1. Las filósofas pitagóricas

LAS FILÓSOFAS PITAGÓRICAS 

 

Fyodor  Bronnikov, filósofos pitagóricos celebrando la salida del Sol, 1869.

 

 El hecho de que las primeras noticias referentes a la existencia de mujeres filósofas se hallen en el pitagorismo, admite una explicación desde el punto de vista de la arquitectura ideológica de la escuela, ya que ésta fue una corriente filosófico-político-religiosa. Teniendo en cuenta que la educación institucional estaba vetada para las mujeres en la mayor parte del orbe, es loable que una escuela que nacía, al tiempo que el pensamiento crítico, admitiese entre sus miembros a mujeres.

 

No sólo la educación se encontraba vetada a las mujeres, la política fue otro de los ámbitos donde no tuvieron cabida éstas. Quedaba pues, lo religioso, espacio reservado a lo femenino preponderantemente en la antigüedad.

 

De hecho, tanto Laercio (citando a Hemipo), como Porfirio (citando a Nicómaco), cuentan en sus Vida de Pitágoras que ya en Italia quienes escuchaban a Pitágoras entendían sus doctrinas como si se tratase de preceptos divinos, por lo que tanto ellos como sus mujeres e hijos se unieron a la secta, y a Pitágoras lo incluyeron entre los dioses.[1] Así, Porfirio nos transmite la idea de que era hijo del dios Apolo y la samia Pitaide, mientras que Laercio lo hace hijo del dios Mercurio.[2]

 

26. "Hermipo dice que, estando en guerra agrigentinos y siracusanos, salió Pitágoras con sus discípulos y secuaces en favor de los agrigentinos; y que derrotados éstos, iba girando junto a un campo de habas, donde lo mataron los siracusanos. Los demás hasta 35 fueron quemados en Taranto, queriendo oponerse a los primeros ciudadanos en el gobierno de la república. Otra cosa dice también de Pitágoras Hermipo, y es: «Que pasado a Italia, se hizo una habitación subterránea y mandó a su madre notase por escrito cuanto sucedía, señalando también el tiempo; luego se entró en el subterráneo, dándole su madre escritas cuantas cosas acaecían fuera. Que pasado tiempo, salió Pitágoras flaco y macilento, y congregando gentes, dijo que volvía del infierno; y les iba contando las cosas acontecidas. Que los oyentes, conmovidos de lo que había dicho, prorrumpiendo en lágrimas y lamentos, y creyeron en Pitágoras algo de divino, de manera que le entregaron sus mujeres para que aprendiesen sus preceptos; de donde vino que fueron llamadas Pitagóricas». Hasta aquí Hermipo".

 Diógenes Laercio, Libro octavo, Pitágoras

 

Y éste pudo ser el umbral por el que entró el mayor número de filósofas conocido, no sólo en la antigüedad, sino hasta bien entrado el periodo contemporáneo. De hecho fueron tantas, que las fuentes antiguas recogen escritos tanto de Filocoro (quien escribió un libro titulado Selección de mujeres heroicas),  como de Cratino (con otra obra titulada La pitagorizante, al parecer una comedia), para resaltar el hecho de su abundancia.[3] Esto nos sirve para entender que hubo tantas mujeres filósofas como para hacer un catálogo y para que formasen parte de la comedia.

 

Fuentes y escritos

 

¡FILÓSOFAS! En cualquier caso, ya sea con el reconocimiento pleno de filósofas  o con la aquiescencia que la religión había permitido a las mujeres, lo cierto es que es con los pitagóricos  con quienes aparecen las primeras; hasta 28, con profesoras y alumnas, según Margaret Alic en su libro El legado de Hipatia; con 17 bien documentadas por Jámblico en su Vida pitagórica; comentadas también en menor medida por Clemente de Alejandría, mayoritariamente en su Stromata;  Ateneo de Náucratis, en su Banquete de los Eruditos;  Porfirio, en su Vida de Pitágoras; la magna enciclopedia Suda y por Estobeo, entre otros.

 

No todas tuvieron igual importancia, al menos para quienes nos legaron sus nombres, ya que de algunas nos dijeron que escribieron, de otras qué escribieron y a otras, sólo mencionaron.

 

Se debe a Themistoclea, sacerdotisa délfica, la primera referencia en la formación del pitagorismo y por tanto de la historia del pensamiento filosófico femenino, debido a los dogmas morales que de ella aprendió en su andadura Pitágoras, para iniciarse en los misterios griegos.


 Jámblico es la fuente para conocer sólo los nombres de las principales, que fueron 17. Las pitagóricas célebres son:

 

Timica, mujer de Milias de Crotona.

Filtis, hija de Teofris de Crotona, hermana de Bidaco.

(Ocelo de Lucania.

Ecelo de Lucania.)

Quilonide o Quelónide, hija del lacedemonio Quilón.

Cratesíclea, laconia, esposa de Cleánoro de Lacedemonia.  No aparece en Gilles Ménage

Téano mujer de Brontino de Metaponto

Mía mujer de Milón de Crotona.

Lastenia de Arcadia.

Habrotelia, hija de Habroteles de Tarento.

Equecratia de Fliunte o Fliasia:

Tirsenis de Síbaris.

Pisírrode de Tarento.

Teadusa o Nesteadusa de Lacedemonia.

Beo o Boio de Argos.

Babelica o Babelima de Argos.

Cleecma, hermana de Autocáridas el Lacedemonio.

 

De otra parte, Viky Frías Ruiz en su libro Las mujeres ante la ciencia del siglo XXI, cita entre otras pitagóricas a:

 

Damo de Crotona:

Melisa :

Phyntis de Esparta:

 

Y Núria Solsona Pairó, Dos o tres cosas  sobre la historia de las científicas, en Ciencia y Género, cita también, entre otras a Aesara de Lucania, de quien dice se conserva un fragmento “Sobre la naturaleza humana” donde se reflexiona sobre la introspección. Hay que decir que esta filósofa no aparece en el texto de Jámblico, así como tampoco las tres anteriores.

 Además de todas estas, Gilles Ménage, en su imprescindible libro Historia de las mujeres filósofas,  cita a:

 

Arignota

Damo

Sara

Fintis

Perictione

Melisa

Ródope

Ptolemaide

 

El cuadro de las pitagóricas quedaría así:

Mujeres en la filosofía pitagórica  

Themistoclea,     Θεμιστόκλεια  Δελφίς  (600 a.C.)

Théano, (Θεανώ) de Metaponto (546 a.C.)

Damo de Crotona  500 a.C (Δαμώ η Κροτωνία)  (526-456 a.C.)

Myía de Crotona  500 a.C  (Μυία / Μυρία η Κροτωνία)  (522-452 a.C.)

Arignote de Samos
(Αριγνώτη Σαμία), (Αριγνώτη Σαμία)  (500 a.C  518-448 a.C.)

Filtis ¿de Crotona?

Ocelo y Ecelo Οκκελώ  y Eκκελώ de Lucania

Quilónide  de Lacedemonia   (Χειλωνίς  Λάκαινα)  ( siglo   VI - V a.C.)

Timica de Lacedemonia (Τυμίχα Σπαρτιάτις)  (siglo   VI - V a.C.)

Cratesíclea  Κρατησίκλεια  ( siglo   VI - V a.C.)

Lastenia  Λασθενία de Arcadia  ( IV  a.C.)

Habrotelia de Tarento  (Αβροτέλεια  Ταραντινίς)

Equecratia de Fliunte  (Εχεκράτεια Φλιασία)   (siglo   III a.C.)

Tirsenis de Síbaris ( Τυρσηνίς Συβαρίτις)  (siglo   VI - V a.C.)

Pisírrode de Tarento ( Πεισιρρόδη Ταραντινίς)   ( siglo  VI - V a.C.)

Nesteadusa de Lacedemonia   (Θεαδούσα Λάκαινα)   ( siglo  VI - V a.C.)

Beo (Boío) de Argos  (Βοιώ Αργεία)      (siglo   VI - V a.C.)

Babelica de Argos   (Βαβέλυκα Αργεία)   (siglo   VI - V a.C.)

Cleecma, lacedemonio   (Κλεαίχμα Λάκαινα)   ( siglo  VI - V a.C.)

Perictione  Περικτιόνη Αθηναία .   (500 a.C 456-455 a.C.)

Melissa  de Samos  Μελίσσα   (V a.C. )

Phintys de Esparta  (400 a.C.)

Aesara de Lucania   (300 - 100 a.C.)

Sara, nieta de Theano  ( siglo  V a.C.)

Ródope

Ptolemaide   (Πτολεμαϊς) de Cirene   siglo   II – III d. C)

Ahora quedarían por integrar a otras problemáticas filósofas pitagóricas:

Bachofen cita en el Matriarcado a la pitagórica Tanaquil, mujer imperiosa de Tarquinio Prisco. Fuente: Giulio de Martino y Marina Bruzzese,"Las filósofas".


 De ser esto así pertenecería a las primeras pitagóricas y sería el mayor caso extraño por tratarse de una mujer etrusca, no griega.

 

Reservamos este otro espacio para la pitagórica de Jámblico: Dinono, contemporánea de Théano.

  

De ellas sabemos muy poco. En principio las podemos clasificar en tres grandes grupos, siguiendo a Eulalia Pérez Sedeño[4], dado que la escuela pitagórica perduró a Pitágoras varios siglos: 


    • «Primeras pitagóricas», pertenecientes en su mayoría a la propia familia de Pitágoras: Théano, Damo, Myia, Arignote, y las demás que ocupan los siglos  V  y  IV a.C.

    • Las «pitagóricas posteriores», siglos IV y III a.C, por ejemplo, Phintys, Aesara de Lucania, Perictione, tal vez Perictione II y Teano II

    • Las neopitagóricas, Ródope y Ptolemaide.

 

No sabemos si todas ellas llegaron a escribir, aunque sí sabemos que fueron las más relevantes, al menos, para quienes nos las han dejado citadas en sus obras. En grado de importancia destacaremos a Théano, de quien se han conservado una serie de fragmentos, apotegmas y cartas; en total siete cartas de las cuales algunas no son consideradas suyas; en concreto, la dirigida a Ródope (Carta VII), plantea un problema de anacrónismo ya que cita el Parmenides de Platón, escrito en el siglo IV a.C. mientras que Théano es del VI a.C. Esta razón, junto a otras de carácter filológico, ha llevado a plantear la hipótesis de que existiese otra Théano conocida como Teano II; si a Theano se le atribuyen siete cartas, una octava carta pitagórica es atribuida a Myía, la hija de Teano y una novena carta se atribuye a Melissa, una pitagórica totalmente desconocida para  nosotros. En total nueve cartas pitagóricas.

 Además se han conservado otros fragmentos de tratados y cartas escritos por las pitagóricas Phintys, Aesara, Tymica y Perictione[5]



 Escritos de filósofas pitagóricas
Théano: tratado Sobre la piedad, Epístolas, Apotegmas y Poesía.  
Myia: una Epístola a Filis. 
Perictione: tratado Sobre la sabiduría, tratado Sobre la armonía de las mujeres, un texto De los deberes de las mujeres. 
Melisa: una Epístola a Clareta. 
Fintis: tratado Sobre la templanza o Sobre la moderación de las mujeres.  
Aesara: tratado Sobre la naturaleza humana. 


[1] Porfirio, Vida de Pitágoras, 20, Planeta de Agostini, 1996. También puede verse el texto de Laercio, Vida de Pitágoras, 26, en el que cita de manera muy similar lo mismo. Y en 6, los discípulos creían que era Apolo y que había venido de los hiperbóreos; también así en 9, dice Laercio que quienes le conocían de sus sentencias decían que eran palabra de dios.

[2] Porfirio, Vida de Pitágoras, 2 y Diógenes Laercio, Vida opiniones y sentencias… VIII, 3.

[3] Gilles Ménage, Historia de las mujeres filósofas, pág 109, las Pitagóricas, Herder,2009.

[4] Eulalia Pérez Sedeño, Las mujeres en la historia de la ciencia. Puede verse una copia en línea en la siguiente dirección: http://www.prbb.org/quark/27/027060.htm

 [5] Montserrat Jufresa, VIRTUT I BELLESA, Universitat de Barcelona. Existe una copia en línea del texto en : http://www.ub.edu/cdona/Bellesa/JUFRESA.pdf