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MARIETTA ROBUSTI "LA TINTORETTA"

Nací en Venecia en 1556 y fui la segunda descendiente de uno de los grandes maestros de la Escuela Veneciana, Jacopo Robusti, conocido con el apodo de "Tintoretto" por ser hijo de un tintorero de sedas por cierto yo también  heredé el apodo de "Tintoretta".

Estuve muy apegada a mi  padre y  fui la  preferida de los ocho  hijos que tuvo Para que pudiera acompañarlo a todas partes y recibiera un aprendizaje más completo, mi padre me vestia de varón. Me enseñó su técnica pictórica que asimilé hasta el punto en que llegó a ser imposible distinguir diferencias en los trabajos de los dos. En la biografía de Tintoretto por Ridolfi, publicada en 1648,  decía que yo  ejemplificaba el ideal humanista de femineidad de aquel tiempo, ya que fui bien educada y se me permitió desarrollar mis habilidades para el arte y la música. Practiqué también canto, laúd y clavecín bajo la instrucción del napolitano Giulio Zacchino.

Trabajé en el taller de mi padre durante quince años y al tiempo que lo ayudaba en sus obras y enseñaba pintura, recibía encargos de retratos de la aristocracia veneciana, logrando tal éxito que fue una moda posar para mi. Mi primer retrato, según Elizabeth Fries Ellet, fue el de Marco del Vescovi, muy admirado especialmente por la pintura de la barba, según esta autora algunos ya se aventuraron a decir que había igualado a mi  padre en la ejecución de esta obra.

El Emperador Maximiliano quedó muy impresionado por el gran parecido logrado en un retrato de su anticuario. El emperador colocó ambas obras en su cámara y me invitó a ser pintora de su corte. También fui invitada por Felipe II de España y el Archiduque Ferdinando, pero ante la insistencia de mi padre, rechacé todas las ofertas que me alejarían de Venecia y la casa de mi familia. Tanto fue el apego  que sentía mi padre por mí, que sólo permitió que me casara con Mario Augusta, un acaudalado joyero que accedió a vivir en la misma casa.

Mi fallecimiento ocurrió en mi parto  luego de cuatro años de haber contraído matrimonio, a la edad de treinta años, dejando a mi  padre en un profundo pesar . Mis restos fueron depositados en el panteón familiar de la iglesia de Santa Maria dell’Orto rodeada por varias pinturas de mi padre, quien me  acompañó cuatro años después, cuando unas fiebres terminaron con su vida.

Con mi obra ha ocurrido lo mismo  que con la de otras mujeres artistas,  se han perdido o en mi caso  han sido confundidas y englobadas dentro de la producción de mi padre. En el año 1920 fue descubierta la característica “M” de mi  firma en el famoso cuadro “Retrato de un Anciano con un Niño”, atribuido anteriormente a mi padre. También, afortunadamente, otra obra está siendo revisada, “Retrato de una mujer con un perrito”, y se está queriendo demostrar que salió de mis manos y no de las de mi padre.

Retrato de un Anciano con un Niño
Retrato de Ottavio Strada, 1567-68 Museum Stedelijk, Amsterdam.

Autorretrato 1580-85, Museo de los Uffizi, Florencia.




Dama veneciana, Museo del Prado, Madrid.

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