Tabaco

1.- El consumo de tabaco no es tan peligroso como dicen algunas personas.

La mayoría de los expertos en temas de salud están de acuerdo en que el consumo de tabaco es una de las causas más importantes de enfermedad y muerte.

El consumo de tabaco aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades importantes como cáncer de pulmón y enfisema pulmonar.

El 90% de los cánceres de pulmón se da en fumadores/as. El tabaco es el responsable del 75% de las bronquitis crónicas y del 25% de los infartos de miocardio y anginas de pecho.

2.- El consumo de tabaco es algo que no me va hacer daño hasta que sea mayor.

El consumo de tabaco es algo que daña desde el primer momento. Produce en los dientes y en las uñas manchas amarillas que pueden no irse nunca. Además pueden hacer que aparezcan arrugas en la cara con mayor palidez puesto que producen un envejecimiento prematuro de la piel. También, el consumo de tabaco hace que te sientas más nervioso/a, porque la nicotina actúa como un estimulante. Y además, el consumo de tabaco puede cambiar el sabor de las comidas porque disminuye el sentido del gusto. Puede hacer también que empeore el sentido del olfato.

3.- Dejar de fumar engorda.

Es cierto que en algunas ocasiones el dejar el tabaco te crea estados de ansiedad que te generan desajustes y malos hábitos alimentarios.

Además si combinas el abandono del tabaco con una dieta sana y el ejercicio físico lograrás mantener tu peso. Los chicles de nicotina y los parches pueden ser una ayuda. Recuerda, que también un aspecto atractivo depende de muchos factores, aparte del peso, unos dientes blancos, por ejemplo, favorecen positivamente tu imagen.

4.- ¿Es demasiado tarde para dejarlo?

Nunca es tarde para abandonar el tabaco. Tú cuerpo siempre se beneficiara de esa  decisión.

5.- Llevo pocos años fumando ¿aún es pronto?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el tabaquismo está aumentando especialmente entre las mujeres y los/as jóvenes. Los efectos del tabaco sobre la salud de un/a adolescente resultan más nocivos y menos recuperables que sobre una persona adulta.

6.- Fumar 5 cigarrillos al día no es fumar.

Los efectos de la nicotina son acumulativos. Fumar poco, pero de forma continuada es tan perjudicial como los excesos esporádicos. Y desde luego, no fumar es no fumar NUNCA.

7.- La gente tiene la libertad para decidir si fuma o no fuma.

Todos creemos que somos personas con completa libertad de decisión, en el caso del tabaco esta capacidad queda influida por la adicción. Así que ya no se hace un placer sino una necesidad para la gente que fuma.

8.- Toda la gente sabe lo malo que es fumar.

Muchas personas saben que el tabaco no es sano, pero pocas mujeres son conscientes de los peligros relacionados con su sexo, entre los que se encuentra el riesgo de padecer cáncer cervical, osteoporosis, menopausia temprana, abortos, embarazos ectópicos - fuera del útero - e infertilidad.

9.- Los cigarrillos light hacen menos daño.

Esta clase de productos son tan peligrosos como el resto. Aunque las máquinas si detectan niveles menores de nicotina y alquitrán, los/as autores/as insisten en que los/as consumidores/as fuman de una manera distinta a las máquinas, con lo que las cifras acaban siendo las mismas. De forma inconsciente, y para compensar los menores niveles, los/as consumidores/as fuman más cigarrillos, inhalan el humo más fuerte y profundamente, bloquean los orificios de ventilación.

10.- Es fácil dejarlo.

Es posible dejar de fumar pero no siempre es una tarea sencilla. La nicotina es muy adictiva. Así que lo mejor es no empezar nunca a fumar.

11.- Un/a fumador/a será siempre un fumador.

Mucha gente que ha fumado alguna vez  ha conseguido dejar el tabaco. Eso sí, es muy frecuente que cuando se exponga a un estímulo ambiental que le recuerde o incite a volver a fumar acabe haciéndolo.

12.- Cuántos años de vida pierden los/as fumadores/as.

Las personas que fuman pueden llegar a perder una media de 14 años de vida, repecto a una persona que no es fumadora.

13.- ¿El tabaco ambiental mata?

Treinta minutos de exposición pasiva al humo de tabaco son suficientes para que el sistema circulatorio del no fumador se comporte de manera similar al de un/a fumador/a. Esta circunstancia aumenta el riesgo de sufrir, entre otras patologías, un trastorno cardiaco.

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