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ATENCIÓN

LA ESTAFA CONTINUA EN 2015 - 2016 - 2017

A PESAR DE DE SU GRAVE SITUACION JUDICIAL EN ESPAÑA

http://www.tribunalconstitucional.es/es/jurisprudencia/Paginas/Auto.aspx?cod=24181

Fallo: Suspender la ejecución y, en su caso, los efectos que pudieran derivarse de las dos sanciones de treinta días de privación de paseos y actos recreativos comunes, cada una, impuestas al actor por acuerdo de la comisión disciplinaria del centro penitenciario Madrid IV (Navalcarnero), de 26 de junio de 2013

http://tc.vlex.es/vid/555778918?_ga=1.26810493.1351008142.1453274954

Y DE QUE


DESDE EL 5 DE NOVIEMBRE DE 2012

JOSE MANUEL MOSQUERA CASTELO

ESTUVO PRESO EN ESPAÑA

POR FALSIFICACION DE BONOS

Y DOCUMENTOS FINANCIEROS

 

 

"...Solamente unas líneas para informar que, desde el pasado día 18 de diciembre de 2009, el Sr. José Manuel Mosquera se encuentra en prisión por orden judicial; los indicios dan a entender que es un asunto de estafa..." y... "al 15 de ABRIL de 2010 jose manuel mosquera castelo seguia preso", pero desde hace unos meses salio libre (vaya a saberse bajo que causion) y sigue molestando a la gente con su megalomana actitud...se nota que no tiene otra forma de vida mas que estafar a la gente...MOSQUERA -señor de las moscas- ANDA A TRABAJAR Y GANATE EL PAN DE TU MESA CON DIGNIDAD..y pensar que habias publicado en tu web que la "orden bonaria" habia terminado. Te asustante en la carcel ¿no? y con tamaña enseñanza seguis siempre igual.


LA PALABRA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ESTUDIO DE SECTAS SOBRE MOSQUERA

https://sites.google.com/site/lafalsaordenbonaria/red-iberoamericana-de-sectas-cuenta-la-univa


La estafa del ‘melonero’ y el príncipe

• Antonio Martínez, apodado ‘el Melonero’, y José Manuel Mosquera, rebautizado Iosephus Emmanuel III y ahora preso, están detrás de una estafa millonaria a 1.500 familias en Murcia, que entregaron a cuenta más de 52 millones de euros por casas nunca construidas.

Reportaje por: Alberto Gayo / Luis Rendueles                     
 

Iosephus Emmanuel III –como se hace llamar José Manuel Mosquera Castelo, un español que dice ser heredero de la dinastía de Tadmur y príncipe de Champdor– ha acabado con sus huesos en una celda de la prisión de Sangonera (Murcia). Bajo esta apariencia principesca se encuentra el hijo de un carpintero, organizador de la denominada Orden Bonaria (ver los números 1.722 y 1.724 de interviú), una congregación caballeresca con un proyecto humanitario más que sospechoso. El 21 de diciembre de 2009, Mosquera fue enviado a la cárcel acusado de estafa por orden de la jueza de instrucción número 2 de Mula (Murcia).
Según fuentes cercanas a la investigación, Mosquera y su lugarteniente en la Orden Bonaria, José María Alarcón Cabo –también preso–, están detrás de la presunta estafa cometida por los promotores del proyecto Trampolín Hills Golf Resort, casi 2.000 viviendas vendidas y sin construir en el municipio murciano de Campos del Río. La Fiscalía Anticorrupción intenta aclarar dónde han ido a parar los más de 52 millones de euros entregados a cuenta a los promotores por más de 1.500 familias españolas y también de Irlanda, Inglaterra, Finlandia o Noruega.
Los promotores eran Antonio Martínez González –conocido en la región como el Melonero por su pasado como vendedor de fruta– y Rafael Aguilera Serna, los dos copropietarios de Trampolín Hills SL, una sociedad inmobiliaria que pretendía levantar en Campos del Río un complejo con casi 2.000 viviendas. Según la investigación, entre 2006 y el verano de 2007 vendieron el 90 por ciento de las casas sin haber obtenido la licencia correspondiente y sin que el Ayuntamiento aprobase el plan urbanístico. Más de 1.500 particulares les entregaron a cuenta anticipos que oscilaban entre los 30.000 y los 60.000 euros. Hubo incluso quien, a cambio de un descuento de 3.000 euros, llegó a pagar el precio final, más de 120.000 euros.
Cuatro años después, Trampolín Hills se encuentra en concurso de acreedores (suspensión de pagos) y en las parcelas sólo hay tierra, oficinas abandonadas, pisos piloto desvalijados y soledad.
En la causa penal por los delitos de estafa, apropiación indebida e insolvencia punible se acumulan más de 300 querellas de afectados. “El promotor Antonio Martínez sigue en la calle con la única medida cautelar de un aval de 30 millones exigido por el juzgado, que él ha recurrido –cuenta el abogado Joaquín Guzmán, que representa a centenares de damnificados–. Han desaparecido o se han desviado más de 52 millones. Por la buena fe de los compradores, la falta de profesionalidad de los promotores y la negligencia de las administraciones local, autonómica y central nos encontramos en esta situación”.
La ley 57/68 –todavía en vigor– establece dos obligaciones para los promotores. La totalidad de las cantidades entregadas a cuenta tienen que ser ingresadas en una cuenta única sólo destinada a gastos directos de la promoción (estudios, material, obras…). Y además, esas cantidades tienen que estar avaladas por una entidad financiera autorizada por el Banco de España o por la Dirección General de Seguros.
“No se cumplió ninguna de las dos. Han vivido con todo lujo presuntamente con ese dinero”, comenta el letrado Guzmán. Y ahí es donde entran presuntamente el príncipe José Manuel Mosquera, José María Alarcón Cabo –nombrado por Mosquera prior general y marqués del Krak de los Caballeros– y Enrique Martín Sanz –otro ex miembro de la Orden Bonaria también imputado y en libertad bajo fianza–.
Según documentación en poder de interviú, los miembros de la Orden Bonaria constituyeron financieras en el extranjero para operar como entidades que avalaban esas sumas de dinero entregadas por los compradores a Trampolín Hills. “Hicieron creer a la gente que su dinero estaba seguro, que los avales eran válidos y que la empresa avalista estaba autorizada”, explica el abogado.
Al principio, los avales eran de un conocido banco catalán. Ese dinero sí se ha recuperado. En total, unos 6 millones de euros. El problema surge con Swiss Financial Corporation, entidad creada en Panamá por algunos dirigentes bonarios. Su sede en España estaba en Sevilla y era la misma que utilizaba José María Alarcón para VF Servicios Financieros y de Caución, otra de las sociedades sospechosas. Swiss Financial comenzó a suscribir pólizas de garantía por las cantidades entregadas. Todas hechas y firmadas en Luxemburgo. Por cada aval se llevaba un 3 por ciento, según fuentes judiciales. Esta entidad “avaló un 30 por ciento de las viviendas vendidas; avaló más de diez millones de euros”, explica Guzmán.
Fuentes cercanas al proceso penal explican que José Manuel Mosquera, jefe de la Orden Bonaria, estaba supuestamente detrás de la operación. En 2005, el príncipe de Champdor autorizó ante notario a Swiss Financial para gestionar el patrimonio de la Orden Bonaria. Ahora, la jueza de Mula cuenta con la documentación requisada por la Guardia Civil en los domicilios y ordenadores de Mosquera y Alarcón.
“Swiss nunca tuvo una cuenta especial para el dinero de los compradores, la cuenta era de Trampolín Hills. ‘El Melonero’ abrió esa cuenta especial y era él quien podía disponer de ese dinero”, explicó uno de los imputados.
La Dirección General de Seguros publicó a principios de 2008 la lista de entidades no autorizadas para operar en España. Entre ellas estaban las cuatro sociedades vinculadas con la Orden Bonaria: Swiss Financial Corporation, Barkley Development Corporation, VF Servicios Financieros y de Caución, y Hugies Royal Finance Corporation. Esta última tiene su sede en Venezuela y una cuenta abierta en un banco español en el que aparecía en 2009 como interviniente el propio Mosquera.
En septiembre de 2008, el BOE notificó que Swiss Financial carecía de estructura empresarial en España y “colocaba sus productos a través de la infraestructura comercial de VF Servicios Financieros”. Según el Boletín, la entidad había emitido “garantías de caución” sobre edificaciones situadas en Lanzarote y estaba prestando avales como garantía para la ejecución de obras públicas en Lorquí (Murcia), “no pagando las cantidades avaladas cuando le son requeridas”. Además, informaba de que Hugies Royal y Barkley Corporation –sin autorización para operar en nuestro país– ofrecían avales por internet, y que las cuatro sociedades realizaban operaciones prohibidas.
Cuatro meses antes, en mayo de 2008, surgieron discrepancias entre los promotores de Trampolín Hills y los avalistas de Swiss Financial. Enrique Martín Sanz, apoderado de la financiera, cancelaba su relación con el Melonero por los “impagos continuados”, y el promotor aseguraba que Trampolín se había desvinculado de Swiss y que los avales estaban a buen recaudo. Al final, lo cierto es que en las cuentas de Trampolín Hills no hay un solo euro.
Todos los afectados que visitaron las obras o hablaron con el promotor Antonio Martínez recuerdan que el Melonero vivía a todo trapo. “Me enseñó el piso piloto. Allí había personal, maquinaria, oficinas –asegura Ángel Vicente Molina, de 22 años–. Y lo que más me sorprendió es que había Ferraris, Lamborghinis, Porsches… hasta los comerciales iban en Mercedes. Desviando dinero a espuertas se puede vivir muy bien. En 2007 se presentaron las primeras denuncias. Nadie ha controlado nada y mira que había sospechas, hasta Hacienda prohibió operar a las empresas avalistas”. Molina, que le entregó al promotor 30.000 euros –“los ahorros que había juntado desde que empecé a trabajar a los 16 años”– piensa que si no encarcelan a los promotores, “nunca dirán dónde está el dinero”. Al Melonero, muy conocido en la zona, le gustaba alardear de su poderío. “En sus oficinas, en el bar de las obras, había fotos suyas, incluso una vestido de boxeador”, cuenta un afectado.
Manuel Fernández, un zaragozano de 63 años, entregó 6.000 euros de señal y otros 30.000 en 2006. Dos años después “empecé a oír rumores de que el negocio no era claro, pero me tranquilizaron diciéndome que todo iba sobre ruedas. Fui a echarle un vistazo después y estaba todo desvalijado, se habían llevado hasta los frigoríficos y cortinas del piso piloto. Le debían dinero a todo el mundo”, comenta este hombre que 15 años atrás tuvo la mala suerte de verse afectado por el escándalo de PSV, una promoción de viviendas avaladas por UGT y que acabó en el 93 suspendiendo pagos y dejando tirados a los propietarios.
Mientras centenares de afectados buscan recuperar su dinero, los promotores se encuentran en libertad. Sólo el príncipe y los suyos están presos. Mosquera daba por cerrada la Orden Bonaria el 6 de enero con un mensaje en su web. Allí, el hombre de 36 años que dice descender de una dinastía siria lanzaba un ataque feroz contra la Justicia: “Nuestra querida justicia se transmutó como Golem en una prostituta, su cara pura se volvió pérfida, su espíritu manipulador… y éste me golpeó sin razón”.

La corte fantástica del Príncipe de Champdor

• Su padre emigró a Suiza y se ganó la vida como carpintero. De vuelta a España, José Manuel Mosquera se rebautizó. Dice ser Iosephus Emmanuel III, heredero de la dinastía Tadmur y príncipe de Champdor, de Montecristo y otros veinte títulos nobiliarios más.

http://www.interviu.es/default.asp?idpublicacio_PK=39&idioma=CAS&idnoticia_PK=56455&idseccio_PK=547&h=090316

27/04/09
La residencia oficial de su alteza imperial Dom. Iosephus Emmanuel III, de la dinastía de los Septimio-Bathzabbay el Tadmur –es decir, de José Manuel Mosquera Castelo–, se encuentra en una urbanización levantada en los años 70 en Alcorcón (Madrid). Estandartes con una cruz de Malta y un par de coches Mercedes con pegatinas de Naciones Unidas junto a las palabras Orden Bonaria distinguen esta parcela de las demás.

Es un chalé alquilado de 400 metros cuadrados habitables. El despacho del príncipe tiene un toque templario-kitsch: espadas cruzadas, escudos, títulos nobiliarios y un retrato del que Mosquera dice que es su antepasado: el militar y político colombiano Tomás Cipriano de Mosquera, una de las figuras decimonónicas más importantes del país suramericano. Por si fuera poco, dice ser también príncipe de Montecristo, duque de San Santiago Apóstol, conde de Turdes Valter –título que asegura fue reconocido en Alemania por Hitler– y lord Manor of Perry del Reino Unido. En total, 22 títulos a cual más pomposo. José Manuel Mosquera, de 36 años, fundó la Orden Bonaria –“organización caballeresca contra las desgracias del mundo”, según la presentación de su página web– en Canarias en 2004. Mosquera es hijo de un carpintero gallego que emigró a Suiza. “Hablé con su padre varias veces y me dijo que es hijo, nieto y biznieto de carpinteros”, asegura uno de los ex guardaespaldas del príncipe Mosquera. Sea como fuere, Mosquera ha montado un tinglado increíble mediante una maraña de páginas webs de asociaciones benéficas, congregaciones religiosas, fundaciones culturales y deportivas, y hasta de una universidad –sin contenido alguno–. Con la Orden Bonaria ha llegado a seducir a concejales, alcaldes, deportistas, cargos ministeriales…, pero ahora el príncipe se está quedando solo. Varias denuncias por impago, uso de pagarés falsos y falsificación de firmas pueden acabar con su dinastía. Él sostiene que todo es una “persecución para desacreditarme”.


La mujer de Mosquera, Rosa Maldonado Moya, en su juventud empleada de un empresa textil en Cataluña y hoy princesa de Taranto, es una de las más entusiastas. “Le encanta ser la princesa consorte”, comenta una persona de la máxima confianza de Mosquera.
El matrimonio tiene un hijo de poco más de siete años, al que llaman duque de Berat, considerado por su padre como el heredero de una denominada Royal and Imperial House of Orient. “Al niño le educan como si fuera un príncipe, los invitados a su casa tienen que dirigirse a él como alteza”, explica otro de los asiduos a la casa imperial. El príncipe Mosquera ha conseguido con una “impresionante verborrea y decenas de títulos inventados –según reconoce un policía que le sigue la pista en los últimos años– seducir a más de un incauto”. A un pequeño empresario le dijo que había sido alférez en el Ejército, cuando no pasó de soldado paracaidista, y que tenía contacto con personalidades, entre ellas Hugo Chávez o José Luis Rodríguez Zapatero. Un estrecho colaborador de Mosquera señala que el príncipe es un gran aficionado a los ordenadores, los escáneres y los programas de retoque fotográfico. “Se puede pasar horas y horas preparando títulos, árboles genealógicos o activando páginas webs”. Por su parte, Enrique Martín, quien perteneció a la Orden Bonaria y que lo ha denunciado por falsificar su firma en varios documentos, asegura: “Mosquera se cree su propia mentira. Me decía que su padre era militar, que era licenciado en Filosofía, que él había nacido en la embajada española en Suiza; luego supe que su padre era carpintero”.


Mosquera empezó a ser conocido hace más de quince años en Azuqueca (Guadalajara). Allí montó un gimnasio de artes marciales. Antes de marcharse a Canarias, fue a Barcelona, donde conoció a su mujer, la costurera Rosa Maldonado. Los que coincidieron con el matrimonio en Canarias aseguran que “vivía de prestado”. “Lo conocí en el mundo de la santería en Gran Canaria –recuerda Evaristo Yánez, un ex amigo que fue prior en las islas Canarias–. Primero me dijo que era José Manuel, luego ya me contó que es de familia real, que conoce a un señor de Argentina, que iba a entrar en la Orden Bonaria”. Mosquera empieza siendo delegado en España de esa orden caballeresca y acaba controlándola. Su compañero Evaristo recuerda: “Me hizo perder entre cuatro y seis millones de pesetas, me dejó en el suelo, en la mierda. Creo que se cree todo lo del príncipe; lo cierto es que nos lo hace creer a todos”. Yánez dejó la orden cuando el líder le pidió que denunciara a un joven informático “que había hecho la página web y al que no había pagado”.
Sobre Yánez, el supuesto príncipe responde que “es un hecho falsario tendente a continuar con la persecución y el descrédito sin pruebas de mi persona”.


Mosquera también atrajo a Alberto García Donas, que era concejal en Meco (Madrid). “Le conocí en 2005. Él sabía que yo había creado unas escuelas taller para chavales y me dijo que el proyecto le interesaba, que estaba presente en 140 países”, asegura. El príncipe lo convocó en Sevilla, donde vivía entonces en casa de otro de sus seguidores. “Viajé en AVE, que me lo pagué yo –recuerda el concejal–; le hice un proyecto detallado y me dijo que todo fenomenal, pero nunca más supe nada. Hasta que se ofreció a ayudar a la Federación de Taekwondo” (ver recuadro de la página 8).


A mediados de 2008, un periodista conquense de la COPE entrevistó a Mosquera, quien habló entonces del origen “ortodoxo sirio” de su congregación; de que el gran collar bonario lo tenían Nelson Mandela y Jimmy Carter. Cuando le preguntó cómo se financiaba, Mosquera respondió: “Pues con mis dineros; nuestra institución no pide fondos a nadie y lógicamente yo tengo empresas, y de los beneficios de éstas, en vez de darle el denominado diezmo cristiano a otras agrupaciones religiosas, hago mi propio diezmo”.

 

La conexión venezolana del príncipe bonario

• El Gobierno no se fía de las empresas venezolanas y españolas vinculadas a la Orden Bonaria, congregación dirigida por un supuesto príncipe acusado de falsificación y de no pagar sus deudas. Mientras Economía afirma que estas sociedades no pueden operar en España.

http://www.interviu.es/default.asp?idpublicacio_PK=39&idioma=CAS&idnoticia_PK=56671&idseccio_PK=547&h=

11/05/09
A José Manuel Mosquera Castelo, el hijo de un carpintero gallego rebautizado como príncipe de una supuesta dinastía imperial, responsable de la denominada Orden Bonaria y ahora acusado de falsificación y de no pagar sus deudas (ver interviú, número 1.722), le encanta Venezuela. Allí intenta expandir los proyectos de su congregación. De hecho, estrechos colaboradores del príncipe de Champdor controlan sociedades radicadas en España y el país suramericano que ahora están bajo sospecha.

El Ministerio de Economía ha elaborado un listado con aquellas empresas dedicadas a operaciones de seguros, caución y avales “que no están autorizadas ni pueden ejercer dicha actividad en España”. Entre ellas se encuentran Barkley Development Corporation, Hugies Royal Finance Corporation, Swiss Financial Corporation y V.F. Servicios Financieros y de Caución SRL. Todas aparecen en la página web oficial de la Orden Bonaria como parte de un grupo empresarial para el desarrollo del proyecto humanitario de la congregación.
Barkley Development tiene dos sedes en España (Madrid y Sevilla), pero parece una empresa fantasma donde nadie contesta. La dirección en Sevilla es la misma que la de Swiss Financial Corporation y V.F. Servicios Financieros, ambas controladas por José María Alarcón Cabo, uno de los hombres de confianza del príncipe Mosquera y nombrado prior general y marqués del Krak de los Caballeros.
En septiembre de 2008, Economía notificó en el BOE que Swiss Financial no figura en nuestro país –“su nacionalidad no ha resultado acreditada”–, y ha comercializado diferentes “avales y garantías” a través de V.F. Servicios Financieros, donde figura el marqués del Krak como administrador y apoderado.


Swiss Financial se vio salpicada el año pasado en un controvertido proyecto urbanístico en Campos del Río (Murcia). La promotora de Trampolín Hills Golf Resort, un complejo con 2.800 viviendas, había presentado avales de Swiss Financial por valor de 40 millones de euros, cuando en realidad y legalmente los avales de esta sociedad no tienen validez, según denunció la prensa murciana, que descubrió que los avales de las cantidades entregadas a cuenta por los compradores de las viviendas se presentaron a través de la sociedad de José María Alarcón. La Dirección General de Seguros del Ministerio de Economía explicó que “no pagó las cantidades avaladas cuando le fueron requeridas”.


Sobre Hugies Royal Finance –“una empresa financiera perteneciente a la Royal and Imperial House of Orient”, tal y como reconoce la propia Orden Bonaria en referencia a la dinastía creada por Mosquera–, el Ministerio de Economía sostiene que “ofertaba cibernéticamente avales y garantías de caución en España”, cuando no estaba autorizada para ello. Hugies –con el mismo domicilio que Swiss Financial– también tiene a Alarcón como director de producción, aunque el presidente y director general son, respectivamente, los ciudadanos venezolanos José Raimundo Solares Rodríguez y José Francisco Reinoza Tellechea.


Solares y Reinoza serían los hombres de Mosquera en Venezuela. Al primero, un empresario de Caracas, lo nombró duque de Nuestra Señora de Seydilla; y al segundo, un general de brigada del Ejército venezolano, le puso el cargo de prior general de la República Bolivariana y duque de San Marcos. Ellos fueron los que le acompañaron en el viaje oficial de Mosquera como príncipe de Champdor a Venezuela en el verano de 2007. Como si se tratase de un jefe real, Mosquera llegó al estado de Nueva Esparta (donde se encuentra, entre otros lugares paradisiacos, Isla Margarita) con todo su séquito para vender que la Orden Bonaria desarrollaba proyectos “en 140 países”. “Tanto en Caracas como en Isla Margarita estuvimos en hoteles fabulosos, íbamos con escolta y el príncipe consiguió hasta una condecoración”, explica uno de los miembros de su servicio de seguridad que le acompañó.
En Isla Margarita, Mosquera presentó un proyecto de tratamiento de residuos a cielo abierto ante el gobernador de Nueva Esparta, Morel Rodríguez. “Es cierto que estuvo aquí ese príncipe y es verdad que el sistema de desechos está colapsado, pero nunca hemos firmado nada con ellos”, aseguran a esta revista fuentes oficiales de la gobernación. La empresa de la Orden Bonaria que se encargaría de la planta de residuos sería la venezolana Higienización Ambiental Hugies, controlada por Solares y Reinoza. A pesar de todo, Morel Rodríguez les paseó por la isla e incluso condecoró a Mosquera con una orden cívico-militar.

Una iglesia a su medida
Mosquera no se ha conformado con ser el heredero de una supuesta dinastía siria. Qué mejor que convertirse en patriarca de una iglesia ortodoxa, que a la vez es la institución que reconoce la larga lista de títulos nobiliarios que se ha atribuido. En el verano de 2006 fue inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia la denominada Proto Eparquía de Iberia de la Santa Iglesia Apostólica Primitiva Católica y Ortodoxa del Rito Sirio Bizantino, una de tantas iglesias ortodoxas que no dependen de nadie y sin superior jerárquico. Según ha podido saber interviú, el Ministerio de Justicia está analizando desde febrero los pormenores del registro de esta iglesia por si existiesen falsedades documentales, y un juzgado de Cuenca está investigando si se cometió algún presunto delito en la constitución de esta iglesia y de la Orden Bonaria. Mosquera siempre ha explicado que Saúl Palma Souto, un anciano brasileño conocido como Saúl III que dice ser pro-patriarca de esta iglesia, lo invistió hace años como theokrátor de la iglesia y príncipe de Tadmur. Sandra Carbonell, sobrina de Saúl III, explica, durante una conversación telefónica, que su tío envió a Mosquera un documento eclesiástico después de que Mosquera realizase un curso de tres años –por correo y telefónicamente– para poder ser miembro de esta iglesia. “Mosquera nos presentó unos escritos que decían que era experto en religión e historia, y un estudio genealógico de sus raíces”, comenta Sandra.


La iglesia fue dada de alta “con un documento que supuestamente había emitido D. Saúl Palma Souto. El escrito, que tenía que venir con firma reconocida del patriarca, se habría realizado en una notaría de Panamá City y llevaría la Apostilla de la Haya, un sello que es preceptivo e imprescindible para el registro en España”, asegura Enrique Martín, antiguo colaborador de Mosquera. En la conversación, la sobrina de Saúl III asegura que su tío nunca había estado en Panamá –“es muy mayor y no ha salido de Brasil”–, por lo que las autoridades españolas sospechan que el documento podría ser falso.
“Toda la estrategia de Mosquera se basa en que el Ministerio de Justicia ha reconocido su iglesia. Si el alta en España de la iglesia, que es la que reconoce todos sus títulos, es falsa, todo su entramado también lo es”, comenta Martín.

 

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