La voz de Juan Eduardo Bonoldi

La voz de Juan Eduardo BONOLDI


Nino Bonoldi es hermano de Adriana Irene Bonoldi de Carrera, casada con Marcelo Carrera, y cuñado éste de Rubén Bravo; los tres desaparecidos entre octubre y diciembre de 1976. Pertenece a la Asociación de Familiares de Detenidos – Desaparecidos de Mendoza

¿Cuál fue tu experiencia personal al comenzar los juicios?

El primer contacto fue en San Rafael, el primer día de audiencia, donde desconocía el mecanismo con que se desarrollarían.

Allí estábamos todos con la ansiedad de años de lucha, recuerdos, esperanzas.

En esta primera sesión se hizo lectura a los expedientes de elevación a juicio de cada una de las causas.

Aunque muchos lo vivieron, relato brevemente el cuadro:

Una sala ni grande ni chica, de altos techos, sin detalles especiales, un recinto con proporciones de templo evangélico de barrio.

Adelante, al centro el Tribunal, a la derecha los imputados, sus abogados, y cerca algunos familiares de aquellos. A la izquierda la querella, abogados, fiscalía. Más adelante la secretaria del Presidente del jurado y arriba a la derecha la secretaria relatora, quizás el personaje especial en esa jornada.

Frente a todos ellos, nosotros: amigos, militantes, familiares de los compañeros desaparecidos.

¿Cómo se desarrolló esa jornada inaugural?

La secretaria fue tomando cada uno de los cuerpos de los expedientes. con el cuidado que se tiene al manipular libros sagrados o que contuvieran valiosos e incunables datos, y comenzó a dar lectura a los hechos…Lo hacia sin inflexiones, sin prisa y sin pausa, pero con serenidad, como si nadie pudiera reclamarle o imponerle celeridad a su tarea. Aclaro que en la instancia que describimos no esta permitido a ninguna de la partes o participantes hacer comentario o solicitud alguna.

Así fue pasando el tiempo, minutos y horas.

El cuadro era monolítico y grave, todos escuchando el relato pormenorizado de los hechos, todos (abogados, jueces, familiares, genocidas, cómplices, etc.) por primera vez compartíamos  la recreación oral de los secuestros, de las búsquedas, de los ocultamientos, eso ocurría allí como un hecho único.

¿Qué sentiste en esa situación tan especial?

Comencé a sentir la sensación de estar participando de un ritual místico, o un sermón republicano. Creo que este hecho singular que se dio ese día de julio fue reparador porque  en ese lento transcurrir del relato fue dejando entrar la luz en cada uno de los asistentes, ya nadie podía aducir que desconocía de que se hablaba o que se juzgaba en todos sus detalles.

Fue impactante ver a la institución justicia como parte de nuestra republica ofrecer todos los elementos, consideraciones, garantías para que la verdad fuera compartida y descargara sus sentencias de justicia.


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