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Héroes e Ilustres

Pedro León Torres

Pedro León de la Trinidad de la Torre y Arrieche
Pedro León Torres.jpg
General de División
Años de servicio1810 - 1822
LealtadBandera de Venezuela Venezuela
Flag of Gran Colombia (1821).svg Gran Colombia
MandosDivisión del Sur (1820-1822)
Participó en

Guerra de independencia de Venezuela Independencia de Colombia

Campañas del Sur

Nacimiento25 de junio1788
ArenalesVenezuela
Fallecimiento22 de agosto1822
YacuanquerColombia

Pedro León de la Trinidad de la Torre y Arrieche (Arenales,Estado LaraVenezuela25 de junio de 1788 - †Yacuanquer,Colombia22 de agosto de 1822), fue un militar venezolano durante las Guerras de Independencia Hispanoamericana. Nacido en Arenales, se unió a la causa de la independencia en1810 sirviendo en el ejército de Francisco de Miranda. Combatió en numerosas batallas. En 1822 fue nombrado Jefe del Ejército del Sur, cuerpo destacado para someter Popayán y someter la enconada resistencia de los habitantes de Pasto. Durante las campañas del Sur sirvió bajo el mando de Simón Bolívar, quien le encomendo durante la batalla de Bomboná que atacara a los realistas antes de que estos se posicionaran ventajosamente en la cima de una colina. Torres entendió mal la orden y al regresar Bolívar y observar que los españoles habían ocupado la posición mientras las fuerzas de Torres almorzaban enfurecido lo llamo indigno de servir a la patria y lo relevo del mando. Torres arrebatándole el fusil a un soldado exclamo que si no podía servir como un General le permitiera hacerlo como soldado. El Libertador le devolvió su mando, Torres comando a los batallones que atacaron frontalmente sufriendo grandes bajas y siendo el mismo herido y tomado prisionero por los españoles. Murio meses después por sus heridas en un hospital realista en Yacuanquer.



Jacinto Lara

Jacinto Lara
Jacinto Lara.jpg
General de División
Años de servicio1810-1831
LealtadBandera de Venezuela Venezuela
Flag of Gran Colombia (1821).svg Gran Colombia
Participó enGuerra de Independencia de Venezuela
Independencia de Colombia
Independencia de Ecuador
Independencia del Perú

Nacimiento28 de mayo1778
CaroraVenezuela
Fallecimiento25 de febrero1859
BarquisimetoVenezuela

Juan Jacinto Lara Meléndez (Carora28 de mayo de 1778 -Barquisimeto25 de febrero de 1859), fue un militar venezolanoque luchó por la independencia de las entonces colonias españolas de América del Sur, desde 1810 en Caracas hasta1824 en Ayacucho.

Jacinto Lara nació el 28 de mayo de 1778 en Carora, ciudad situada en la región centro-occidental del estado que actualmente se llama Lara en su honor. Era hijo de Miguel de Lara, que procedía de la península Ibérica, y de Juana Paula Meléndez, oriunda de Carora

Se dedicó a la agricultura y a la ganadería en los llanos de Barinas, realizando comercio de ganado desde los llanos hacia la ciudad de Caracas, hasta que en 1810, al iniciarse los acontecimientos del 19 de abril se adhiere a los jóvenes revolucionarios de la Sociedad Patriótica de Caracas y pasa se incorpora a las milicias de Araure y Ospino siendo posteriormente nombrado comandante. Al año siguiente entró en combate bajo las órdenes del general Francisco de Miranda en la batalla de Cerro del Morro contra los insurrectos de la ciudad de Valencia, Venezuela; batalla en la que las tropas de Miranda salieron vencedoras. Luchó también en la batalla del sitio de San Carlos, Venezuela.

Contenido

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[editar]Con Bolívar

En 1812 es nombrado teniente coronel y pasa a servir bajo las órdenes de Simón Bolívar y al año siguiente toma parte en la batalla de Cúcuta contra el coronel Ramos Correa. Junto a Bolívar participa en la Campaña Admirable destacando en los combates de NiquitaoLos Horcones y Taguanes, producidos todos ellos en el mes de julio de ese año, días 2, 11 y 31 respectivamente. Siguió con el Libertador participando en el sitio aPuerto Cabello y en las batallas de Bárbula (30 de septiembre), Trincheras (3 de octubre) y Vigirima ( 23 - 25 de noviembre).

En 1814 toma parte en la batalla de Carabobo, el 28 de mayo, para seguidamente, bajo las órdenes del generalRafael Urdaneta, seguir en las operaciones en el occidente del país. Participa en la retirada hasta Nueva Granada, donde el mando de las fuerzas de Urdaneta es asumido por Bolívar, y marchan hasta Santa Fé de Bogotá a luchar contra Manuel Bernardo Álvarez concluyendo la operación en diciembre de ese mismo año.

[editar]Con Páez

Cuando en 1815 Bolívar viaja a las Antillas, Lara se queda en Nueva Granada hasta la llegada de Pablo Morillo y, en compañía de un grupo de republicanos se suma a las fuerzas del general José Antonio Páez que se encontraban en los llanos de Apure.

Junto con José Antonio Páez participó en los episodios de El Yagual y Mucuritas. Logró el rango de coronel en1817. Se vió envuelto en los episodios de las Misiones del Caroní que terminaron con la ejecución de 22 monjescapuchinos originarios de catalanes.

En los años siguientes, 1815 y 1816, Jacinto Lara se destaca en la toma de San Antonio de Apure y Mucuritas.

En reconocimiento de las acciones acometidas durante las operaciones de la conquista de Guayana, en la que participó bajo las órdenes del general Manuel Piar y del propio Bolívar es ascendido a general en 1817. Otra vez bajo las órdenes del Libertador participa en la campaña del Centro que se malogra a consecuencia de la derrota en la batalla de La Hogaza el 2 de diciembre de 1817.

Acompañó al Libertador en la derrota de Pablo Morillo en Calabozo en 1818. Al lado del general Francisco de Paula Santander venció a Tolrá en Casanare en 1819 donde Jacinto Lara desempeñó el cargo de subjefe del Estado Mayor del Ejército Libertador. Ese mismo año Bolívar le encarga una campaña sobre Maracaibo que es abortada por el Armisticio de Trujillo.

Sirvió como jefe de Estado Mayor General y en 1821 fue gobernador de Santa Marta y Cartagena de Indias.

[editar]En Perú

En 1822 se traslada a Perú, ya como general de brigada, para participar en la Campaña del Sur junto con general Manuel Valdés integrando la división colombiana auxiliar del Perú. En 1824 participa, bajo las órdenes de Antonio José de Sucre, en la batalla de Junín. Después de la misma se le asciende a general de división de retaguardia del ejército y, seguidamente, participa en la batalla de Corpahuaico que le convirtió en héroe al salvar a los batallones RiflesVencedor y Vargas.

El 9 de diciembre de 1824 toma parte en la decisoria batalla de Ayacucho donde mandaba la división de reserva del Ejército Unido. Sus acciones en Ayacucho le permitieron obtener el grado de general de división. En 1825 es nombrado Comandante General e Intendente de CuzcoArequipa y Ayacucho. También ostentó el título decomandante de la división colombiana auxiliar del Perú.

El 26 de enero de 1827 es arrestado en Lima, donde ejercía el cargo de comandante de la división colombiana auxiliar del Perú es depuesto y arrestado al triunfar allí un movimiento contra bolivariano promovido por el entonces vicepresidente de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander. Permanece en la prisión de El Callao hasta el 30 de enero cuando es embarcado y enviado Colombia, donde llegaría el 9 de febrero al puerto de Buenaventura, el 20 del mismo mes es puesto en libertad. De vuelta en Colombia ejerce los cargos de intendente y comandante general del departamento del Zulia y comandante general del departamento del Orinoco en 1828.

[editar]De vuelta en Venezuela

Después de la división de la Gran Colombia se retira de la vida pública en 1831 aunque acepta la gobernación de su provincia natal, Barquisimeto, en 1843 y deja el cargo cuatro años más tarde.

El 25 de febrero de 1859, con 81 años de edad muere en Barquisimeto. Sus restos yacen en el Panteón Nacional de Venezuela desde el 24 de julio de 1911.

[editar]Distinciones

Jacinto Lara obtuvo muchas condecoraciones y distinciones, entre ellas destacan la de la "Orden de los Libertadores de Venezuela" y el escudo "Busto del Libertador".

Es héroe 

epónimo del Estado Lara según el decreto dictado por la Asamblea Legislativa en 1881.





Ildefonso Riera Aguinagalde 


Vida agitada la del pensador venezolano Ildefonso Riera Aguinagalde, 

nacido en hogar caroreño el 1º de febrero de 1832.  Hogar conformado por su 

padres: Manuel Riera y Francisca Aguinalde. Sus primeros pasos en la formación 

educativa estuvieron signados por la impronta de s  tío paterno Fray Ildefonso 

Aguinagalde, admirado educador y religiosos larense del siglo XIX, que un día fue 

expulsado de Carora por parte de la aristocracia municipal, dado su cristianismo 

militante e identificación con las ideas liberales, que lo llevan al irreversible 

compromiso social de actuar a favor de los sectores más empobrecidos. 

  

Recién egresado de las aulas de la Universidad de Caracas como médico, 

asume con pasión el ideario liberal liderizado por  Ezequiel Zamora. Así lo 

encontramos como médico de las milicias federales, más tarde como funcionario 

de confianza de la administración del mariscal Juan Crisóstomo Falcón. 

El epílogo lamentable de su quehacer como hombre público sería su 

estadía en los calabozos venezolanos, luego el exilio político en Francia, a raíz de 

las contradicciones con el gobernante de turno Antonio Guzmán Blanco. 

Desavenencias que provenían desde los años que el humanista caroreño estaba 

incorporado al gobierno de Falcón. 

  

Encarcelamiento muy productivo si así puede afirmarse, ya que al margen 

de las incomodidades de los calabozos, en los cuales convivió hasta  con 

roedores, ello no amilanó sus posiciones dignas, tampoco apagó la infinita luz de 

su sabiduría, la cual quedó expresada en densas reflexiones que plasmaba en sus 

anotaciones a partir de un cristianismo militante y un vibrante pensamiento liberal. 

  

Dichos textos los remitía a su hermano, el Pbro. Andrés Manuel Riera A., 

quien los leía emotivamente cada domingo, convirtiendo el púlpito y la iglesia en 

general en auténtica aula de formación teológica, orientada por un maestro encarcelado, quien encontró en el ideario cristiano una inmensa fuerza para luchar 

por la justicia social, por el eterno desagravio del pueblo venezolano.  El doctor 

Ildefonso Riera Aguinagalde lograba su libertad física en la satisfacción que le 

producían los comentarios favorables que comunicaba su hermano sacerdote a 

los referidos textos sagrados surgidos de su cerebro luminoso, manantial 

inagotable de sabiduría. 

  

En fin,  el pensador caroreño luego de inagotables  lecturas y densas 

reflexiones en torno al ideario cristiano, logró interpretar la sociedad venezolana 

de su tiempo y concluyó en que era impostergable realizar cambios oportunos y 

profundos en diversos planos de la vida nacional. 

Estas inferencias fueron motivo de fuertes polémicas públicas con otro 

notable humanista venezolano don Cecilio Acosta, sin que ello mellara en 

momento alguno las estrecha amistad que les unió a lo largo del itinerario vital de 

tan ilustres compatriotas. 

Concluyen estas breves anotaciones de aproximación a la vida creativa del 

admirado médico y poeta caroreño Dr. Ildefonso Riera Aguinagalde, indicando que 

el rescate, cuidado y difusión de su obra escrita se debe en gran parte a otro 

humanista de la ciudad morereña, don Cecilio Zubillaga Perera, maestro del 

campesinado caroreño, quien siempre mostró un gran afecto por su paisano y un 

gran respeto por su producción intelectual. 

  

Así señalo que en el perfil intelectual del galeno y pensador liberal destaca 

su excelente capacidad de orador... “un verbo avasallante (...) señor de las letras 

venezolanas”, uno de los grandes filósofos de nuestro país en la segunda mitad 

del siglo XIX. 

  El doctor Ildefonso Riera Aguinagalde falleció en París el 24 de marzo de 

1882, todavía sus restos reposan en la ciudad luz, mientras que su obra escrita 

está esparcida en cartas dirigidas  a sus familiares y amigos. 

  

Su producción hemerográfica puede consultarse en periódicos como El 

Porvenir, El Nacional, El Monitor y El Federalista, entre otros. Mientras que su 

producción bibliográfica apareció a la luz pública  en años posteriores a su 

fallecimiento. Los títulos pueden leerse en el registro de bibliografía activa anexa a 

esta nota biográfica.  

Fuentes Consultadas 

• Riera Aguinagalde, Ildefonso. (1944)  Biografía del General



Cecilio (Chío) Zubillaga Perera 


Periodista, escritor, historiador, agricultor, autodidacta. Hijo de Teodoro 

Zubillaga y Elvira Perera, nació en Carora el 01 de febrero de 1887. Comenzó sus 

estudios pero se reveló a temprana edad de sus maestros. Al salir del aula trabaja 

en una fábrica de sombreros de pajilla. Más tarde ingresó al Colegio “La 

Esperanza” a estudiar filosofía. Pero, el 1900 el Colegio es cerrado, lo que lo lleva 

a estudiar en su casa desde los 13 años de edad.  

En 1910 es Diputado de la Asamblea Legislativa del Estado Lara y llega a 

ser Presidente de esta cámara. Ya para 1912 consigue una sólida reputación 

literaria. En 1913 es designado Presidente del Club Torres de Carora  y 

desempeña  la secretaría de la prefectura del Distrito Torres. Fue gomecista 

hasta el año 1914. Luego del rompimiento con el régimen gomecista se hace 

administrador de la hacienda “Bocare”. En 1919 escribe su primer artículo para el 

periódico El Diario. Su casa en Carora era sitio de reunión para tertulias. 

   

Se inicia en su actuación periodística en ENSAYOS en 1907, donde 

escribía con el seudónimo de Pacífico Leal. Colabora con el semanario La 

Palabra y el diario Monitor, ambos dirigidos por el poeta Marco Aurelio Rojas; en 

el periódico Labor, El Diario, El Yunque (órgano de la Sociedad Unión, Progreso y 

Protección del Artesano); en la revista Unidad; luego en el periódico Cantaclaro y 

la revista Alas, de Barquisimeto.  

Fundó importantes agrupaciones como la Sociedad Patriótica Ezequiel 

Zamora, las Jornadas Culturales, el Salón de Lectura de Carora (futura biblioteca 

Riera Aguinagalde). Viajó en dos oportunidades a Europa (1924 – 1926), donde 

hizo amistad con Miguel de Unamuno  y Ortega y Gasset. Realizó gran cantidad  

de trabajos escritos: la biografía de Idelfonso Riera Aguinagalde; un importante 

estudio sobre la educación secundaria  en Carora; creó y organizó el Archivo 

Zubillaga; editó Procerato Caroreño, de J.M. Zubillaga Perera; creó neologismo como 

“Malhechuría”, “Godarria”; “Jesucristista”, entre otros. Fue miembro de la

Academia Nacional de la Historia  por el Estado Lara.  

Como capataz y dueño de haciendas,  conoció los problemas y las miserias 

de los campesinos y los atendió solidariamente. Ofreció al Ministerio de 

Agricultura y Cría sus derechos y los de sus hermanos en la posesión de Potrero 

Grande, con la esperanza de que se fundara allí una colonia agrícola. Fue 

maestro de las clases más desposeídas y llevaba sus orientaciones a los 

campesinos con respecto  a las mejoras de sus siembras y el logro de dividendos. 

En 1985, se decreta el Monumento Histórico Nacional la Casa Natal de Don Chío 

Zubillaga Perera en su natal Carora. Chío Zubillaga permaneció soltero hasta su 

muerte, acaecida en su ciudada natal el  25 de julio de 1948.

 Fuentes Consultadas 

• Zubillaga Perera, Cecilio. (1993)  Correspondencia. Caracas: Academia 

Nacional de la Historia




Alirio Díaz  

Nace en La Candelaria, un villorrio localizado en un espacio dominado por la 

aridez a unos 30 kilómetros de Carora, la ciudad capital del Municipio Torres, 

Estado Lara, el día 12 de noviembre de 1923. Octavo hijo de los esposos 

Pompilio Díaz, bodeguero y agricultor y Josefa Leal, de oficios del hogar. Aprende 

las primares letras de mano de su padrino Juan Bautista Verde, quien también 

era músico popular. En la Escuela Monasterios de Carora cursa la educación 

primaria, completando el 6to. Grado, luego de emigrar de su comunidad 

buscando nuevos horizontes de realización personal.

Como muchos jóvenes de su tiempo en Carora recibió  la orientación 

vocacional de un maestro autodidacta de obligada referencia intelectual y moral, 

don Cecilio Zubillaga Perera. Así, una vez concluida su formación escolar dice el 

mismo Alirio Díaz que se fue a Trujillo a estudiar  con Laudelino Mejías. Su 

aspiración era estudiar Humanidades en Caracas, pero Cecilio Zubillaga Perera le 

sugirió que no hiciera eso pues era un guitarrista, que se dedicara a ese 

instrumento, porque ese iba a ser su futuro. Sin embargo, con el maestro 

Laudelino Mejías no aprendió guitarra pero si armonía y a tocar saxo y clarinete, 

cosa que le sería muy útil pues dado el dominio que adquirió en la ejecución de 

tales instrumentos de viento pudo trabajar en la banda municipal de aquel Estado. 

 Paralelamente aprendió el oficio de tipógrafo y pudo desempeñarse también 

en el semanario Presente que dirigiera su coterráneo el Dr. Luis Beltrán Guerrero. 

En la ciudad de Trujillo estudiaría guitarra con el maestro Pedro Torres. En 

1945 se traslada a Caracas y sigue estudios en la Escuela Superior de Música 

con los profesores Raúl Borges y Pedro Elías Gutiérrez. Se incorpora igualmente 

a la banda musical, siendo el quinto clarinete. En 1950, una vez graduado como 

ejecutante de guitarra clásica, obtiene una beca del Estado para perfeccionar su 

arte en el Conservatorio La Villa y Corte de Madrid, España; que dirigía el connotado maestro Rodrigo Sanz de la Meza. Por sus estudios, logra obtener el 

primer premio, un premio extraordinario y otro especial del director del 

conservatorio, Francisco Sopena. Luego comienza su  carrera internacional de 

concertista, actividad que realiza con regularidad hasta los días que corren. Asia, 

Europa, Norteamérica así como muchas ciudades y pueblos de Venezuela se han 

deleitado con el virtuosismo que imprime a las seis cuerdas Alirio Díaz, bien en el 

repertorio clásico como con los aires populares. 

  

En la última década del siglo XX hubo de regresar a su tierra, Carora y a su 

villorrio. En la vieja casa paterna mantiene una colección hermosa de caracolas e 

instrumentos líticos que los lugareños nombran piedras de sentella. Desde allí 

sigue atendiendo los múltiples compromisos internacionales y el festival de 

guitarra que lleva su nombre, en el que se dedica a la docencia y 

acompañamiento de noveles ejecutantes del noble instrumento. Dado los 

compromisos de su agenda, añora el hecho de no poder dedicar más tiempo a la 

composición, actividad creativa que realizaba en sus inicios. A propósito, la 

primera canción que hubo de interpretar era una canción caroreña titulada “Raudo 

vuelo”, romántica, de serenata, que decía:  “Así como en raudo vuelo se ve 

cruzar...”, la cantaba acompañada con el cuatro, y después con la guitarra. 

Alirio Díaz representa parte del patrimonio cultural viviente, sí así puede 

decirse, del Estado Lara y Venezuela. Su arte, presentado en los mejores 

espacios culturales del mundo ha llenado de serena  dignidad al país; de esa 

manera ha alcanzado el sueño de ser un humanista, como, quería de niño, no 

como científico social, abogado y literato sino como alto exponente de los valores 

espirituales presentes en la música nacional y universal, como libertad y dignidad. 

 Aunque la música como cualquier otro producto de la cultura, tiene el 

lenguaje de su época, también expresa los elementos perennes del alma de los 

pueblos, contra lo afirmado por Nietzche de que la  música corresponde a una 

medida de sentimiento, de calor, de medio ambiente  que expresa una cultura determinada. Así, los palestinos se emocionan con unos compases que son 

inaccesibles para los griegos. Ardua tarea, pues, el del músico como Alirio Díaz. 

Fuentes Consultadas 

• Amerouso, Angela. “Alirio Díaz. No sería el guitarrista que soy sin la ayuda 

Chío Zubillaga.” En: El Impulso.  Barquisimeto, 14-03-2001. P. D-3. 



Pio Rafael Alvarado (Don Pio Alvarado) 


Músico y compositor popular, nació en Curarigua  de Leal, Parroquia 

Antonio Díaz de Municipio Autónomo Torres del Estado Lara,  el 4 de Marzo de 

1895. Fue hijo de Gualdo Suárez y Maria Trinidad Alvarado. 

 Desde muy joven se inició en el arte de cultivar una de las tradiciones más 

ricas del Folklore Venezolano: El Golpe y el Tamunangue, o Sones de negros, 

como también se le denomina. Fue autor y compilador de décimas, tonos y 

aguinaldos  además de exponente de una variedad del Golpe Tocuyano, que más 

adelante tomará el nombre  de “Golpe curarigueño”,  debido a las diferencias 

rítmicas existente en el tono y ejecución de los instrumentos  que lo diferencian 

notablemente del “Golpe Tocuyano.” 

  Combina su labor  cultural con su ejercicio de funcionario público  como  

correo de a pie de Curarigua a Carora. A los veinte años de edad formó parte de la 

Policía de Curarigua y en el año de 1945 ingresa a  la Policía de Barquisimeto, 

situación que le permmitió organizar con Nicolás Pichardo y Félix Campos  un 

conjunto musical folclórico en la capital larense,  dando a conocer sus primeras 

creaciones musicales: El sapo, La Chuchurucha, La Niña Heriberta, El Caimán y 

El Barbero. Se trata de temas,  en su  mayoría compuestos por él,  pero 

provenientes del genero popular, por lo que se dice, que antes de aprender a tocar 

el cuatro, siendo muy niño ya componía décimas y canciones. 

 En el año de 1965 grabó su primer disco, un 45 RPM, para un homenaje al 

maestro Alirio Díaz.  De este trabajo  se destacan  dos importantes temas 

musicales,  El Sapo y El Gavilán Trabalenguas, dos  fábulas musicales ricas en 

genio, humor, alegría y sátira,   elementos estos   que acompañaron la fecunda 

obra musical del Viejo Roble de Curarigua como también es conocido. 

Posteriormente en un trabajo realizado por el sello disquero local PIORA  recoge 

16 temas más de su producción en un larga duración.  Don Pío Alvarado fue catalogado por Mario Álvarez como el más grande 

golpero de todos los tiempos en el quehacer musical larense. Entre otras de sus 

composiciones populares cabe destacar: Esta Mañana la vi, Lucerito, Las Décimas 

de las Viejas, Las décimas del Borracho, Las Décimas del Chimó y Romelia entre 

otras. 

 De acuerdo a expertos en materia musical, este juglar  del canto popular 

“era un cantor fino con una curiosa y potente voz de contra tenor”  que de acuerdo 

a la  afirmación de Juan Martínez Herrera, parecía uno de esos rapsodas de la 

época Medieval. Ese era Don Pío Alvarado creador del conjunto de “Golperos Don 

Pío Alvarado”, quien hizo del trabalenguas  y el golpe curarigueño  una forma de 

cantarle a las cosas cotidianas de la vida.    Muere en Barquisimeto el 24 de 

Agosto de 1983. 

Fuentes Consultadas 

• Yépez,  Bernardo. (1999.)  Personajes Curarigueños. Ediciones Casa de 

la Cultura de Curarigua.  





Jose Herrera Oropeza 

Periodista e ilustre humanista venezolano, nació en la ciudad de Carora el 

27 de febrero de 1885, siendo sus padres Flavio Herrera Riera y Beatriz Oropeza 

Meléndez. Desde muy joven se inclinó por una actividad que lo apasionó toda su 

vida: el Periodismo. Con apenas 12 años de edad, ya participaba en la redacción 

del Semanario La Éjida, publicado en 1897; y es que tres años antes ya se 

relacionaba con personalidades caroreñas ligadas al mundo del periodismo, tales 

como el Dr. Juan José Bracho quien junto a José Mármol Herrera y don Francisco 

Verde Gallardo, fundara en 1894 una interesante revista de carácter literario 

denominada La Guirnalda. 

 Su participación en este campo, lo lleva a escribir y ver sus trabajos 

publicados en El Impulso, importante periódico caroreño, de principios del siglo 

XX,  y que se prolonga en el tiempo, hasta la actualidad. En el año 1907, funda 

una publicación de corte semanal y posteriormente quincenal, titulada Ensayos, en 

la cual contó con la colaboración del maestro Cecilio Zubillaga Perera; años mas 

tarde, estableció ciertas vinculaciones con periódicos de corte político–proselitista, 

surgidos en Carora en 1909, titulados: El Monitor y El Combate. 

 En el año 1912, funda y dirige el Semanario Labor, donde figura como 

redactor el escritor tocuyano Alcides Lozada y cuentan entre sus colaboradores a 

don Cecilio Zubillaga Perera, punto de partida este para fundar un periódico que 

se convertiría en el vocero caroreño del siglo XX, El Diario, a consecuencia del 

trasladado a Barquisimeto de El Impulso. Allí contó con la valiosa colaboración de 

don Agustín Oropeza Silva y Cecilio Zubillaga Perera, quienes prontamente 

convirtieron al diario caroreño en indiscutible voz y tribuna del Municipio Torres. 

Este periódico se constituyó en su centro de actividad, a través de la cual dio a 

conocer el ámbito y quehacer en todos los campos del conocimiento, de su amado 

terruño: Carora y por ende, del Municipio Torres. Fallece Don José Herrera 

Oropeza, el 17 de diciembre de 1935, en su ciudad natal.      


       Ramón Pompillo Oropeza 


Conocido por ser uno de los educadores más prestigiosos del occidente del 

país, Ramón Pompilio Oropeza , nació el día 13 de Noviembre de 1860 en Carora, 

Estado Lara. Fueron sus padres don Pastor Oropeza y la señora Francisca 

Alvarez Oropeza, su familia formó parte, aún sin poseer bienes materiales, de la 

selecta sociedad caroreña ya que su linaje así se lo permitió. 

Inició sus primeros estudios bajo la rectoría de la Señorita Felipa Espinoza, 

continuándolos de la mano de los educadores José Remigio Jiménez, José 

González y José Benito Hurtado con quienes completó la primaria y gracias al 

apoyo familiar se trasladó a la ciudad de El Tocuyo. Allí figuró entre los más fieles 

y aventajados discípulos de uno de los más grandes maestros de occidente en el 

siglo XIX, el bachiller Egidio Montesinos Canelón. 

En el Colegio de La Concordia el joven Ramón Pompilio obtuvo una sólida 

formación en el campo religioso y de las humanidades. A decir de quienes han 

estudiado su obra educativa, es por influencia del  maestro Montesinos que se 

desarrolla en él la vocación de educador que lo llevó a dedicarse a este mundo por 

espacio de casi cincuenta años. Al egresar del Colegio de La Concordia en el año 

1883 con su título de Bachiller en Filosofía, el joven Oropeza regresó a Carora y 

allí por un corto período de tiempo se dedicó a recibir clases de Derecho 

Canónigo, a la par que inició un largo camino por la educación regional, al dictar 

una cátedra de filosofía en el año 1884, luego que  se produjera la muerte del 

Licenciado Lázaro Perera, acción con la cual un grupo de jóvenes caroreños logró 

culminar sus estudios y el propio Ramón Pompilio Oropeza tuvo la oportunidad de 

descubrir su vocación. 

  

En Agosto de este mismo año se traslada a la ciudad de Caracas a cursar 

estudios superiores en el área de las Ciencias Políticas; allí se destacó entre los 

mejores estudiantes, lo cual hizo pensar a sus condiscípulos que se convertiría en uno de los más brillantes abogados del país; Pero no fue así, su verdadera 

vocación ya había sido fijada durante su permanencia al lado del viejo maestro 

tocuyano a quien llegó a considerar un padre y cuyo ejemplo de vida consagrado a 

la enseñanza quiso imitar, dando muestra de esto en la propia Caracas al alternar 

sus clases en la universidad con la experiencia  docente, al impartir clases de 

geometría, historia y física en instituciones como  el Colegio Las Mercedes, el 

Seminario Metropolitano y el Colegio Venezuela, entre los años 1885 y 1886. 

Su entusiasmo  por la ciencia que no implicó nunca  el abandono de la 

religión, ya que era un fervoroso católico, lo llevo a presidir una sociedad 

científico-literaria junto a su compañero del colegio tocuyano José Gil Fortoul . Su 

estadía en la ciudad de Caracas culminó con la obtención del título de abogado 

otorgado por la universidad caraqueña el día 17 de  Febrero de 1890. Casi de 

inmediato regresó a su ciudad natal, donde acoge la misión junto a otras 

importantes personalidades caroreñas de fundar un centro de enseñanza 

secundaria. 

  

Esta aspiración de la sociedad caroreña se hizo realidad el día 1 de Mayo 

de 1890, cuando el ansiado colegio que llevó por nombre La Esperanza, abrió las 

puertas a un grupo de jóvenes ávidos de conocimientos. De las aulas de esta 

importante institución educativa egresaron jóvenes  que con el transcurrir del 

tiempo se convirtieron en verdaderas personalidades en el mundo de ciencia y la 

cultura en el país. Para mencionar sólo algunos citemos los nombres de: el 

bachiller Rafael Lozada, Rafael Tobias Márquiz, Pablo J. Alvarez, Agustín 

Oropeza, Pastor y Ambrosio Oropeza, Juan Carmona, Ambrosio Perera, Agustín 

Zubillaga, Luis Beltrán Guerrero, Juan Oropeza, Ricardo Alvarez, entre muchos 

otros que deben en gran parte su formación al maestro Oropeza; quien con una 

vasta cultura humanística supo inculcar en sus alumnos la curiosidad  permanente 

hacia el conocimiento. Es mucho lo que las nuevas generaciones de educadores podría aprender 

de la obra de Ramón Pompilio, ya sea como educador, como ciudadano y como 

ductor de una conciencia pública. Su largo magisterio culminó sólo con su 

desaparición física el día 21 de Marzo de 1937. 

Fuentes Consultadas 

• Cortés Riera. Luis. (1997).  Del Colegio Esperanza al Colegio Federal 

Carora (1890-1937). Carora: Fondo Editorial Buria.  


PASTOR OROPEZA


 Médico pediatra, profesor universitario, parlamentario, escritor. Padre de la 

pediatría e iniciador de la atención materno – infantil, de los estudios de pediatría y 

del conocimiento de la puericultura en Venezuela. Hijo de Sofía Riera y Lisímaco 

Oropeza, nació en Carora el 12-de octubre de 1901.  La educación de Pastor 

Oropeza fue estricta y se le formó dentro de un conjunto de principios éticos que le 

sirvieron de norte a lo largo de su dilatada existencia.  

Sus estudios primarios y secundarios los realizó en su ciudad natal hasta 

graduarse de bachiller en filosofía y letras en el Colegio Federal (1916). En todos 

estos años recibió enseñanza y consejos de excelentes maestros entre ellos; 

Ramón Pompilio Oropeza, Manuel Torrealba Ramos, Cecilio Zubillaga Perera y 

Rafael Tobías Marquíz. Dos años después (1918) llegó a Caracas e ingresó a la 

Universidad Central de Venezuela (UCV) donde cursó  la carrera de medicina, 

título que recibió en 1924. A partir de este momento demuestra un espíritu de 

entrega al servicio público y por el ejercicio de la medicina, esto puede explicarse 

por influencia de algunos de sus profesores en la universidad: José Gregorio 

Hernández, José Izquierdo,  Enrique Toledo Trujillo, Enrique Tejera, Antonio 

Rísquez y Luis Razetti.  

Por su sensibilidad social e ideales democráticos es hecho preso en 1921, 

por haber participado en la huelga de los tranviarios de Caracas, situación que se 

volvió  repetir en 1930, en la prisión Las Tres Torres de Barquisimeto. En el año 

1925 retorna a Caracas, donde se dedicó a su profesión en el Hospital San 

Antonio de Padua. En 1927 se traslada a Francia donde prosiguió estudios en la 

Universidad de París, para especializarse en Pediatría obteniendo el título de 

Médico Colonial, especialidad en Pediatría. En estos años adquiere gran destreza 

y experiencia con los mejores expertos en sanidad infantil de Francia, los 

profesores Marfan   y Nobecourt.  De regreso a su ciudad natal funda, junto con dos familiares, la Clínica 

Riera Silva. En 1931 contrajo matrimonio con Egilda Herrera Gutiérrez con quien 

procreó cuatro hijos. Pero el doctor Oropeza ya tenia un hijo con Águeda del 

Carmen Mujica, su primogénito Héctor Mujica, fundador de los estudios de 

Periodismo en Venezuela, escritor y político. En 1935 publica el libro El niño, en el 

que recoge una serie de charlas y conferencias para ser divulgadas entre 

médicos, enfermeras y madres en su ciudad de Carora. A raíz de esta publicación 

es llamado por Enrique Tejera, ministro  de Sanidad y Asistencia Social, para que 

se incorporara al recién creado despacho. Desde ahí se concreta la creación de: la 

División Materno Infantil del MSAS (1936), Consejo Venezolano del Niño (1936), 

Hospital Municipal de Niños de Caracas (1937), Instituto Nacional de Puericultura 

y Pediatría entre otras instituciones.  

También la docencia ocupó parte importante de su vida. Incursionó en la 

política, siendo electo diputado al Congreso Nacional por el Distrito Federal (1941 

– 1945). Senador e Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina, la 

cual presidió entre 1976 y 1978. En 1964 se crea el “Premio Pastor Oropeza” al 

mejor trabajo científico de carácter pediátrico cada año. En 1986, el Ejecutivo 

Nacional publica gran parte de su obra escrita. En 1988 fue instituida la Medalla de 

la Salud “Pastor Oropeza”. En sus numerosas publicaciones están presentes sus 

preocupaciones: Protección infantil,  enfermedades  en los niños, vacunación, 

alimentación infantil. Son varios los hospitales que llevan su nombre en nuestro 

País, entre ellos el de Carora y el del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales 

en Barquisimeto. Murió en Carora el 7 de septiembre de 1999.  

Fuentes Consultadas 

• Oropeza, Pastor. (1943)  Las cuádruples Mendoza. Caracas: Editorial 

Elite. 



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