Una muestra de su obra

Jesús Lara Lara, escritor, poeta e indigenista Boliviano (1898 - 1980) 

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Una muestra de su obra 

La opinión sobre el escritor

 

A continuación encontrará una muestra de dos poemas extraidos del libro Pawkarwara, el cual fué galardonado en 1946 con el premio Municipal.


ESPERA INUTIL

 

Estoy más loco que otras noches, más que nunca.
otras noches solía esperarla encadenado a la rueda pesada 
de una inquietud que no podia devorar el camino de las horas
entonces los minutos parpadeaban friamente
toda la noche, inconmovibles, como las estrellas,
y sus picos de buitre destrozaban mis entrañas sin cesar.
 
Pero ella estaba cerca y habia de venir.
Entonces mi locura alistaba ternuras como abejas
para el jamanq`aay de fuego de su corazón,
besos como las frutas más sabrosas
para colmar el hueco de su gula
y abrazos como cojines de luz
para el regalo de su cuerpo.
Porque ella no estaba lejos y habia de venir.

  

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TIEMPO FLORIDO

Tiempo florido era en verdad, tiempo florido, gozo de Pachamama
los Aukis, trayendo el día en las frentes
y las Ñust`as, con todos los imanes de la luz y de la sombra,
habian llegado a la orilla de las promesas
y era hora de que comenzara el Raymi
no estaba lejos la pampa del Raymi
y por mis ojos pasaba el camino
por donde se acercaba Pachamama
Qoya vestida de divinidad,
Qoya de manos siempre llenas de dones,
Pachamama paso.

 La vi pasar, cabellera de cielo,
frente de sol, pechos de cumbre
la vi pasar ansiosa de llegar a tiempo.
La vi pasar alzando polvo de palomas.
Yo tenia los pies atados en una cadena
de cuatro siglos.
Yo tenia las manos amarradas a una servidumbre
de cuatro siglos
Me separaba de ella una muralla, haz de cruces
de cuatro siglos.

 
Solo la vi pasar, Qoya vestida de divinidad,
Qoya de manos siempre llenas de dones.
Tejiendo danzas de alabanzas
por sus costados ondulaba el agua.
Delante de ella y con la frente en tierra, 
el viento tendia alfombras de oro y plata
detras de ella, los pájaros marchaban
tañendo los Wankares en la mañana
iba de prisa Pachamama
y estaba a punto de empezar el Raymi. 

 
En su ansiedad se desgranaban las estrellas de su cuello.
sobre las hierbas
y enredadas quedaban en los árboles
las bandadas de mariposas de sus ojos
la vi perderse a la orilla del rio
me separaba de ella una montaña
de cuatro siglos.
Pero el viento me trajo el embrujo del Raymi
y en el llegome el fresco aliento de Pachamama.

Mi corazon se convirtió en antara
y se puso a soñar fuentes de wayñus.
Tiempo florido era en verdad
Tiempo de florecer. Tiempo de amar.