La voz de HIJOS

Inicio de los juicios por delitos de lesa humanidad en la ciudad de Mendoza



Hace 27 años, año a año, con sus 365 días, venimos creyendo en la democracia. El cumplimiento de los principios básicos del Estado de derecho, entiende a la justicia como un derecho fundamental. Le dimos batalla al olvido y apostamos a la condena social, pero nunca dejamos de soñar con que los responsables del genocidio estén tras las rejas.

Siempre apostamos a la vía institucional, aunque estos caminos andados por los organismos de derechos humanos muchas veces se desconocen.

Durante la dictadura, la constante fue la presentación de habeas corpus para conocer dónde estaban nuestros seres queridos.

Ya en democracia, el peregrinar fue arduo. En el inicio de los años 80, como querellantes tuvimos que presentar la demanda a tribunales militares, en el regimiento que se ubica en calle 9 de julio de la ciudad de Mendoza. Tuvimos que presentarnos para pedir ecuanimidad ante los mismos delincuentes que con la mayor brutal ilegalidad habían entrado en nuestras casas... Una burla atroz.

Luego vino la gran ilusión del “Juicio a la Junta”. A pesar de que la condena fue para pocos, ya que ganó la presión de un grupo de militares acuartelados, los testimonios fueron una revelación para muchos argentinos que se habían sumido en el manto del miedo y silencio que la dictadura echó. Una comisión de ilustres civiles le daría a conocer al mundo, en el famoso “Nunca más”, las atrocidades que las fuerzas armadas y de seguridad, asaltando el poder del Estado, fueron capaces de cometer dentro de las fronteras y contra sus propios compatriotas.

La impunidad menemista de los años 90, indulto mediante, nos obligó a convivir, a coexistir, con los asesinos de nuestros seres queridos. De la forma más terrible lo humano se volvió superfluo y la moneda corriente fue la moneda. La impotencia nos dio más fuerzas, levantamos la voz y escrachamos a muchos genocidas... Así continuamos resistiendo por la verdad y la justicia.

Con todas las garantías que un Estado democrático supone, inauguramos el siglo con los “Juicios por la verdad histórica”, una instancia donde los asesinos fueron escuchados como testigos. Allí vimos a Juan Pablo Saá haciendo alarde de su complicidad con el entonces juez a cargo, Miret. Esta ostentación de impunidad nos llenó de fuerzas.

Cada vez fuimos más, hasta que un gobierno hizo eco a esta larga lucha. Se anularon las leyes de la impunidad. Después de 30 años se reabrieron las causas, la justicia nos abrió los brazos. En todas las provincias, durante estos últimos cuatro años, se iniciaron los juicios. Mendoza es una de las últimas jurisdicciones en dar lugar a tamaña epopeya.

La suma de voluntades llevó a que sentáramos en el banquillo de los acusados también a los cómplices del terror, como son Miret y Romano.

Cuando empiecen los juicios, pedimos a la comunidad a que acompañe a nuestros testigos, porque el esclarecimiento de la verdad incomoda, produce resquemores en ciertos sectores, que hacen caso omiso a la democracia y, con todos los mecanismos de los que todavía disponen, intentan amedrentarnos para que nuestros familiares, los testigos, no hablen. Este es el legado que Jorge Julio López nos dejó.  

Hoy volvemos a creer. Estuvimos presente el 17 de noviembre en el inicio del segundo juicio oral de Mendoza y estaremos en cada una de las audiencias... Este acontecimiento histórico se produjo al día siguiente de que se dictó sentencia en el primer juicio que se llevaba adelante en San Rafael, condenando a tres de los cuatro acusados sobrevivientes a prisión perpetua en cárcel común y al abogado cómplice, a ocho años de prisión. Esto nos llena de optimismo y esperanza para lo que nos toca enfrentar.

Esperamos que se escuche a todos los testigos, que se diga la verdad, que exista la seguridad para que cuenten todo lo que vieron, saben y vivieron, que se abra la posibilidad de reconstruir nuestra historia, sin miedos ni amenazas, QUE HAYA JUSTICIA y que los asesinos sean condenados a una cárcel común.


                    “Estaremos en vela

        y  en la barricada del amanecer

        nos resignaremos de luz

        para trocar

        las ojeras de lo tardío

        por juicios

        donde la memoria

        y la verdad

        enhebren el legado,

        hay que seguir la trama

        de nuestros compañeros”

fragmento de Vigilia – Nora Brucoleri

  

                                                    H.I.J.O.S. Mendoza

       


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