Períodos literarios en Rusia

  • Literatura oral popular

La literatura oral popular de los skomoroji, una especie de bardos itinerantes llegados desde Imperio Bizantino o los países eslavos, se expresaba a través de las vylinas (cantos o canciones) que unían tradiciones populares paganas y eclesiásticas en forma de prosa rítmica. Las bylinas relatan hazañas de los bogatyri que defendieron Rusia contra nómadas pechenegos y cumanos y contra varios monstruos fantásticos. Los héroes de bylinas más famosos son Ilya Muromets (Iliá de Múrom), Dobrynia Nikítich y Aliosha Popóvich ("Aliosha hijo de clérigo"). En la literatura oral también existen los cuentos tradicionales rusos, que empezaron a recogerse por escrito en el siglo XIX cuando Aleksandr Afanásiev los compiló en ocho volúmenes.

  • Literatura rusa antigua 

Literatura del período de la Rus de Kiev (Siglos IX al XI) y de La ruptura feudal (Siglos XII al XIV) [editar]

La antigua literatura rusa se compone de unas escasas obras maestras escritas en el antiguo idioma ruso, que no hay que confundir con su contemporáneo eslavo eclesiástico.

En el siglo XI todas las tribus de los eslavos orientales formaban parte de la Rus de Kiev. Una lengua única, el ruso antiguo, empezó a formarse con algunos dialectos territoriales. Solo en el siglo XIII, cuando el estado ruso único se dividió, el idioma ruso, el idioma ucraniano y el idioma bielorruso empezaron un desarrollo independiente. Por eso estas tres naciones poseen un periodo común en la historia de sus literaturas.

En la Edad Media rusa no hubo Órdenes militares de caballería ni universidades hasta que se creó, ya en el siglo XVIII, la de Mijaíl Lomonósov. Los centros de enseñanza en la Rusia medieval fueron los monasterios.

Pese a todo, en la Rusia antigua vivía mucha gente alfabetizada, tal y como demuestran los numerosos documentos de Nóvgorod conservados en corteza de abedul que datan de los siglos XI-XII: papeletas, notas, cédulas, ejercicios de alumnos etc. El primer libro conocido en ruso es el manuscrito en cera Códice de Nóvgorod o Salterio de Nóvgorod, que contiene los salmos 75 y 76 (alrededor del año 1030).

Incluso en el día de hoy, el ruso antiguo es fácilmente comprensible para los rusos nativos. Todavía sobreviven unas pocas obras de la antigua literatura rusa, así como gran número de manuscritos deteriorados por los efectos de múltiples invasiones y guerras. Estas obras, de elaboración manuscrita, eran generalmente anónimas. Temática recurrente en la antigua literatura rusa eran la glorificación de la belleza y del poder ruso, la denuncia de la autocracia de los príncipes rusos y la defensa de los principios morales.

Puede decirse que existía un propio sistema de géneros, que se dividía principalmente en dos grandes grupos: Literatura secular y Literatura eclesiástica. En ellos encontramos los siguientes subgrupos:

Literatura secular 

  • Leyenda histórica
  • Narración histórica
  • Una precoz literatura propagandística.
  • Existe también una tradición oral; bylinas (vylinas), poemas épicos orales que fusionan tradiciones cristianas y paganas. Las Bylinas relatan las hazañas y proezas realizadas por héroes épicos rusos, como Iliá Múromets, Dobrynia Nikítich y Aliosha Popóvich, defendiendo Rusia de los nómadas.

Literatura eclesiástica

Es difícil clasificar estas obras bajo un único género - muchas crónicas no son homogéneas, ya que contienen partes pertenecientes a todos los géneros anteriormente mencionados - narraciones históricas, leyendas históricas, extractos de tratados de intención propagandística e incluso piezas hagiográficas.

El primer periodo de la literatura rusa, constituido sobre todo por la obra de clérigos de principados rusos que escribían en una lengua llamada eslavón o eslavo eclesiástico, y aristócratas consagrados a la guerra, que escribían en ruso antiguo, que no se debe confundir con el eslavón. Es denominado Período de Kiev, y llega hasta 1240. Se trata fundamentalmente de hagiografías y poemas épicos.

La literatura rusa del periodo está sometido a la influencia de literatura bizantina. Son obras eclesiásticas importantes diversas traducciones: el Evangelio de Ostromir (1056) y los FlorilegiosPadres de la Iglesia, vidas de santos, preceptos morales) compuestos en el siglo XI por el príncipe Sviatoslav II de Kiev, obras de Basilio el Grande, Juan Malalas, Juan Crisóstomo. Las traducciones de textos profanos incluyen la Novela de Alejandro, fundada en la historia de Alejandro Magno, y Acción de Devgenis (de Basilio Digenis) (Devgenievo deyanie), cantares de gestas militares, los Fisiólogos. (extractos de

Obras 

Los trabajos más importantes originales de la antigua literatura rusa son:

  • Crónica de Néstor (“Povest vremennij let”) (la segunda mitad del siglo XI - principio del siglo XII) Es una crónica importante, donde se exploran los orígenes de Rusia y se enlaza su historia con la de los países colindantes. La crónica cubre el periodo desde 852 a Vladímir II Monómaco.
  • La Loa de san Vladímiro (“Slovo o zakone i blagodati”) (1037-1050) por Hilarión (Ilarión) , metropolita de Kiev (hacia 1050). En este temprano trabajo propagandístico, Hilarión compara la Ley Judía y el Cristianismo (Gracia). Señala que la nueva Gracia divina pertenece equitativamente a cada nación y que Bizancio no puede monopolizarla.
  • El texto laico más famoso es el Cantar de las Huestes de Igor (finales del siglo XII). El libro está basado en un ataque sin éxito llevado a cabo por el Príncipe Ígor Sviatoslávich de Nóvgorod-Siverski (del Principado de Chernihiv de la antigua Rusia) contra los polovtsianos o cumanos de la región del Bajo Don en 1185. El autor apela a los belicosos príncipes rusos, llamándolos a la unidad ante la constante amenaza de los pueblos turcos del este.
  • La Homilía de Vladímir II Monómaco (“Pushenie Vladímira Monomaja”) (cerca 1117). Es un testamento moral, en que Vladímir II Monómaco explica el deber de un príncipe, esboza los principios morales de un duque y cita su vida como ejemplo.
  • El Viaje del abad Daniil a tierra sagrada ("Jozhdenie igúmena Daniila v Svyatuyu zemlyu") (principio del siglo XII). En el Viaje se trata el itinerario a Palestina de forma realista y se recopilan distintas leyendas religiosas.

De 1240 a 1480 la literatura rusa ralentizó su crecimiento a causa de la Invasión Mongola de Rusia en 1223, que provocó la decadencia de Kiev junto con el surgimiento de nuevos centros culturales como Nóvgorod. Se escriben relatos militares en prosa rítmica, como el anónimo Canto del desastre de la tierra rusa (Slovo o pogíbeli zemlí Rússkoi) (siglo XIII) (en esta obra lírica y trágica el autor anónimo se lamenta por el destino de Rusia, pisoteada por los mongoles de Batu Jan y hace un llamamiento a los príncipes rusos para que se unan y repelan al enemigo), o el Ciclo de Kulikovo (Zadónschina) (finales del siglo XIV - siglo XV): cuatro relatos que evocan la gran derrota de los tártaros en 1380. El "Ciclo" da fama a la Batalla de Kulikovo y tiene semejanza al Cantar de las Huestes de Igor.

Obras eclesiásticas del periodo más destacadas son:

  1. Kíevo-Pechérsky Paterík(la primera mitad del siglo XIII) - vidas de primeros santos rusos de la Pechérskaia Lavra de Kiev, también conocido como el Monasterio de las Cuevas de Kiev;
  2. Súplica (Molenie (slovo) Daniíla Zatóchnika) de Daniil Zatochnik (Daniel el Prisionero) (siglo XIII). En este documento, Daniel denuncia la arrogancia de los ricos y demanda caridad para los menos favorecidos, además de dedicar un himno a la inteligencia humana;
  3. La biografía de Aleksandr Nevski (Zhitié Aleksandra Névskogo) (siglo XIII) que mezcla hagiografía y crónica realista.
  • Periodo moscovita de Rusia (siglos XV - XVII)

Siglo XV.

En 1480 se unifica Rusia y son expulsados los mongoles para siempre; el centro cultural pasa a ser Moscú. Los avances del laicismo renacentista en el siglo XV provocan turbulentos conflictos religiosos y políticos que generaron una amplia literatura polémica en prosa (obras por Nil Sorski - Nil del río Sora - e Iósif Volotsky (Iósif de Volokolámsk) y sus respectivos adeptos. Iósif Vólotski intenta imponer la Iglesia sobre el Estado abogando por ampliar su poder y su riqueza. Nil del río Sora, por el contrario, propone que la iglesia y los monjes renuncien a la riqueza secular y se reorganice la vida de los clérigos según los ideales cristianos de pobreza, trabajo y simplicidad.

Dentro de la literatura laica destaca el Viaje más allá de los tres mares (Viaje allende los tres mares - Jozhénie za tri mórya) por Afanasi Nikitin. Fue este un mercader, viajero y escritor que, en el siglo XV, descubrió la India a los rusos viajando a ella desde la ciudad de Tver. El viaje se desarrolló entre 1466 y 1472 y lo forman las notas de sus impresiones y observaciones que tomó durante su itinerario.

Siglo XVI.

La literatura eclesiástica del siglo XVI continúa la tradicional disputa entre Nil del río Sora y Iósif de Volokolamsk; esta literatura polémica y propagandística está representada por las obras de Maximus el Griego (Miguel Trivolis) (1480-1556), un seguidor de Nil del río Sora. Su obra principal es Amplia relación de las desgracias acaecidas a causa del desorden y excesos de los zares y autoridades contemporáneas (Slovo, prostranne izlagáyuschee s zhálostiyu nestroéniya i bezchíniya zaréi i vlastéi poslédnego zhitiyá) (1534-1539). En esta obra Máximus el Griego denuncia las crueldades, indolencias y otros pecados de los gobernantes rusos, los zares, reclama un régimen justo y sabio y explica el deber y los principios morales que han de regir la conducta del príncipe que dirija el estado. Por primera vez, en la historia de Rusia, Maximus el Griego escribe que el zar es el responsable del destino de su país y de sus súbditos, de forma que puede ser llamado a capítulo.

En 1553-1564 la impresión de libros llegó a Rusia. El primer impresor ruso fue Iván Fiódorov, quien desarrolló su labor en Moscú a invitación de Iván IV. El primer libro ruso impreso fue el Apóstol1564); la aparición de la imprenta fue un acontecimiento importantísimo para el desarrollo y difusión de la literatura y la cultura en Rusia. (

El soberano Iván IV de Rusia fue también un escritor notable. Su obra más destacada es Epístolas al príncipe Andréi Kurbski. Este personaje había desertado durante la Guerra Livona al Gran Ducado de Lituania y acusaba a Iván IV de ser un tirano en varias epístolas que dirigió a su exsoberano. Iván IV le respondió que los enemigos auténticos del Estado eran los boyardos, que intentaban dividir Rusia en pequeños principados. La polémica se prolongó durante dos décadas, pero Iván IV también dejó escrita su opinión sobre el estilo de la lengua escrita en este periodo y compuso además algunos poemas y cánones musicales de tema eclesiástico.

La literatura profana o laica del siglo XVI se ve representada por las obras siguientes:

• El Domostrói (siglo XVI), atribuido al arcipreste Silvestre, confesor de Iván IV de Rusia. Domostrói reúne las diversas normas que regulaban la vida corriente de una familia rusa de este periodo. En el libro se trata del deber de un ciudadano respeto al zar y la iglesia. El hombre debe ser cabeza de familia y responsable de la vida de todos sus allegados y de la verdadera educación cristiana de los mismos. El Domostrói proclama que la mujer se halla subordinada enteramente al marido y recomienda castigar los casos de mala conducta con castigos físicos o corporales. También es una enciclopedia doméstica que estatuye cómo debe administrarse una hacienda ejemplar o cómo realizar los trabajos caseros. En el siglo XIX la palabra domostrói pasó a denotar en ruso todo lo que había de atrasado y anticuado en la vida familiar.

Historia de un joven y una joven (Póvest o Petré y Fevróni) por Ermolai-Erast (mitad del siglo XVI). La Historia mezcla hagiografía y la novela sentimental. Algunos hombres de ciencia opinan que se trata de la primera novela por completo profana en la literatura rusa.

No se cultiva otra lírica que la de tema sacro, y la forma usada sigue siendo la prosa rítmica utilizada en narraciones militares como el anónimo Relato de la toma de Pskov (Pskóvskoye vziatie) (1510).

Siglo XVII.


Durante el siglo XVII tuvo lugar un acontecimiento trascendental para la historia y cultura de Rusia: un cisma en la Iglesia Ortodoxa rusa. En 1652 el patriarca Nikon reformó la liturgia y ritos de la iglesia ortodoxa rusa para adecuarlos a la iglesia ortodoxa griega contemporánea. Esta reforma supuso también una subordinación mayor del estamento eclesiástico al Estado, lo que impulsó una fuerte y tenaz resistencia por la parte del pueblo que fue más tarde denominada Viejos creyentes, autores del cisma religioso. En este periodo la obra literaria más importante es la autobiografía del viejo creyente Avakum , excomulgado por el sínodo de Moscú y condenado a morir en la hoguera en Pustozersk. Se la conoce por el título de Vida del arcipreste Avakum1672-1675).
(

También destacan en este periodo las anónimas narraciones costumbristas Relato de Dolor/Mala Suerte (Póvest o gore i zloschasti) (segunda mitad del siglo XVII), Relato de Savva GrudtsinPóvest o Sávve Grúdtsyne) (1670) y la satírica Relación del juzgado de Shemyaka (Póvest o Shemiákinom sudé) (siglo XVII). (

La literatura rusa del periodo se halla sometida ya al influjo de la literatura occidental. En 1569 Rusia occidental queda bajo la influencia de Polonia y la cultura de esta nación ejerce un cierto influjo. A la muerte de Iván IV de Rusia se dio comienzo a una época de guerras civiles conocida como Período Tumultoso. Diversas guerras se suceden: la de la Comunidad Polaco-LituanaDimitríadas (1605-1606), la de Ingria y la Guerra de Smolensko; de todo este caos surgió como zar ruso de hecho Ladislao IV Vasa, quien gobernó entre 1610 y 1612. contra Rusia, la de las

En Ucrania la Rebelión de Jmelnytsky condujo a la desintegración de la Comunidad polaco-lituana. La sublevación liberó a los cosacos del dominio polaco y se aliaron con el Imperio Ruso. Bogdan Jmelnytsky, el Hetman de los Cosacos de Ucrania, tuvo que acordar con Moscovia un tratado de protección, el Tratado de Pereislav (1654) y desde entonces Ucrania establece relaciones más estrechas con Rusia. Por intermedio de la literatura ucraniana y bielorrusa llegan a Rusia algunas obras de géneros y autores occidentales, como las cuentecillos cómicos del Liber facetiarum del humanista Poggio Bracciolini, biografías de césares romanos, novelas caballerescas, novelas picarescas, novelas de aventuras, misceláneas y poemas polacos eran retraducidos y rusificados desde las versiones en lengua polaca y bielorrusa.

El verso aparece en pleno XVII con Simeón Pólotski (1629-1680) por influjo de la literatura polaca. Esto escinde la métrica rusa en dos artes, una de prosa métrica rítmica, popularizante y sentida como más nacional, y otra más parecida a la occidental y considerada más culta. Destacan en este periodo El jardín multicolor (Vertográd Mnogotsvetni) (1677-1678) de Simeón Pólotski (1629-1680) y el Epitafio (Epitafion) de Silvestre Medvédev (1641-1691).

Simeón Pólotski fue también el fundador del teatro ruso. El escribió y puso en escena La comedia de alegoría del hijo pródigo (Komidia pritchi o bludnom syne) y Del zar Nabucodonosor (O Navuhodonósore zaré) (1673-1678), en el teatro de la corte de Alejo I de Rusia, quien era un gran aficionado de teatro.

Literatura rusa del siglo XVIII

En el siglo XVIII Rusia se occidentalizó y secularizó bajo el cetro de hierro de Pedro I de Rusia. Puede decirse que la literatura profana o laica comienza verdaderamente en Rusia con este siglo. Pedro I en persona revisó y reformó el alfabeto ruso eliminando letras en desuso y simplificó el sistema ortográfico haciendo la lectura más accesible.

Al igual que en las demás literaturas occidentales de este siglo, la Ilustración entró en la cultura rusa, que tuvo en este siglo su periodo clásico. Este Clasicismo tuvo sus pilares en el dominio de la razón y la experiencia, por lo que el período se conoce también como "Siglo de las Luces" o "Siglo de la razón".

El primer escritor notable del siglo XVIII es Antioj Kantemir (1708-1744), hijo de Dmitri Kantemir. Fue importante poeta satírico y su obra maestra es la sátira en verso A mi parecer: sobre aquellos que culpan a la educación (Na juliaschij uchenie - 1729), contra aquellos que querían aniquilar el legado cultural de Pedro I y otras nueve sátiras.

La principal polémica literaria de este siglo fue sobre la poesía, y enfrentó a Lomonósov y a Vasili Trediakovski. Vasili Trediakovski (1703-1769), un poeta y traductor, publicó en 1735 su obra teórica Nuevo y conciso método de composición de poesías rusas (Novi i kratki sposob k slozheniyu stijov rosiyskij). Opuesto al pie silábico tradicional, introdujo las nociones de pie métrico y de ritmo trocaico (_U) y yámbico (U_). Lomonósov en su Ensayo sobre la métrica de las poesías rusas (Pismo o pravilaj rossiiskogo stijotvorstva) (1739) introdujo tres tipos de ritmos: el dactílicoanfibráquico (U_U) y el anapéstico (UU_), así como las rimas llanas y esdrújulas. (_UU), el

El científico Mijaíl Lomonósov (1711-1765) fundó la literatura rusa moderna al asentar las normas que habían de regir el buen gusto del ruso literario; distingue tres estilos, el noble, de vocabulario eslavón para el poema épico, la tragedia y la oda; el medio para la sátira y los dramas y el vulgar (con vocabulario popular) para la comedia y la canción. Escribió odas sacras, panegíricos y una Epístola sobre la utilidad del vidrio (1752).

El teatro ruso recibió un gran impulso también. Los dramaturgos más destacados del siglo fueron Aleksandr Sumarokov (1717-1777), Mijaíl Jeraskov (1733-1807), y, sobre todo, Denís Fonvizin.

La obra más importante de Aleksander Sumarokov es la tragedia Jorev (1747), aunque escribió otras ocho, 13 comedias, 3 libretos de ópera y también algunos versos.

Se estima que la obra maestra de Mijaíl Jeraskov es su poema épico Rossiada (1778), pero también compuso 9 tragedias, 2 comedias y 5 dramas para el teatro entre 1758 y 1807.

Otros escritores notables del periodo son poetas Iván Jemnitser (1745–1784), Vasíli Kápnist (1758–1823), Iván Dmítriev (1760–1837), y el dramaturgo Yákov Kniazhnín (1742 (1740?) – 1791).

Denís Fonvizin (1745-1792) es un brillante comediógrafo que además obtuvo importantes éxitos y reposiciones, ganando en su misma época una gran popularidad. Sus mejores y más celebradas comedias son El Brigadier (Brigadir) (1768) y El menor (Nedorosl) (1782). Estas piezas ridiculizan la vanidad, la galomanía o copia irreflexiva de todo lo francés y la pereza y atraso de los hacendados, así como su avidez, glotonería y brutalidad; muchas citas de sus obras se transformaron en frases proverbiales y se emplean incluso en la lengua rusa de hoy en día.

La zarina Catalina II de Rusia también poseía talento literario y escribió algunas piezas de teatro, por ejemplo O tempora! (O vremia), El engañador (Obmanshchik), Un seducido (Obolschenny), Chamán de Siberia (Shaman Sibirski) y algunas piezas mas. Además elaboró con buen estilo unas inteligentes Memorias.

En cuanto a la lírica, destacan Derzhavin y Karamzín.

Gavrila Derzhavin (1743-1816) fue influido por Lomonósov y Sumarokov y se interesó por los conatos renovadores de Jeraskov; amante de las formas clásicas, su aliento lírico es sincero. Se recuerdan sus obras Felitsa (1782), Díos (1784), ¡Resuene el trueno de la victoria! (Grom pobedy, razdavaysya!, himno no oficial de Rusia imperial) (1791), La cascada (1798) y La Vida en ZvanskZhizn Zvanskaya) (1807). Derzhavin también experimentó con diferentes tipos ritmos y rimas, sonidos e imágenes. (

El masón Nikolái Karamzín (1766-1826) reformó la lengua literaria introduciendo muchos galicismos y suprimiendo elementos eslavones, con lo que abrió una cierta distancia entre el ruso culto y el popular. Fue también un importante historiador y modernizó la poesía rusa. Gracias a Karamzín, la novela sentimental rusa se desarrolló a partir del siglo XVIII. Sus obras maestras son Pobre Liza (Bednaya Liza, la primera novela sentimental en la literatura rusa) (1792), Las cartas de un viajero ruso (Pisma russkogo puteshestvennika) (1791-1792) y la Historia del Estado ruso (Istoriya gosudarstva Rossiyskogo) (1816-1825), donde por primera vez se intenta hacer la historia de Rusia con el rigor crítico y el método de la historiografía científica.

Una más señalada manifestación poética en la literatura rusa del siglo XVIII es la obra "revolucionaria" de Aleksandr Radíshchev (1749-1802) Viaje de San Petesburgo a Moscú (Puteshestvie iz Peterburga v Moskvu) (1790). En ese libro simpatizó con los siervos campesinos describiendo su vida miserable y denunciando el trato inhumano con que las autoridades y los hacendados los trataban; utilizó la compasión como un medio de revolución y transformación social.

En el siglo XVIII aparecieron las primeras revistas literarias rusas publicadas por Nikolái Novikóv.

El Siglo de Oro de literatura rusa (siglo XIX) 

El siglo XIX es conocido tradicionalmente como “El Siglo de Oro” de la literatura rusa. Tanto la poesía como la prosa llegaron a su apogeo. A principios de siglo la corriente principal de la literatura rusa era el Romanticismo, aunque más tarde sería el realismo literario el que alcanzaría mayor importancia.

La vida literaria de la primera mitad del siglo XIX era muy animada y variada. La sociedad rusa de la época estaba profundamente influida por las guerras napoleónicas y la victoria de Rusia en la primera primera Guerra Patriótica de 1812. Las amplias capas de la población experimentaban el auge del patriotismo y se interesaban por las ideas de la revolución francesa. En esta época aparecieron diversas revistas políticas y literarias: El Mensajero de Europa (Karamzin), La Estrella Polar (Ryléyev), El Contemporáneo (Pushkin) y, algo más tarde, El Telégrafo de Moscú (Polevoi), El Telescopio (Nadezhdin), etc. La vida espiritual de la época ejercía influencia en las principales corrientes literarias. El romanticismo en Rusia se desarrolló de dos maneras diferentes: el supuesto romanticismo progresivo representado por Kondrati Ryléyev, Wilhelm Küchelbecker, Aleksandr Bestúzhev (Marlinski), Aleksandr Odoyevski, Denís Davýdov (un héroe de la Guerra de 1812), Nikolái Yazýkov, Dmitri Venevitinov y Yevgeni Baratynski. Los temas principales de su poesía son algunos de los acontecimientos claves en la historia rusa, la libertad, el patriotismo y algunos motivos folclóricos rusos. El golpe más duro para las aspiraciones idealistas del romanticismo progresivo fue asestado por la derrota en la rebelión de los decembristas en 1825, como resultado de la cual muchos participantes de la rebelión, como miembros de las familias nobles de Rusia, poetas y figuras públicas, fueron ejecutados o deportados a Siberia. El romanticismo pasivo o tradicional se encuentra representado por las obras de Vasili Zhukovski. Asimismo, hay una auténtica lucha entre eslavófilos y occidentalistas.

Aleksandr Pushkin se alza sobre todos los otros poetas rusos. Poseía un genio universal; reformó la lengua rusa literaria rompiendo con la tradición del siglo XVIII, esribía consumados poemas líricos, poemas épicos (Poltava, El jinete de bronce, Eugenio Oneguin), potentes obras dramáticas en versos (Borís Godunov, Pequeñas tragedias), prosa brillante (Cuentos del difunto Iván Petróvich Belkin, La dama de picas, La hija del capitán, Dubrovski), cuentos en verso (Ruslán y Liudmila , Cuento del zar Saltán, Cuento de la princesa muerta y los siete caballeros). Se convirtió en la figura central de la poesía rusa del siglo XIX, eclipsando a otros poetas, talentos que en otras circunstancias podrían haber sido el honor de cualquier literatura nacional. Influidos por Pushkin, una serie de poetas asumió su voz recién desaparecida: Antón Délvig, Piotr Pletniov, Piotr Viázemski, Pável Katenin y algunos otros, la llamada Pléyade pushkiniana.

Después de la trágica muerte de Pushkin la antorcha de la poesía rusa pasó a mano de Mijaíl Lérmontov. En sus primeros poemas imitó a Pushkin y a Byron, pero su estilo poético se afianzó enseguida, se percibe claramente en el cambio de temas como, por ejemplo, en el poema La vela en el que habla de un bienestar que solo se consigue luchando. En otros poemas refleja con vehemencia el pensamiento y los sentimientos de los jóvenes estudiantes que se rebelan y muestran su indignación ante la situación del siervo, el rechazo del despotismo zarista y la apasionada aspiración por la libertad. Sus obras más destacadas son sus versos líricos, Valerik, Borodinó, El demonio, El novicio, el drama El baile de máscaras, la novela Un héroe de nuestro tiempo.

Otros poetas notables de la primera mitad del siglo XIX son Iván Krylov el fabulista, poeta y dramaturgo Aleksandr Griboyédov, poetas Yevgeni Baratynski, Konstantín Bátiushkov, Alekséi Koltsov, Iván Kozlov, Piotr Pávlovich Yershov.

La prosa de la primera mitad del siglo XIX es representado por las novelas grandes de Pushkin, Lérmontov y por las obras de un genio más de la literatura rusa – Nikolái Gógol. Sus obras más destacadas son Las veladas de Dikanka, Tarás Bulba, Las almas muertas, la comedia El inspector.

La segunda mitad del siglo XIX veía la emancipación de los siervos de 1861, la humillación nacional en la Guerra de Crimea y la victoria triunfal en Guerra Ruso-Turca, 1877–1878 liberando a las gentes eslavas de los Balcanes del yugo turco. En total, la sociedad estaba profundamente influida por las ideas democráticas y humanas del siglo.

La poesía de la segunda mitad del siglo XIX es principalmente filosófica y realística. Los poetas más notables del momento son Nikolái Nekrásov, Fiódor Tiútchev, y Afanasi Fet. Otros poetas notables son Alekséi Konstantínovich Tolstói (quien también escribía prosa y dramas teatrales), Apolón Maikov, Iván Nikitin, Alekséi Pleschéyev.

Si la primera mitad del siglo fue la edad de oro de la poesía rusa, la segunda mitad del siglo fue la edad de oro de la prosa rusa. Los gigantes de la época son Lev Tolstói, Fiódor Dostoyevski, Nikolái Leskov, Iván Turgénev, Mijaíl Saltykov-Shchedrín, Iván Goncharov, Dmitri Mamin-Sibiriak, Vladímir Korolenko, Antón Chéjov. Otros escritores notables son Sergéi Aksákov, Aleksandr Gertsen, Nikolái Chernyshevski, Kozma Prutkov (un pseudonimo colectivo) el satirista, Dmitri Písarev, Alekséi Písemski, Gleb Uspenski, Konstantín Staniukovich, Vsévolod Garshin, Fiódor Reshétnikov. El dramaturgo más notable fue Aleksandr Ostrovski. La literatura publicitaria del siglo XIX estaba representada por las obras de Vissarion Belinsky, Nikolái Dobroliubov, Aleksandr Gertsen y Nikolái Ogariov.

En los últimos años del siglo Nikolái Garin-Mijáilovski, Aleksandr Serafímovich, Aleksandr Kuprin, Iván Bunin, Leonid Andréyev salieron a escena literaria.

  • La Edad de Plata de la literatura rusa. En la encrucijada de dos siglos (XIX y XX). Simbolismo y Modernismo. Las Vanguardias.[editar]

La Edad de Plata comenzó en la última década del siglo XIX y concluyó en los años veinte. El marbete "Edad de Plata" marca en realidad un nuevo rumbo en la literatura rusa. Tras el Positivismo y el Realismo rayando en el Naturalismo de los escritores revolucionarios de los ochenta, los poetas y escritores de esta denominación vivieron en la era de Art nouveau o Modernismo y Simbolismo. Pero en Rusia esas líneas culturales europeas se transformaron y amoldaron en formas e ideas absolutamente nuevas. Los poetas y escritores de la Edad de Plata rechazaban el supuesto engagément o compromiso social del artista y proclamaban que el artista tenía una función mesiánica o de Mesías, era una figura titánica que debía encontrar las raíces profundas de la religión y de la estética: había sido señalado para prever el Mundo Nuevo y el Hombre Nuevo, era un demiurgo libre. Durante la Edad de Plata la cultura rusa llegó al apogeo del refinamiento. Este tiempo destacó como un Renacimiento espiritual sin precedentes en Rusia.

Las corrientes literarias más conocidas de este periodo son el Simbolismo (representado por el Simbolismo místico tradicional y el Simbolismo joven -es decir, obras de Innokenti Annenski, Vladímir Soloviov (1853–1900), Vasili Rózanov (1856–1919), Dmitri Merezhkovski (1866–1941) y Zinaida Guippius, Konstantín Balmont (1867–1942), Valeri Briusov (1873–1924), Fiódor Sologub (1863–1927), Andréi Beli (1880–1934) y Aleksandr Blok (1880–1921), Viacheslav Ivánov y poetas análogos por su espíritu a simbolistas – Maksimilián Voloshin, Mijaíl Kuzmin), futurismo (David Burliuk, Velímir Jlebnikov, Alekséi Kruchiónij, primero Vladímir Mayakovski, Vasili Kamenski, Ígor Severianin (Ígor Lotarev), primero Nikolái Aséiev, Borís Pasternak), acmeísmo (primera Anna Ajmátova, Nikolái Gumiliov, primero Ósip Mandelshtam, Sergéi Gorodetski, Georgi Ivánov, Irina Odoyevtseva). Poetas de la corriente llamado “nuevos campesinos’” –Nikolái Kliúyev, Sergéi Klychkov (1889-1937), Piotr Oreshin (1887-1938), Aleksándr Shiriayevets (1887-1924)- merecen mención también. Ellos combinaban riqueza de imágenes populares y religiosas características de la cosmovisión del campesino ruso con una búsqueda temeraria de innovación y cambios revolucionarios. Hay numerosos poetas que no pueden ser atribuidos a alguna corriente literaria distinta, por ejemplo Vladislav Jodasevich, o primera Marina Tsvetáyeva.

Los simbolistas rusos empleaban los ideas de Arthur Schopenhauer, Friedrich Wilhelm Nietzsche y Oswald Spengler, manifestaban interés por el misticismo y el ocultismo, por las disputas religiosas y por las sectas populares de Rusia. Las ideas de poetas, escritores y filósofos del tiempo variaban de la aceptación del superhombre de Nietzsche a la profesión del anima mundi, del individualsmo extremo al 'sobornost' (espíritu colectivo). Lo que todos ellos compartieron era una búsqueda intensiva de formas artísticas nuevas y de una lengua poética renovada. Los simbolistas ponían énfasis en el aspecto verbal de los símbolos arquetípicos, buscando a la armonía nueva. Los futuristas abogaban por una innovación radical de la lengua, probando el simbolismo de los sonidos y recurriendo a experimentos audaces con la lengua. Los acmeístas propugnaban la claridad de las imágenes poéticas, anunciando que un equilibrio entre el sentido y el sonido debía ser alcanzado. Diferentes grupos artísticos surgían con numerosos manifiestos literarios. El manifiesto más conocido y escandaloso del tiempo era Bofetada al gusto del público por los futuristas (1912).

En la prosa, los escritores rusos del periodo (Andréi Beli, Leonid Andréyev, Fiódor Sologub, Alekséi Remizov) usaban la técnica del flujo de conciencia, alógica sucesión de episodios de gramática desarticulada e imaginería entrelazada en bruto, imitando nuevos modos de la organización de los textos semejante a las reglas del montaje cinematográfico.

Los escritores realistas (Antón Chéjov, Iván Bunin, Aleksandr Kuprin, Iván Shmeliov, Borís Zaitsev, Alekséi Nikoláyevich Tolstói, Mijaíl Osorgin, Maksim Gorki) también buscaban modos nuevos de expresión y formas literarias nuevas. Según Vikenti Veresáyev, un teórico literario del tiempo, su objetivo era no la representación de la vida cotidiana y costumbres, sino la comprensión de la esencia de la vida a través de representación de la vida cotidiana, encontrar una filosofía nueva de vida. De resultas, la prosa llegó a ser mas lírica, y los escritores empleaban la síntesis de prosa, música y filosofía (simbolistas), prosa y acción social (futuristas).

Tradicionalmente los filósofos del Siglo de Plata son Nikolái Berdiáyev, Sergéi Bulgákov, Borís Vysheslavtsev, Semión Frank, Nikolái Loski, Fiódor Stepun, Piotr Struve, Vladímir Ilin, Lev Karsavin, Pável Florenski, Lev Shestov, Sergéi Trubetskói y Yevgeni Trubetskói, Vladímir Ern, Alekséi Lósev, Gustavo Shpet, Dmitri Merezhkovski y Vasili Rózanov. Las obras de Helena Blavatsky eran leídas y bién conocidas en Rusia del período.

El Siglo de Plata se terminó con la llegada de la era nueva – con la formación del primero estado soviético que proclamó ideales nuevos y era intolerante a todos quiénes "no iban al paso".

  • La literatura rusa de la época soviética

1917-1941

Tras la Revolución de Octubre la literatura rusa entró en cierta desconexión con Occidente, por lo cual se conoce muy poco, a excepción de algunos autores.

Tras octubre de 1917 la mayor parte de los escritores de la Edad de Plata no aprobó el nuevo régimen bolchevique y abandonó el país, la mayoría para siempre. Estos escritores dieron comienzo a la literatura rusa del exilio.

Quienes por el contrario optaron por quedarse en Rusia para compartir el destino del país y sus compatriotas llegaron al apogeo de su libertad creativa; pero pasó poco tiempo para que sus convicciones y esperanzas en el futuro del país entraran en colisión con la realidad de la vida ordinaria y muchos fueron ejecutados o asesinados lentamente por la terrible falta de casi todo que hubo durante la Guerra Civil Rusa, no pudiendo publicar nada o sufriendo intimidación para ser condenados a un silencio total. Los escritores que no apoyan la revolución de forma incondicional son eliminados, arrinconados, emigrados, marginados o ninguneados. De una manera u otra, el nuevo estado soviético fue responsable de la muerte de Aleksandr Blok, Velímir Jlebnikov, Nikolái Gumiliov, Ósip Mandelshtam, Nikolái Kliúyev, Lev Karsavin, Pável Florenski, Marina Tsvetáyeva y muchos otros. Las circunstancias de la muerte de Sergéi Yesenin y Vladímir Mayakovski no han sido hasta ahora esclarecidas y resultan todavía hoy sospechosas.

Al mismo tiempo, el primer período de la nueva época soviética se caracterizó por la gran proliferación de diversas corrientes estéticas, voces poéticas y experimentos literarios. En este tiempo coexistieron numerosos grupos literarios que discutieron, rivalizaron y cambiaron sus miembros, generalmente, en un corto tiempo. Dentro también de las Vanguardias históricas, surgió el Imaginismo fundado por Vadim Shershenevich (1893-1942), que reivindicaba la primacía de la imagen o metáfora sobre el símbolo y el retorno a la poesía tradicional; fue cultivado por Borís Pasternak (cuya poesía destaca por encima de su prosa), Sergéi Yesenin, Rurik Ivnev (1891-1981) y Anatoli Mariengof).

Los imaginistas probaban nuevas metáforas inesperadas, creyendo que la sorpresa de las imágenes era el objetivo final del arte metafórico. Los talentos de Yesenin y Borís Pasternak llegaron a su cumbre. La corriente poética prerrevolucionaria del acmeísmo continuó todavía. Anna Ajmátova aún escribió poemas, aunque sus publicaciones fueron escasas y más tarde cesaron. Siguió el Futurismo y el Kubofuturismo (“Guiléia”) (Vladímir Mayakovski, Velímir Jlebnikov, Borís Pasternak, Víktor Shklovski, Alekséi Kruchiónij (1886-1968)) florecieron hasta cierto tiempo. Aparecieron nuevos grupos como OBERIU (Nikolái Zabolotski, Daniíl Jarms) y los dadaístasVelímir Jlebnikov creó la poesía zaum o poesía transmental (magia, encantamiento a la manera de los hechiceros asiáticos). Hay que notar la figura titánica del poeta y dramaturgo Vladímir Mayakovski, quien puso su talento al servicio de la Revolución. Marina Tsvetáyeva en mucho continuó la tradición de Ajmátova y sus poemas fueron la última manifestación de la Edad de Plata. La poesía de unos genios como Mayakovski, Yesenin, Ajmátova, Pasternak, Tsvetáyeva rebasa los límites de grupos o corrientes literarias. “nichevoki”. Por primera vez en la historia de humanidad los escritores pudieron tomar parte en la creación de un mundo completamente nuevo, y ellos aprovecharon la oportunidad. Por ejemplo,

Fuera de estos grupos existieron también los famosos "hermanos Serapión” (Vsévolod Ivánov, Mijaíl Slonimski (1897-1972), Mijaíl Zoschenko, Veniamín Kaverin, Konstantín Fedin, Nikolái Tijonov), “Pereval” (encabezado por el crítico literario Aleksandr Voronski y incluyendo poeta Eduard Bagritski, escritores Mijaíl Prishvin y Andréi Platónov y muchos otros), y asociaciónes de escritores proletarios pro-communistas - Proletkult, RAPP (por ejemplo, Dmitri Furmanov, Aleksandr Fadéyev y muchos otros), LEF (Ósip Brik, Nikolái Aseiev, Alekséi Kruchiónij, por algún tiempo Borís Pasternak y algunos otros).

Esos grupos difieren de los anteriores en lo siguiente:

Los hermanos Serapión y “Pereval” abogaban por unos valores humanos en el arte universales y comunes a todas las naciones, mientras que otros grupos como RAPPLEF defendían la existencia de un criterio de clase social en literatura. y

Miembros de Proletkult, RAPP y LEF pensaban que literatura y arte tuvieron un carácter clasista, y, consiguientemente, las obras de arte creadas por artistas no proletarios debían ser abandonadas y olvidadas, porque eran ajenas a la nueva sociedad y la "gente nueva".

El Constructivismo (1923-1930) (Iliá Selvinski (1899-1968); Vladímir Lugovskói (1901-1957)) cantó la transición del Estado capitalista al socialista y el triunfo del proletariado y fue la primera estética lírica propia de la proletkult o "cultura proletaria"; esta pretendía crear un arte esencialmente proletario y que exaltara el trabajo colectivo; los poetas cantan a la Revolución, a las máquinas y a los obreros. Los miembros de “Pereval”, al contrario, proclamaron que la función principal de arte era el conocimiento del mundo, el mérito principal de una obra literaria no es el contenido clasista, sino la calidad artística; proclamaban la continuidad del arte desde los tiempos antiguos hasta la época presente.

Desde 1925 se enfrentan dos grupos literarios: los poputchiki o escritores que asistieron y acompañaron la revolución, y los agrupados en la Asociación panrusa conocida por la abreviatura de RAPP, sostenida por el Estado. Estos últimos luchan contra el grupo de los "hermanos Serapión", contra los constructivistas y contra las diversas escuelas de vanguardia, reclamando una literatura menos formalista y más vulgar y asequible a las masas en fondo y forma. Algo así como las escuelas del sándalo y la berza en la literatura del Socialrealismo del año 1955 en España. En 1932, con todo, los grupos fueron prácticamente prohibidos y todos los escritores recibieron la "proposición" de incorporarse en la Unión de Escritores Soviéticos, y la administración burocrática en el mundo literario comenzó. En los treinta Rusia fue aislada del mundo entero por un telón de acero, y comenzó el exterminio físico de los escritores y artistas desagradables para el régimen, sin que fuera posible ninguna otra emigraсión.

Las corrientes literarias principales del período fueron el Nuevo realismo (la diferencia de Nuevo realismo y el Realismo clásico del siglo XIX consiste en que esos realistas despreciaron la vida privada sosegada, un hombre es parte integrante de la vida social, hombre cambiando el mundo activamente. Los principales representantes de la corriente son Máximo Gorki, Mijaíl Shólojov, Alekséi Nikoláyevich Tolstói, Konstantín Fedin), normativismo (utopía social, lo social es superior a lo personal, un hombre ideal en circunstancias ideales, la realidad debe ser desdeñada y destruida para el porvenir hermoso. El representante principal de la corriente es Aleksandr Fadéyev), modernismo o postrealismo (buscando al sentido de la vida humana en el horror existencial del mundo, esa oposición del hombre y caos siendo trágica, pero revelando la esencia del hombre y su precio) (Yevgeni Zamiatin, Yuri Olesha, Borís Pilniak, Andréi Platónov). Ellos continuaron las tradiciones del modernismo de la Edad de Plata y afirmaron el derecho del hombre a la vida privada). En 1932 el término nuevo "realismo socialista" apareció, fusionando los ideas del realismo nuevo y normativismo.

No obstante, entre escritores prosistas más destacados del tiempo among (los 20-30) pueden nombrar los siguientes escritores destacados obras de quienes son de interés para la humanidad: el escritor y publicista Iliá Erenburg, prosistas Máximo Gorki, Borís Pilniak, Mark Agéyev, Mijaíl Bulgákov, Olga Forsh, Alekséi Nikoláyevich Tolstói, Konstantín Fedin, Andréi Platónov, Borís Lavreniov, Yuri Olesha, Valentín Katáiev, Veniamín Kaverin, Pável Bazhov, Borís Shergín, Gleb Alekséyev, satiristas y humoristas Mijaíl Zoshchenko, Ilf y Petrov, escritores que en esencia describieron los actos del Ejército Rojo en la Guerra Civil Rusa Isaak Bábel, Dmitri Furmanov, Aleksandr Fadéyev, Nikolái Ostrovski, Aleksandr Serafímovich, escritores de la ciencia-ficción y ficción social Aleksandr Beliáyev, Yevgeni Zamiatin, Vladímir Obruchev, Aleksandr Chaianov, el trágico y romántico Aleksandr Grin. Aparecieron escritores quienes describieron la vida rústica y la naturaleza de Rusia, por ejemplo Mijaíl Prishvin, Yevgeni Charushin. Algunos escritores se pusieron a la literatura infantil – y ahora las obras de Kornéi Chukovski, Arkadi Gaidar, Leon Kasil, Andréi Nekrasov, "Los tres gordos" de Yuri Olesha y "Blanquece la vela solitaria" de Valentín Katáiev, poemas de Samuil Marshak, Sergéi Mijalkov son entre los libros infantiles más predilectos. La novela histórica fue desarrollada por Vasili Yan, Alekséi Nóvikov-Priboi, Sergéi Sergéyev-Tsenski, Anatoli Stepanov, Yuri Tynianov, Viacheslav Shishkov, María Marich. Esos escritores exploraban las relaciones entre la historia y la persona, analizando el papel de persona en la historia. Los más conocidos dramaturgos del período son Nikolái Pogodin, Vsévolod Vishnevski.

En los treinta los primeros poemas de Aleksandr Tvardovski y Mijaíl Isakovski aparecieron.

1941-1953 

En 1941 comenzó la Gran Guerra Patria. Aparecieron nuevos talentos, como por ejemplo Alekséi Surkóv, Konstantín Símonov, Emmanuil Kazakevich, Iósif Utkin, Borís Polevói y Vera Panova, que escribieron sobre la tragedía de la guerra y sobre las hazañas y esfuerzos de los soldados soviéticos en su lucha a muerte contra el fascismo; Vera Inber y Olga Bergolts, que sobrevivieron al Sitio de Leningrado y describieron los 900 días heroicos y trágicos; Pável Antokolski, Aleksandr Tvardovski, Mijaíl Isakovski, Andréi Platónov, Borís Pasternak, Mijaíl Shólojov, Anna Ajmátova e Iliá Erenburg emprendieron la defensa de Rusia, contra la inhumanidad de fascismo. Muchos escritores perecieron en los frentes de la guerra o murieron de hambre y frío.

Durante la época, la mayor parte de los escritores emigrados abrazaron temporalmente la causa de Rusia dadas las difíciles circunstancias que atravesaba el país.

En este período volvió a la literatura rusa el hombre corriente como personaje literario: héroes modestos y de carácter contradictorio.

Las mejores obras del periodo son “Vasili Tiorkin”, de Aleksandr Tvardovski; “El Don apacible”, de Mijaíl Shólojov; “El hijo del regimiento”, de Valentín Katáyev; “La Guardia Joven”, de Aleksandr Fadéyev; “Invasión” y “El coche de oro”, de Leonid Leonov; “La estrella”, de Emmanuil Kazakevich; el poema “Meridiano de Pulkovo”, de Vera Inber; “El relato de un verdadero hombre”, de Borís Polevói; el drama “La gente rusa” y los libros de poemas “Contigo y sin ti” y “Guerra”, de Konstantín Símonov; el poema “Hijo”, de Pável Antokolski, “Zoya”, de Margarita Aliger; la pieza de teatro “Dragón”, de Yevgeni Shvarts; y la novela histórica “Rusia joven”, de Yuri Guerman.

Después de la guerra las autoridades ejercieron una dura represión, y hasta el fallecimiento de Stalin el Estado intervino frecuentemente en la creación literaria.

  • La literatura del "deshielo" (1953-1968)

El período comienza con el fallecimiento de Iosif Stalin y se termina con el fin de la Primavera de Praga. Este período se caracteriza por la renuncia gradual del "realismo socialista" como un método de literatura, el proceso literario diverso y saturado, y el retorno a los valores humanos perpétuos.

La famosa novela Doctor Zhivago de Borís Pasternak se publicó durante este período y los poetas prohibidos de La Edad de Plata Rusa y de los años veinte, incluyendo Yesenin, Zamiatin y Nabokov, recobraron gradualmente a sus lectores.

En poesía, podemos hablar de nuevas corrientes y grupos:

  • La supuesta poesía de los estadios, cuyas representantes son Yevgeni Yevtushenko, Andréi Voznesenski, Robert Rozhdestvenski y Bella Ajmadulina. Estos poetas buscan la vida y la poesía que llaman de conciencia, delicadeza, firmeza del alma, energía, y la verdad de la vida. Su poesía fue social, dirigida principalmente a los jóvenes de los años sesenta, que anhelaban cambios profundos.
  • Los poetas con guitarras o "romanza de las ciudades" (Bulat Okudzhava) proclamaban humanitarismo, delicadeza, atención a la vida cotidiana con su comedias y tragedias privadas, y los "bardos con mochilas" (Yuri Kukin, Yevgeni Kliachkin, Aleksandr Gorodnitski, Yuri Vizbor entre otros) instaron a la vida independiente, a llevar a la práctica valores románticos como la fuga de las ciudades confortables a la vida en el seno de la naturaleza, donde un hombre es más libre que en la ciudad y prueba su fuerza y capacidad de permanecer vivo y determina sus recursos interiores.

Esas corrientes también abogaban por valores románticos como la amistad, el socorro mutuo, la responsibilidad personal e individual de cada hombre viviendo para el mal del mundo, abogaban por el carácter ardiente, maximalismo moral, renunciando a todo compromiso moral, tanto en la vida social como en la privada.

  • Los poetas bajos representados, en primer lugar, por Nikolái Rubtsov con su interés por la vida en la aldea, las raíces morales e históricas de la nación, la tradición, la naturaleza y la filosofía popular.

En prosa, podemos destacar nuevos rumbos del desarrollo:

  • Algunas novelas épicas notables fueron escritas a finales del realismo socialista – “Los vivos y los muertos” (Zhivye i Miortvye), la trilogía de Konstantín Símonov“El destino de un hombre” (Sudbá cheloveka) de Mijaíl Shólojov, “Vida y destino” (Zhizn y sudbá) de Vasili Grossman. (durante los años sesenta se publicaron las primeras dos partes),
  • Surgió una nueva tendencia hacia la representación de la Gran Guerra Patria – la supuesta "prosa lírica del frente" o "prosa de soldados". Los principales representantes de esta tendencia son Yuri Bondarev, Grigori Baklanov, Víktor Astáfiev. Plantearon la cuestión del precio de una sola vida humana durante la guerra entre los montones de víctimas y pérdidas, se dirigieron a los valores humanos y estudiaron los entresijos del decaimiento moral de un hombre por las condiciones inhumanas de la guerra.
  • Prosa de la aldea“Hermanos y hermanas” (Bratia y siostry) de Fiódor Abrámov, las primeros colecciones de cuentos de Vasili Shukshin y las primeras novelas de Piotr Proskurin.
  • Neosentimentalismo o realismo clásico (su máximo exponente es Yuri Kazakov) que tenía como fin la representación minuciosa de los movimientos del alma, psicología intensa.
  • Movismo (mauvism) de Valentín Katáyev.
  • Postrealismo“Un día en la vida de Iván Denísovich”, “El primer círculo”, “El pabellón del cáncer” de Aleksandr Solzhenitsyn o los primeros libros de Varlam Shalamov.

Podemos mencionar asimismo obras de escritores pertenecientes a otras culturas nacionales, pero que también escribían en ruso como son el gran escritor en ruso y en kirguís Chingiz Aitmatov y el bielorruso Vasil Bykau. Sus obras se convirtieron en parte orgánica de la literatura rusa.

La ciencia-ficción rusa alcanza un nuevo nivel en los años sesenta con las novelas casi propgandísticas de Iván Yefrémov y los primeros libros de Arkadi y Borís Strugatski.

En la literatura propagandística, destacan los libros de Valentín Katáyev de los años sesenta y “Fortaleza de Brest” (Bréstskaia krepost) de Sergéi Smirnov.

En cuanto a la literatura infantil está representeada por las obras de Ágnia Bartó, Vitali Gúbarev, Nikolái Nósov, Lev Davydychev, Borís Zajoder, Anatoli Rybakóv, Valeri Medvédev o Yevgeni Veltistov.

En dramaturgia, sus mayores exponentes del período son Aleksandr Vampilov, Yevgeni Shvarts, Víktor Rozov, Alekséi Arbuzov.

  • La literatura de los 70-s (1968 - mitad de los 80-s) 

El período convencionalmente comienza con el fin de la Primavera de Praga y “aprieto de las tuercas” después y se termina en la mitad de los ochenta con los síntomas de agravación de la crisis del estado soviético y de ideología soviética.

En poesía, podemos hablar de nuevas corrientes y grupos:

Neoacmeísmo cuyos representantes son Arseni Tarkovski, Semión Lipkin, y Bella Ajmadulina quien continua la tradicion filosófica, compleja, refinada de La Edad de Plata. Ellos proclamaban vínculos personales universales con todo en el mundo, probaban imágenes de la cultura y su papel en la formación y ‘mantenimiento’ una personalidad humana.

• ‘Los poetas con guitarras’– Vladímir Vysotski, Aleksandr Gálich. Esos poetas a menudo usaban el método de grotesco para criticar la vida contemporanea, pero a veces su poesía es marcada con el lirismo trágico sin precedentes, psicologismo y identificación total con héroes de sus versos (soldados de la Gran Guerra Patria, artistas, gamberros (Vysotski)). Esos poetas fueron la conciencia del paíz en los setenta. Galich fue constreñido a emigrar, Vysotski falleció prematuramente.

• El corriente de ‘Los poetas bajos’ fue continuado, en primer lugar, por Yuri Kuznetsov explorando la tragedía de la aldea rusa tradicional, su vida y sus valores, y su destrucción gradual. Su poesía es marcado con el lirismo melancólico y búsquedas de Dios en la vida cotidiana.

Neovanguardíaneofuturismo (Vladímir Kazakov, Víctor Sosnora, Gennadi Aigi) y Lianózovo grupo (neo-OBERIU) (Oleg Grigóriev, Ígor Jolin, Vsévolod Nekrásov), que abrieron un camino hacia conceptualismo, continuaban su búsqueda creativa.

• Primeros versos de poetas de rock ruso (principios de los 1980-s) – ‘jóvenes enfadados’ quienes luchaban por su derecho a diferir, tener sus opiniones, su estética y su estilo que eran difrentes de la punta de vista oficial.

Podemos mencionar asimismo Ígor Guberman, un poeta distinguido, que usaba el método de grotesco en su poesía también. Su cuartetas satíricas mordazas hicieron el poeta persona non grata en la URSS y tuvo que emigrar a Israel.

Podemos mencionar también la corriente poética llamado neoromanticismo, practicado por cantautores y poetas Bulát Okudzhava, Yuri Vízbor, Yevgueni Bachurin, Aleksandr Dolski, Yunna Mórits, etc. Su poesía era una poesía ‘baja’, intelectual, a veces triste y ironica, inteligente, muy lírica, existiendo en su mayor parte en la forma de canciones, que son conocidas y predilectas hasta ahora.

Yevgeni Yevtushenko y Andréi Voznesenski continuan a escribir, pero su poesía tiene menor resonancia que en los sesenta.

En prosa, podemos destacar evolución, o disintegración gradual del realismo socialista y el retorno al realismo crítico


• On this wave there appeared a new trend in prose – ‘epopeya popular’ (
Anatoli Ivanóv Вечный зов, Piotr Proskurin, Fiódor Abrámov). Their works explored the lives of several generations of Russian families, mostly peasant ones and their fate in the Rusia ‘encabritada’ por la revolución and martirizada en la Gran Guerra Patria y en la vida cotodiana moderna. These writers closely look at the moral nervio and moral values that enabled the people to survive and win, but they don’t idealize the people. They were the first to see that a vida saciada harbours its own dangers – ‘insuficiencia cardíaca’, busca de provechos, olvido de valores eternos, sordera moral. Close to this trend is ‘prosa de la aldea’ represented now by Vasili Belov, Valentín Rasputin, Víktor Astáfiev, Vasili Shukshin, with their characters intensely searching for ‘something more’, for the sense of life, for justifying su existencia.

• Prosa de Guerra is now represented by Borís Vasíliev, Vitali Zakrutkin, Víktor Astáfiev, Yuri Bondarev, Viacheslav Kondratiev. The writers try to find what made it possible to stay human amongst the bloody carnicería of war, pay their homage to ordinary people who didn’t let themselves become dehumanized.

• We can also speak of the further development of movismo (mauvism) represented by the later and more maduro works of Valentín Katáyev. Mauvism is a curious blend of quasi-documentary parts, visions, dreams with the free movement through time in any direction.

It’s hard to label the prosaics of the time as belonging to this or that literary trend. Nevertheless, we should single out such outstanding writers as Vladímir Voinovich, Fazil Iskander, Vasili Aksiónov who preferred the method of grotesque for studying the absurdity of a totalitarian myths, avanzado Yuri Trifonov y Gavriíl Troepolski en su Bim blanco oreja negra intelligently exposing and exploring the sordera moral, depreciación de valores en la vida casera, Vladímir Tendriakov y Yuri Dombrovski with their valiente revelación de la injusticia del régimen sovietico with almost realistic methods pero usando parábolas, postrealismo místico de Vladímir Orlov y Anatoli Kim. The theme of "Archipiélago Gulag" is further explored by Aleksandr Solzhenitsyn y Varlam Shalamov. Prosa histórica is represented by the novels of Valentín Pikul, Dmitri Balashov, Alekséi Yugov examining the historical progress of Russia.

There also appeared the so-called pedagogical trend in prose - these are novels and stories examining the psychology of adolescentes, their maturing and socialización and problems of their interaction with the adults. These works also present the question of the adults' responsibility for adolescents' failure and lack of values. This trend is represented by the works of Albert Lijanov, Simon Soloveichik, Borís Vasíliev, and Vladímir Zheleznikov.

We can also say that the period gave rise to Russian postmodernism in literature, the most outstanding postmodernist writers of the time being Venedikt Yeroféyev, Sasha Sokolov and Andréi Bitov.

This is the time of florecimiento de ciencia ficción socila y filoslofica - obras maduras de Arkadi y Borís Strugatski, Olga Larionova, Kir Bulychov, Sever Gansovski, space fiction of Sergéi Snegov. These works stand far above lectura de pasatiempo, analyzing human nature extemporanea, raising philosophical issues and exploring different social models.

Children's literature is represented by the well-loved books by Vladislav Krapivin, Kir Bulychov, Eduard Uspenski who created Cheburashka.

In dramaturgia the best dramatists of the time were Aleksandr Vampilov, Grigori Gorin, Aleksandr Gelman, Edvard Radzinski, Georgi Polonski, Aleksandr Volodin, Mijal Shatrov.

Literatura en ruso of the time created by non-Rusiian writers is represented by mature works of Chingiz Aitmatov y Vasil Bykau, as well as by new documentary prose of Ales Adamovich and prosa de guerra confesionaria y de multitud de voces de Svetlana Aleksiévich, both Bielorussian. Their works not only have become a treasured part of Russian literature, but have influenced Russian literature greatly.


Lista de escritores destacados 

Lista de poetas

 

Premios Nobel

Bibliografía en español

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  • Schostakovsky, Pablo, Historia de la literatura rusa desde los orígenes hasta nuestros días'. Buenos Aires: Losada, 1945.
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Véase también

Enlaces externos

 

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