Exú Tranca Rua das Almas (dictado por el mismísimo Exú)

Desde el comienzo de los tiempos yo vengo encarnado en este mundo, en el cual hoy a estas alturas de mi evolución, me encuentro en un lugar que para mi es privilegiado, porque tengo la tarea de acompañar al hombre y hacer cumplir su destino, según sus faltas como me ha pasado a mi también.

Desde que adquirí conciencia en los tiempos de mi tan querida Atlántida (tiempo en el que al menos esta Entidad se individualizó como espíritu independiente, que sucedió e mediados de esta civilización), fui aprendiendo, pero como toda criatura humana, estaba sujeto a los embates perniciosos de las soberbias y vanidades humanas.

Es entonces que habiendo cometido muchos errores y crímenes, en los distintos estados de mi pasaje como encarnado; especialmente cuando estuve encarnado en la civilización de Egipto. Fue ahí que robando cadáveres y experimentando con ellos, fui aprendiendo de la ciencia médica, a su vez conocí a algunos de los que hoy son mis Compadres en la Kimbanda, como al Señor da Meia Noite, a aquel que fue faraón, el exú que ustedes conocen como el Exú del Cementerio, y al Gran Tata Caveira el cual fui discípulo suyo.

Cada vez que desencarnaba yo no tenía remordimientos de lo que hacía, porque dentro de mi ser estaba la convicción que todo lo que yo descubría en algún momento sería de utilidad para el hombre, así se fueron sucediendo mis infinidades reencarnaciones a trabes de los siglos, milenio tras milenio.

En los tiempos de la edad media, estando encarnado en España, fui uno de los más temibles inquisidores, que aprovechando mi posición la usaba para mi propio provecho, junto con mis compañeros de andadas.

Pero como todo tiene un final y bajo la Ley de Causa y Efecto, en una de mis reencarnaciones estuve en el astral francés luchando por la independencia y la revolución francesa. Tomando la Bastilla, lugar donde conocí por primera vez a María de Padilla.

Cuando esta Nación conquisto España, siendo yo capitán del ejercito francés, ejecute aquellos que habían sido mis cómplices en el pasado, dentro de las cámaras de tortura de la inquisición española; las mismas máquinas de tortura que nosotros habíamos creado.

En la época de la conquista francesa, cuando este pueblo invadió Rusia, yo sucumbí bajo el fuego Imperial Ruso, encarnado en el astral alemán. Desde ese momento y a consecuencia de mis actos, se decidió que yo comience a reencarnar como un mendigo o esclavo, para comenzar a depurar mi alma tan apesadumbrada.

Fue Ogúm Megé quien me cuido en el lugar al que fui recluido para mi preparación, desde ese acontecimiento, el Señor Ogúm Megé estuvo a mi lado espiritualmente y nunca más me abandonó, ni siquiera en las horas más difíciles de mis sucesivas reencarnaciones.

Así llegué hasta el astral Brasilero, más precisamente en Minas Gerais, encarnando con el nombre de Orioswaldo (último nombre de Tranca Rúas das almas encarnado), trabajando en las minas de carbón, aprendí lo que es sufrir, viendo a mis dos amadas criaturas y a mi fiel esposa María (datos confirmado en la historia de Tranca Rúas das almas relatada en el libro Kimbanda el dominio de los Exús, obra esta en edición casi al terminar), donde la miseria nos consumía cada vez más. No había trabajo ni dinero que alcanzase, y cuando mi conciencia espiritual se despertó, comencé casi sin poder entender como yo sabía y conocía tanto sobre el poder de las plantas y de los minerales, esos conocimientos que estaban escondido en lo más recóndito de mi conciencia y que salieron a la luz del día cuando una cobra mordió a mi entrañable amiga Elga(datos conocidos por la médium Luely Figueiro) para salvarle la vida, hecho en el cual ella siempre estuvo agradecida, hasta el final de mi vida física, siendo esa la ultima reencarnación.

Cuando me encontré frente a mi cuerpo inerte y envejecido ya sin vida y los sentimientos de temor me invadían apareció frente a mí un hombre que yo ya conocía pero que no lo recordaba, se me acerco y me dijo: No se asuste amigo yo estoy aquí, para cumplir mi promesa, hecha hace mucho tiempo atrás si usted cumplía fielmente su palabra y no sucumbía a las pruebas a la que iba a ser sometido en esta vida, la cual usted ha cumplido, es por eso que yo vengo a darle testimonio y cumplir mi palabra. Miré a mi alrededor y vi muchas personas a las cuales iba recordando paulatinamente, ¡Sí eran ellos! mis antiguos amigos y compañeros, pero esta vez ya estaban en la condición de exús.

Ellos eran mis compadres que me vinieron a recibir en esta nueva etapa de mi evolución. El Gran Señor Ogúm Megé se me arrimo junto a todos mis compadres y me dijo, que debíamos dejar el recinto y mi antigua vestimenta carnal que ya no era útil y trasladarnos a un lugar donde se me darían otras instrucciones.

Yo consentí con mi cabeza y de inmediato y sin darme cuenta estaba frente a un indescriptible trono, en el cual estaba sentado un impresionante Ser, mi asombro fue tal que quede de rodillas de inmediato, ¡era el Divino Omolú! El Señor Ogúm Megé me tomo por el hombro y me dijo, a partir de este momento si yo aceptaba las directivas de Omolú, él en persona me coronaría con el nombre de Tranca Rúas das Almas, porque se estaba formando una nueva religión que nacería del sufrimiento de los esclavos negros y el martirio de los indios del astral americano y que todos nosotros teníamos la misión de acompañar a estos espíritus ya evolucionados a raíz de sus sufrimientos para el advenimiento de esta nueva corriente de pensamiento espirita, la cual se llamaría ¡UMBANDA!

Que nuestra misión será la de controlar desde el astral inferior, la infiltración de los espíritus inferiores, que solo dejáramos pasar a aquellos que nosotros creíamos que tenían las condiciones para empezar a formar las Falanges y Líneas de una forma de culto, que con el tiempo se llamaría KIMBANDA. No lo pensé, e instantáneamente asentí con mi cabeza, en ese momento el Señor Omolú se levanto de su trono y me impuso su mano en mi cabeza, sentí un estremecimiento tal que si no estaba de rodillas hubiese caído al suelo. Me dijo estas palabras: Yo por el poder que el Gran Zambí me otorgó, te corono con el nombre de Tranca Rúas das Almas, a partir de este momento, tú tienes la misión de controlar todas las almas que salen del Purgatorio y las conducirás hacia el lugar del astral donde deberán cumplir su misión, de acuerdo al Gran Plan evolutivo terrestre.

Tú serás quien intercedas entre los encarnado y yo y harás cumplir mis órdenes dentro del cementerio que será tu morada y centro de dominio, que así sea.

De inmediato el Señor Ogúm Megé también puso su mano en mi cabeza y dijo: Yo te corono con el poder que el Gran Zambí me otorgo y a partir de este momento serás el Gran Exú Tranca Rúas das Almas, tendrás potestad absoluta sobre el conocimiento de la medicina e inducirás a todo hombre encarnado en la Tierra, para la evolución humana. Tendrás potestad y dominio en la Línea que yo comando y gobierno, que es la Línea de las Almas, que así sea.

Totalmente desbordado de alegría y emoción mire a mi alrededor pues no me había dado cuenta que mis antiguos compadres también estaban junto a mí, después de mi coronación, ellos todos se me acercaron y felicitaron, haciéndonos un compromiso en común el cual no lo voy a revelar, porque “Exú” también tiene sus secretos.

El primero que me toco la mano fue el Gran Tata Caveira, que estaba junto al Divino Omolú, a su diestra Joao Caveira, mi amigo y Maestro Exú da Meia Noite, el antiguo faraón al cual serví en aquellos tiempos del antiguo Egipto y que hoy es el Exú del Cementerio, un poderoso Exú que de su cabeza salía una especie de corona de color rojo carmesí, que luego se identifico como el Exú Rey, y otros tantos amigos y compadres más que me saludaron y alentaron en esta nueva misión, a la cual todos estamos emprendiendo.

Luego desde mi costado derecho se me arrimo una hermosa mujer, cuya belleza era tal que no tengo palabras para describirla, y me entregó un cetro de mando, un tridente y una rosa blanca y me dijo: Este es el cetro que el Gran Mayoral te envía como testimonio de mando y poder, este tridente que es el símbolo que todo Exú Coronado debe tener, y es el instrumento de control de las almas que estarán bajo tu responsabilidad, en el cual tu tiene potestad absoluta, y esta rosa, que es el símbolo del Amor Universal y que el Gran Zambí te envía, para que infundas también en los corazones de los hombres, los sentimientos de bondad y comprensión, y que también tiene mi “axé” siendo mi nombre Pomba Gira Reina das Amas, elubandé.

Luego el Señor Ogúm Megé me llevo a un lugar donde la armonía y la paz se encontraba por podas partes, frente a mi apareció una imagen majestuosa, de un brillo tal que mis ojos casi no la podía enfocar con precisión, esta imagen se me acerco y a medida que se me acercaba, pude reconocer que eran dos Entidades, una era un hombre que vestía un atuendo tal, que me hizo recordar aquellos tiempos de Oriente y de su cuerpo emanaba una luz tan intensa de color brillante, el Señor Ogúm Megé me dijo que frente a mí estaba el Señor Oxalá, y que debía arrodillarme frente a él, como forma de reconocimiento y respeto. La otra imagen era la de una mujer toda vestida de celeste, rosa y azul, y el Señor Ogúm me dijo, ella es muestra Mae Iemanjá y tú estas frente a ellos, en este sublime momento, porque son realmente ellos los que te confirmarán en esta misión y trabajarás bajo la irradiación del Gran y Divino Pae Oxalá, siendo la Mae Iemanjá quien te bautizará y yo quien te apadrinaré dándote mi corona. Así fue como la Mae Iemajá me bautizó y junto al Gran Divino Oxalá me confirmaron como Exú Coronado, diciéndome que no habrá lugar en la Tierra, ni en las calles, donde yo no pueda ejercer mi “axé” siendo el auxiliar de Ogúm Megé.

Y así fue como empecé mi misión como Exú Coronado bajo la Ley del Padre Mayor, “atoto” es mi saludo para todo mi pueblo, Tranca Rúas das almas.

Nota: esto aquí expuesto fue dictado por el Exú denominado Tranca Rua das Almas, la traducción fue adaptada para poder ser subida a la Web Social. Lo que aquí se expone es un resumen de la historia completa, dada por él.

Texto sacado del Libro "Kimbanda el Dominio de los Exús" Los Peldaños de la evolución, de los autores Adriana de Bara agelú y Daniel de Xango Aganjú. (Derechos reservados de los autores)

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