Sigüenza


CIUDAD MEDIEVAL

Sigüenza es una ciudad situada estratégicamente para controlar el paso del alto Henares y los valles de los ríos Dulce y Salado, es por ello que ya estuvo poblada en el Paleolítico y Neolítico, y que la primera noticia histórica hable de un poblado arévaco (Segoncia) en lucha contra cartagineses y romanos. Son estos últimos los que tras un largo asedio destruyen la ciudad, situada en los cabezos de Villavieja, y la refundan en la vega del río como Segontia, convirtiéndola en plaza estratégica de paso entre Mérida y Zaragoza.

La invasión de los visigodos provoca de nuevo su destrucción y la reedificación de una ciudadela y un barrio judío en el cerro que hoy ocupa el castillo, mientras que el resto de la población se afincaba en el valle. La siguiente oleada invasora llega de manos de los árabes, que mantienen el status de una Medina en lo alto con viviendas para los invasores y el arrabal hispano-romano poblado por mozárabes, hasta que en 1124 es reconquistada por los cristianos al mando del obispo Bernardo de Agen, estableciéndose una sede episcopal que poco después (1153) recibiría de manos del rey de Castilla Alfonso VII el Señorío de Sigüenza.

    Desde entonces y hasta finales del siglo XVIII, Sigüenza es un centro comercial y plaza fuerte militar dirigido por sus señores los obispos, entre los que cabe citar a Carrillo de Albornoz, González de Mendoza, Espinosa o Díaz de la Guerra, que la fueron engrandeciendo y embelleciendo, fundando en ella una Universidad donde se impartieron Medicina, Teología, Derecho y Filosofía desde finales del siglo XV hasta el XIX. En 1798, el obispo Díaz de la Guerra renuncia al Señorío en favor de la Corona, emancipándose desde entonces los poderes civiles de los eclesiásticos.

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