente el origen y evolución de la acción plenaria de posesión en del derecho civil Mexicano, sus elementos e implicaciones para los sujetos que pretenden ejercer dicha acción, la diferenciación entre justo titulo y titulo suficiente prevista en el Código Civil, así como la forma de ejercer dicha acción, cómo debe estudiarse por el tribunal y, en su caso, la acción procedente contra el vencedor en juicio plenario.

 

 

Palabras clave: Acción Plenaria Posesión, Publiciana, Derecho Mexicano, Justo Título, Título Suficiente, Acción Reivindicatoria.

 

 

                                                                                          

 

LA ACCIÓN PLENARIA DE POSESIÓN O PUBLICIANA.

 

 

 

*Marco Antonio Tinoco Alvarez.

 

 

I.- Origen[1].

 

En el Derecho Romano, solo se otorgaba acción civil para recuperar la posesión de una cosa a quien fuera propietario, es decir, el dueño de un bien podía pedir su reivindicación.

 

El derecho pretoriano flexibilizó las acciones civiles, concretamente, la reivindicatoria, para que se diera nacimiento a una nueva acción protectora solo del derecho de posesión, el pretor que creó esa acción de la protección posesoria se llamó Publio y, en razón de su creador, a la que hoy conocemos como acción plenaria de posesión se le denomina también Publiciana, en honor al pretor que la gestó.

 

En aquellas épocas, la finalidad de la acción plenaria de posesión o publiciana, era otorgada a la persona que estaba en vías de adquirir una cosa en virtud de prescripción adquisitiva (usucapión) y que no podía reivindicarla por no tener título de propiedad.

 

En el derecho mexicano esa acción posesoria, se ha matizado pero conserva su esencia.

 

 

II.-  Naturaleza.

 

 

El derecho de propiedad, tiene subsumidos en él, en realidad tres derechos, como lo es el de disposición, la tenencia o posesión y el de los frutos.

 

Por tanto, la acción plenaria de posesión surge del derecho de propiedad, particularmente del derecho de posesión.

 

A su vez, la posesión tiene dos vertientes[2], la posesión originaria, de la cual goza el propietario del bien y, la posesión derivada, de la que disfruta cualquier persona que posea la cosa sin la calidad de propietario pero con título de poseedor, como acontece, verbigracia, con el arrendatario, con el comodatario, usufructuario, etcétera. Así, una cosa puede ser jurídicamente poseída por dos personas al mismo tiempo, con calidad diferente, el propietario, que aunque no detenta materialmente la posesión, se considera por la ley como poseedor originario y, el poseedor derivado, quien tiene título para poseer con esa calidad.

 

Quien posee a título de dueño, propietario, goza de acción para pedir se le restituya en la posesión originaria de la cual goza por disposición expresa de la ley, respecto de quien detenta la posesión real de la cosa, a esa acción, que tiene el carácter de real, se le denomina reivindicatoria[3], y, tiene por efecto, que el propietario que no está en posesión de la cosa la recupere con sus frutos y accesiones.

 

El derecho de posesión en sí misma no requiere de título para ser ejercida, ya que el artículo 790 del código civil para el Distrito Federal, dispone que la posesión es el ejercicio de un poder de hecho sobre la cosa; por tanto, la posesión es un hecho material, de detentar una cosa, sea esa detentación con título o sin él; pues se considera título legítimo para poseer al dueño de la cosa, al poseedor derivado y, al lado de ellos, se encuentra el poseedor precario que no tiene la posesión originaria ni derivada, pero si goza de la tenencia material de la cosa. Dicho de otra manera, posee el bien, pero sin derecho alguno.

 

Luego, la acción plenaria de posesión es una acción real, que tiende a proteger solamente el derecho a la tenencia material de la cosa a favor de quien detenta la posesión, pero esta acción solo se da favor de quien posee con título suficiente para disfrutar de ese derecho posesorio.

 

 

III.- Protección a la Posesión por el Derecho Civil Mexicano.

 

 

El artículo 803 del código civil para el Distrito Federal, ordena que todo poseedor debe ser mantenido o restituido en la posesión, respecto de quienes lo despojen o perturben en ella y no tengan mejor derecho para poseer. Ello da acción al poseedor que ha sido desposeído o a quien está por desposeerse, para recuperar o retener la posesión.

 

 

IV.- Forma de Proteger la Posesión.

 

 

Existen varias, por ejemplo las acciones interdictales, que son juicios en los que no se discute el origen de la posesión, es decir, si es con título o sin él, si es de buena o mala fe, sino que solo se debe acreditar que el actor está en posesión de la cosa y que fue despojado de ella o perturbado en el ejercicio de la posesión. Por la naturaleza de las acciones interdictales, en donde no se dirime la calidad de la posesión, la sentencia que se dicte en esos juicios son susceptibles de destruirse a través de un juicio posterior, como lo es el reivindicatorio o el plenario de posesión, según sea el caso, es decir, atendiendo a la calidad de quien fue vencido en el interdicto y la posesión que detenta.

 

Los interdictos, como su nombre lo indica son temporales, mientras se dice la última palabra, la cual se dictará en el juicio plenario o reivindicatorio.

 

En esas condiciones, otras dos formas de protección al derecho posesorio de bienes, lo son la reivindicatoria y la plenaria de posesión.

 

Para el caso, la que importa es la plenaria de posesión.

 

 

V.- Posesión con Justo Título y con Título Suficiente.

 

 

La posesión con justo título[4] ha sido abolida de casi todos los códigos civiles de la república mexicana. Sin embargo, para demostrar en juicio esa clase de posesión no bastaba con que quien fuera poseedor manifestara la causa, motivo o razón por la cual poseía a título de dueño, sino que además era menester demostrar el acto por virtud del cual poseía en carácter de propietario.

 

Esto es, la ley exigía demostrar al actor, en primer lugar, el acto por virtud del cual había adquirido a título de dueño, y, en segundo lugar, que poseía pero con calidad de propietario. El justo título era, en consecuencia, el acto traslativo de la propiedad que le daba la calidad de dueño para poseer a quien promovía el juicio.

 

Actualmente, el código civil para el Distrito Federal, en su artículo 806, ha proscrito la posesión con justo título, para que ahora solamente se exija un título suficiente, entendido este como la creencia subjetiva de quien posee para pensar que posee a título de dueño, sin que sea necesario demostrar el acto traslativo de propiedad a favor del actor, pues basta con que él crea que es dueño.

 

Hoy día, es mas flexible la ley, pues solo hay que demostrar el título suficiente con que cuenta el demandante.

 

El mismo artículo 806 del código civil para el Distrito Federal, preconiza que se entiende por título la causa generadora de la posesión, es decir, el origen, sin tener que demostrarlo. Hay poseedores de mala y buena fe, estos son los que tienen título para poseer, aquellos quienes no tienen título y, para efectos del juicio respectivo, tiene vital importancia la calidad de la posesión, pues es mejor la posesión fundada en título, cuando existen dos personas que poseen, debe estudiarse quien posee con mejor título.

 

Esa posesión[5] con mejor título, estatuida en los artículos 803 y 806 del cuerpo de leyes citados, es la materia y sustancia de la acción plenaria de posesión, pues en esta el juez deberá estudiar quien posee con mejor derecho, es decir, quién tiene mejor título para poseer; entendido el título como la causa generadora de la posesión.

 

Una de las características de la acción plenaria de posesión es precisamente que no interesa quien detenta la propiedad[6], es decir, el título material -escritura o documento-, pues el juez no debe juzgar con base en documentos, sino preferentemente en los hechos y, específicamente, con fundamento en quien tiene mejor título, es decir, derecho para poseer, debe analizar el, o en su caso, los títulos posesorios de los contendientes y, resolver quien cuenta con mejor título para poseer. 

 

 

VI.- Elementos de la Acción Plenaria de Posesión.

 

 

La Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha sustentado en jurisprudencia definida, que los elementos para tener por acreditada la acción plenaria de posesión son los siguientes:

 

1. Que el actor tiene justo título[7] para poseer.

2. Que posee de buena fe.

3. Que el demandado posee el bien a que se refiere el título.

4. Que es mejor el derecho del actor para poseer que el que alega el demandado. Para este efecto, el juzgador debe examinar cuál de los títulos exhibidos por las partes es mejor para acreditar el derecho a la posesión civil.

 

Si alguno de esos elementos no se demuestra por quien ejercita la acción posesoria, esta no procederá.

 

 

VII.- Acción Plenaria de Posesión Entre Co-Poseedores Pro-Indiviso.

 

 

Una de las cuestiones que mas ha motivado discusión en la doctrina, lo es cuando un bien se posee por dos o mas personas de manera indivisa, es decir, sin división de parte determinada.

 

La pregunta salta, que pasa cuando dos o mas personas poseen una cosa de manera indivisa, puede un poseedor a quien no se le permite continuar en su posesión, ejercitar la acción plenaria de posesión en contra del o los demás co-poseedores.

 

La respuesta es no. Porque la acción plenaria de posesión tiene por efecto que se restituya en la posesión a quien tiene mejor título para poseer, excluyendo a quien despojó de su posesión y si, el despojante también tiene derecho a poseer, pues posee con igual título que quien fue desposeído, resulta incuestionable que la finalidad de la acción publiciana no se cumple, ya que se reitera, esta tiene como objeto dar la posesión a quien tiene mejor título y quitar la posesión al despojante.

 

Por tanto, si ambos tienen igual título para poseer, al haber poseído de manera conjunta e indivisa, entre ellos no procede la acción plenaria de posesión. Apoya este criterio la tesis del rubro: ACCIÓN PUBLICIANA TRATÁNDOSE DE COPROPIEDAD, de la Tercera Ala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.[8]

 

 

VIII.- Acciones para Proteger la Posesión Derivada Originada por Algún Acto Jurídico.

 

 

Es necesario apuntar que cuando quien tiene la posesión originaria la deriva a favor de otro por virtud de un acto jurídico, quien detenta la posesión originaria no puede hacer valer la plenaria de posesión, sino la  acción que competa para que el acto jurídico quede sin efectos. Tal podemos decir de un contrato de arrendamiento, que puede ser invalidado por rescisión, terminación, nulidad o cualquier otra acción; pero el arrendador no puede ejercer la plenaria de posesión, sino que existiendo acción personal u otra, debe iniciar esa acción.

 

Pero la acción plenaria esta vedada entre contratantes[9], pero no respecto de terceros que entran a poseer la cosa y no tienen título; pues en este caso tanto el poseedor originario como el derivado si pueden accionar mediante la plenaria de posesión en contra del tercero poseedor, como lo manda el artículo 792 del código civil para el Distrito Federal. Pudiendo el poseedor originario pedir la restitución de la posesión para el poseedor derivado y si este no la quiere, puede pedirla para si.

 

 

IX.- Acciones en contra de la sentencia que resuelve favorablemente un juicio plenario de posesión.

 

 

Quien es vencido en juicio plenario de posesión puede valerse del juicio reivindicatorio. Esto es, quien resulta perdidoso en un juicio plenario de posesión y cuenta con el documento que acredita la propiedad del bien a su favor, puede ejercer la acción reivindicatoria para recuperar la posesión con que cuenta en calidad de poseedor originario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

 

ARELLANO GARCÍA, Carlos; “Teoría General del Proceso”, México, ed. Porrúa, 4ª edición, 1992.

 

GUTIÉRREZ Y GONZÁLEZ, Ernesto; “El Patrimonio Pecuniario y Moral o Derechos de la Personalidad y Derecho Sucesorio”, Puebla, Puebla, México, Ed. Cajica, 2ª edición, 1980.

 

PALLARES, Eduardo, Formulario de Juicios Civiles, México, Porrúa, 17ª edición, 1989.

 

ROJINA VILLEGAS, Rafael, Derecho Civil Mexicano, México, Porrúa, 7ª edición, 1991.

 

Diccionario Jurídico Mexicano, México, ed. Porrúa, 3ª edición, 1989.

 

 

Leyes, Códigos y Otros.

 

 

Código Civil para el Distrito Federal.

 

Apéndice de jurisprudencia 3ª Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 1917-1985.

 

Disco Compacto de Jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ius 2003.

 

 

 

 

 

Resumen Curricular del Autor.

 

*El autor es Licenciado en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Maestro en Ciencias con especialidad en Administración Pública por el Instituto Politécnico Nacional, Doctor en Ciencias por el Centro de Investigación y Desarrollo del Estado de Michoacán, Catedrático Decano de la Escuela de Derecho de la Universidad La Salle Morelia, Catedrático de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Rector del Ilustre Instituto Nacional de Estudios Jurídicos Políticos y Sociales de México A.C., abogado litigante.

 

 

Datos del Autor:

 

 

Nombre: Marco Antonio Tinoco Alvarez.

 

Domicilio: Av. Ventura Puente #1597-1, col. Electricistas, Morelia, Mich., México.

 

Mail:

 

marcoantoniotinocoalvarez@yahoo.com.mx

marco_milenio@hotmail.com

 

 

Teléfono: (443) 3159375.

 

Lugar y fecha de realización del artículo: Morelia, Michoacán, México a 6 de Octubre de 2003 (modificado de su versión original el 12 de Noviembre de 2008).



[1] ARELLANO GARCÍA, Carlos; “Teoría General del Proceso”, ed. Porrúa, 4ª edición, México 1992, página 274.

 

[2] Artículo 791 del código civil para el Distrito Federal.

 

[3] Artículo 792 del código civil para el Distrito Federal.

[4] Jurisprudencia firme del número 219, del apéndice 1917-1985, de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, del rubro: PRESRIPCIÓN ADQUISITIVA. POSESIÓN CON JUSTO TÍTULO.

[5] No. Registro: 242,038.- Tesis aislada.- Materia(s): Civil.- Séptima Época.- Instancia: Tercera Sala.- Fuente: Semanario Judicial de la Federación.- 42 Cuarta Parte.- Página: 75.- INTERDICTOS, NATURALEZA DE LOS.- Los interdictos no preocupan cuestiones de propiedad y de posesión definitiva, sino sólo de posesión interina; pero esta preocupación no es el medio sino el fin de los interdictos. O dicho de otro modo: a lo que todo interdicto tiende es a proteger la posesión interina del promovente, bien que se trate de adquirir, de retener o de recuperar tal posesión, puesto que su real y positiva finalidad no es resolver en definitiva acerca de la posesión a favor del que obtiene el interdicto, sino sólo momentánea, actual e interinamente, dado que después de la protección así obtenida mediante sentencia judicial, puede muy bien discutirse la posesión definitiva en el juicio plenario correspondiente, e inclusive la propiedad en el reivindicatorio, sin que en forma alguna la resolución interdictal pueda invocarse en estos juicios con autoridad de cosa juzgada.

 

 

[6] No. Registro: 206,646.- Jurisprudencia.- Materia(s): Civil.- Octava Época.- Instancia: Tercera Sala.- Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.- 74, Febrero de 1994.- Tesis: 3a./J. 1/94.- Página: 15.- ACCION PUBLICIANA O PLENARIA DE POSESION. PUEDE SER INTENTADA TANTO POR EL PROPIETARIO COMO POR EL POSEEDOR DE LA COSA.- Las acciones publiciana o plenaria de posesión y reivindicatoria, son acciones reales; la primera protege la posesión y la segunda protege la propiedad; en ambas la sentencia tiene efectos de condena pues el demandado debe restituir la cosa con sus frutos y accesiones, ambas competen a quien no está en posesión de la cosa a la cual tiene derecho a poseer, por justo título, aun cuando no lo acredite como propietario en la publiciana; y en la reivindicatoria por tener la propiedad de la cosa; así, en aquella el actor debe acreditar ser adquirente con justo título y buena fe y en ésta tener el dominio. En tales condiciones, el propietario puede intentar la acción publiciana cuando no quiera que se cuestione la propiedad y esté en condiciones de probar que es adquirente con justo título, lo cual se requiere para la procedencia de dicha acción y logrará la restitución de la cosa con sus frutos y accesiones, aun cuando no se declare que tiene el dominio de la misma, pues esto es efecto exclusivo de la reivindicatoria, lo que la diferencia de la publiciana o plenaria de posesión.

 

 

[7] Como se ha visto esta jurisprudencia nació en la vigencia del anterior código civil del Distrito Federal, pues ahora no es necesario el justo título sino solo el título suficiente.

[8] En este sentido por identidad jurídica sustancial es aplicable la jurisprudencia firme de la Novena Época.- Instancia: Primera Sala.- Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.- Tomo: XII, Noviembre de 2000.- Tesis: 1a./J. 11/2000.- Página:    62.- del rubro: ACCIÓN REIVINDICATORIA. IMPROCEDENCIA DE SU EJERCICIO ENTRE COPROPIETARIOS.- Nota: Esta tesis interrumpe el criterio sustentado en las tesis de rubros: "ACCIÓN REIVINDICATORIA EJERCITADA POR UN COPROPIETARIO, PROCEDENCIA DE LA (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE MICHOACÁN)." y "ACCIÓN REIVINDICATORIA EJERCITADA POR UN COPROPIETARIO, PROCEDENCIA DE LA.", publicadas en el Semanario Judicial de la Federación, Sexta Época, Cuarta Parte, Volúmenes XVII y LXIX, páginas 21 y 9, respectivamente.

 

[9] A tal modo de pensar se aplica por analogía la jurisprudencia firme emitida por la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación del número 12, del apéndice 1917-1985, del rubro: ACCIÓN REIVINDICATORIA, IMPROCEDENCIA DE LA, CUANDO EXISTE ACCIÓN PERSONAL.

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