9,1-Entra en el Gozo de tu Señor


 "Vuestra tristeza se convertirá en gozo" (Jn. 16, 20).
El cielo es la llegada al gozo prometido,
 el gozo de Dios:

Me enseñarás el camino de la vida


 "Entra en el gozo de tu Señor." (Mt. 25, 21;)
 "para que vuestro gozo sea perfecto"   (Jn. 15, 11).

La Sagrada Escritura nos dice que el Cielo es "conocer a Dios" (Jn. 17, 3 - Mt. 5,8), pero también gozar de El: (ver http://www./3cielo3.htm)

El Cielo es, pues, el cumplimiento del "entra para siempre en el gozo de tu Señor" (Mt. 25, 21).

Escribiendo a Tito, también Pablo habla de esas dos venidas, en estos términos: Ha aparecido la gracia de Dios que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Ahí expresa su primera venida, dando gracias por ella; pero también la segunda, la que esperamos.

Por esa razón, en nuestra profesión de fe, tal como la hemos recibido por tradición, decimos que creemos en aquel que subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Vendrá, pues, desde los cielos, nuestro Señor Jesucristo. Vendrá ciertamente hacia el fin de este mundo, en el último dia, con gloria. Se realizará entonces la consumación de este mundo, y este mundo, que fue creado al principio, será otra vez renovado...(Catequesis de Jerusalén..15,2s)

y S. Pablo  a los Corintios dice:  Col 3,1ss ---Vuestra vida está con Cristo escondida en Dios---

-Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

-Mas...¿y como conocer a Dios? ................“nadie puede saber qué es Dios, si no es Dios mismo el que se lo enseña”; “No existe otro modo de saber quien es Dios, que el vivir en Él”. “Hablar de Dios es una gran cosa, pero es más preferible entonces purificarse en Dios”, dice S. Gregorio Nacianceno (12).

-Sigue diciendo S. Pablo en la mentada carta:............En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes.

-Así, el Señor nos acercará a Él hasta conocerlo:---------Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. (Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo).

Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,

único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

(Jn 17,3)

Pero Conocer no es sólo hablar sino vivir y disfrutar del  Amor que el Padre nos ha tenido por y en  Jesucristo

 Como Dice el Papa Benedicto:

"En el corazón de Cristo, en el centro de su persona divina y humana se jugó en términos decisivos y definitivos todo el drama de la libertad. Dios llevó a sus últimas consecuencias su proyecto de salvación, permaneciendo fiel a su amor aún a costa de entregar al Hijo unigénito a la muerte. (...) 

Gracias a la acción de Cristo podemos entrar en la justicia "más grande", que es la del amor".

 

  "La Cuaresma ensancha nuestro horizonte, nos orienta hacia la vida eterna, (...) nos hace entender la relatividad de los bienes de esta tierra, haciéndonos así capaces de las renuncias necesarias, 

libres para hacer el bien", concluyó el Santo Padre.

Y el sendero que nos conduce es este, como bien señalaba el Papa el Miércoles de Ceniza:


"El pecado consiste fundamentalmente en una desobediencia a Dios, en una falta de amor. (...) El  primer acto de justicia es reconocer la propia iniquidad, (...) enraizada en el corazón de la persona. (...) Toda expresión penitencial vale a los ojos de Dios solo si es signo de corazones sinceramente arrepentidos. (...) La verdadera recompensa no es la admiración de los demás, sino la amistad con Dios, y la gracia que de ello deriva, la gracia que da paz y fuerza para hacer el bien".

El gozo es Dios quién nos lo da. Nosotros lo recibimos gratuitamente mediante Cristo Jesús, Señor Nuestro, que
nos dice: Pasa al Gozo de tu Señor.

-¿Qué dicen los Santos, los  Padres y Doctores de la Iglesia de este Gozo Inefable? ¿Por qué los Santos Padres?

Se habla de la importancia del magisterio ordinario y universal de la Iglesia como órgano de la tradición viviente en continuidad con la predicación apostólica. De este magisterio los Padres son testigos privilegiados. Obispos y doctores de los primeros siglos predicaron la fe, la defendieron frecuentemente al precio de su sangre contra el paganismo o la herejía y se esforzaron por darle su expresión racional. Individualmente considerados cada uno de ellos no tiene más valor que el de un testigo aislado, al cual la Iglesia, por lo demás, podrá reconocer una autoridad excepcional como en el caso de un San Atanasio, San Basilio, San Cirilo o San Agustín

Pero su testimonio unánime (se entiende unanimidad moral) representa lo que en cada época constituyó la fe común de la Iglesia «lo que fue creído en todas partes, siempre, por todos», dirá en el siglo v San Vicente de Lerins (Conmonitorio, lI, 6); testimonio tanto mas significativo y autorizado cuanto es más antiguo y representa, como en su fuente, la fe y tradición cristiana. (ver:http://www.elarcadenoe.org/index.htm

Veamos, pues, solo algunos ejemplos de lo que nos dicen algunos Padres de la Iglesia,  del cielo.

   SAN CLEMENTE ROMANO, tercer sucesor de San Pedro:"Dice, en efecto, la Escritura: Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes y gritaban, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!».

Nosotros, pues, también con un solo corazón y con una sola voz, elevemos el canto de nuestra común fidelidad, aclamando sin cesar al Señor, a fin de tener también nuestra parte en sus grandes y maravillosas promesas. Porque él ha dicho: Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.

¡Qué grandes y maravillosos son, amados hermanos, lo dones de Dios! La vida en la inmortalidad, el esplendor en la justicia, la verdad en la libertad, la fe en la confianza la templanza en la santidad; y todos estos dones son lo que están, ya desde ahora, al alcance de nuestro conocimiento. ¿Y cuáles serán, pues, los bienes que están preparados para los que lo aman? Solamente los conoce el Artífice supremo, el Padre de los siglos; sólo él sabe su número y su belleza. (a los corintios Cap,30...)

Martirizado en Roma hacia el año 110, San Ignacio (+ 107) fue sucesor de Pedro en la iglesia de Antioquía, decía:

“Todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquél que por nosotros murió y resucitó.  Se acerca ya el momento de mi nacimiento a la vida nueva. Por favor, hermanos, no me privéis de esta vida {nueva}, no queráis que muera {viviendo en el mundo}. 

Si lo que yo anhelo es pertenecer a Dios, no me entreguéis al mundo ni me seduzcáis con las cosas materiales...(Carta a los romanos)

 San Justino, mártir, es el Padre apologista griego más importante del siglo II: Un anciano le llamó la atención sobre las Escrituras de los profetas, "los únicos que han anunciado la verdad". Esto, junto a la consideración del testimonio de los cristianos que arrostraban la muerte por ser fieles a su fe, le llevó a la conversión.
Decía antes de morir:—Los que han vivido conforme a los mandamientos de Cristo—contestó el mártir—, conservarán el favor divino hasta la consumación del mundo.

Y qué, ¿piensas que vas a subir al Cielo a recibir la recompensa?

No lo pienso, lo sé; tan cierto estoy de ello, que no tengo la menor duda.

consultar enlace:http://www.mercaba.la_resurreccioncarne.htm

 San Policarpo: Sufrió el martirio hacia el año 155, siendo quemado vivo en el estadio de la ciudad.

 Los verdugos se contentaron pues, con atarle las manos a la espalda. Alzando los ojos al cielo, Policarpo hizo la siguiente oración: "¡Señor Dios Todopoderoso, Padre de tu amado y bienaventurado Hijo, Jesucristo, por quien hemos venido en conocimiento de Ti, Dios de los ángeles, de todas las fuerzas de la creación y de toda la familia de los justos que viven en tu presencia! ¡Yo te bendigo porque te has complacido en hacerme vivir estos momentos en que voy a ocupar un sitio entre tus mártires y a participar del cáliz de tu Cristo, antes de resucitar en alma y cuerpo para siempre en la inmortalidad del Espíritu Santo! 

¡Concédeme que sea yo recibido hoy entre tus mártires, y que el sacrificio que me has preparado Tú, Dios fiel y verdadero, te sea laudable! ¡Yo te alabo y te bendigo y te glorifico por todo ello, por medio del Sacerdote Eterno, Jesucristo, tu amado Hijo, con quien a Ti y al Espíritu sea dada toda gloria ahora y siempre! ¡Amén!"

SAN IRENEO es el representante más destacado de la reacción ortodoxa contra los gnósticos y uno de los Padres más importantes de los tres primeros siglos.

La fuerza de la Tradición 
Extendida por toda la tierra hasta sus confines más remotos, la Iglesia recibió esta fe de los Apóstoles y de sus discípulos: hay un solo Dios, Padre, Omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que se encuentra en ellos; y un único Jesucristo, Hijo de Dios, que se encarnó para nuestra salvación; y el Espíritu Santo que por medio de los profetas anunció el designio salvífico de Dios, su cumplimiento, la generación virginal, la pasión, resurrección de entre los muertos y la ascensión al cielo en la carne de nuestro amadísimo Señor Jesucristo, y su venida del cielo en la gloria del Padre para recapitular todas las cosas y resucitar a todos los miembros del género humano; para que, ante Jesucristo Señor nuestro —según es el beneplácito del Padre invisible—,
toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el infierno, y toda lengua le confiese como Dios, Salvador y Rey (cfr. Fil 2, 10 ss.). Él vendrá a dar cumplimiento al justo juicio de todos: mandará al fuego eterno a los espíritus inicuos y a los ángeles prevaricadores y apóstatas, y a los hombres impíos, injustos, inicuos y blasfemos; a los justos, en cambio, que observaron sus preceptos y perseveraron en su amor desde el principio o desde el momento de su conversión, les otorgará la vida eterna y la incorruptibilidad, y les rodeará de una luz que no conocerá ocaso.

Ésta es la doctrina y ésta es la fe que la Iglesia, diseminada por todo el mundo, custodia diligentemente formando una sola familia: la misma fe que cree con una sola alma y un solo corazón; la misma predicación y enseñanza que transmite como si tuviera una sola boca. Las lenguas son distintas según las regiones de la tierra, pero una e idéntica es la fuerza de la Tradición.

San Atanasio:Atanasio de Alejandría (295? -373) es célebre, sobre todo, como heroico defensor y apóstol de la divinidad de Jesús, Hijo de Dios:

Y según es la dignidad de aquella cena, ¡cuán grande, hermanos míos, será la concordia y la alegría de los que se alimentan en aquella mesa celestial! Cierta mente serán alimentados con manjares, pero no, con aque llos que después deben ser evacuados, sino con los que dan la vida eterna. ¿Quién será digno de aquella reunión? ¿Quién tan feliz que merezca ser llamado a aquella divina cena? ¡Fe liz aquel que come el pan en tu reino! [cf. Lc 14,15], a sa ber, aquel que mereció la celeste vocación y por esta misma vocación llegó a ser santo.

...Tienes palabras de vida ¿a dónde iremos? [Jn 6,69]. Y si alguna vez nos hemos apartado, volvamos por la confesión de nuestras transgresiones, no guardando rencor contra nadie, sino que mortifiquemos con el espíritu los actos del cuerpo [cf. Rom 8,13]. Cierta mente, si aquí nos adelantamos a alimentar el alma con es tas cosas, seremos hechos participes, con los ángeles, de aquella mesa celestial y espiritual; y no seremos rechazados cuando llamemos, como aquellas cinco vírgenes fatuas [cf. Mt 25,1-12], sino que entraremos con el Señor, como aquellas prudentes amigas del esposo, manifestando la muerte de Je sús en nuestros cuerpos [cf. 2 Cor 4,10], y recibiendo de Él la vida y el reino...” (S.Atanasio:Escritos eucarísticos)

San BasilioNació alrededor del año 330 en una familia de santos, «verdadera Iglesia doméstica»Por sus servicios a la fe, San Basilio es llamado el Grande, y es contado entre los ocho mayores Padres y Doctores de la Iglesia universal. Hablando del Espíritu Santo, nos acerca al cielo:

Por El los corazones se levantan hacia lo alto, los enfermos son llevados de la mano y se perfeccionan los que están progresando. Dando su luz a los que están limpios de toda mancha, les vuelve espirituales gracias a la comunión que con El tienen. Y del mismo modo que los cuerpos nítidos y brillantes, cuando les toca un rayo de sol, se tornan ellos mismos brillantes y desprenden de sí otro fulgor, así las almas que llevan el Espíritu son iluminadas por el Espíritu Santo y se hacen también ellas espirituales y envían la gracia a otras. De ahí viene entonces la presciencia de las cosas futuras, la comprensión de las secretas, la percepción de las ocultas, la distribución de los dones, la ciudadanía del cielo, las danzas con los ángeles; de ahí surge la alegría sin fin, la perseverancia en Dios, la semejanza con Dios y lo más sublime que se puede pedir: el endiosamiento.
...Por el Espíritu Santo se nos da la recuperación del paraíso, el ascenso al Reino de los Cielos, la vuelta a la adopción de hijos, la confianza de llamar Padre al mismo Dios, el hacernos consortes de la gracia de Cristo, el ser llamado hijo de la luz, el participar de la gloria del Cielo; en un palabra, el encontrarnos en la total plenitud de bendición tanto en este mundo como en el venidero, pues al contemplar como en un espejo la gracia de las cosas buenas que se nos han asegurado en las promesas, las disfrutamos por la fe como si ya estuvieran presentes. Si la prenda es así, ¿de qué modo será el estado final? Y si tan grande es el inicio, ¿cómo será la consumación de todo?

San Cirilo ...El "cielo" bien podía ser también aquellos que llevan la imagen del mundo celestial, y en los que Dios habita y se pasea (San Cirilo de Jerusalén, catech. myst. 5, 11).x

San Ambrosio:Pues la vida es estar con Cristo; donde está Cristo, allí está la vida, allí está el reino (San Ambrosio, Luc. 10,121).

San Agustín.Trata todos los temas eclesiales o teológicos. En todos goza aun hoy de una gran autoridad doctrinal. Por ello será uno de los Padres y Doctores mas egregios que haya producido la Iglesia en todos sus veinte siglos de historia.

San Buenaventura dijo: "Nadie ha dado más satisfactorias respuestas a los problemas de Dios y del alma que San Agustín"

"En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén."(S.Agustín)


¡Si conocieras el amor de Dios y lo que es el Cielo!
¡Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, 
la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Me has amado en el país de las sombras, ¡desea verme en el de las eternas realidades!
Créeme, cuando llegue el día que Dios ha fijado y tu alma venga a este cielo, en que te ha precedido la mía, 
me encontrarás transfigurado y feliz, no esperando la muerte, 
sino avanzando contigo por los senderos de la luz.
Morirse no es nada importante... sólo me he ido al cuarto de al lado. 
Pero yo sigo siendo yo, igual que tú sigues siendo tú.
Seguimos siendo lo que éramos el uno para el otro.
Sigue llamándome con el nombre de siempre,
háblame igual que lo hacías antes,
no emplees un tono diferente,
ni más solemne ni más triste.
Sigue riendo con lo que nos hacía reír juntos.
Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo,
que mi nombre se oiga en casa igual que siempre,
sin énfasis ni temor alguno.
¿Por qué tendría que estar yo lejos de tus pensamientos?
 ¿Simplemente porque tus ojos no me ven?
No estoy lejos, sólo estoy al otro lado del camino.
Todo va bien.
Enjuga, tu llanto, y no llores. (

San Agustín)


Concluimos resumiendo:

El cielo por su grandeza y altura se tomó como el lugar de encuentro del hombre con Dios después de la muerte. Los que mueren limpios de pecado mortal, decimos, se van al cielo. 

El cielo en la Sagrada Escritura

     

- Es Cumplimiento de las promesas.

En el Antiguo Testamento puede verse que Dios hizo varias promesas a su pueblo elegido, sin embargo el cumplimiento de ellas no agotó todo su sentido, pues muchas veces se trataba de promesas que habrían de realizarse en el futuro, más allá de la historia humana. Efectivamente, .... su cumplimiento definitivo se llevará a cabo en el cielo.

 De esta manera el cielo como realidad trascendente lo encontramos implícito en las siguientes citas del Antiguo Testamento:

Sal 16,10: El texto traslada la vida nueva hasta después de la muerte.

Gen 15,1: "Tu premio será muy grande", dice Yahweh.

Dan 12,2: Este versículo habla ya de la resurrección para la vida eterna, dice: "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el orpobio, para el horror eterno".

El Nuevo Testamento hablaría del cielo con mayor claridad.

- Del cielo sólo podemos hablar con imágenes.

Santo...Dios del Universo

Uno de los autores que escriben sobre el tema, Grelot en su obra "De la muerte a la vida eterna", se hace la siguiente pregunta: "Cómo decir con palabras humanas el contenido de la vida eterna, sin recurrir a las imágenes suministradas por el lenguaje analógico, figurativo o mítico?". ... Jesús nos habló del cielo utilizando imágenes en su predicación, veamos pues las principales imágenes del cielo conte-nidas en la Sagrada Escritura.

a).- Cielo.-... Podemos notar en el Nuevo Testamento una coinci-dencia de significado entre "ir al cielo" de Lc 24,51 e "ir a Dios" de Jn 16,10. En la cita de Lucas se explica la Ascención diciendo que Jesús fue llevado al cielo, mientras que en la cita de Juan es Jesús quien hablando de su próxima partida dice a sus discípulos "porque me voy al Padre, y ya no me veréis". Estos significados coincidentes nos permiten identificar el ir al cielo con el ir al Padre.

b).- Boda y banquete.- Jesús habla del Reino de los Cielos en dos parábolas de Mateo: 22,1-14 y 25,1-13; la primera es la parábola del banquete nupcial y la segunda la de las diez vírgenes. El motivo por el que Jesús hizo esta comparación es que el banquete nupcial es una fiesta de amor y de gozo. El encuentro amoroso de un hombre y una mujer es modelo anticipado, del encuentro del alma con Dios; es también modelo del cielo, porque sienten los enamorados que con su amor comienza en la tierra la dicha celeste.

c).- El paraíso.- En el calvario dijo el buen ladrón: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino", y Jesús le contestó "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso". En esta pasaje (Lc 23,42) Jesús identifica el Reino de los cielos con el Paraíso que es modelo de felicidad (Gen 2,8-25), de armonía y de convivencia pacífica, según Isaías 11,7s y 65,25.

d).- Ciudad nueva.- El libro del Apocalipsis (21,9-22,5) describe a la Jerusalén celes-tial como una ciudad maravillosa en la que hay vida en abundancia, habitación segura en un lugar hermoso, justicia y paz; en ella se da el encuentro de los pueblos, se consuma y conserva la propia historia y la presencia de Dios le proporciona luz y calor.

e).- El Reino.- Con frecuencia Jesús utilizó la figura de un reino para referirse al cielo, pues el centro de su predicación consistió precisamente en el anuncio de la proximidad del Reino, Reino de los cielos o Reino de Dios. Esta imagen representa la presencia triunfante de Dios, que llena con su majestad toda la creación.

 La vida eterna viene a ser la plenitud del don de Dios que ya hemos recibido en el bautismo, pero del cual participarán también todos aquellos que se encuentran con Cristo, aunque lo hayan hecho fuera de esta institución eclesial. 

3.- La vida eterna.

a).- No se trata de una vida biológica.

Para los judíos la palabra vida tiene un significado más profundo del que por lo general le dan las demás personas; para ellos la vida no se identifica solamente con la existencia biológica, sino que implica una forma de existir en plenitud cualitativa y cuantitativamente; implica por eso la unión de muchos dones especiales, como la salud, el bienestar y la felicidad en grado máximo, y metafóricamente se le suele comparar con la luz, la verdad, la paz, etc.

b).- Implica una dimensión moral.

El profeta Amós, en el siglo VIII a.C., escribía "Así dice Yahweh a la Casa de Israel: Búsquenme a mí y vivirán... Busquen a Yahweh y vivirán, no sea que él se extienda como fuego sobre la casa de Jesé y la consuma sin que haya nadie en Betel para apagarlo" (5,4.6), y el libro de los Proverbios dice: "Porque el que me halla, ha hallado la vida, ha logrado el favor de Yahweh" (8,35). Pero estos pasajes bíblicos, tanto el del profeta Amós como el de Proverbios, deben entenderse en un plano todavía no escatológico, ya que al hacer referencia a la vida en Dios debe tenerse en cuenta que toda vida proviene de Dios, incluyendo desde luego a la terrena.

c).- Y culminará escatológicamente.

El autor del Salmo 16, hombre justo, ve más allá de la historia humana y espera ser liberado del Seol mediante la resurrección de su cuerpo; en los versos 10 y 11 describe la nueva vida que espera diciendo: "Me enseñarás el camino de la vida, hartura de goces delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre". También el libro de Daniel habla en 12,2 de la vida eterna a la que resucitarán los justos, y de la eterna ignominia a la que resucitarán los malvados. La vida que describe Daniel, más que vida después de esta vida en el sentido temporal, se trata de otra vida que superará en calidad a la presente y que carecerá de toda limitación respecto al tiempo.

2.- Revelación de la vida en Cristo.

La revelación cristiana nos presenta al mismo Jesucristo como la auténtica vida. Juan el evangelista es el principal comunicador de esta revelación que podemos encontrar en las siguientes citas: En Jn 1,4.14 la vida está en la Palabra; en 14,6 Jesús dice: "Yo soy el camino, la verdad y la vida"; en 3,15, el hombre participará de la vida eterna por su unión con Cristo en la fe. La primer carta de Juan, en su capítulo 5, versos 11 al 13, presenta una síntesis de la vida eterna diciendo que ésta procede de Dios, que la vida eterna se encuentra en el Hijo, que aceptar o rechazar al Hijo implica tener o no tener la vida eterna, y que la aceptación del Hijo y de la vida eterna se hace gracias a la fe.

 Por otra parte, el capítulo 6 del evangelio nos dice que la vida eterna se otorga en este mundo, pero todavía no puede realizarse, sino que lo hará hasta después de la muerte; así lo señalan los versículos al decir, en el 6,40, que quien tenga vida eterna (porque ya ha comido del cuerpo del Señor) será resucitado en el último día (en el 6,54).

Te Deum

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D.-Recapitulamos con....

... una síntesis del pensamiento del cardenal Karl Ratzinger...(Benedicto XVI) (en 5) ...aspectos:el cristológico, el teológico, el eclesiológico, el antropológico y el cósmico.

1.- La dimensión cristológica: El cielo "es algo primariamente cristológico". "El hombre está en el cielo cuando y en la medida en que se encuentra con Cristo".

2.- La dimensión teológica: Dada la unión de los hombres con Cristo en el Espíritu Santo, cielo es la adoración del Padre; es el culto celestial en plenitud, y este culto implica la visión intuitiva de Dios.

3.- La dimensión eclesiológica: Cielo es la comunión de los santos en Cristo, pues esta se basa en el "estar con Cristo". El culto celestial de los hombres en Cristo al Padre se realiza en comunidad, dentro de una comunión perfecta.

4.- La dimensión antropológica: La fusión del yo en el cuerpo de Cristo no equivale a una disolución del yo, sino a una purificación que lo plenifica; en el cielo no perderemos nuestra individualidad. Solamente en Cristo se es plenamente hombre.

5.- Dimensión cosmológica: La exaltación de Cristo en la Ascención no significa su ausencia del mundo, sino un nuevo modo de estar presente en él.

Ahora Cristo se encuentra a la derecha del Padre, con el poder regio de Dios sobre la historia y sobre el mundo, pero no desvinculado de él sino referido a él; por lo tanto el cielo no se localiza en un sitio o en un espacio, pero tampoco se le puede desvincular del cosmos como si fuera un mero estado, una forma de ser, porque el cielo es la nueva tierra de destino de los cristianos.............../

                                 sigue >>>>>>>>>>>>>

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