Rejuvelac, el agua enzimática.-

Ingredientes:

- 100 gr de trigo ecológico.

- 1 litro de agua filtrada o mineral, por cada fase de rejuvelac (hasta 3 fases). No sirve el agua del grifo.


Preparación:

  • Remojamos las semillas de trigo entre 8 y 10 horas. Siempre en un bote de cristal bien limpio. 
  • Escurrimos las semillas, las lavamos y las dejamos germinar un par de días. Es decir, durante este tiempo, tenemos que tapar el bote con una gasa o rejilla fina y ajustarla a la boca del frasco, con una goma elástica o un cordel de algodón, para que la gasa no se mueva. Debemos refrescar y lavar las semillas de dos a tres veces al día, dependiendo de la época del año. Tras el lavado hemos de dejar el frasco inclinado unos 45º para que el bote drene toda el agua y las semillas queden húmedas, pero sin exceso de agua, para que no se pudran.
  • Al cabo de dos días veremos que ya han comenzado a salir unos pequeños brotes a nuestras semillas, por lo que podemos dar el siguiente paso para hacer el rejuvelac.
  • Para ello, una vez nuestras semillas estén germinadas, añadimos agua filtrada o mineral a nuestro frasco, el doble o algo más del volumen que ocupen las semillas. Hay que dejar reposar el frasco lleno de agua y con las semillas germinadas dentro, a temperatura ambiente, durante 48 horas con la gasa colocada en la boca del tarro de vidrio.
  • Pasado este tiempo ya tenemos el rejuvelac. Retiramos el líquido del frasco, introduciéndolo en una botella limpia de vidrio y lo llevamos al frigorífico. Durará de 2 a 3 días.
  • Mientras tanto, con las mismas semillas germinadas podemos repetir el proceso, para hacer más rejuvelac, hasta dos ciclos más. Para ello, pon la misma cantidad de agua que antes y déjalo reposar 24 horas. Después, cuélalo, repite el proceso, por tercera vez; y una vez hayas colado este tercer rejuvelac, ya puedes descartar las semillas. 
  • Algo interesante es que si no quieres hacer más rejuvelac, por segunda o tercera vez, puedes aprovechar esas semillas germinadas en ensaladas, sopas o batidos. 

Un rejuvelac bien hecho es un líquido turbio y ligeramente amarillento con un sabor ácido y cierto regusto a levadura. Cuando el proceso se ha hecho rápido y sin tiempo suficiente puede salir un rejuvelac amargo, y si se ha pasado de tiempo puede tener un gusto agrio, que aunque no es nocivo debemos descartar. A veces, puede ser también, un poco carbonatado (con burbujas) debido a la fermentación.