MARIANNE VON WEREFKIN


Nací en 1860 en la localidad rusa de Tula, al sur de Moscú.  Los amplios estudios de Bernd Fäthke, aparecidos en las últimas décadas, han sacado a la luz el papel que desmpeñé como impulsora, la grande dame en la sombra, de la gestación de la "Nueva Asociación de Artistas de Múnich" (NKVM).
"Sombra" se refiere, en esta caso, a la recepción historiográfica, pues en mi época mi protagonismo fue incuestionable, como se desprende de los documentos y de los testimonios de mis contemporáneos. En 1886 me trasladé con mi mi familia a San Petersburgo, donde fui nada menos que la alumna predilecta de Ilja Repin y se me denominaba el "Rembrandt ruso". En 1888 me disparé accidentalmente en la mano derecha durante una cacería, y nunca recuperé mi movimiento.

Tras conocer en 1891 al joven Jawlensky me fuí a vivir con él a Múnich, a pesar de ser mujer de una considerable fortuna y no menos inteligencia y aparente seguridad en mi misma, abandoné, sin embargo, la pintura durante diez años para convertirme en la mentora y mecenas del impecune alférez (¡en algunos textos se puede leer que  fui alumna de Jawlensky!). En 1896 se trasladó con éste a Múnich para ampliar la formación artística de su protegido. Cuando en 1906 volví a tomar los pinceles, entronqué desde el realismo, que había abandonado,directamente con las vanguardias francesas de aquel momento, sin pasar por el impresionismo y el neoimpresionismo, como fue el caso, por ejemplo, de Kandinsky.

 Durante los diez años que me mantuve apartada de la actividad pictórica, me dediqué, además de hacer de tutora de Jawlensky, a teorizar e impulsar las nuevas tendencias artísticas, con las que estaba perfectamente familiarizada a través de mis repetidos viajes a París. En su salon, al que acudían intelectuales y artistas, surgió la iniciativa de crear la "Nueva Asociación de Artistas de Múnich" (NKVM) en 1909, cuya presidencia recayó, tras descartar a Jawlensky, en Kandinsky. Prefirí mantenerme en un segundo término o mejor dicho me autocensuré y doblegué ante la imposibilidad de ejercer un liderazgo público dada mi condición de mujer. Como anotó el propio Kandinsky en la primera edición de Über das geistige in der Kunst (De lo espiritual en el arte), las ideas para este texto teórico fueron el fruto de varios años de reflexión. Este periodo coincide con la época en la cual el contacto conmigo fue especialmente intenso, tanto en Múnich como en las estancias conjuntas en Murnau. No llegué a publicar ningún texto teórico, pero mis reflexiones acerca del nuevo papel del arte se encuentran anotadas en una especie de diario, Lettres à un Inconnu, que escribí entre 1901 y 1905. La comparación de estos escritos con el texto de Kandinsky evidencian asombrosas, o no tan asombrosas, concomitancias entre ambos  y abren nuevas perspectivas sobre las influencias de las que se nutrió Kandinsky en sus reflexiones teóricas.

 En 1913 participé en el primer Salón de Otoño Alemán de Berlín. En 1924 fundé el grupo de artistas Der Grosse Bär. Finalmente dejé mi vida atrás en el 1938 en Ascona.


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Autorretrato, 1908.


Herbst (Schule), 1907.


"Ballsaal", 1908.




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