TOMAR LA CRUZ

DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO COMENTARIOS A LUCAS  4, 25-33
 
La siguiente frase: "El que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no puede ser mi discípulo" suele despertar dos reacciones equivcadas que debemos descartar por completo:
* No se trata de masoquismo o búsqueda del dolor por el gusto de sntirse víctima. Jesús siempre buscó la vida y la liberación del sufrimiento, por eso sus obras siempre fueron dadoras de vida y al final venció la muerte con su resurrección.
* Tampoco se trata de un estoicismo o autocontrol de las pasiones y desapego de las personas para fortalecerse ante las adversidades. Jesús amó hasta el extremo de dar su vida por amor, se dedicó con pasión a su misión al grado de terminar en la cruz; se abandonó al Padre y al Espíritu Santo, sin buscar controlar su vida.
 
¿Qué cruz cargó Jesús?
Además de la cruz en que murió, vivió en carne propia las cruces del odio, la injusticia, la violencia, las debilidades humanas..., que limitan la vida y hacen sufrir. Estas mismas cruces nos tocan como seguidores suyos.
 
¿Cómo soportó su cruz?
Jesús nunca buscó la cruz por la cruz. La aceptó por su gran de en el Padre, su abandono en él y su providencia divina, a través de la oración. Es más, enseñó a crear las condiciones necesarias para generar el amor, pues quien ama no crea cruces para los demás con su egoísmo y mala calidad de vida.
 
"Cargamos nuestra cruz" al luchar por la vida como Jesús. Y, cuando no tenemos éxito, al aceptar el dolor, uniéndolo a su amor redentor, seguros de que la vida triunfará, porque no hya nadie ni nada más poderoso que Dios.
 
Jesús pide que el amor por él pase por encima o delante de todos los demás amores, bien sea el de las personas queridas (padre, madrem mujer, hijos, hermanos y hermanas), bien el de los propios bienes. Y no se trata de amarlo solo cuantitativamente "un poco más que las demás cosas", sino de un amor cualitativamente distinto y aparte. Decía San Benito a sus monjes: "No anteponer absolutamente  nada al amor por Cristo". O como decimos entre nosotros: "Que todos mis amores sean los de Cristo, que todos los amores de Cristo sean mis amores". "El amor para con Cristo no exclute los otros amores sino que los ordena"
 
Por el eso el cristianismo no se puede tomar a la ligera. Necesitamos tomarnos a Jesús en serio. Antes de seguirlo él nos dice: "Piénsalo bien, antes de venir a mi"
Jesús no ilusiona a nadie sino que ni siquiera desilusiona a nadie; lo pide todo porque quiere darlo todo; es más ya lo a dado todo.
 
En conclusión:
Jesús no ha venido a agrandar las cruces humanas, sino más bien, a darles un sentido a ellas. Se ha dicho justamente que "quien busca a Jesús sin la cruz, encontrará la cruz sin Jesús"; esto es, si la fuerza para llevarla.
 
La apuesta es: SEGUIR RADICAL E INCONDICIONALMENTE A JESÚS DE NAZARET
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