Enemigos de las abejas

Los enemigos de las abejas se pueden clasificar en tres tipos diferentes: los que las parasitan, los que la matan y las que destruyen los panales.

Hormiga negraHormigas
La hormiga negra – taladora de nuestras praderas (
Acromyrmex lundi Guer) no representa un problema ya que sólo ataca a las colmenas abandonadas para proveerse de cera. En cambio, la hormiga colorada (Iridomyrmex humukis Mayr) es de temer en zonas donde abunda. Parasita a las colmenas instalándose sobre la entretapa, donde la temperatura liberada por la colonia le permite continuar la incubación de sus reinas en pleno invierno. Además, la colmena le provee de alimento a ellas y sus crías llegando en pocos meses a invadir totalmente la colmena. Este fenómeno puede causar la muerte de las abejas por falta de alimento o que éstas abandonen la colmena.
Para combatir a las hormigas, se aconseja disponer las colmenas sobre caballetes y apoyar las patas de estos dentro de latas con aceite, o cubrirlos con lana de vidrio, vellón de oveja, plástico aceitado o engrasado. En las cercanías de la colmena se puede aplicar queroseno o fuel oil, pero cuidando no echar demasiado ya que los vapores ahuyentarán a las abejas y puede contaminar la cera y la miel de los panales. Productos químicos como Diazinon, Elordane y Heptacloro pueden utilizarse a idéntica distancia sin peligro para las abejas. Estos productos se presentan en gránulos los que pueden esparcirse debajo de las colmenas, siempre que los pisos estén perfectamente sanos. Sin embargo, estas sustancias son tóxicas para los seres humanos, por lo que deben ser manejadas y almacenadas con los cuidados del caso, y en su uso deben respetarse estrictamente las instrucciones del marbete.
En cuanto a los cebos que eliminan a las hormigas, no se aconseja su uso ya que presentan la misma eficacia frente a las abejas.

 Ratones
En otoño, antes de que el apicultor coloque el guardapiquera, suelen penetrar y hacen su nido en algún rincón de la cámara de cría, ocasionando destrozos. A veces, por efecto del bolo invernal, las abejas no perciben su presencia. Los ratones llegan a las colmenas atraídos por la miel y no solo consumen la miel royendo los panales hasta dejarlos inservibles, sino que la temperatura de la cámara de cría, aunado con la humedad presente en la misma, proporciona al ratón un nido apto para criar a su numerosa prole.

 Sapos
Se lo considera un enemigo cuando su población es numerosa. Puede llegar a comerse, cada uno, hasta 400 abejas por día y no es dificil encontrarlos sobre la tabla de vuelo. Obviamente, el medio donde mejor se desenvuelve el sapo son las zonas húmedas. El remedio más adecuado para combatirlo es el uso de caballetes.

 Pajaros
Por ser insectívoros y aunque en número reducido no causen grandes daños, los pájaros son considerados peligrosos en algunas circunstancias. Puede citarse el caso de los criaderos de reinas, a las que pueden atrapar en sus vuelos previos a la fecundación, o en zonas agrícolas donde no son combatidos por los agricultores debido a que eliminan las isocas o gusanos blancos, que son perjudiciales. Entre las especies más perjudiciales podemos nombrar a los horneros, las calandrias, las golondrinas, urracas, los zorzales, el benteveo, la tijereta, etc.


 
 Zorrino
Es un animal de hábitos nocturnos, de modo que rara vez se lo observa en el apiario durante el día, aunque es reconocible por sus huellas. El zorrino se acerca a la colmena y rasca su frente hasta que las abejas reaccionan y salen, con las patas delanteras sin exponer su barriga a los aguijonazos las hace caer al suelo para matarlas y comerlas. La práctica ha demostrado que el zorrino se desalienta cuando encuentra que el frente de la colmena tiene adosado un tejido de alambre encima de la piquera, ya que esto le impide rascar el alza.

 Otros enemigos naturales
 Piojo de las abejas
Denominado científicamente Braula coeca Nischt, se trata de un parásito externo, sin alas y con tres pares de patas que presentan garras en forma de peine, lo que favorece su adhesión al cuerpo de su huésped. Es de color rojizo y de forma redondeada, lo que permite entre otros datos diferenciarlo de Varroa jacobsoni
de color castaño y forma elipsoidal.
El huevo de
Braula coeca
es depositado por la hembra sobre los opérculos de las primeras crías, al comienzo de la temporada, y hacia fines del verano, sobre los opérculos de las celdas con miel.
El piojo presenta en sus patas un par de pulvillos especializados que le permiten estimular los centros sensitivos de las antenas de las abejas hasta lograr que esta experimenta una sensación de cosquilleo ante la que responde en forma refleja dejando escapar una gota de miel de su boca, que sirve como alimento del piojo. Esta operación es repetida cuantas veces sea necesario, de modo que la abeja parasitada se encuentra en un estado de perturbación permanente, impidiéndole realizar sus tareas específicas dentro de la colonia. Cabe destacar que el piojo parasita solo a las obreras y a la reina, rara vez a los zánganos, haciéndolo de un modo diferencial: En las obreras, por lo general actúa un solo piojo, mientras que en las reinas ha llegado a encontrarse hasta 30 individuos. Una reina parasitada disminuye su postura, con la consiguiente alteración en el crecimiento de la población.
Para contrarrestar su acción es muy común el uso de tabaco, por medio del ahumador. Quemando una considerable cantidad de tabaco y cuando la producción de humo es abundante, se procede a ahumar la piquera y el interior de la colmena a través de la entretapa y por debajo de esta. Luego, se tapa nuevamente la colmena y se espera unos minutos para que el tabaco actúe sobre los piojos.
El efecto del tabaco adormece a los piojos, por lo que estos se sueltan de su huésped y caen al piso de la colmena. Por lo tanto, o bien se cambia el piso una vez que el tabaco ha hecho su trabajo o se procede a protegerlo con una hoja de papel de diario, antes de comenzar el ahumado de la colmena.
También se suele controlar con menta o alcanfor. Cabe destacar que todos los acaricidas que se utilizan para combatir
Varroa jacobsoni tienen poder derribante contra Braula coeca
.

 
Vespula germánica
Es un tipo de avispa que, por lo general, habita en cuevas subterráneas cerca de las colmenas. Solo ataca a las colmenas débiles y en otoño, deslizándose por la piquera hacia los panales, donde a veces se la encuentra entre las abejas.
Su pillaje origina desgarros en los panales atacados. Si bien cuando se localiza su nido puede ser destruido fácilmente, la mejor forma de control es contar con colonias fuertes.

 
 
 
 
Catonia del cardo
Se trata de un coleóptero que, como su nombre lo indica, se encuentra en las zonas donde abunda el cardo. Ingresa en la colmena para comer miel, ubicándose en la parte superior de los cuadros, donde se los puede recoger con las manos. Solo una rejilla colocada en la piquera o las trampas de polen ubicadas en el mismo sitio frenan su entrada. De todas maneras, se estima que no causan danos de importancia por la proporción en la que se encuentran.

 Arañas
Las arañas como la araña plateada (Argiope argentata
) entre otras, se caracterizan por tejer su tela delante de la piquera, atrapando así las abejas que salen a pecorear. Como para sostener sus telas necesitan de pastos altos, un adecuado corte de los mismos soluciona el problema.
Ahora bien, entre el techo y la entretapa de las colmenas que no son revisadas asiduamente, aprovechando el calor que desprende la colonia, Se encuentran los denominados arañones. Su picadura no tiene grandes consecuencias y rara vez se alimenta de abejas, pero su presencia entorpece bastante el trabajo del apicultor.
 
 
 
 
 
 

 SANIDAD APÍCOLA.

 Virosis de las abejas.

A) VIRUS DE LA CRÍA SACCIFORME.

Afecta principalmente a las larvas de obreras y zánganos. Está poco estudiado pero la incidencia de esta es menor. El agente causal es un virus ARN (Morator aetatulae), con 20 - 60 micras de diámetro.

Se reproduce sobre las larvas jóvenes de obreras y zánganos por alimentación. El virus en el tubo digestivo pasa al interior del cuerpo, provocando un desajuste hormonal, melanización e impidiendo que lleguen a pupas. Se presenta un saco formado por una cutícula transparente. el resto de la cría se mantienen dentro de la larva. Continúa la desecación y la larva queda como una góndola cuando se deseca totalmente en la celdilla.

En la actualidad no existe tratamiento específico contra las enfermedades víricas de las abejas. Es necesario acudir a la profilaxis.

 Bacteriosis de las abejas.

A) LOQUE EUROPEA.

El agente causal es Melissococus (Streptococus) pluton. Forman quistes en época resistente. Afecta en las larvas y penetra en ellos con el alimento dentro del tubo digestivo. La larva ingiere el alimento contaminado por la bacteria. Debido a las condiciones de pH del tubo digestivo se produce la multiplicación. Estas entran en el interior de las larvas produciendo una infección generalizada, causándole la muerte.

La bacteria se multiplica y dispersa por acción de las obreras domésticas al limpiar la celdilla y eliminar los restos. La bacteria se introduce en las limpiadoras y lo transmiten a las distintas abejas hasta que llega a la nodriza por trofalaxia. Son portadores asintomáticos los adultos.

Se transmiten a las demás colonias de varias formas:

  • Natural

  • Deriva: una abeja entra por equivocación en otra colmena.

  • Pillaje: una abeja entra a otra colmena a robar las reservas, que están infectadas.

  • Artificial: inadecuado manejo apícola por cuadros o panales infectados por el virus.

Perdura de un año a otro.

Los síntomas que presenta una colonia infectada por loque europea se resumen en un olor agrio o pútrido, aparece la cría salteada (alveólos con cría y otras vacías) y las larvas aparecen al principio de forma normal que no es filante (no se forma un hilo al introducir un palillo).

En el control de loque europea se recomienda no realizar tratamientos preventivos. Se basa en el empleo de antibióticos con oxitetraciclina y neomicina aplicados mediante un alimentador, pulverización o en espolvoreo. Se recomienda realizar una alimentación estimulante, eliminar la cera contaminada, aislar las colmenas enfermas y desinfectar correctamente por vía térmica el material apícola contaminado.

B) LOQUE AMERICANA.

El agente causal es Bacillus larvae. Se trata de una enfermedad grave de las abejas. El agente causal tiene como estructura resistente esporas con un cristal de una sustancia tóxica. La transmisión de la enfermedad se realiza por vía bucal, siendo los principales vectores abejas limpiadoras, nodrizas, provisiones de miel y polen infectadas, el pillaje, manipulación inadecuada por parte del apicultor, empleo de cera no esterilizada, etc.

La loque americana provoca un olor a cola de carpintero característico, una cría irregular en mosaico, opérculos rotos, hundidos y larvas transformadas en masas viscosas y filantes. Su diagnóstico puede ser clínico por sintomatología o en campo realizando una pequeña prueba. Esta prueba consiste en macerar las larvas e introducirlas en leche descremada caliente, si se forman grumos que desaparecen a los 15 minutos, es señal de que la colonia está infectada.

No se realizan tratamientos preventivos. Se puede suministrar el antibiótico oxitetraciclina o sulafamidas aplicados junto al alimento, por pulverización o espolvoreo. 

Micosis de las abejas.

A) ASCOSFERIOSIS.

Está provocada por los hongos Ascosphaera apis y Ascosphaera major, cuyos órganos de fructificación tienen unas dimensiones de 65 y de 128 micras respectivamente. Las larvas de abeja contraen la enfermedad por ingestión de esporas y raramente a través del tegumento. Las esporas del hongo germinan en la luz intestinal y el micelio invade el cuerpo de la futura abeja momificándolo. Normalmente atacan primero a la cría del zángano. El síntoma más característico es la aparición de momias de larvas en los cuadros, fondo y exterior de la colmena, junto a una cría salteada.

Las vías de infección de la enfermedad son abejas limpiadoras, alimento contaminado, errores de manejo, ambiente húmedo, pillaje, deriva, transacciones comerciales, etc.

En la actualidad no existe tratamiento farmacológico, pero se aconsejan unas medidas profilácticas entre las que destacan colocar las colmenas en lugares aireados y soleados, destruir los cuadros afectados, realizar una alimentación estimulante y tratamientos con tialendazol (0,4%) y ecomazol (0,2%).

Enfermedades causadas por protozoos..

A) NOSEMIASIS.

Provocada por el protozoo Nosema apis se desarrolla en el estómago de la abejas. El esporo penetra en la célula epitetial y se reproduce. Existe una destrucción del epitelio ventricular. Son susceptibles aquellas abejas adultas de más de 15 días de vida. El contagio es mediante pillaje, deriva, errores de manejo, transacciones comerciales, etc.
Los síntomas se resumen en una agitación anormal de la colonia durante el invierno, falta de dinamismo en primavera, acortamiento de la vida de las abejas afectadas, abejas con abdomen distendido, constipación o diarrea y una debilidad general que les impide volar.

Para su control se puede emplear cinco tratamientos de fumagilina, con una dosis de 1 gr/l de jarabe, a intervalos de una semana.

B) AMEBOSIS.

Provocada por Malpighamoeba mellificae, produce en las abejas una abundante diarrea de color amarillo claro, abdomen engrosado y distendido y un agotamiento rápido de las colonias. No existen tratamientos farmacológicos pero se pueden aplicar medidas profilácticas basadas en mantener el vigor de la colonia, eliminación de los cuadros afectados y una desinfección del material apícola infectado con ácido acético. 

 Artrópodos parásitos de las abejas.

A) ACARIÁSIS.

Es un ácaro parásito interno. Pertenece a los Tarsonémidos (TARSONEMIDAE) en los que se encuentran ácaros plaga como es el caso de la araña blanca o el ácaro del fresón. Está causada por Acarapis woodi, siendo este de color amarillo o incoloro. Su longitud es de aproximadamente 0,1 mm.

La hembra adulta fecundada es la que penetra a través del primer par de estigmas y se sitúa en las tráqueas y sacos aéreos de las abejas adultas (primer par de estigmas). Éstas depositan de 5 a 8 huevos (15-21 días), de los que eclosionan a los 4-5 días respectivamente una larva. Cuando finaliza el desarrollo, completando el estado larvario (15-21 días), se transforma en ninfa y posteriormente en adulto.

La forma de alimentarse se sustenta en la presencia del aparato bucal propio de los ácaros, con el que traspasa la pared de la tráquea y se alimenta de la hemolinfa. Finalmente, cuando aparecen los adultos se produce el apareamiento y es la hembra adulta fecundada la que sale al exterior de la abeja adulta.

La transmisión se realiza cuando se pone en contacto o proximidad con otra abeja. Esta salta a la otra y entra en el sistema traqueal de la abeja no parasitada, siendo las obreras nodrizas las más susceptibles al ataque de Acarapis woodi. La transmisión entre colonias es similar a las vistas anteriormente.

Los daños que causa este ácaro son de dos tipos:

  • Por debilitamiento, debida a la extracción de hemolinfa que realizan las larvas y adultos.

  • La obstrucción por presencia de larvas, ninfas y adultos, mudas, etc., que cuando se multiplica la población obstruyen las tráqueas y las abejas adultas mueren por asfixia (impidiendo la respiración).

Los síntomas que se presentan en a colonia son:

  • Aparición en otoño y en primavera de individuos muertos en la piquera o proximidades.

  • Pecoreadoras de vuelo lento o imposible. Alas ventriculares.

  • Abdomen dilatado.

  • Disenterías.

Los síntomas son muy parecidos a los de nosemiasis, si bien basta con realizar la determinación microscópica.
Los tratamientos contra este ácaro más usuales se basan en el empleo de distintos productos acarífugos y acaricidas:

  • Acarífugos. Se trata de sustancias repelentes para el ácaro. Los ácaros mueren con la abeja adulta, aunque hay que mantener unas precauciones mínimas ya que pueden dar un mal sabor a la miel. Los más empleados son el saliciato de metilo, líquido de Frow y cristales de mentol.

  • Acaricidas. Se trata de productos tóxicos para el ácaro. Se aplican en forma de nebulización térmica y no llegan a penetrar bien, por ello es necesario realizar gran número de tratamientos. Destaca el uso de cartones azufrados, bromopropilato, etc.

B) VARROÁSIS.

El agente causante es Varroa jacobsoni, que pertenece a la familia Varroidea. Parasita a Aphis cerana en Asia. Al introducirse A. mellifera esta mostró una mayor afinidad por esta especie originando mayores perdidas económicas y una mayor difusión. Los adultos presentan un marcado dimorfismo sexual. Su coloración es marrón caoba, con una morfología similar a a de un cangrejo. Los machos, mucho más pequeños presentan colores blanquecinos girando ligeramente a grisáceos.

Afecta a los estados inmaduros de las obreras y zánganos. Los ataques se producen más intensamente en los zánganos. Al séptimo día la hembra fecundada entra en la celdilla de la larva y deposita los huevos sobre esta. Estos huevos eclosionan y completan su ciclo en el interior de la celda con el paso de ninfa a adulto. Este paso se completa en el justo momento en el que la celdilla se opercula y la larva se transforma en pupa. Cuando la larva completa su metamorfismo sale la obrera con los adultos de la varroa.

Las hembras realizan la puesta según sea la larva (obrera o zángano) siendo las puestas respectivamente de 3 - 5 huevos en el caso de tratarse de una obrera y de 3 - 7 huevos si se trata de un zángano.

Los daños son debidos a las ninfas y los adultos, que con cuyo aparato bucal inyectan saliva y a continuación succionan la hemolinfa de las obreras y zánganos.

  • Daños particulares. Las larvas y pupas afectadas se dejan ver en la colmena, ya sea ante a aparición de un mayor número de muertes, la presencia de adultos anormales: pequeños; sin alas; con el cuerpo o las alas deformadas.

  • Daños generales. Se produce la muerte masiva de larvas, pupas y adultos, con el consiguiente debilitamiento de la colonia. Aumenta la incidencia de las distintas enfermedades.

La transmisión de la varroa puede ser a través de zánganos, abejas pecoreadoras o mediante el manejo de cuadros o panales infectados. Para su control es aconsejable realizar al menos dos tratamientos espaciados una semana, con el fin de eliminar a la varroa que permanece en las celdas operculadas. Se pueden aplicar acaricidas (Clorobenzilato, Bromopropilato, Amitraz, Fluvalinato, Coumafos, etc.) por pulverización o por nebulización térmica.

Enemigos de las abejas.

A) PIOJILLO DE LAS ABEJAS.

El agente causante es un díptero (Braula coeca). Se trata de una mosca parásita áptera. El adulto se puede confundir con la hembra adulta de la varroa. La morfología del adulto es oval, áptero, con tres pares de patas, dos ocelos y color rojo caoba.

Los adultos permanecen en invierno en la colonia, en particular las hembras permanecen en los panales con miel operculada. La larva es amarilla apoda. Construye galerías dentro del panal, alimentándose de la miel y contaminando con sus deyecciones la miel de la que se alimenta. Esta, al final, se convierte en pupa en la que emergen los adultos al final de las galerías.

Los piojillos adultos se sitúan sobre el cuerpo de las abejas adultas, sintiendo una especial afinidad hacia la reina más que hacia las obreras. Esta actúa cuando la reina va a ser alimentada por la nodriza, bajan rápidamente al aparato bucal y le roba la jalea real.
Los daños pueden ser:

  • Sobre las larvas: se alimentan de la miel de los panales, que deterioran la miel.

  • Sobre los adultos: actúan en la transmisión del néctar, miel y jalea real; preferiblemente sobre la reina, interfiriendo en su alimentación e influyendo negativamente sobre su puesta.

Para su control se recomienda realizar de dos o tres tratamientos, espaciados una semana con Folbex VA, nicotina o una mezcla de alcohol y aguarrás.

B) POLILLA DE LA CERA.

El agente causante es un Lepidóptero (Galleria mellonella) que no causa daño directo. Las hembras entran y depositan los huevos de los que sale una larva. Esta perfora los cuadros de miel a la vez que va alimentándose de esta.

Los daños son de carácter grave en colmenas con baja población. Las larvas depositan hilos de seda al irse alimentando. Puede afectar a cuadros almacenados.

Para su control es más efectivo tratar la colmena con B. thuringiensis (B-401)o con ácido acético. El tratamiento de los cuadros almacenados se puede realizar de igual modo, pero la conservación frigorífica funciona.

ENEMIGOS DE LAS ABEJAS

VARROASIS


Distribución Geográfica

E. Jacobson descubrió el acaro sobre Apis cerana en 1904, en Java, isla del Archipíelago de Indonesia. Su descripción y su clasificación se deben a A. C. Oudemans( 1904 ).

En 1912 H. Budel Reepen estudió y describió el desarrollo de los distintos estadios del ácaro en ninfas de zánganos, en la Isla de Sumatra.

En las tres décadas que siguieron no se realizaron investigaciones en el tema, recomenzaron a partir de 1948, cuando la varroasis aparece fuera de Indonesia, primero en Tailandia y luego en la URSS. En Apis mellifera se la observó por primera vez en China en 1958. Actualmente la varroasis se extiende por Asia, casi toda América y en diversos países de Europa y África. Aún no se ha registrado en Australia.



Agente Causal

La varroasis es una parasitosis externa, que afecta a las abejas en todos los estadios de su desarrollo; es una de las enfermedades más graves, ya que si no es convenientemente tratada puede producir una alta mortandad de colmenas.

Varroa jacobsoni se sitúa dentro del Phylum Arthropoda, Subphylum Chelicerata,

Clase Arachnida,

Subclase Acarida,

Orden Gamasida,

Familia Varroidae.

Los ácaros, en general, no presentan mandíbulas ni antenas y tienen seis pares de patas en estado larvario y cuatro pares en estado adulto.

Existe en Varroa jacobsoni un notable dimorfismo sexual. La hembra tiene forma elíptica (1 - 1,2 mm. de largo y 1,5 - 1,6 mm. de ancho); el esclérito dorsal forma una pieza única, es de color castaño, castaño rojizo o castaño oscuro y sobre él se observan numerosos pelos rígidos ramificados que le permiten desplazarse y sujetarse al hospedador. Presenta patas relativamente cortas, encorvadas y aplanadas. Los quelíceros están adaptados para picar y chupar.

El macho es muy distinto a la hembra; es más pequeño y casi redondo (0,8 - 0,95 mm. X 0.7 - 0,93 mm. ). La cara dorsal, también cubierta de pelos, tiene una menor consistencia que la hembra y es de color blanco amarillento. Los quelíceros están desarrollados como para transportar el esperma desde su orificio genital al de la hembra.

El parásito fue descubierto en Apis cerana y en A. mellifera fue observado, por primera vez, en 1958. La sensibilidad de las abejas a V. Jacobsoni es variable; es muy acentuada en determinadas variedades de A. mellifera, intermedia en A. cerana, discutible en A. dorsata y ausente en A. florea. La variedad de A. mellifera, A.m.adansonii, es resistente.


Ciclo Biológico

Las hembras son fecundadas en el interior de la celda operculada por lo que eligen una que contenga una larva finalizando su etapa abierta y la parasitan, teniendo preferencia por las celdas de zánganos.

El primer huevo puesto da como resultado un macho, al ser un huevo no fecundado; los siguientes son hembras.

El huevo es ovalado (0,6 - 0,67 mm. x 0,3 - 0,4 mm.) y blanco. El primer estadio, luego del huevo, es el de larva que permanece en la envoltura del huevo confundiéndose con él a veces; no se nutre ni se desplaza. Luego de unas diez horas se transforma en protoninfa.

La protoninfa es muy parecida a un individuo adulto, es de color blanco y de forma esférica. Las patas no se hallan replegadas y los quelíceros están muy desarrollados, lo que le permite romper la cutícula de la pupa de abeja y chupar hemolinfa. Se puede desplazar. Al cabo de unas horas se transforma en deutoninfa.

La deutoninfa aparece con características propias de su sexo. También se desplaza y absorbe hemolinfa. 36 a 48 horas antes de convertirse en adulto se inmoviliza y va cambiando su color hacia castaño rojizo en la hembra; el macho no variará demasiado su aspecto ni su color.

Las hembras salen de las celdillas junto a las abejas jóvenes que no pueden deshacerse de ellas.

El ciclo completo de la hembra dura 7 - 8 días y el del macho 6 - 7 días. La vida de los machos es corta luego del apareamiento. Los procesos de reproducción y fecundación tienen lugar en celdas de cría operculadas. Las hembras fecundadas penetran en las celdas antes de que queden cerradas por el opérculo y ponen de 2 a 5 huevos sobre las paredes de las celdas o sobre las larvas



Patogenicidad

El ácaro se comporta como parásito durante todas las etapas activas de su desarrollo. Su aparato bucal tiene dos piezas móviles cortantes, quelíceros, con las que perfora el opérculo de celdas y las membranas intersegmentarias a la altura de los esternitos de la abeja adulta.

Ataca las celdas de cría en cuanto aparecen en la colmena. El número de parásitos llega a su máximo en otoño y primavera. La enfermedad solo es propagada por las hembras.

La cantidad de hemolinfa que consume el ácaro varía con las estaciones y puede llegar al 41 % de su peso.

Las lesiones producidas por el ácaro permiten el ingreso de otros agentes patógenos, de la asociación de la varroasis con otras patologias.



Evolución v Sintomatología

El desarrollo de la varroasis suele producirse en tres fases, que varían de una región a otra en función de los diversos factores favorables a la misma. La primera fase se caracteriza por la aparición de un pequeño número de ácaros, que apenas influyen en la vida de la colmena. El desarrollo de la varroasis pasa inadvertido desde el punto de vista clínico, durante un período de 3 años. En la segunda fase, relativamente corta (un año), aumenta el número de parásitos, debilitan las colonias y su productividad disminuye de manera apreciable. En la tercera fase la infestación es intensa, todas las abejas aportan uno o más ácaros, por lo que se registra elevada mortandad de larvas y adultos y un riesgo muy alto de desaparición de la colonia si no se aplica ningún tratamiento.


La invasión de una colonia acarrea, siempre, la muerte de un número considerable de larvas y la aparición, después de la última muda, de adultos con importantes modificaciones morfológicas.

En los casos graves, los síntomas son, a veces, muy manifiestos. Puede aparecer una masa blanca más o menos compacta de larvas que sale de las celdas luego de una invasión de parásitos. Delante de la colmena se ven muchas abejas muertas y otras que se arrastran sobre la hierba incapaces de realizar su trabajo. Se constatan malformaciones en alas, patas y abdomen. Disminuye la longevidad de las obreras y de las reinas y la capacidad de éstas últimas para poner huevos. Los zánganos reducen y hasta pierden su capacidad para la cópula.

Las larvas y ninfas muertas alcanzan distintos grados de putrefacción y desprenden un olor nauseabundo. Las celdas de cría infestadas presentan a menudo síntomas similares a los de la Loque Americana: distribución irregular y disposición en mosaico, con deformación y perforación de los opérculos. Los opérculos tienen agujeros irregulares con los bordes blancos.

La presencia de parásitos provoca en las abejas una actividad más intensa, ya que las mismas intentan desembarazarse de los ácaros. En invierno, en casos de infestaciones medias y fuertes, las abejas son incapaces de apiñarse y mueren.




Propaqación

La rápida propagación de la varroasis constituye una seria amenaza para la Apicultura del mundo. Los climas tropicales y subtropicales favorecen la reproducción del parásito a lo largo de todo el año, aunque en los períodos de más calor disminuye un poco. La reproducción y propagación del ácaro en las zonas templadas ocurren a un ritmo alarmante, con una importante recesión durante el invierno. La resistencia de V. jacobsoni durante la temporada de frío está asegurada debido a la estabilidad de la temperatura en la colmena.

La varroasis se puede propagar dentro de la colonia, de una colonia a otra, de un colmenar a otro y de una región o país a otro.


+ Propagación dentro de la colmena:

- Debido a las condiciones microclimáticas y las reservas alimentarias que encuentra el parásito dentro de la colmena.

- A causa de la carencia de mecanismos específicos de autodefensa de las abejas frente a los parásitos.

- Por la capacidad biológica del parásito para vencer el mecanismo no específico de resistencia del hospedador y pasar de la fase inicial de crecimiento lento a otra de crecimiento rápido.

- Debido a la escasa duración del ciclo biológico del parásito, comparado con la fase de desarrollo de las abejas. El ácaro puede así desarrollar un ciclo completo en las celdas de cría de obreras y hasta dos ciclos en las de zánganos.

- A causa de la protección que encuentra el parásito adulto dentro de la colonia en los períodos críticos: verano en zonas tropicales e invierno en zonas templadas.

- Por la rapidez con que el acaro pasa de una abeja a otra.

+ Propagación de una colonia a otra:

- A través de los zánganos.

- A través de las abejas ladronas.

- De una abeja infestada a otra que visita la misma flor.

- Por cambio de materiales entre colmenas.

- Por excesiva proximidad entre colmenas vecinas.

+ Propagación de un colmenar a otro:

- A través de zánganos de un colmenar infestado.

- A través de abejas ladronas.

- A través de abejas extraviadas.

- A través de material biológico infestado (reinas, enjambres ).

- Por traslado de colonias infestadas a lugares no contaminados.

+ Propagación de un país a otro:

- Enjambrazón natural

- Transacciones comerciales.



Diagnóstico

Se basa en síntomas clínicos, en cambios morfológicos y especialmente, en la identificación del parásito en las colmenas. La identificación temprana de la varroasis es un factor importante, tanto para su control como para limitar los daños producidos.



+ Diagnostico en el colmenar:

Se realiza a través del examen clínico acompañado de pruebas físico-químicas. El examen clínico consiste en la observación de la actividad de las colonias, la aparición de abejas muerta delante de las colmenas y la detección de los ácaros sobre el cuerpo de las abejas.



+ Diagnóstico dentro de la colmena:

Se examina el aspecto general de la colonia y de las celdas de cría, con el objeto de destacar la presencia de cualquier anormalidad. Son necesarios exámenes adicionales si la infestación no se ha extendido mucho. Hay que prestar atención especial al examen macroscópico de las celdas de cría; para ello se toma con una pinza, una muestra de proninfas y ninfas para comprobar si tienen algún ácaro en el cuerpo. El contraste de color entre el parásito y el hospedador facilita la detección. Se concede prioridad a las celdas de zánganos, generalmente más infestadas.

Cuando la infestación está avanzada, se pueden ver los ácaros a simple vista sobre las abejas y en distintas partes de la colmena.

Un método utilizado para detectar varroasis en zonas templadas, es el examen de residuos depositados durante el invierno. En otoño se colocan hojas de papel sobre el piso de la colmena y se las deja todo el invierno. En primavera se sacan y se realiza un examen macroscópico y, si es necesario, con lupa. La presencia de parásitos permite establecer un diagnóstico exacto, pero su ausencia no excluye la infestación.

El análisis físico consiste en recoger las abejas muertas e introducirlas en un recipiente con agua caliente a más de 60 grados centígrados. Se tapa el recipiente, se agita dos o tres veces y se examina a los 10 minutos. El agua caliente hace que los ácaros se desprendan de las abejas y caigan al fondo, donde se los puede ver con facilidad.

La prueba química consiste en el tratamiento con una sustancia química activa contra la varroasis (fenotiacina o sineacar), después de cubrir el fondo de la colmena con un papel blanco. El producto se suele administrar por la tarde y al día siguiente se retira la hoja para examinar los resultados. La eficacia de esta prueba es del 100 %.



+ Diagnóstico de laboratorio:

Se toman muestras de abejas (unas 100) y del panal de cría.

Las abejas adultas reciben el tratamiento físico indicado más arriba, se recoge e! sedimento y se examina.

Las muestras de panales de cría se examinan cuidadosamente. Se abren los opérculos con una pinza, se sacan las ninfas y se examinan éstas y el interior de las celdas con ayuda de una luz, con el fin de detectar parásitos. Luego se sacuden los panales para tratar de desprender algún ácaro.



Control

Debido a la amplia difusión de la enfermedad y al ser ésta de carácter primario, las medidas de prevención son de efectividad mínima o nula. En la actualidad se aplican métodos de control químico, pero es importante mencionar la existencia, a nivel mundial, de distintas líneas del investigación en el control biológico de la varroasis, tomando como fundamento la biología del ácaro y la conducta del hospedador; se basa en:


# Obtención de ácaros infértiles.

# Obtención de líneas de abejas con un período de operculado más corto.

# Obtención de líneas de abejas con mayor capacidad de limpieza-autolimpieza, limpieza social entre abejas (grooming), rápida detección y eliminación de los ácaros sobre las pupas.

# Obtención de líneas de abejas con mayor resistencia a la infestación.


Todo trabajo en control biológico es muy laborioso y se necesita tiempo para obtener resultados esperados; de momento, debe recurrirse a la aplicación de agentes químicos.



+ Control químico

Deben ser utilizados acaricidas que dejen la menor cantidad de residuos en miel y ser aplicados lejos de los períodos de abundante ingreso de néctar (mielada). El apicultor debe estar informado constantemente de las novedades sobre los productos en uso y debe ser precavido debido a los eventuales efectos nocivos que se puedan suscitar. Los acaricidas deben ser utilizada en dosis terapéuticas correctas (según informe de laboratorio), evitando la aplicación de subdosis pues ésta será ineficiente y puede generar ácaros resistentes. En general, se aconseja aplicar acaricidas en otoño; correspondería aplicarlos en otras épocas del año en caso de


# Producción de núcleos o paquetes de abejas.

# Enjambres o colonias recién incorporadas en donde se detecte un alto nivel de infestación. Agentes utilizados, dosis y forma de aplicación:

# Folvex VA: En algún momento fue ampliamente utilizado, pero se determinó que deja residuos en miel.

# Almitraz (diamidina): Efectividad relativa que depende de su forma de aplicación:



a) Por sublimación: Se coloca una solución en un recipiente metálico o en esponjitas especiales en dosis variables según la marca comercial, en el piso de la colmena cercano a la piquera. Efectividad variable ya que nunca se elimina cantidad suficiente de principio activo; es inactivo a menos de 6° C. de temperatura ambiente.

b ) Tiras de plástico: Liberación lenta. Impregnadas con la sustancia se colocan a nivel de nido de cría.

c) Por ahumado: Viene acompañado por un coadyuvante que por acción térmica permite la Iiberación del fármaco. Se han reportado casos de toxicidad tanto para el operador como para abejas.

d ) Fogger: Sistema que suma el efecto propelente de un gas y la acción de la temperatura para producir un efecto de nebulización del principio activo.



# Cumaphos: Se presenta en el mercado como solución al 3,2 %. Se utiliza diluyendo esta concentración (una parte en 50 de agua). Efectuando tres aplicaciones con intervalos de 7 días, se logra un 98 - 99 % de efectividad. Se aplican 50 ml./aplicación/colmena rociando sobre los cuadros, con temperaturas mayores a los 10° C. Actúa en forma sistémica.


# Piretroide (piretroide): Actúa como pesticida de contacto. Se lo utiliza desde hace varios años en agricultura. En nuestro país, se lo comercializa como tiritas de plástico o tablitas de madera impregnadas. La eficacia de este producto es muy elevada (98 - 99 %). Su efecto puede durar de 3 a 6 meses. Una sola aplicación resulta suficiente.


Al no existir un tratamiento 100 % efectivo, el apicultor debe utilizar estas herramientas de solución parcial y un manejo adecuado de la colmena para tratar de establecer un equilibrio entre hospedador y parásito, lo que significa mantener un número mínimo de Varroa compatible con una colmena productiva


POLILLA DE LA CERA

La polilla de la cera es una plaga sumamente común en los apiarios, en los que, si bien puede atacar colmenas pobladas y en explotación, generalmente, invade aquellos materiales apícolas (panales, alzas, etc.) que se encuentran fuera de uso y contienen cera o restos de cera de abejas.

Aunque existen diversas especies conocidas como polilla de la cera (accionar y daños semejantes), la mas difundida es, sin dudas, Galleria melonella o polilla mayor de la cera o falsa tiña.



Morfología y ciclo biolóqico de Galleria melonella.

Es un insecto perteneciente al orden de los Lepidópteros, que se desarrolla y prospera con temperaturas templadas o cálidas y cuyos hábitos permite clasificarlo como mariposa nocturna.

En su estado adulto o de mariposa alcanza una longitud que oscila entre 0,8 y 2 cm. y una envergadura que varía entre 2,5 / 3,2 cm. Posee dos pares de alas; el primer par, rectangular y con manchas de color oscuro, castaño gris ceniza y gris plateado claro distribuídas en series longitudinales sobre su superficie y el segundo de una coloración grisácea clara, uniforme.

El cuerpo, de color grisáceo o blancuzco, presenta a simple vista, un aspecto pubescente originado en el fino vello que lo recubre.

La duración del ciclo biológico es variable, en función de la temperatura ambiente, pudiendo cumplirse, en circunstancias muy favorables, en 49 ó 50 días.

El insecto atraviesa las etapas de huevo, larva y pupa, hasta llegar a adulto:

- Huevo: Elíptico, de superficie lisa y color blanco-crema; tiempo de incubación desde 10 días (en temperaturas óptimas) a varios meses (temperaturas muy bajas).

La hembra suele poner una elevada cantidad de huevos durante un período de aproximadamente 15 días, en grupos de 5 a 30 cada uno. Los deposita en cualquier grieta o rajadura existente en los cuadros o en las alzas de las colmenas.

- Larva: Luego de eclosionado el huevo nace una larva que se desplaza rápidamente hacia los panales, preferentemente hacia aquellos que tienen cera oscura.

Tiene una longitud de 25 a 30 mm. y una coloración amarillo-grisácea, interrumpida por dos manchas existentes en el primer anillo del tórax y por el tinte rojizo de la cabeza.

Durante este estadio, la larva se alimenta de la cera de tos panales para lo cual va haciendo perforaciones que constituyen galenas. Estas galenas van siendo recubiertas paulatinamente con una tela secretadas por la propia  larva y le otorgan al panal atacado un aspecto característico.

La duración de este estadio es directamente proporcional a la temperatura ambiente,
pudiendo extenderse desde 1 a 5 meses.

- Pupa: En este estadio permanece durante una semana. Se inmoviliza dentro de un capullo, que es de unos 2,5 cm. de longitud y de un definido color blanco.

En esta etapa de su desarrollo, busca lugares protegidos para instalarse, eligiendo generalmente Ios espacios existentes entre los cuadros y el alza. Dado que, previamente a su ubicación  definitiva,  G.  melonella acanala las superficies de dichos lugares y produce un  debilitamiento de los materiales del cuadro.

 

 

Daños

La mayor proporción de daños causados por este insecto ocurre en aquel material que, hallándose fuera de uso, fue guardado sin tener en cuenta las necesarias precauciones. En estos casos y condiciones ambientales favorables, suele ser numerosa la cantidad de panales inutilizados.

Cuando ataca a colmenas pobladas, la hembra elige para sus desoves a aquellas colonias que se encuentran debilitadas por alguna otra causa (enfermedades, intoxicaciones, etc.). Según el grado de intensidad de la invasión, variarán los daños experimentados por la colonia, llegando, en circunstancias extremas, al abandono de la colmena por parte de las abejas. Por el contrario, una colonia fuerte controla por sí misma el nacimiento de las larvas de G. melonella, a través de la limpieza efectuada por sus obreras.

 

Control:

Como prevención deben mantenerse colmenas fuertes, bien limpias en su interior, sin exceso de propóleos y cambiarse periódicamente los pisos de las mismas.

En caso de estar presente G. melonella en colmenas pobladas, se retirarán y fundirán inmediatamente los panales afectados, reemplazándolos por otros desinfectados. De encontrarse una colonia muy débil,  será conveniente colocar una tabla divisoria dentro de la cámara de cría para reducir el espacio de la misma y permitir que las abejas ocupen la totalidad de los cuadros resultantes. El lugar que queda vacío, se rellenará con pasto seco o bolsas de arpillera limpias; ello facilitará el mantenimiento de la temperatura interna del nido de cría. Esta acción deberá complementarse con observaciones semanales a fin de verificar el progreso de la colonia.

Siempre es conveniente desinfectar aquellos cuadros labrados retirados de las colmenas con destino a ser guardados, dada la posibilidad de la presencia de huevos.

Luego de la desinfección correspondiente, los cuadros obrados no deben dejarse abandonados o acumulados de cualquier manera, ya que de esta manera son muy susceptlbles de ser atacadas por la mariposa adulta.

De tener que guardar los materiales al aire libre, la mejor prevención podrá obtenerse con alguno de los siguientes sistemas de almacenaje:

a)  Se colocan las alzas volcadas, conteniendo los cuadros labrados, apoyados sobre una base o soporte, elevado a cierta altura del suelo. Se une un alza con otra de manera que conformen un túnel, fijando a ambos extremos una rejilla excluidora de reinas, con el fin de impedir el acceso de roedores al interior. De esta manera se logra una continua corriente de aire a través de los cuadros, lo que evita el desarrollo de larvas.

 

b) Bajo un tinglado u otro reparo adecuado, se fijan soportes (palos, postes, etc.) que permitan tensar entre ellos, y a cierta altura del piso, dos hilos de alambre, paralelos y a unos 40 cm. entre sí. Sobre dichos alambres se cuelgan los cuadros separados 3 o 4 cm. unos de otros. Así se obtiene una circulación de aire continua y adecuada.

 

 

 

PI0JO DE LAS ABEJAS

 

Braula coeca Nitzch es un parásito externo de las abejas. Se lo encuentra siempre sobre el tórax de cualquiera de los individuos, aunque con mayor frecuencia sobre las reinas. Está ampliamente difundido por el mundo, quizás debido al comercio internacional de abejas reinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Morfología y ciclo biológico de B. coeca:

Es un díptero áptero (sin alas) que en estado adulto es sumamente pequeño (1,5 x 1 mm.) y de color rojizo. En la cabeza posee tres pares de ojos simples y un abdomen redondeado.

Las patas, proporcionalmente largas (1,2 - 1,4 mm. ), se caracterizan por terminar en unas garras con forma de peine, que le permiten aferrarse firmemente a su hospedador, y por poseer unos pulvillos (órganos sensibles) ramificados en su extremidad en un conjunto o serie de cerdas, con apariencia de cepillo.

El desarrollo completo del piojo dura entre 63 y 67 días, dependiendo de las condiciones climáticas.

- Huevo: De color blanco o blanco perlado, elipsoidal con extremos dentados, de longitud entre 0,8 y 1 mm.  y  de ancho entre 0,4  y  0,6 mm.  El desarrollo del embrión ocurre en 5 días.

La hembra deposita los huevos en forma individual; a principio de temporada, sobre los opérculos de las primeras crías primaverales, y a fines del verano, sobre los opérculos de las celdas con miel. En ocasiones, suele ponerlos directamente sobre los cuadros, pero las larvas nacidas de dichos huevos mueren al poco tiempo de su eclosión por falta de alimentos.

El desove cesa con la aparición de los primeros fríos del invierno.

- Larva: Al sexto día nace la larva. Por medio de unos ganchos quitinosos comienza inmediatamente a perforar un túnel a  través del opérculo sobre el que se asienta.

Presenta una clara segmentación del cuerpo y posee en sus extremidades una serie de apéndices con apariencia de ganchos. Presenta, al nacer, una longitud de 0,5  mm., llegando a 2 - 2,2 mm.  luego de los 40 o 50 días que dura este estadio.

Al aproximarse el momento de su transformación en pupa la larva excava en la cera un agujero o cámara pupal, en que se encerrará y permanecerá durante toda su etapa de pupa.

- Pupa: En este estadio comienzan a delinearse los rasgos del futuro adulto. Tiene una duración aproximada de 12 días. A los 7 días se perciben claramente sus miembros y a los 9, su cuerpo empieza a cubrirse de pelos.

- Adulto: Concluida su etapa de pupa, el Braula coeca perfora la pared de la cámara en que transcurriera la misma, emergiendo ya como insecto adulto y procediendo de inmediato, a parasitar obreras y reinas de la colonia. Instalado sobre su huésped, sobre cuyas partes ventrales y dorsales se desplaza rápidamente en razón de las características de sus patas, se dedica a alimentarse con la miel que extrae directamente de la boca de este.  Para ello, emplea un mismo sistema de mensajes que el que utilizan las abejas para intercambiar alimentos entre sí, conforme al siguiente procedimiento:

Por medio de los pulvillos sensibles que posee en sus patas (órganos táctiles, ya descriptos) comienza a estimular los centros sensitivos receptores de las antenas de la abeja. Continúa, posteriormente, con un estímulo similar sobre las piezas bucales o labio de ésta, que, como respuesta a las cosquillas que experimenta, abre la base de su lengua, manteniéndosela abierta con ayuda de sus propias piezas bucales, el piojo procede a comer rápidamente la gota de miel que, como resultado del estimulo recibido, ha dejado escapar su huésped.

Repitiendo esta operación cuantas veces le resulte necesario para su alimentación, el parásito mantiene a la abeja en un estado de perturbación e intranquilidad casi continua, impidiéndole, a la vez, la realización de sus tareas específicas.

 

 

 

Daños

La presencia de Brauta coeca, parasitando a la población de una colonia, contribuye a alterar el curso normal de vida de la misma, al interferir aquél en las tareas de los diferentes individuos que la componen.

Dicho efecto se manifiesta, principalmente, al hallarse parasitada la reina (huésped preferido por el piojo), que, al sentirse incómoda e irritada por la acción de éste (en especial, al robarle su alimento), se debilita y disminuye su ritmo de postura.

Ello se agrava en circunstancias en que la reina soporta la molestia simultánea de varios piojos. Esta situación resulta sumamente frecuente, habiéndose llegado a detectar, en ciertos casos de parasitación muy avanzada, hasta 30 ó 40 ejemplares en una sola reina.

Como lógica consecuencia de la disminución e irregularidad de la postura, la evolución de la colonia se va resistiendo, a lo que se agrega, de haberse difundido el Braula coeca también a las obreras, una desatención hacia las crías por parte de éstas.

Cabe acotar, en lo que se refiere a las obreras, que (contrariamente a lo que suele suceder con las reinas) las mismas son parasitadas, por lo general, por un solo ejemplar de piojo.

Como resultado del mencionado proceso, se ve seriamente afectada la producción de miel, lo que implica bajos rendimientos y evidentes perjuicios económicos para el productor.

 

 

Control:

Como medida preventiva, tendiente a evitar la infestación por el piojo de las abejas o a disminuir la posibilidad de su propagación, reviste singular importancia mantener las colonias fuertes y alojadas en colmenas con su interior bien limpio de restos de cera y/o de excesos de propóleos.

Por otra parte, en caso de que la parasitación por piojos se halle limitada a la reina, resulta factible eliminarlos en forma individual. Manteniendo sujeta la reina, se desliza sobre su cuerpo un palillo impregnado con miel, al que se adherirán los parásitos. Retirados junto con el palillo, se pocede a su destrucción.

De encontrarse el Braula coeca difundido en la colonia, cabe adoptar para su eliminación, el procedimiento siguiente:

Teniendo en cuenta que el humo del tabaco adormece a los piojos, se precede a quemar dicha sustancia dentro de la cámara, desde arriba. Una vez colocada nuevamente la entretapa en su lugar, se deberá esperar durante unos minutos retirando luego el piso de la colmena (que contendrá los piojos, que han caído al ser adormecidos por el humo) y reemplazándolo por otro limpio.

A efectos de lograr un mejor control del parásito resulta conveniente repetir el tratamiento con una semana de intervalo, realizándolo siempre al anochecer, cuando toda la población se encuentra dentro de la colonia. Debe agregarse a lo expuesto, la precaución de graduar la cantidad de humo a suministrar, que de ser excesiva, puede ocasionar mortandad entre las abejas.

Como alternativa cabe mencionar la utilización de las tiras folbex, cuyos vapores revisten una eficacia, contra el piojo de las abejas, similar a la del humo del tabaco.

Habiéndose tratado, en el capitulo referente a la acariosis, la técnica a emplear para el uso del Folbex, sólo resta añadir que, transcurrida media hora desde el encendido de la tira se procederá a retirar el piso de la colonia cambiándolo por uno limpio.

Con respecto a horarios y frecuencia de las aplicaciones, así como el correcto cierre de todas las aberturas de la colmena, caben iguales consideraciones que para el caso del tratamiento con tabaco.

Tanto en uno como en otro de los métodos detallados, resulta imprescindible volcar el contenido de los pisos retirados de la colmena en un recipiente o pileta con agua, o bien, proceder directamente a quemarlo, de modo de asegurar la completa y total eliminación de los parásitos, que hasta el momento solo se hallan adormecidos.

Los tratamientos que se emplean para controlar Varroa jacobsoni producen simultáneamente un buen efecto de control sobre el piojo.

 

MOSCARDÓN CAZADOR DE ABEJAS

En determinadas zonas de nuestro país, el moscardón cazador, también denominado mosca llega a constituir una verdadera plaga para la apicultura, debido a  la elevada mortandad de abejas que ocasiona.

El moscardón cazador, de apariencia muy semejante a los abejorros y mangangás, es un insecto perteneciente al orden de los Dípteros familia Asilidos, cuyo nombre científico es Mallophora ruficauda, wied.

 

 

 

Morfología y Ciclo Biolóqico de Mallophora ruficauda

Las principales características morfológicas que distinguen a esta especie (que en estado adulto alcanza una longitud de 2,5  a 3 cm. son las siguientes:

CABEZA: grande, velluda, de color oscuro excepto en los costados y parte inferior, que aparecen de un tono amarillo pálido. Antenas de color negro en toda su extensión.

TÓRAX: de aspecto robusto, más bien ancho, velludo y de color oscuro uniforme.

ABDOMEN: bien desarrollado, velludo, de color oscuro con el extremo caudal amarillo pálido.

PATAS: tres pares, de apariencia fuerte, de color negro que en las extremidades se transforma en castaño.

ALAS: un par, fuertes, mas estrechas y largas que el abdomen, de color gris ahumado con reflejos azulados.

El ciclo biológico del moscardón se inicia con la postura de huevos por la hembra, la que es fecundada y comienza a poner a los pocos días de nacida. El período de puesta se prolonga normalmente desde la segunda quincena de diciembre hasta fines de febrero, coincidiendo con las épocas de más altas temperaturas del verano.

Generalmente las hembras del Maliophora desova sobre alambrados, postes, cables telefónicos y eléctricos, extremidades de tallos de plantas (maíz, sorgo, etc) es decir, en lugares relativamente elevados, pero con la común característica de que el suelo existente debajo de los mismos sea suelto, liviano y rico en materia orgánica.

Los huevos son muy pequeños (alrededor de 0,7 nm. de longitud).  Ilustrados de color blanquecinos y de forma ovalada, siendo depositados por la hembra en grupos, con el diámetro mayor perpendicular a la superficie de apoyo y aglutinados por medio de una sustancia de aspecto espumoso y blancuzco, que también recrubre y protege el conjunto de los mismos.

Transcurridos entre 3 y 6 días desde la puesta, nacen las larvas. Son de color blanco cremoso, de 1 nm. de largo, con una pequeña cabeza provistas de maxilas en forma de gancho, así como de varios pares de pelos dorsales y ventrales. El cuerpo, aguzado hacia su extremo, consta 10 anillos, el último de los cuales se caracteriza por poseer dos pares de pelos dorsales y otros dos pares ventrales.

Luego de nacidas, las larvitas se dejan caer al suelo, enterrándose y permaneciendo en él (a veces, durante meses), hasta ponerse en contacto con larvas de diversas especies de coleópteros, tales como el Diloboderus Abderus, Dyscinetus gagafes, Cyclocepha sp., etc., larvas conocidas genéricamente como gusanos blancos, a los que inmediatamente parasitan fijándose a su cuerpo mediante sus maxilas en forma de gancho.

Resulta muy frecuente que varias larvitas de Mallophora parasiten simultáneamente un mismo huésped.

Durante el período invernal, la larva (cuyo aspecto no experimenta mayores cambios) se aletarga, conjuntamente con el gusano blanco al que se ha fijado. Llegada la primavera, este último se entierra más profundamente en el suelo (hasta 30 o 40 cm.), transformándose luego en pupa. La larva de Mallophora, que ha acompañado a su huésped a través de todo este proceso, comienza a alimentarse activamente del mismo, aprovechando el estado de inmovilidad que caracteriza su estado pupal. Desarrollándose rápidamente, la larva alcanza, a su vez, dicho estado, en el que permanece alrededor de dos meses.

Finalmente, a mediados de diciembre, concluida su etapa de pupa, comienzan a emerger de lo profundo del suelo los insectos adultos, que dos horas después de su aparición en la superficie ya vuelan normalmente.

 

 

Daños:

La rapidez de su vuelo, así como la agudeza de su vista, transforma al Mallophora ruficauda en un gran predador de otras especies de insectos, y, muy especialmente, de las abejas melíferas.

Ello ocurre en razón de que el moscardón cazador (habitualmente merodeando por las inmediaciones de los colmenares) acostumbra a atacar a las obreras que se hallan en actividad, operación que repite varias veces en un mismo día.

Cayendo velozmente sobre ellas en pleno vuelo, las sujeta entre sus pares de patas delanteras, matándolas por medio de un estilete que posee oculto dentro de su trompa y que clava profundamente en el dorso (en la unión de cabeza y tórax) de las mismas.

Muerta la abeja, la transporta hacia un apoyo cercano, en donde se posa, procediendo a alimentarse de la hemolinfa de su víctima, a la que succiona hasta dejar totalmente desecada.

Con respecto a los daños que la presencia del Mallophora representa para la apicultura, cabe destacar que, en ciertas regiones y temporadas favorables para su aparición y evolución, suele resultar sumamente elevada la cantidad de abejas obreras muertas por este enemigo, circunstancia que se traduce frecuentemente, en un debilitamiento en las colonias y en una reducción de los beneficios económicos para el productor.

Control:

Son diversos los métodos de lucha que se han practicado, hasta la fecha, contra el moscardón cazador, resultando, sin embargo, muy dificultoso el control efectivo del mismo, dada su característica de permanecer enterrado en el suelo durante un período prolongado de su vida.

Es por ello que una de las formas más eficaces para el mencionado control, consiste en la elección de los denominados gusanos blancos, privando así al Mallophora del sustrato alimenticio básico para su estadio  larval.

Un procedimiento efectivo para lograr dicha eliminación consiste en lo siguiente:

Observados desoves de moscardón sobre alambrados, estacas, etc., se procederá (antes del que sus huevos eclosionen) a arar el terreno circundante en horas diurnas, a efectos de poner al descubierto  las larvas de coleópteros  (gusanos  blancos)  que, en esas condiciones, serán abundantemente consumidos por los pájaros.

Posteriormente se pulverizará el suelo con alguno de los productos que se detallan a continuación, teniendo en cuenta las respectivas dosis, que también se mencionan:

Aldrin: 40% polvo mojable, a razón de 7 - 7,5 kg./ha.

Heptacloro: 30% emulsionable, a razón de 12 - 15  It./ha.

Clordano: 30% emulsionable, a razón de 12-15 It./ha.

Lindano: 15% emulsionable, a razón de 5 -7  It./ha.

Lindano: 2,4% polvo, a razón de 30 - 40 kg./ha.

 

Al aplicar el insecticida se deben tomar las precauciones necesarias para evitar daños de abejas, que pueden ser provocados por la pulverización directa sobre las colmenas o por la deriva del producto, llevado por el viento.

Se complementa la pulverización anterior, arando nuevamente el terreno a una profundidad de 10  a 20  cm., con lo que se logra una perfecta incorporación del plaguicida a la profundidad suelo, aumentando así, su eficacia en la destrucción del gusano blanco.

Cabe mencionar por último,  la existencia, en nuestro país de un enemigo natural del Mallophora ruficauda: es una avispa, denominada Rubrica surinamensis De Ger, cuyas larvas se alimentan   preferente  del   moscardón  adulto.  En ciertas  zonas su presencia   es  abundante constituyendo un valioso factor de ayuda en la defensa de los colmenares contra las predaciones que este ocasiona.

 

Moscardón cazador de abejas del norte arqentino

Recientemente ha sido detectada, en la zona norte de nuestro país, otra especie de díptero que, ha semejanza de Mallophora, actúa como cazador de abejas: es el Eicherax ricontes  Engel.

Con un área de difusión sumamente amplia, ya que abarca el norte argentino, el sur brasileño y los territorios de Bolivia y Paraguay, este moscardón posee formas y apariencias similares al Mallophora ruficauda, diferenciándose de él por su coloración marrón oscura, con brillantes manchas laterales.

Se ha comprobado, que también se asemeja en su succionar, ya que suele cazar individualmente a las abejas en pleno vuelo, matándolas, y procediendo a alimentarse (tras asentarse sobre algún lugar libre y despejado).

Cabe agregar que los daños ocasionados en los colmenares por el Eicherax ricontes no revisten, hasta la fecha, la gravedad que, por el contrario, suele adquirir, en las poblaciones apícolas de la provincia de Buenos Aires los causados por los ataques del Mallophora ruficauda.

 

HORMIGA INVASORA

Hasta el año 1910 se conocían en el país y más precisamente en la provincia de Buenos Aires, dentro de especie Iridomirmex, dos formas subespecíficas a saber:

 I. humilis platensi (Forel 1912) e

 I.humilis gallardoi (Brethes 1914), quedando en evidencia como subespecies nominotípica:

I. humilis humilis (Mayr.1868). En América del Sur han sido seleccionadas más de 10 especies de Iridomyrmex, género politropical cuyo mayor desarrollo se observa en Australia.

Las obreras de la hormiga invasora, también llamada chezy ant (hormiga alocada), porque se dispersa con gran agitación cuando se la espanta, poseen un aguijón muy rudimentario, glándulas olfatorias, un sólo nudo en el pecíolo y carecen de ocelo. Estos últimos están presentes en número de tres en las hembras (reinas) y machos. Las obreras tienen un largo de 2  a 2,1  mm. con antenas de doce artejos y cabeza mas larga que el tórax. Las reinas miden de 4  a  5 mm. y tienen los ojos más grandes que las obreras.

I. humilis es una dolicoderina muy poco quitinizada y por lo tanto muy frágil y vulnerable, pero sí notable organización social y llena de recursos en su adaptación como sucede con la mirmicina pheidole a la que llega a vencer y desalojar, hallándose evidentemente esta última en un estado de evolución social inferior.

Pheidole posee un aguijón funcional. El Dr. Gallardo pudo comprobar que además de desalojar a la mirmicima Aeromyrmex lundi Guérin como ya expresamos en nuestra nota anterior lo hacía con otras especies.

I. humilis se ha adaptado así perfectamente a la zona templada, no obstante su origen amazónico; invadiendo las habitaciones y especialmente cocinas y despensas en busca de alimento que puede ser de lo mas variado, como ser, azúcar, miel, dulces, carne cruda o cocida, pan; etc. Su régimen alimenticio aparece entonces claramente omnívoro, además vive en simbiosis con pulgones (áfidos) y cochinillas, aprovechando sus excreciones. Es fácil encontrarlas sobre citrus, cuidando dichos parásitos de las plantas.

Con respecto a los distintos sistemas de combate, cuenta el mirmecólogo Gallardo que utilizó agua hirviendo, el sulfuro de carbono y otros líquidos o polvos insecticidas, pero sin resultados positives en la extirpación de la plaga. Recurrió luego a la trampa del entomólogo norteamericano Wilmon Newell, obteniendo óptimos resultados.

La trampa en cuestión consiste en un cajón de 60 x 60 x 80  cm. aproximadamente, que se puede llenar de paja, pasto seco u otro elemento fácilmente putrescible al humedecer. Por supuesto habrá que dejar la parte superior del cajón abierta. Con las lluvias, se producirá en ese material la fermentación, aumentando así la temperatura inferior. En esta forma, la hormiga utilizará la trampa como refugio, estableciéndose hacia lo alto, al inundársele sus nidos. Constituirá una buena precaución tapar las rendijas que pueda presentar el cajón.

 

 

Forma de atacarlas

Se derrama ¼ lt.  de sulfuro de carbono, cubriéndolo totalmente con una lona impermeable y la destrucción de la colonia de hormigas será total. No obstante, Gallardo aconseja quemar sencillamente el material contenido en el cajón. Evidentemente, esta medida parecería más económica y expeditiva, pero pensamos que a las primeras llamadas las hormigas invasoras que son extremadamente rápidas tendrán quizá el tiempo suficiente como para permitir que una cierta cantidad se pongan a salvo juntamente con algunas reinas. Haciendo notar que en un conglomerado de nidos que es lo que albergará la trampa pueden coexistir muchas reinas, fácilmente reconocibles debido a que son mucho más grandes que las obreras.

Los nidos de I. humilis están poblados por pocos millones de individuos que están viviendo casi generalmente a flor de tierra, en huecos de las paredes y pisos de las habitaciones, es decir generalmente en lugares reparados y más bien secos, disponiendo necesariamente de unas cuantas reinas ponedoras.

Los apicultores que actúan en zonas invadidas habrán tenido la oportunidad de constatar que muchas veces y casi siempre después de una lluvia, las entretapas de las colmenas aparecen con un buen colchón de hormigas. Se han reunido allí una cierta cantidad de nidos, adueñándose así de un buen refugio.

Volviendo a la trampa de Newell, la época más favorable para utilizarla es aprovechando las lluvias, las trampas no darán resultado, según dice J. R. Bortow, que las experimentó en California (De Santis. 1940

 

 

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