2.2 Escritoras: Cleobulina, Beronice, Pánfila y Miro

ESCRITORAS



CLEOBULINA DE RODAS  

 

Para conocer la figura de Cleobulina las fuentes más importantes son Laercio y como en el caso de La Pitagorizante, a Cratino con su obra Las Cleobulinas o Las compañeras de Cleobulina. También esa misma información continuará en la tradición escrita en las figuras de Aristóteles aunque sin citarla, Plutarco, Ateneo y Clemente.

 

Situamos a  Cleobulina en el siglo VI a.C. Era hija de Cleobulus, uno de los siete sabios de Grecia, según nos cuenta Laercio en su libro primero de las Vidas… Llamada también Eumetis o Eumetida, por su padre, según cuenta  Plutarco. Tenemos una reflexión feminista de ambos personajes, padre e hija, hecha por Michèle Le Dœuff, en su libro El pensamiento y la rueca… donde puedes ver copia en red: de las páginas 221 a la 224.

 

De Cleubulina-Eumetis sabemos que compuso unos enigmas en hexámetros a través de  Laercio, I y de Ateneo, X, cp. XV, (448 b). También Aristóteles, libro III cp. II de la Retórica cita el célebre enigma sobre la aplicación de una ventosa: “vi a un hombre que emplastaba con fuego bronce sobre un hombre.1405b. En este caso es curioso observar que Aristóteles no cita a la autora del famoso enigma, aunque sí lo hace en los casos anteriores, cuando cita versos de autores varones.

 

Plutarco, Banquete de los siete sabios, 154b, confirma la opinión de Aristóteles y le hace decir al personaje de Tales en la obra, que ella es “la sabia”, entiéndase, filósofa.

 

Cratino, poeta cómico antiguo del siglo V a. C., le dedica una obra: Las Cleobulinas, y que encontramos citada en Laercio I y corroborada por Plutarco.

 

Ateneo, IV, XXI (171 B) también habla de la obra de Cratino, Las compañeras de Cleobulina, para aclarar los distintos nombres que recibían las personas encargadas de comprar los alimentos para servir las mesas de los banquetes.

 

 

Además de Plutarco y Laercio, así como Suidas en la voz Cleobulo, hay que consultar a Clemente de Alejandría, Stromata IV, XIX, donde comenta que lavaba los pies de los huéspedes de sus padres. ¡ joder, cuánto nos legó la historia de esta persona!

 

Así pues, a través de estos autores sabemos que escribió enigmas y que tuvo de tener una relevancia importante para que Cratino le dedicase una obra. De los enigmas, en su estilo y contenido, tenemos el que nos cita Aristóteles, sin comentar que sea de ella.

 

De su padre sabemos que estudió filosofía en Egipto y compuso cánticos y sentencias oscuras hasta en tres mil versos y sabemos que era de la opinión de que había que educar a las hijas, como a los hijos. Hubo de enseñarle filosofía a Cleobulina, a quien él gustaba llamar, Eumetis, que significa de buena inteligencia, o de inteligencia feliz.

 

Un ejemplo de enigma a los que era dada nos lo podemos imaginar en uno que conservamos de su padre. Una vez más encontramos aquí a Laercio utilizando a Pánfila como autoridad:

 

En los Comentarios de Pánfila anda este enigma suyo, que significa el año:

 

Tiene un padre doce hijos, 
y cada uno de ellos hijas treinta,
todas bien diferentes en aspecto;
pues por un lado blancas como nieve,
oscuras por el otro se presentan. 
También, siendo inmortales, mueren todas (57).”

 

En conclusión: en Cleobulina encontramos un referente femenino al pensamiento de Heráclito. Compuso enigmas oscuros. Es llamada filósofa  por Plutarco, y su importancia viene corroborada por el hecho de que Cratino le dedique una obra.

 

 

Textos:

 

 

  1. Cleobulo, hijo de Evágoras, fue natural de Lindo, o según quiere Duris, de Caria. Algunos lo hacen descender de Hércules, y dicen que fue robusto y hermoso de cuerpo y que estudió la filosofía en Egipto. Que tuvo una hija llamada Cleobulina, la cual compuso enigmas en versos hexámetros, y de quien hace memoria Cratino en su drama que lleva este mismo nombre en número plural (56). Renovó en Atenas el templo de Minerva que había construido Dánao. Laercio, I.

 

 

3. Decía que «es conveniente casar las hijas jóvenes en edad, pero maduras en la prudencia»; enseñando por ello que deben las jóvenes ser instruidas. Que «conviene favorecer al amigo para que lo sea más, y al enemigo para hacerlo amigo. Guardarse de la calumnia de los amigos y de las asechanzas de los enemigos». También que «cuando uno salga de casa, piense primero qué es lo que ha de hacer; y cuando vuelva, qué es lo que ha hecho». Encargaba mucho el ejercicio corporal. Que «antes procuremos el escuchar que el ser escuchados (58). Que amemos más el estudio que la ignorancia. Que la lengua no sea malediciente. Que seamos familiares de la virtud, y extraños del vicio. Huir la injusticia, aconsejar a la patria lo mejor, refrenar los apetitos, no hacer cosa alguna por fuerza, instruir los hijos, deshacer las enemistades. A la mujer ni halagarla ni reñirla delante de otros, porque lo primero indica demencia, y lo segundo furor. Que no se ha de reñir al doméstico cuando está embriagado, pues esto parece cosa de embriagados.». Decía: «Cásate con mujer tu igual, porque si la eliges más noble que tú, los suyos te mandarán. No rías del que es perseguido con burlas y contumelias, porque se te hará enemigo. En tus prosperidades no te ensoberbezcas, ni en las adversidades te abatas de ánimo. Aprende a sufrir con fortaleza los reveses de la fortuna». Laercio, I

 

BERONICE

 

Sin fechar.

 

También conocida como Berenice o Berenike.

 

La referencia histórica que tenemos de ella se la debemos a Focio, Biblioteca; al parecer Estobeo hace una recopilación de apotegmas y parece ser que incluye allí a Berenice, razón por la cual Focio la hace filósofa.

 

Nada más sabemos de ella.

 

 

PÁNFILA  de epidauro (Egipto) S. i.

 

Con Pánfila ya entramos en nuestra era. No es mucha la información que tenemos de esta filósofa, a quien Suidas llama “la sabia de Epidauro”. Sabemos que vivió en época de Nerón y que hubo de nacer en el primer cuarto del siglo I. Aunque Suidas la hace de Epidauro también aparece como egipcia, de donde pudiera darse el caso, bien que naciese en Epidauro y se trasladase a Egipto, bien que naciese en una ciudad egipcia y que se trasladase a Epidauro o en última posibilidad, que naciese en una ciudad egipcia llamada también Epidauro y de la cual hoy no tenemos noticias. Era  hija del filósofo, rétor, historiador y erudito Soterida, quien le dedicó sus comentarios, y esposa del gramático Socratida; como en casos anteriores, de madre desconocida.

 

Al parecer su formación estuvo a cargo de su padre en un primer momento. Es curioso porque tras una larga tarea arqueológica hemos descubierto en Egipto al menos a seis filósofas, de las cuales, al menos tres, Edesia, Pánfila e Hipatia fueron educadas por sus familiares y que curiosamente son filósofos o retores. La biblioteca familiar también jugaría un papel importante y como ella misma confiesa, la instrucción de su marido Socrátidas. Permaneció junto a éste durante 13 años, según cuenta ella misma, de los cuales no se separaron ni una sola hora. Tras fallecer su marido Socrátida, Pánfila decide escribir la obra por la que hoy la conocemos, sus Comentarios históricos o histórico-misceláneos.

 

 

En cuanto a las fuentes que nos hablan de su obra tenemos a:

Focio.

Suidas.

Eudocia Macrembolitisa.

Sópatro de Apanea.

Favorino de Arles.

Diogenes Laercio.

Aulo Gelio.

 

Suidas y Eudocia la califican de erudita, sabia, filósofa e historiadora. A su vez la hacen autora de unos Comentarios históricos si bien dan a entender que no fueron de ella sino de su padre o esposo. Ninguna otra fuente de las citadas anteriormente cuestiona la autoría de Pánfila.

 

 

 

OBRAS:

 

Comentarios históricos: 33 libros, según Suidas y Eudocia.

Epitomes a Ctesia, en tres libros.

Sobre Controversias.

Sobre artes amatorias.

 

Sópatro resumió los libros 1 al 10 de los Epítomes de Pánfiala.

Favorino realizó un compendio de los Epítomes.

 

Focio recoge la noticia de que escribió 8 libros misceláneos y de ella dice que sus libros están llenos de cuestiones filosóficas. Así también Suidas dice que escribió 33 libros, Epitomes de distinta temática: a Ctesia, de historias, de controversias,  y sobre todo las fiestas de Afrodita.

 

También Gelio la cita en el libro XV, cap. XVII, XXIII de sus Noches Áticas. Y Laercio utiliza su testimonio, Vidas, opiniones y sentencias… en los libros I, II, III y V en ocho ocasiones, para las biografías de Tales, Pitaco, Cleóbulo, Quilón y Periandro; Sócrates; Platón y Teofrasto.


 

A pesar de que la voz Pánfila haya dado para la historia la imagen de ingenua, originariamente significaba quien todo lo ama. No parece, pues, que fuera muy “pánfila” a tenor de la cantidad y variedad sobre la que escribió y la autoridad que representa para Laercio el utilizarla como argumento de autoridad en ocho ocasiones, que os dejo a continuación.

 

Curiosamente Pánfila ha sido reivindicada para la historia de la filosofía como la primera historiadora de la filosofía. En opinión de Plant,

 

“A partir de lo conservado, cabe postular que Pánfila escribiese un manual para la enseñanza de la filosofía, donde la doctrina estaría aderezada con anécdotas sobre la personalidad de los sabios, en la línea de sus transmisores, Gelio y Laercio”. (Plant, 2004: 127)

 

De esta forma, Minerva Algaza Roldán defiende esta hipótesis del hecho de que de los fragmentos transmitidos, a excepción de los de gelio, los demás se ocupan de filósofos: cinco de los siete sabios de Grecia, Sócrates, Platón y Teofrasto.

 

Esta sucesión de libros y autores parece sugerirnos que podía tratarse de una historia de la filosofía desde la época arcaica hasta la clásica.[i]

 

 

 

Conclusión: la erudita Pánfila tiene el honor de ser la primera y quizá la única, “historiadora de la filosofía” de la Antigüedad, y aún después.

 

 

 



[i] Minerva Algaza Roldán, Pánfila de Epidauro, en En grecia y Roma, III  Mujeres reales y ficticias, Andrés Pociña, editor.Eug 2009

 

 



Textos:

2. No recibió una porción de dinero que Creso le daba, diciendo que «tenía doblado de lo que quería»: había heredado los bienes de su hermano muerto sin hijos. Pánfila dice en el libro II de sus Comentarios que, estando Tirreo, hijo de Pítaco, en la ciudad de Cumas sentado en casa de un barbero, lo mató un broncista tirándole una hacha; y que habiendo los cumanos enviado el agresor a Pítaco, éste, sabido el caso, le absolvió, diciendo que «el perdón era mejor que el arrepentimiento» (50). Laercio, I,

3. Tiénenlo muchos por el primero que defendió la inmortalidad del alma; de este número es el poeta Querilo. Fue el primero que averiguó la carrera del sol de un trópico a otro, y el primero que, comparando la magnitud del sol con la de la luna, manifestó ser ésta setecientas veinte veces menor que aquél, como escriben algunos. El primero que llamó τριαχάδα (triacada) la tercera década del mes (15), y también el primero, según algunos, que disputó de la naturaleza. Aristóteles e Hipias dicen que Tales atribuyó alma a cosas inanimadas, demostrándolo por la piedra imán y por el electro. Pánfila escribe que habiendo aprendido la geometría de los egipcios, inventó el triángulo rectángulo en un semicírculo, y que sacrificó un buey por el hallazgo. Otros lo atribuyen a Pitágoras (16), uno de los cuales es Apolodoro Logístico (17). También promovió mucho lo que, según dice Calímaco en su yambos, halló Euforbo Frigio, a saber: el triángulo escaleno, y otras cosas concernientes a la especulación de las líneas. Laercio, I,

 

“De donde consta que este epitafio no es de Homero, como dicen, habiendo éste precedido a Midas por muchos años. En los Comentarios de Pánfila anda este enigma suyo, que significa el año:

Tiene un padre doce hijos, 
y cada uno de ellos hijas treinta,
todas bien diferentes en aspecto;
pues por un lado blancas como nieve,
oscuras por el otro se presentan. 
También, siendo inmortales, mueren todas (57).”Laercio, I, Cleobulo..

 

 

4. Periandro fue el primero que se hizo acompañar de hombres armados, y redujo a tiránico el gobierno republicano. Y según dicen Éforo y Aristóteles, prohibió a algunos viviesen en la ciudad. Floreció hacia la Olimpíada XXXVIII, y reinó cuarenta años. Soción, Heráclides y también Pánfila en el libro V de susComentarios dicen que hubo dos Periandros, uno el Tirano, otro el Sabio, el cual fue natural de Ambracia. Y Neantes Ciziceno aun añade que fueron primos hermanos. Aristóteles dice que Periandro el Sabio fue corintio: Platón lo omite. Suya es la sentencia: «Todo lo consigue el trabajo». Quiso abrir o cortar el istmo (61). Corren de él estas epístolas: Laercio, I,


1. Quilón, hijo de Damageto (41), fue lacedemonio. Compuso algunas elegías hasta en 200 versos. Decía que «las previsiones que se pueden comprender por raciocinios son obra del varón fuerte». A su hermano, que se indignaba de que no le hacían eforo (42) siéndolo él, respondió: «Yo sé sufrir injurias, pero tú no». Fue hecho eforo hacia la Olimpíada LV, aunque Pánfila dice que en la LVI; y que fue primer eforo (43) siendo arconte Eutidemo, como dice Sosícrates. Que estableció el primero que los eforos estuviesen unidos al rey; bien que Sátiro dice que esto lo había establecido ya Licurgo. Herodoto dice en el libro primero que, estando Hipócrates (44) sacrificando en Olimpia, como las calderas hirviesen por sí solas (45), le aconsejó Quilón que no se casase, o dejase la mujer si era ya casado, y abdicase los hijos. Laercio, I,


7. Era parco y honesto. Pánfila escribe en el libro VII de sus Comentarios que habiéndole Alcibíades dado una área muy espaciosa para construir una casa, le dijo: «Si yo tuviese necesidad de zapatos, ¿me darías todo un cuero para que me los hiciese? Luego ridículo sería si yo la admitiese». Viendo frecuentemente las muchas cosas que se venden en público, decía para sí mismo: «¡Cuánto hay que no necesito!» Repetía a menudo aquellos yambos: Laercio, II Sócrates


El objeto del tercer viaje de Platón era reconciliar a Dion con Dionisio, pero volvió a Atenas sin haberlo conseguido. Platón vivió siempre extraño a los negocios públicos, aunque sus obras prueban una alta capacidad política. Daba por razón de su alejamiento de los negocios la imposibilidad de reformar bases de gobierno largo tiempo adoptadas, y que él no podía aprobar. Pánfila refiere en el libro 25 de lasMemorias, que los arcadienses y los tebanos le reclamaron leyes para una gran ciudad que habían construido, pero que Platón se excusó porque supo que no querían establecer la igualdad. Se dice que fue el único que tuvo valor para encargarse de la defensa de Cabrías, acusado de un crimen capital, defensa que ningún ateniense quiso aceptar. Cuando con él subía al Acropolo, encontró al detractor Crobilo, quien dirigiéndose a Platón le dijo: Patricio de Azcarate, I


14. Pasó tercera vez a Sicilia a fin de reconciliar a Dión con Dionisio; mas no consiguiéndolo, se los dejó, y se volvió a la patria. Nunca quiso entrar en el gobierno de la república, por más inteligente que era en gobernar, como consta de sus escritos. La causa que tuvo fue que el pueblo estaba imbuido de costumbres muy diversas. Dice Pánfila en el libro XXV de sus Comentarios que, habiendo los arcades y tebanos edificado Megalópolis, lo llamaron para que les viniese a poner leyes; pero como supiese que no querían igualdad (207), no quiso pasar a ella. Dicen que siguió a Chabrias cuando este general huyó de Atenas, habiendo sido condenado a muerte; lo cual no se atrevió a hacer ningún otro ciudadano. Cuando con Chabrias subía al alcázar, ocurriéndole el sicofanta Cleobulo, le dijo: «Tú vienes aquí en auxilio de otro. ¿Sabes que todavía queda para ti de la cicuta de Sócrates?» A que respondió: «Cuando por la patria seguí la milicia me expuse a los peligros: ahora sufriré cuanto convenga por un amigo». Laercio, III


Teofrasto, natural de Éreso, fue hijo de Melanto, lavandero de paños (316), como lo dice Atenodoro en el libro VIII de los Paseos (317). Fue primeramente discípulo de Leucipo, paisano suyo (318), en su misma patria; después lo fue de Platón, y finalmente se pasó a Aristóteles. Partídose éste a Calcide, lo sucedió en la escuela, en la Olimpíada CXIV. Cuéntase que un esclavo suyo llamado Pompilo fue también filósofo; así lo dice Mironiano Amastriano en el libro I de sus Capitulos históricos semejantes. Fue Teofrasto hombre prudentísimo y amantísimo del trabajo; y, según Pánfilas en el libro XXXII de sus Comentarios, fue maestro de Menandro, poeta cómico. Era además muy amigo de hacer bien, y gran filólogo. Hizo Casandro mucho aprecio de él, y Tolomeo lo envió a llamar. Fue tan acepto a los atenienses, que habiendo Agnonides tenido valor para acusarlo de impiedad, faltó poco para ser él el condenado. Concurrían a su escuela hasta dos mil discípulos; y en la carta que escribió a Fanias Peripatético le dice entre otras cosas: «No hay un concurso general de toda Grecia, pero tampoco es fácil a todos hallar el asiento que desean. Las lecciones mismas forman las correcciones, y el diferir y omitir todas las cosas no lo sufren ya los tiempos». En esta carta se llamaescolástico. Siendo tal como era, se retiró, no obstante, por un breve tiempo él y los demás filósofos, pues Sófocles, hijo de Amficlido, había puesto ley «que ningún filósofo regentase escuela sin decreto del Senado y del pueblo, bajo irremisible pena de muerte»; pero luego al año siguiente volvieron, habiendo Filión acusado a Sófocles contra dicha ley. Entonces anulándola los atenienses, multaron a Sófocles en cinco talentos, decretaron el regreso de los filósofos y mandaron en particular volviese Teofrasto a su primer empleo (319). Laercio, V



 

MIRO de rodas

 

No tenemos más información sobre esta filósofa que la que nos transmite Mènage en su libro Historia de las mujeres filósofas. Sólo podemos contextualizarla en época bizantina, como mantienen Suidas, Ateneo y Eustacio; Suidas la hace de Rodas y la llama filósofa.

 

Nos cuentan Suidas y Ateneo que escribió verso, así como tratados sobre mujeres reinas y fábulas. Es Ateneo , XI, 491a quien nos transmite que Miro escribió una obra titulada Anemosyne. y  Eustacio, que un libro sobre los dialectos.