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Así veo las cosas:

Febrero de 2009

A mis 62 años, nadie me va a enseñar como vestirme, lo hago siempre por los pies y, por tanto, soy consecuente con mis compromisos. Sé qué acepté al colaborar a crear Unión Progreso y Democracia, y hasta cuando dura ese compromiso, creo conocer bien su gestación pues estoy en UPyD desde antes de su fundación. Por lo que puedo decir con todo derecho que UPyD es tan mío
, y de cualquiera de los afiliados,  como de quién más, y en ello estoy. Con lo dicho, no estoy planteando ningún desafío ¡pobre de mí! Que nadie piense que estas lineas son un intento de "quítate tú para ponerme yo". No es una cuestión de protagonismo, para mí lo más importante son las personas (como colectivo), las ideas y la forma de hacerlas realidad.

En cualquier caso, no pretendo —porque no sería ético ni admisible— usar la antigüedad como principal argumento de autoridad, a manera de parapeto defensivo ante el empuje y sangre fresca de los jóvenes o los recién llegados. Es más, estoy plenamente convencido de que lo mejor de este partido está en su juventud y desde aquí manifiesto que dejo paso, renuncio a figurar en cualquier lista electoral externa del partido. Sé que la necesaria experiencia en la vida pública, otros "maduros" del partido la podrán aportar mejor que yo.

Antes de exigir transparencia a otros, deseo ser yo el transparente. Mi única ambición —reconozco que no es poca— es que tras el Congreso de 2009, UPyD sea el partido que, entiendo, todos pensamos que sería. De ahí mi actual interés en permanecer en el Consejo Político y poder hacer oír mi voz y la de aquellos que conmigo coincidan (coincidir, incluso discrepando de la linea oficial, no es conspirar aunque algunos así lo crean). Tampoco renuncio a ofrecerme para formar parte de la Comisión de Ética y Garantías tras el Congreso ya que, en mi opinión, ni la ética ni el sentido común son patrimonio exclusivo de los licenciados en leyes, mas su saber debe estar presente en dicha Comisión. 


Creo firmemente en los principios expuestos en nuestro Manifiesto Fundacional
que contribuí a conformar. Acepté y acepto la actual y transitoria forma de organización por confianza, quien diga lo contrario, simple y llanamente, miente. Si bien, siempre he afirmado que la mejor forma de que no ocurra un desastre, es poner los medios necesarios para que no pueda ocurrir. Por ello, por estar
al corriente de mis obligaciones con el partido y por haber aportado todo mi esfuerzo y mi experiencia siempre que ha sido posible, también está en mi derecho y  en mi propia naturaleza la preocupación por cómo será la futura organización de UPyD, está en mi derecho manifestar esa preocupación, realizar propuestas y todo ello cuando me parezca oportuno, aunque esto pueda parecerle inoportuno a otros, que también están en su derecho de pensar así. Derecho que a nadie niego, ni nadie puede negarme, si bien entiendo que es potestad de la dirección del partido tomarlas en consideración, si así lo estima, cuando decidan que, según ellos, es el momento. Igualmente entiendo que para que la futura organización de UPyD sea plenamente democrática, las designaciones por confianza, como aceptamos en la actualidad, deben ser reducidas a la mínima expresión que exija la necesaria operativa y la lógica flexibilidad requerida para el día a día de la dirección del partido.

Creo en las convicciones democráticas de mis compañeros, ya que han aceptado el ideario de UPyD, por lo que me resulta incomprensible la conformidad, con la fe del beato, de algunos de ellos con que la única alternativa a la organización por confianza (muy similar al presidencialismo) sea el asamblearismo, ignorando que entre ambos métodos está, al menos, la Democracia Representativa. Craso error ese olvido, pues en buena lógica tras el Congreso del próximo año, será esa democracia representativa el sistema por el que nos organizaremos. Tal vez exista otra posibilidad que de momento se me escapa, así que si alguien tiene otra idea sobre la causa de tal olvido, por favor, hágamela llegar y sáqueme de la ignorancia. 

Como la mejor garantía de solvencia de las palabras, son los hechos que la refrenden, dejo estos enlaces para aquellos que deseen conocer los que avalan las mías:

            Mi actividad en UPyD                               Mis proyectos
 

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