En esta sección vamos a recorrer la segunda parte de las Metamorfosis de Ovidio a través de diferentes obras de arte que nuestros alumnos van a seleccionar según el mito que se les adjudique. El punto de partida para esta sección será la lectura que vamos a realizar de la adaptación que Agustín Sánchez Aguilar ha realizado del poema ovidiano para Vicens Vives (y que nosotros hemos dividido en dos). Aquí iremos mostrando esas obras de arte que nuestros alumnos van a seleccionar y un pequeño resumen de la historia, de tal manera que finalmente habremos dado forma a nuestra particular Metamorfosis.
1. Baco y los delfines - Elisabeth - 20/1/2015
2. El rapto de Proserpina - Gonzalo - 20/1/2015
El rapto de Proserpina, Bernini (1621-1622)
Deméter, diosa de la agricultura y de la tierra, tenía una hija llamada Proserpina. Un día en el que Proserpina estaba recogiendo flores, su tío Hades la raptó y se la llevó al inframundo. Deméter se sintió mal y empezó a descuidar la tierra y todas las plantas se secaron. Zeus, hermano de Deméter y Hades le obligó a él a que le devolviera a su hija, para que Deméter volviese a cuidar de la tierra. Hades aceptó con la condición de que Proserpina comiera un grano de granada, el alimento de los muertos. Eso haría que Proserpina se viese obligada a volver cada año.
Así llegaron las estaciones de año, cuando Proserpina volvía al lado de su madre, la tierra florecía, es decir, llegaba la primavera. Pero cuando Proserpina volvía al lado de Hades, la tierra se marchitaba de nuevo, es decir, llegaba el invierno.
3. Baucis y Filemón - Moisés 20/1/2015
Un día Zeus y Hermes hicieron un viaje transformados en mendigos cuando llegaron a la ciudad de Tiana decidieron buscar una casa donde pasar la noche fueron casa por casa y todo el mundo se la negaba menos Filemón y Baucis, los dejaron quedarse en su humilde cabaña y les ofrecieron vino y comida. Baucis al darse cuenta de que el vino no se agotaba se dio cuenta de que aquellos mendigos eran deidades pensó que aquella comida que les había dado no era digna para tales invitados, entonces pensó que debía darles su único animal que poseía al ver que el animal se alejaba de él y se acercaba al regazo de Zeus él le dijo que no tenía que matarlo porque ellos ya se iban a ir.
Zeus les dijo que acabaría con todas las personas que le negaron refugio y que destruirían la ciudad. Les dijo que tenían que ir a la montaña con el sin pensárselo y ellos desde allí verían cómo Zeus hacía que la ciudad se inundase y fuese destruida. Zeus como recompensa salvó la cabaña y la convirtió en un templo y ellos pidieron ser los guardianes del templo y que pudiesen morir al mismo tiempo. Tras su muerte, Zeus los convirtió en árboles que se inclinan el uno hacia el otro, a Filemón le convirtió en roble y a Baucis en tilo.
4. Proteo - Paula - 27/1/2015
Proteo, Andrea Alciato (1531)
5. Hambre sin fin - Alba - 27/1/2015
Grabado de Antonio Tempesta (1555-1630)
Erisictón era un hombre que no confiaba en las personas y mostraba desprecio hacia los dioses. Todos los días reparaba en una vieja encina, un árbol robusto que estaba consagrado a Ceres. Esa encina era una prueba del amor que inspiraban los dioses y por eso Erisictón la odiaba. Un día ordenó a dos jóvenes que trabajaban para él que cogiesen un hacha y que tirasen el árbol, pero los jóvenes no le hicieron caso. Entonces Erisictón empezó a talarlo. Le dijeron que parase y, como no hizo caso, uno de los jóvenes se acercó para impedírselo y Erisictón lo acabó matando.
6. Hambre sin fin - David - 27/1/2015
7. Orfeo en los infiernos (I) - Marta - 3/2/2015
En el reino de Tracia vivía un hombre llamado Orfeo el cual manejaba como ningún otro el poder de la música. Todas las fieras se amansaban al escucharlo cantar. Una tarde, Orfeo conoció a la ninfa Eurídice. Ambos se enamoraron al instante y decidieron casarse. Para mala suerte de ambos, el día de la boda mientras Eurídice pisó accidentalmente una serpiente, la mordió y murió.
Orfeo no fue el mismo a partir de aquel momento. Apenas cantaba y sus melodías ya no sonaban alegres.
Pasó el tiempo y decidió ir a buscarla al inframundo. Gracias a su música pudo llegar y convencer a Plutón para darle una oportunidad y salvarla, la única condición era que no podía mirar atrás hasta salir del inframundo. Orfeo viajó durante días sin mirar atrás pero… Cerca del final del camino le entró el pánico y miró atrás. Una oleada de viento arrastró a Eurídice de nuevo al interior y Orfeo se quedó destrozado.
8. Orfeo en los infiernos (II) - J. Antonio 3/2/2015
Orfeo decidió volver a los infiernos para rescatar a Eurídice por segunda vez. Sin embargo, cuando llegó a la orilla de la Estigia, el viejo Caronte se negó a aceptarlo en su barca. Orfeo se refugió en la cima de una montaña y de vez en cuando cantaba. Los animales al oírle aparecían y había días que su voz llegaba hasta los cícones, por lo que las mujeres se acercaban para oírle. Algunas se enamoraban de él. Sin embargo, cuando se lo confesaban él decía que el amor solo traía desgracias. Las ninfas pensaron que se merecía un castigo, hasta que una joven arrojó el tirso a los labios de Orfeo. Otro tirso llegó hasta su corazón, y a continuación las mujeres se lanzaron a despedazar su cadáver. Su cabeza fue arrastrada por el Hebro que poco después llegó a la isla de Lesbos. La cabeza llegó a la orilla y una serpiente acabó con ella. Apolo decidió bajar a las playas de Lesbos y convirtió a la serpiente en una estatua. El alma de Orfeo regresó a los infiernos y se encontró con Eurídice y la abrazó. La muerte les unió, las cícones recibieron el castigo de Baco y fueron convertidas en árboles. Se volvieron inofensivas pero todavía tenían un poco de maldad ya que ningún animal se acercaba a ellas.
9. La estatua de Pigmalión - Carmen 3/2/2015
10. Adonis y Venus - Adara - 10/2/2015
Adonis Parting from Venus, Joseph Heintz the Elder (1603-1609)
11. Adonis y Venus (Atalanta) - Juan Pablo - 10/2/2015
Hipómenes y Atalanta, Guido Reni (1618-1619)
Venus continúa relatando la historia:
Hipómenes pidió ayuda a la diosa del amor para que le ayudase a ganar la carrera para casarse con Atalanta. Para ello empleó 3 manzanas de oro para despertar la codicia de Atalanta durante la carrera. Lanza la primera y Atalanta frena para recogerla dejando que Hipómenes le adelantara, pero con su velocidad enseguida lo adelanta. LO mismo pasa con la segunda manzana, pero con la tercera no sucede lo mismo. Esta vez la deja pasar y se dirige a la meta. Cuando ya le quedaba poco para ganar su codicia la impulsa a regresar y coger la tercera manzana, dejando así que Hipómenes gane la carrera. Atalanta confiesa que se enamoró de Hipómenes a primera vista. Los enamorados se casan e Hipómenes se niega a pagarle lo debido a Venus. Esta, como castigo, impuso en sus corazones ganas de mantener relaciones sexuales dentro de uno de los templos de la diosa Cibeles. Y esta como castigo los convirtió a ambos en leones y los empleó para tirar de sus carros.
Como advertencia, Venus le pidió a Adonis que tuviese cuidado con esos leones. Tras la charla y la despedida, Adonis se va a cazar un jabalí, pero este lo hiere profundamente matándolo. Venus que oyó su grito cuando pasa cerca, bajó a socorrerle aunque ya era muy tarde. Enseguida transformó su sangre en una planta llamada anémona que era tan débil y delicada como la vida de Adonis.
12. El cabello púrpura - Rubén - 10/2/2015
13. El cabello púrpura - Bárbara - 10/2/2015
Nicolas-André Monsieu (1754-1837)
Escila (hija del rey Niso) se enamoró del rey Minos que intentaba conquistar Mégara con sus tropas. Tras muchos meses la pasión venció a la lealtad y Escila tomó una decisión; si ayudaba a Minos a ganar la guerra, seguro que la pagaría con su amor.
Una noche, mientras su padre dormía, le arrancó de un tirón su portentoso cabello púrpura que salvaguardaba la ciudad y fue a comunicarle a Minos su traición esperando que este la llevase a su tierra tras ganar la guerra; pero este no actuó como ella esperaba y sintió repugnancia hacia su crimen; dijo que no iba a recompensar a una traidora.
Ganaron la guerra y cuando volvían a casa Escila se aferró a la pompa del barco y aseguraba no moverse de allí hasta que llegasen a Creta, pero su padre, a quien los dioses, por piedad, habían transformado en águila marina, se lanzó sobre ella por hacerle pagar por su ingratitud. Ésta cayó de golpe pero antes de rozar el agua se convirtió en un pájaro al que llaman martinete.
14. El hilo de Ariadna y las alas de Ícaro - Laura - 20/2/2015
El rey Minos llevaba ya mucho tiempo guerreando en el norte y su mujer Pasífae estaba cansada de su ausencia. Un día Pasífae paseaba por la montaña de Creta y se encontró con un toro del color de la nieve, sus cuernos estaban tan bien afilados que Pasífae se acercó a acariciarlo. Sintió tal pasión al mirarlo a los ojos que quedó atraída. Sintió esa pasión febril que alcanzan un hombre y una mujer.
Después de nueve meses Pasífae dio a luz a Minotauro, con cabeza de toro y cuerpo humano.
El rey Minos no creía que su esposa le había sido infiel. Decidió acabar con el Minotauro, pero cuando se fijó en sus ojos tristes no pudo hacerlo. Decidió que el mejor inventor de la época, Dédalo, construyera un laberinto de donde no pudiera salir. Allí debería de permanecer toda su vida. Una vez al año el rey Minos forzaba a siete muchachos y siete doncellas para servir de alimento al Minotauro. El príncipe de Atenas, Teseo le pareció tan mal aquella situación que decidió ir a matar al Minotauro. Una vez allí al entrar había una muchacha que le susurró que cogiese un ovillo de hilo para poder salir. Teseo decidió envestir al Minotauro y este no hizo menos que envestirlo. El Minotauro fue derrotado. Y al salir Teseo la tarde de la victoria, la acarició. Se llamaba Ariadna y era la hija del rey Minos, quedó tan agradecido por ella que decidió hacerla su mujer. De camino en el barco se dio cuenta que solo sentía admiración por ella y no amor. La nave paró en Naxos y, mientras ella dormía, él se escapó dejándola allí. Ariadna se pasó llorando días y días, hasta el viento se entristecía... Pero pronto cesó. Allí vivía el dios Baco que se enamoró de ella, como regalo de boda le regaló una diadema de oro que pronto Júpiter convertiría en estrella. En Creta Minos, enfurecido, fue a Dédalo, al mentirle diciendo que era imposible escapar, decidió encerrarle con su hijo. Dédalo encerrado pensó que había una nave que no estaba techada y hizo unas alas. Su hijo y el volaron pero Dédalo advirtió a su hijo que no tenía que volar ni muy alto ni muy bajo pero él enfusivo acabó callendo en mar. Dédalo no tuvo mas remedio que llorar su muerte. Cayó en la isla que pusieron en su nombre Icaria.
15. Las dos locuras del rey Midas - María - 20/2/2015
Baco era un dios al que le encantaba vivir bien, era un gusto verlo desfilar por los viñedos con su animado cortejo de sátiros (seres mitológicos que perseguían ninfas). En ese grupo siempre viajaba al final un anciano llamado Sileno. Al pasar por unas montañas de Frigia, Sileno, montado en una burrita, empezó a tambalearse pese al alcohol que había tomado. La burra ya cansada de cargar con él, saltó sobre sus dos patas traseras y lo tiró al suelo. Pero nadie se había dado cuenta de eso. Al enterarse todos de lo que pasó, le dieron varios días por muerto, por cómo había quedado tirado, sin moverse, con muy mal aspecto. Baco estaba muy preocupado, le quería mucho. Un día Sileno apareció al lado de el Rey Midas (rey de Frigia) y Baco corrió hacia Sileno muy alegre, preguntándole dónde había estado. Sileno le respondió que se había caído de la burra muy borracho y unos esclavos lo había recogido y llevado al palacio del Rey Midas. Sileno le dijo que el rey le había tratado genial, celebrando diez días de banquete en su honor. Baco que quería recompensar a Midas, le dijo que le pidiera lo que quisiera. Midas le dijo que solo quería una cosa: quería el don de poder tocar todo y después se convertiría en oro. Baco, sorprendido, le otorgó el don y Midas empezó a usarlo: convirtió una flor en una flor dorada, tocó su trigal y lo transformó en océano de espigas metálicas, y así siguió.
Midas se convirtió así en el más rico. Pero la felicidad no le duró mucho. Al desayunar, tocó su pan y lo transformó en oro, al igual que el vino... Estaba condenado a morir de hambre. Midas no paraba de llorar. Su hija al oírle fue a preguntarle qué pasaba, cuando esta lo abrazó, la muchacha dejó de respirar y se convirtió en una estatua de oro. Destrozado, pensó que los dioses le podían salvar, se arrodilló a Baco pidiéndole ayuda. A Baco le dio mucha lástima y decidió llevarle al camino de la salvación. Lo que tenía que hacer era remontar el rio Pactolo hasta su nacimiento y allí sumergirse en una fuente, el agua le libraría del don. Midas corrió monte arriba. Al llegar se metió de un salto en la fuente habiendo allí una bestia a la que quemaron, el don pasó a las aguas del rio.
Midas a partir de ese momento abandonó el palacio y se fue al monte Tmolo, donde se convertió en un hombre de campo.
16. Las dos locuras del rey Midas - Aday - 20/2/2015
Apolo y Pan empezaron a disputar por saber quién hacía mejor música. Apolo era la viva imagen de la belleza y Pan, en cambio, tenía patas y cuernos de cabra.
Un día, Pan le propuso a Apolo que tocasen delante del viejo Tmolo, dios del monte, y que él decidiese quién era mejor músico. Tmolo aceptó escuchar a estos acompañado de un grupo de ninfas. El primero en tocar fue Pan, tocó con su siringe una melodía de aliento juguetón y aire festivo que provocó la alegría en las ninfas y en la naturaleza. Después tocó Apolo, que levantó su lira y su cabeza hacia el cielo y comenzó a tocar una melodía que consiguió que las ninfas y el propio Tmolo se sintieran en las estrellas. El veredicto de Tmolo llevó a la victoria de Apolo.
Todos estaban de acuerdo excepto Midas, que adoraba a Pan y comenzó a gritar que él hacía mejor música que Apolo. Este se sintió ofendido y le convirtió las orejas en orejas de burro. Midas consiguió ocultar las orejas durante mucho tiempo hasta que un día el barbero le cortó el turbante con el que se tapaba las orejas y le advirtió de que si contaba algo se arrepentiría. El barbero prometió no contar nada pero tales eran las ganas de contarlo que se fue al lugar más apartado del bosque, hizo un agujero y susurró "Midas tiene orejas de burro".
Tapó el agujero con tierra para que sus palabras no salieran de ahí pero la naturaleza decidió convertir ese lugar en un cañaveral y propagar las palabras del barbero por todo el mundo.
17. No hay mejor tejedora que Aracne - Jesús - 24/2/2014
Las hilanderas o la fábula de Aracne, Velázquez (1657)
Narra la historia de una tejedora muy habilidosa llamada Aracne, que vivía en el reino de Lidia. Un día tuvo una desafortunada conversación con una mujer que la veía tejer a la que le llevo a desafiar a la Diosa Atenea. Una mañana apareció una anciana en su taller y le pidió que fuera más modesta con la Diosa y ella seria piadosa, dado a que Aracne era una mujer de mucho orgullo la desafió y atenea recobro su forma y ambas compitieron en una lucha de tapices. Atenea saco todas sus armas la supremacía de los dioses, su amplio poder, su majestuosidad pero Aracne contraataco con un estilo de tapiz que hizo enfurecer a Atenea, plasmo la frialdad de los dioses a la hora de conseguir sus deseos más íntimos, todo esto llevo a Atenea a destrozar el tapiz y a tirarse encima de Aracne, esta intento suicidarse pero Atenea en un momento de lucidez le salvo la vida. Pero con un fin maligno, imponerle un castigo a ella y a sus descendientes que era el siguiente se convertiría en araña y se dedicaría a tejer el resto de su vida ya que le gustaba tanto, las arañas de hoy en día pagan la arrogancia de una muchacha hacia los dioses.
18. No hay mejor tejedora que Aracne - Luciano - 24/2/2014