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Tibidabo - Casino

   En 1899 se inauguraba, en una de las laderas de la montaña del Tibidabo, concretamente en la carretera que lleva a Sant Cugat, el Gran Hotel Restaurante de “ L´Arabassada”, obra del arquitecto francés Lechavalier Chevignard, que pronto se convertiría en uno de los centros de diversión de la Barcelona más glamorosa. Diez años más tarde, el proyecto se ampliaría con la construcción por el arquitecto catalán AndréuAudet i Puig del Casino de L´Arabassada, que fue inaugurado el 15 de julio de 1911 con un banquete para más de 300 invitados.

El Gran Casino se dividió en dos alas, una que se dedicó a hotel/restaurante y la otra que se destinó a Casino. El hospedaje en el hotel costaba 9 pesetas sin desayuno contando con 14 habitaciones que se distribuían entre los pisos primero y principal, el comedor era capaz de albergar hasta a 800 comensales y por encima de todo destacaba “elbelvedere” o mirador , terraza semicircular que se situaba a 300 metros sobre el nivel del mar con espléndidas vistas. Por su parte los edificios del casino se distribuían a lo largo de la carretera, accediéndose al mismo a través de una gran reja sobre la que rezaba “L´RABASSADA CASINO ATRACCIONES” con dos taquillas a sus lados, costando la entrada 0,50 pesetas de las de aquella época, precio con el que se podía disfrutar de una atracción. Contaba con un bar, un restaurante para uso exclusivo de socios extranjeros, music-hall y teatro con capacidad para 200 personas.

Desde la fachada posterior del casino arrancaban dos escalinatas que conducían, rodeadas por plantas traídas de todas partes del planeta, al espectacular parque de atracciones situadas todas ellas al aire libre. La más conocida fue sin duda la gran montaña rusa (llamada por la publicidad Scenic Railway) , con dos kilómetros de longitud, desniveles de más de 25 metros y varios túneles soterrados de entre los que destacaba uno 57 metros de largo, junto a ella se encontraban la “ maison hantee” o casa encantada , el “ Palais du rire” o palacio de la risa , con multitud de espejos cóncavos y convexos, el “Féu de boules” o juego de bolos y carruseles y salones de tiro con escopetas de aire y arcos. Especialmente popular lo fue también el “water chute”, barcas que se lanzaban por un desnivel de unos 70 metros de longitud y con una pendiente del 20% para ir a parar finalmente a un lago artificial.

El lujo se respiraba en todos los detalles del complejo, así automóviles puestos a disposición de los clientes salían del centro de la ciudad con destino al casino de manera continuada desde las 9:30 de la mañana hasta las 22:00 horas, existiendo una línea especial de tranvía que salía de la esquina de la Avenida de la República Argentina con la calle Craywinckel. En el número 239 de esta última se construyó el “Salón Craywinckel”, una especie de sala de espera con teléfono, quiosco, anuncios, juegos de ajedrez, música, estanco y un buzón. En este ambiente de “excesos” pronto apareció una leyenda negra, la de la existencia de una discreta “habitación de los suicidios” en la cual los jugadores menos afortunados, después de haber arruinado su patrimonio, ponían fin a su vida.

En 1912, el gobernador civil de Barcelona prohibió el juego. Con ello las grandes fortunas extranjeras dejaron de acudir motivando que la sociedad quebrara tan solo un año más tarde. En 1919 se trató de reactivar el negocio buscando un público más familiar, potenciando las atracciones y tratando de conseguir la vuelta de extranjeros, pero al prohibir el General Primo de Rivera el juego en 1928 se condena definitivamente a L´Arrabassada, cerrando definitivamente en 1934 .Durante la Guerra Civil, cuando el edificio estaba ya considerablemente deteriorado, se utilizó primero para huir de los bombardeos y al parecer también como cuartel de carabineros.Pero las instalaciones del Casino estaban ya tan deterioradas que en el año 1940 fueron derribadas iniciándose el expolio del mismo utilizándose sus puertas, ventanas y demás elementos para equipar las casas de verano de los alrededores.
Hoy por hoy “L´Arrabassada” es un lugar controvertido. Solo quedan de pie restos de paredes, columnas, algunas habitaciones medio derruidas, dos túneles de la montaña rusa tapados por la espesa vegetación del bosque de Collserola, y sobre todo fosas y agujeros ocultos.