3. Theano de Crotona, Damo, Myia y Arignote de Crotona.




THEANO DE CROTONA  ( 546 a.C) ( Θεανώ η Κροτωνία

 

 Laurent de La Hyre, Alegoría de la Geometría, (1649).

 

Hay en cuanto a su persona una serie de informaciones de lo más contrarias:

Ø  Como hija, discípula y esposa: así, Porfirio dice de ella que es hija de Pitonacte (nótese que casi nunca se cita el nombre de la madre) y ha tomado la referencia de Suidas, (siendo ésta la única referencia que existe para este señor);  a diferencia de Laercio que la hace hija de Brontino y esposa de Pitágoras, aunque también sabemos que otros la hacen esposa de Brontino y discípula de Pitágoras; y ya por último, un autor anónimo que escribió una Vida de Pitágoras, según Focio (820-886), la considera hija y discípula de Pitágoras.

¿Hija, discípula, esposa de Pitágoras?

Que fue discípula de Pitágoras es atestiguado por Porfirio y que fue esposa de Pitágoras por Laercio. Que fuese hija sólo es citado por el tal anónimo, mientras que son más numerosas y autónomas las fuentes antiguas que la hacen discípula y esposa.

Ø  Como madre:  es Theano junto con sus hijos miembro de la secta Pitagórica. Presumiblemente tuvo cinco con Pitágoras, dos chicos Telauges y Mnesarco. y tres chicas Damo, Myia y Arignote. Digamos que en estos cinco hay más consenso, aunque nunca son citados los cinco juntos por ningún autor; así Porfirio sólo cita a Telauges, Arignote y Myia, además de atribuirle otro hijo llamado Arimnesto (siendo Profirio la única fuente que lo cita); Laercio sólo cita a Damo y a Telauges; otro hijo más es citado por Gilles Mènage, llamado Damon. Así que suma y sigue y ya van siete.

De Arimnesto, Mnesarco y Damon no se ha sabido nada más. En cambio sabemos por Porfirio que se conservaban escritos pitagóricos de Theano, Myia, Arignote y Telauges [1]; y por la propia Arignote que una tercera hermana -Damo según la buena lógica- también escribió, junto a Telauges, pero que se han perdido todos los documentos, y parece ser que, según Jámblico, Telauges sería un posible autor del Tratado Sagrado o Tratado sobre los dioses .[2] 

A Theano de Crotona podemos considerarla como la primera filósofa occidental, así como la primera mujer que dirigió una escuela filosófica con “plenas cartas de reconocimiento”; también como la primera mujer matemática occidental.

Ø  Theano tuvo que escribir mucho ya que es la filósofa de la que nos han quedado más documentos escritos, al menos, de entre todas las filósofas comprendidas entre el siglo VI a.C. y comienzos del siglo V d.C.

Si ya hemos dicho que Porfirio nos dice que Theano escribió, Laercio también nos cuenta no sólo que escribió, sino que de ella quedan algunos de sus escritos. Tanto es así que él mismo hace referencia a dos apotegmas que servirían para ilustrar una cierta moral sexual de la filósofa, la cual, al preguntársele cuándo quedaba limpia una mujer después de mantener relaciones sexuales con un hombre, respondió que siendo el marido “aun estando con él”, pero que tratándose de otro, nunca quedaba limpia. Por otro lado, alentaba a las mujeres a que al ir a dormir con sus maridos, junto a la ropa se despojasen también de la vergüenza, pero que a la mañana siguiente, al volver a vestirse, junto a los vestidos, se volviesen a poner el recato. Al parecer eran éstas cualidades o virtudes entendidas como propiamente femeninas, ya que así las reivindica Théano, al decir de Laercio: “Preguntada entonces qué cosas eran éstas, respondió: «Aquellas por las cuales me llamo mujer».”[3]

Pero ni Porfirio ni Laercio nos dan más información acerca de qué escribió o qué se conservaba en su época. Si pensamos que Laercio es del siglo III d.C. hubiese sido interesante conocer por su mano qué escritos continuaban “vivos” en ese momento.

En cambio, Estobeo (siglos V-VI) aporta un fragmento (el único fragmento conocido hoy de un tratado de Theano) del tratado Sobre la piedad, obra hoy desaparecida, en el que Theano quiere aclarar que no es cierta la opinión que  los griegos tienen acerca de que en la filosofía pitagórica el principio primigenio de toda la realidad era el Número, sino que todo estaba formado conforme al Número, es decir, que la realidad es numérica y numerable en la medida en que participa del principio, el Número, no en tanto que proceda de él.[4]

Ø  Clemente de Alejandría (siglo I-II de nuestra era) en Stromata I dice que Teano escribió poemas; mientras que Suidas (siglo X) dice que se ha conservado uno, escrito en versos épicos;  claro está que en torno a la época de Suidas, porque actualmente es desconocido para nosotros.[5]

 

Ø  También se conservaba una epístola de Theano a Timarete, según Polux (siglo II) en su OnomásticoVI.

 

Ø  Las primeras cartas de las que sí disponemos aun hoy fueron publicadas en 1570 por Henri Estienne bajo el título de Epistolas de Theano, que fue declarada hija de la sabiduría pitagórica; estas cartas aparecen publicadas en una edición que preparó nuestro autor a las Vidas de filósofos ilustres de Laercio. En concreto las cartas I, IV y V, que hoy podríamos dar como más auténticas.

 

Ø  No será hasta 1630 cuando aparezcan publicadas cuatro cartas más, debidas a Lucas Holtstenius, en una edición que hizo de la Vida de Pitágoras de Porfirio y que encontró en un manuscrito de la Biblioteca Apostólica Vaticana. En concreto se trata de las cartas II, III, VI y VII que fueron publicadas como notas a la edición. De éstas podemos encontrar transcrita la Carta de Theano a Timeonide  (carta VII) en el libro de Gilles Mènage[6] en la que la autora le plantea a Timeonide que no entiende por qué es calumniada por ella cuando lo que recibe a cambio son alabanzas, aunque le hace saber que la gente es más lista que todo eso y que cuando Timeonide calumnia, nadie le cree, como tampoco creen a Teano cuando la alaba, porque la verdad es quien prevalece en el fondo:


v  “¿Por qué me calumnias continuamente? ¿Acaso no sabes que nosotros te hemos alabado siempre, aunque tú hagas lo contrario? Pero también tienes que saber esto: aunque te alabemos, nadie nos cree. Y aunque tú nos calumnies, nadie te presta oído.”


Ø  Curiosamente, aunque Porfirio nos dice que de todas las discípulas de Pitágoras al menos de ella se hizo famoso incluso el nombre, no nos dice a qué fue debida la fama; Laercio aportó dos Apotegma o sentencias breves de contenido moral aleccionador ya vistas más arriba; Jámblico. Lo cierto es que ninguno nos dice en qué campos destacó Theano como filósofa. Será Mènage y sus fuentes: Polux, Clemente y Estobeo, quienes nos hagan referencia a su labor de poetisa, moralista y literata (epistolar), pero en ningún caso comentario alguno con su tarea matemática, física, cosmológica o psicopedagógica, como otras fuentes consultadas en internet apuntan, sin citar las fuentes de las que extrajeron la información.

Ø  De sus cartas hemos de destacar un conjunto de temas que versan sobre el matrimonio y las difíciles relaciones que se producen en su seno, como consecuencia de los fundados celos, al recurrir los esposos al servicio de cortesanas; el sexo, las mujeres, el agradecimiento al médico y la ética en general, principalmente en el análisis de las cualidades y virtudes que una mujer ha de tener, son los temas que de ella hoy conocemos.  

Ø  A la muerte de Pitágoras, según Teodoreto en Terapéuticos, libro II, Theano, dirigió la escuela junto a Telauges y Mnesarco. Laercio también nos dice que Telauges sucedió a su padre, se supone que en la dirección de la escuela. Y Jámblico dice en 265, que el sucesor de Pitágoras fue Aristo de Crotona, quien además continúo la educación de sus hijos y se casó con Theano, siendo Mnesarco, el hijo de Theano quien la continuó dirigiendo a la muerte de aquel. En cambio no he encontrado fuentes directas que digan que dirigió la escuela  junto a  dos de sus hijas a pesar de ser muchas las páginas de internet que así lo manifiestan, sin que sepamos las fuentes que lo confirman. En cuanto al libro que originó el que comenzase a buscar información sobre las pitagóricas, el de Giulio de Martino y Marina Bruzzese, a pesar de ser junto al de Gilles Mènage uno de los mejores libros editados en castellano sobre mujeres filósofas, comete un tremendo error al no tener en cuenta  los textos de Laercio o Porfirio, y dar a Theano como mujer de Aristeo, sucesor de Pitágoras, con la sola fuente de Jámblico; así como decir que se interesó por la matemáticas y la medicina pero ni una referencia a las cartas que hoy se conservan de ella[7].

 

Ø  Además de estos temas también escribió sobre matemáticas, física y medicina. Se le atribuyen tratados sobre poliedros regulares y su trabajo sobre el teorema de la proporción aurea  y el correspondiente Rectángulo de Oro se consideran sus contribuciones más importantes. 

 

Ø Las referencias a  ella y su obra se encuentra en Ateneo, Suidas, Diógenes Laercio, Porfirio, Jámblico, Luciano, Plutarco, Antología palatina, Estobeo. De algunos de estos autores se pueden leer los textos en el apartado fuentes.

Además para otras fuentes de Theano: Mènage cita esta otra fuente que no he podido encontrar y que es Ana Comnena, La Alexiada, libro XII (filósofa parece ser que del siglo XII).  Estobeo, Florilegio LXXIV,53, es otra fuente  citada por Montserrat Jufresa, Teano de Crotona.

 

Fuentes:

 “Asegura, igualmente, este autor [8] que no sólo recibió lecciones de Ferecides y Hermodamante, sino también  de Anaximandro. Duris de Samos (340-260 a. C.), a su vez en el segundo libro de sus anales, refiere que Arimnesto  fue hijo suyo y maestro de Demócrito…”

Porfirio,Vida de Pitágoras,(2-3).

 

“Otros dan como hijo de Pitágoras a Telauges, habido con Téano, de linaje cretense, hija de Pitonacte [9], y como hija a Mía; otros, también, a Arignote. Incluso se conservan de ellos escritos pitagóricos. Timeo [10] cuenta que la hija de Pitágoras, cuando era doncella, estaba al frente de las doncellas de Crotona y, como mujer, de las mujeres. Los crotoniatas hicieron de la casa un templo de Deméter y al callejón [11]  lo llamaron Santuario de las Musas.”

Porfirio,Vida de Pitágoras,(4).

 

“Una vez desembarcado en Italia y se encontró en Crotona, cuenta Dicearco que, por haber llegado como hombre tan viajero e importante y, en consonancia con su propia naturaleza, por verse agraciado por la fortuna – ya que era liberal y elevado en su modo de ser y tenía muchísimo atractivo personal y encanto, por su voz, por su carácter y por todos los otros aspectos-, influyó en esa ciudad de tal modo que cautivó al consejo de los ancianos con su rica y amena charla; a su vez, a instancias de los magistrados, elaboró exhortaciones juveniles para los muchachos. Y, después, hizo lo mismo para los niños que acudían juntos de las escuelas. A continuación, para las mujeres, también se le preparó una reunión. Con estos sucesos grandemente se acrecentó su fama, y de la misma ciudad aceptó a muchos como discípulos, no sólo hombres, sino también mujeres, de las que, de una sola al menos, de Téano, se hizo famoso incluso su nombre…”

Porfirio,Vida de Pitágoras,(18-19).

 

27. La mujer de Pitágoras se llamaba Téano, hija de Brotino Crotoniata; bien que algunos la hacen mujer de Brotino y discípula de Pitágoras. Tenía también una hija llamada Damo, como dice Lisis en la Epístola a Hiparco, hablando de Pitágoras en esta forma: «Dicen muchos que tú filosofas popularmente, lo cual lo tenía Pitágoras por cosa impropia e indigna; el cual, encargando a su hija Damo sus Comentarios, mandó que a nadie de fuera de casa los confiase; y ella, pudiendo venderlos por mucho dinero, no quiso, teniendo por más preciosa que el oro la pobreza junta con los preceptos de su padre, y esto siendo mujer.»

28. Tuvo también un hijo llamado Telauges, que sucedió a su padre y, según algunos, fue maestro de Empédocles. Hipoboto refiere que Empédocles dijo a Telauges: «Ilustre hijo de Téano y de Pitágoras». Ningún escrito dejó Telauges; pero quedan algunos de su madre Téano. Dicen que preguntada ésta cuándo está la mujer limpia de hombre, respondió: «Del propio, aun estando con él; del ajeno nunca.» A la mujer que había de dormir con su marido la amonestaba a que «con los vestidos dejase también el empacho, y en levantándose lo volviese a tomar junto con ellos». Preguntada entonces qué cosas eran éstas, respondió: «Aquellas por las cuales me llamo mujer.»

Diógenes Laercio, libro VIII, Pitágoras 

 

También se menciona a Teano en este  epigrama de Sócrates (no el filósofo) que se conserva en la Antología Palatina: [12]

- Dime, retoño predilecto de las Musas, Pitágoras ilustre, ¿cuántos cerca de ti descienden a competir en la asamblea filosófica, cosechando grandes éxitos?

- Escucha Polícrates: la mitad de ellos se dedica a fondo a fascinantes problemas de cálculo; un cuarto reflexiona sobre la naturaleza inmortal; un séptimo vive en total silencio y en un eterno diálogo interno; tres son mujeres, entre las que sobresale Teano. Esos son los profetas de las Musas de la Pieira de las cuales son guías.”


 Téano, colocándose el manto alrededor de su cuerpo, enseñaba el brazo. Cuando alguien le dijo: “hermoso brazo”, ella le respondió: “pero no público”. Conviene que no sólo el brazo sino también el discurso de la mujer prudente no sean públicos; que ella sienta respeto y tenga cuidado de desnudar su palabra ante personas de fuera, ya que en la palabra se descubren los sentimientos, caracteres y disposiciones de la que habla.”

Plutarco, Deberes del matrimonio 31 (142C), en Obras morales, ed: Planeta de agostni 1996.


“Tú, Eurídice, intenta sobre todo familiarizarte con las máximas de las personas sabias y buenas y tener siempre en la boca aquellas enseñanzas que, cuando todavía eras joven, aprendiste a nuestro lado, para que alegres a tu marido y seas admirada por las demás mujeres, adornada sin costarte nada de manera tan preciosa y digna. Realmente, las perlas de la mujer rica y los vestidos de seda de la mujer extranjera no se pueden tener ni se pueden llevar sin comprarlos a un alto precio. En cambio, los adornos de Téano, de Cleobulina, de Gorgo, la mujer de Leónidas, de Timoclea, la hermana de Teágenes, de aquella antigua Claudia y de Cornelia, hija de Escipión, y cuantas fueron admiradas y famosas, estos adornos puedes tú llevarlos sin costarte nada y, adornada con ellos, vivir digna y felizmente…”

Deberes del matrimonio 48 (145 E-F)


“Si asamblea y tribunales fueran asunto de mujeres como también participar en temas políticos, serías elegido general y jefe y te honrarían,  Caricles, con broncíneas estatuas en las plazas públicas. Pues, cuantas mujeres tienen fama de sobresalir en sabiduría, si alguien les diera derecho a intervenir, ni tan siquiera ellas hablarían tan diligentemente sobre sí mismas, ni Tesila, la que tomó las armas contra los espartanos, por la que en Argos Ares es tenido como un dios de mujeres, ni Safo el meloso orgullo de Lesbos, ni Teano la hija de la filosofía pitagórica. Quizá tampoco Pericles habría defendido de tal modo a Aspasia. Pero ya que es conveniente que hombres hablen en defensa de mujeres, hablemos también varones sobre varones."

Luciano, Amores, 30[13]

“Con esta locura se encadenó Teano a Pitágoras, que descubrió las circunvoluciones y enlaces de las líneas geométricas y calculó en una pequeña esfera el éter que rodea el mundo y todas las cosas.”

Ateneo de Náucratis, el banquete de los eruditos, XIII, 599a [14]

 

FRAGMENTOS

"He oído decir que los griegos pensaban que Pitágoras había dicho que todo había sido engendrado por el Número. Pero esta afirmación nos perturba: ¿cómo nos podemos imaginar cosas que no existen y que pueden engendrar? Él dijo no que todas las cosas nacían del número, sino que todo estaba formado de acuerdo con el Número, ya que en el número reside el orden esencial, y las mismas cosas pueden ser nombradas primeras, segundas, y así sucesivamente, sólo cuando participan de este orden."




[1] Porfirio, Vida de Pitágoras, 4; Edit: Planeta de Agostini, 1996. Se puede leer el texto en el que aparece la cita en el apartado dedicado a Fuentes.

[2] Montserrat JUFRESA, « Savoir féminin et sectes pythagoriciennes »(30), Clio, numéro 2-1995, Femmes et Religions, [En ligne], mis en ligne le 10 novembre 2006. URL : http://clio.revues.org/index486.html. Consulté le 25 juin 2009.

[3] Laercio, Vida de pítágoras, VIII, 28. Se puede leer el texto en el que aparece la cita en el apartado dedicado a Fuentes.

[4] El fragmento es el mismo que aparece en la wikipedia y puede ser leído en el apartado dedicado a Fuentes. Texto

[5] La noticia de Clemente y Suidas nos la facilita Mènage en la obra citada.

[6] Gilles Mènage, Historia de la mujeres filósofas, Herder, 2009, página 115.

[7] Giulio de Martino y Marina Bruzzese, Las filósofas, página 36. Cátedra, serie feminismos, 2000.

 [8] Apolonio de Tiana, pitagórico del siglo I de nuestra era que escribió una Vida de Pitágoras, nota 4, página 28 de Porfirio.

[9] De este señor no sabemos nada, sólo Suidas lo menciona como padre de la esposa de Pitágoras, a diferencia de Laercio que la hace hija de Brontino, aunque también sabemos que otros la hacen esposa de éste

[10] de Tauromenio 356-260 a. C. Y la hija a que se refiere es a Myía.

[11] Cicerón dice haber visitado la casa de Pitagoras en Metapunte, De fínibus V 2, 4.

[12] La fuente ha sido extraida de: http://matematicas.lunadelasierra.org/mujeres/exposicion/teano/

 [13] Citado en Aspasia de Mileto. Testimonios y discursos, de la selección, prólogo y estudio introductorio de José Solana Dueso, Edt: Anthropos,1994.

[14] Se trata de un fragmento de Hermesianacte de Colofón de su tercera elegía, que escribió en honor de Leoncio, su amante meretriz (acaso hetera?) ática y que se correspondería con Leoncio la discípula de la escuela epicúrea.  La elegía tiene por tema enumerar a los que amaron vehementemente y de Teano dice que ardió en amor insano por Pitágoras. La referencia a esta cita la podemos encontrar en Mènage, pág. 112.