AVISTAMIENTO DE CALBUCO POR LOS ESPANOLES EN EL SIGLO XVI

POR JOSE D. MANSILLA ALMONACID

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DE: CUADERNOS DE CAICAEN Nº 7

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AVISTAMIENTO DE CALBUCO POR LOS ESPAÑOLES EN EL SIGLO XVI

  

PRIMERAS EXPLORACIONES

 

La región calbucana es entrevista por los exploradores españoles que atravesando boscosos follajes llegaron hasta las cercanías de sus playas, en busca de una ruta que los llevara hasta el Estrecho de Magallanes para tomar posesión de él en nombre de Su Magestad.

 

          El primer español que columbró la región calbucana fué Pedro de Valdivia en 1552, el cual con una hueste de 150 hombres en pos del Estrecho de Magallanes, alcanzó el Seno de Reloncaví (1).      

 

             El conquistador describe así el viaje: “Me hallé este verano... caminando por entre la costa e la cordillera adelante de la ciudad de Valdivia... la vuelta del Estrecho hasta cuarenta e dos grados, no pude pasar de allí a cabsa de salir de la cordillera grande un río muy cabdaloso de anchor de mas de una milla; e allí me sobí, el río arriba, derecho a la sierra, i en ella hallé un lago de donde procedía el río que, al parecer de todos los que iban conmigo, tenía hasta cuarenta leguas de bojo” (2).

       

 

 

Don Pedro de Valdivia

Gobernador de Chile

En: Histórica Relación del Reino de Chile de Alonso Ovalle 1644

 

 

 

 

 

 El río descrito por el conquistador es el Canal de Chacao y el lago, el Golfo de Ancud. Al año siguiente, Francisco de Villagra -lugarteniente de Valdivia y comisionado de aquél para las exploraciones en los territorios australes- incursionó desde la ciudad de Valdivia al sur. Nuevamente el Canal de Chacao impidió el paso a los exploradores, que regresaron al norte. La expedición duró dos meses y el objetivo era conocer el territorio “para repartir y poblar con conquistadores”(3).

 

Crescente Errázuriz y Vásquez de Acuña señalan que Villagra anduvo toda la costa occidental del Seno de Reloncaví, Golfo de Ancud y orilla derecha del Canal de Chacao.

  

La expedición marítima -coetánea en la fecha del viaje de Villagra- enviada por el gobernador de Chile en busca del Estrecho de Magallanes, al mando de Francisco de Ulloa después de pasar la punta de La Galera llegó a unas islas a las que le pusieron por nombres “islas de los Coronados”. Según Vázquez de Acuña se trataría de la Isla Grande de Chiloé.

 

Interesado en conocer la demarcación del Estrecho de Magallanes y su navegación, Pedro de Valdivia envió en 1553 una expedición para descubrir por mar la ruta del Estrecho comandada por Francisco de Ulloa y Francisco Cortés de Ojea.

 

Ulloa llegó al Golfo de los Coronados y Bahía de Ancud, alcanzando uno de los navíos hasta el Estrecho. Por el avistaje que hizo del litoral de la Isla Grande, se le considera el descubridor de Chiloé (4).

 

            Un grupo de soldados en viaje a Valdivia en un galeón fue arrojado por el viento norte “a las provincias de los Coronados e tierra nunca vistas”, lugar que parece ser una playa sur de la Bahía de Ancud. Capitaneados por Juan de Alvarado, quién había participado en la expedición de Villagra, por lo tanto conocía la ribera norte del Canal de Chacao, lograron establecer buenas relaciones con los aborígenes, reconstruir su barco y abandonar la bahía no sin antes haber visitado algunos puntos del Archipiélago (5).

 

El sucesor de Valdivia, don García Hurtado de Mendoza, dispuso un nuevo reconocimiento del Estrecho, habilitando los buques San Sebastián y San Luis. En el San Sebastián se embarcó Francisco Cortés de Ojea, quién había estado en la expedición marítima anterior.

 

A los ocho días se desencadena una gran tempestad. La expedición logra llegar hasta los 52º sin encontrar el Estrecho. En este lugar Cortés de Ojea decidió retornar. El San Sebastián estaba tan deteriorado que hubo que desguazarlo y con los restos los expedicionarios construyeron otro navío que bautizaron el San Salvador. Por su parte Ladrillero continuó explorando hasta tomar posesión del Estrecho el 9 de agosto de 1558 y regresando muy maltrecho a Concepción en marzo de 1559.

 

El otro explorador Cortés de Ojea, en su regreso al norte hizo algunos reconocimientos geográficos en el archipiélago de Chiloé. Visitó la boca del Guafo, recorrió la parte sur del Golfo del Corcovado, visitó la isla Guafo, llegó hasta la Bahía de Ancud, entró al Canal de Chacao y Golfo de los Coronados y fué socorrido por los indígenas en la bahía de Carelmapu.

 

Aquí los indios le informaron que hacía unos seis meses atrás unos cristianos habían estado a dos jornadas de allí en unos cavíes llamados Velgueante y Cutegua, que habían hablado con Tavepalqui curaca de ese caví y que uno de los cristianos se llamaba Altamirano (6).

 

Estas expediciones, en busca del Estrecho de Magallanes, que de pasada reconocen el Archipiélago y evolucionan en las riberas del Canal de Chacao vislumbraron el Seno de Reloncaví y las islas postreras del oeste del archipiélago de Calbuco. No obstante continuaba siendo una región desconocida. Tendría que pasar casi medio siglo para que Calbuco entrara definitivamente en la Historia.

 

EL VIAJE DE DON GARCIA HURTADO DE MENDOZA  (7).

            Al igual que sus predecesores, el gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza organizaron a fines de 1557 una expedición terrestre a la parte austral del territorio para llegar al Estrecho de Magallanes. La otra motivación que tenía el gobernador era “encontrar tierras para repartir e indígenas que encomendar, entre lo ya conocido y  El Estrecho descubierto por Magallanes” (8); pues tenía la noticia que en estos lugares “había muchas provincias ricas de oro” y de esta manera “satisfacer con su riqueza” a los numerosos acompañantes que traía del Perú (9).

 

            La expedición de García Hurtado de Mendoza salió desde la ciudad de Valdivia con 200 hombres y algunos indios auxiliares. En ella iban Julián Gutiérrez Altamirano y el poeta Alonso de Ercilla. Este último en su famoso poema La Araucana narra como vívido testigo la epopeya del fragoso viaje en el cual -después de días terribles perdidos entre breñas y lodazales- emergiendo desde el fondo de la húmeda selva, una mañana radiante descubrieron desde la altura:

 

            De Ancud el espacioso y fértil raso,

            Y al pie del monte y áspera ladera

            Un extendido lago y gran ribera

            Era un ancho archipiélago poblado

            De innumerables islas deleitosas,

            Cruzando por uno y otro lado

            Góndolas y piraguas presurosas. (10)

 

            Bautizaron al archipiélago que divisaban como La Cananea, el cual no sería otro que el grupo de islas de Calbuco y el lugar donde dominaban tan magnífico panorama sería aproximadamente Pelluco Alto.

 

DON GARCIA HURTADO DE MENDOZA

Gobernador de Chile

 En: Histórica Relación del Reino de Chile         de  Alonso Ovalle 1644

 

 

 

 

 

 

       Allí recuperaron fuerzas y  saciaron su hambre con murtas y frutillas silvestres. Pronto llegó una embarcación con quince aborígenes cuyo jefe les ofreció grandes muestras de hospitalidad y también alimentos (11).

 

        Don García instaló su campamento en las márgenes del Seno de Reloncaví. La noticia de la llegada de los expedicionarios se esparció por la comarca cercana, llegando algunos caciques con su gente al vivac trayendo refrescos y alimentos. Llenos de curiosidad los nativos contemplaban a estos hombres blancos, rubios y barbados, de distinta lengua y vestidos. Los caballos, escaupiles, morriones, las espadas de los conquistadores y el estruendo de sus mosquetes, maravillaron a los indios del lugar.

 

DON ALONSO DE ERCILLA Y ZUÑIGA

                  Autor de La Araucana

Grabado de la 2ª Edición

                                               

            Continuó Don García su marcha llevando “rumbo al sur derecho”,  encontrando que el archipiélago se iba ensanchando con islas, en “gran número pobladas”.

 

Durante tres días la hueste de Don García caminó hacia el sur costeando por la banda oriental del Seno de Reloncaví. Al tercer día después de tres horas de marcha, “un hondo y veloz desaguadero” de un supuesto lago les impidió el paso. De acuerdo a la interpretación de la documentación contemporánea éste no sería otro que el estuario del Reloncaví, llamado antiguamente Purahilla (12).

 

Aquel “ancho caudal de la creciente” del desaguadero impuso límite al avance hacia el Estrecho a don García. El mismo informa del hecho al Consejo de Indias diciendo en una carta “y no pudiendo pasar adelante para entrar en el lago la tierra adentro hasta la cordillera grande que dicen de las nieves y desaguar en la mar, con anchor de diez a doce leguas” (13).

 

También los testigos del viaje coinciden en señalar que la expedición llegó hasta un lugar donde se encontraba el mar con la cordillera nevada y que no se pudo seguir la jornada más allá; por lo cual se volvió por otro camino. El punto geográfico del final del viaje sería la bahía de Lenca (14).

 

Más preciso es el abogado  don Julio Olavarría Avila quien estima que la expedición habría llegado hasta la caleta La Arena (15).

 

Desde el campamento establecido en bahía Lenca el Gobernador dispuso que el licenciado Julián Gutiérrez Altamirano con cincuenta hombres -entre los que se contaba don Alonso de Ercilla- embarcados en dalcas hicieran un reconocimiento del archipiélago.

 

Los exploradores pasaron a la isla principal que parece ser Guar o Puluqui. De allí el poeta dió cuenta de los indios, de sus casas “de paredes y techumbres humildes” y de sus huertos:

 

            “Entré entre dos islas, paseando

            sus pobladas y fértiles orillas,

            otras fui torno a torno rodeando

            cercado de domésticas barquillas

            de quien me iba por puntos informando

            de algunas nunca vistas maravillas...” (16).

 

Como en parte alguna de su poema, Ercilla menciona a Altamirano, varios autores creen que la expedición exploratoria de las islas pudo dividirse en dos partidas: el grupo de Ercilla que reconocería Tenglo, Guar y Maillen y el otro comandado por Altamirano, que rumbeando el sur pasaría el Estrecho de Tautil llegando hasta las islas de Calbuco y Quigua (17).     

 

 Don Crescente Errázuriz cree que llevados por la marea vaciante debieron pasar forzosamente por la isla de Calbuco desembarcando en ella y pernoctando allí o en la vecina isla de Quigua (18).

 

Las instrucciones de la expedición indicaban que debían regresar al campamento al  cuarto día. Cumplido este plazo Ercilla ve que la mayor de las islas -que podría ser Puluqui- está a su alcance e interpretando el deseo de todos quiso poner pie en ella, y “reforzando una barca de remeros” atravesaron el canal

  “Llegando a zabordar hechos pedazos

            a puro remo y a fuerza de los brazos”

 

Era el 28 de febrero de 1558. Quiso Ercilla llegar mas lejos que sus compañeros e internándose en la isla, en el tronco de un gran árbol escribió su inmortal estrofa que empieza: "Aquí llegó donde otro no ha llegado...”.

 

¿Adónde llegó Alonso de Ercilla?. Es un tema en el cual no hay concordancia entre los historiadores. Al respecto el cronista Jerónimo de Vivar que vivió en Chile en ese tiempo nos da noticias sobre el hecho. “envió el gobernador a Julián Gutiérrez de Altamirano en ciertas canoas con gente que pasó a una isla que se parecía grande encima de todas las demás, la cual isla se dice Anquecuy, la cual isla hallaron muy poblada y mucho ganado y maíz y papas y gran noticia de oro y plata. Visto esto se volvió el caudillo” (19).

 

El profesor Julio Olavarría -cuya tesis hemos seguido aquí- dice que la expedición de Don García se vino por el lado oriental del Seno de Reloncaví y contraponiéndose a las versiones de anteriores autores, hace llegar la expedición de Altamirano y/o Ercilla hasta la Punta de Guatral e isla de Tautil. El mismo cree que el viaje de Ercilla atravesando el Canal de Tautil es dudoso y que la estrofa escrita en el árbol es una invención tardía del poeta (20).

 

   Devueltas las partidas expedicionarias al lugar donde estaba la columna de Don García, y viendo que se aproximaba el invierno, el gobernador y su hueste decidieron retornar al norte, para ello usaron una ruta más fácil que la anterior para no volver a adentrarse en la espesa selva.

 

La expedición en pos del Estrecho de Magallanes había fracasado no obstante en este viaje se había reconocido casi todo el archipiélago calbucano. De regreso al norte García Hurtado de Mendoza fundó la ciudad de Osorno.

 

LA CONQUISTA DE CHILOE

 

Las noticias de esta tierra y la calidad de sus aborígenes, reconocidos en el viaje de Hurtado García  de Mendoza dejaron abiertas las posibilidades para el asentamiento de una población de españoles en Chiloé.

 

            El sucesor de Don García fué Francisco de Villagra, conocedor de la zona del Canal de Chacao, tuvo una especial preocupación por la  conquista de Chiloé, queriendo hacer el mismo la jornada, pero su quebrantada salud le impidió llevarla a cabo. Comisionó a Juan López


de Porres y Juan Alvarez de Luna para que reconocieran las islas en un bergantín. En sus declaraciones dicen que primero fueron con Don García a una tierra que se llama Ancud y luego mandados por Villagra llegaron hasta donde después se pobló la ciudad de Castro. Esta exploración naval hecha en 1561 y la toma de posesión que hicieron en nombre del rey los convierte en los descubridores de las ansiadas e incógnitas islas (21)

 

El mismo gobernador Villagra, en viaje a Arauco fué arrebatado por los vientos y llevado hasta el archipiélago, llegando hasta la isla de Quinchao donde encalló. Allí fueron atacados por los isleños, a los que dispersaron. Reflotado el navío hizo algunos reconocimientos del territorio y regresó al norte (22).

 

 

Mariscal Martín Ruiz de Gamboa

Gobernador de Chile  y Conquistador de Chiloé

En: Histórica Relación del Reino de Chile de Alonso Ovalle 1644

 

             Corresponderá a Rodrigo de Quiroga, quien gobernaba Chile en 1566, acometer la toma de posesión del Archipiélago. Encargó a su yerno Martín Ruiz de Gamboa que organizara una expedición conquistadora del Chiloé. Ruiz de Gamboa reunió 120 hombres de Osorno y la Villarrica y partió rumbo al sur; llegando al Canal de Chacao atravesó sus caballadas a nado llevando las bestias sujetas de sus cabestros desde las canoas, ayudados por los aborígenes que facilitaron sus dalcas.

 

            Ruiz de Gamboa se abrió paso hacia el sur por la costa oriental de la Isla Grande y “en un muy singular puerto seguro”, fundó la ciudad de Castro en nombre de Su Majestad en febrero 1567. Hizo algunos reconocimientos en las islas del archipiélago, fundó la villa de Chacao en la ribera sur del canal homónimo y regresó a Valdivia.

 

            La conquista de Chiloé estaba concluida, distinguiéndose especialmente por no haberse derramado una gota de sangre española ni aborígen (23).

 

INTERLUDIO

 

            La historia de Chiloé del último tercio del siglo XVI es prácticamente desconocida. Conocemos sólo algunos documentos sobre litigios de encomiendas y una que otra noticia en las probanzas de méritos. Con tan menguada información no es fácil reconstruir este período.

 

            Una vez asentadas las poblaciones de Castro y Chacao, sus vecinos exploraron las costas del Reloncaví en busca de posibles lavaderos de oro en sus riachuelos y sus playas, procurando recoger algunos gramos del precioso metal que llamaban  “oro volador”  por su finura.

 

            Notamos que pese a la “buena traza” y disposición de los naturales, en toda la zona calbucana no existió ningún asentamiento español y menos alguna encomienda de indios antes de la fundación del fuerte de Calbuco, exceptuando la encomienda de Guanauca, que desaparece por causa de la despoblación de Osorno.

 

Otra motivación de explorar estos parajes era el apresamiento de indios para ser usados como mano de obra. La característica de los aborígenes de la región, pacíficos y hospitalarios como lo prueban los versos de Ercilla al describir “la sincera bondad y la caricia / de la sencilla gente de estas tierras...” no fué obstáculo para que los conquistadores desde Castro y Osorno hicieran continuas incursiones en la zona calbucana y la cercana de Lenca y Estuario del Reloncaví para apresar indios y venderlos como esclavos, desvastando toda esta extensa zona de sus primitivos pobladores.

 

            En 1578, y debido a esta continua depredación de naturales, los indios se rebelaron, matando a dos españoles y se refugiaron en el Estuario. El corregidor de Osorno y encomendero de Guanauca, Julián Carrillo, junto con su colega de Castro Bartolomé de Maldonado organizaron una expedición punitiva con 50 piraguas. Puesto al habla con los naturales prometió perdonarles la vida si deponían su actitud; pero los indios como respuesta eligieron un jefe y convocaron a los cavíes de Ralún y Purailla para enfrentar a los españoles. En represalia Carrillo asaltó la tierra de Puelo, saqueando las rancherías indias robando mujeres, niños, ganado y ropa. Viendo esto los naturales se embarcaron en piraguas y enfrentaron a los españoles, trabándose una sangrienta batalla naval de cuatro horas donde los indios fueron vencidos, perdiendo 27 piraguas, con 500 muertos y 170 cautivos que fueron aherrojados (24).

 

            Esta batalla ocurrida en octubre de 1578 selló la suerte de los indios de la región cercana a Calbuco, los que fueron trasladados coercitivamente a otras regiones del país. Durante años la comarca del desvastado bordemar calbucano permanecerá silente de pasos y voces humanas. También nos invita a reflexionar, sobre que tan pacífica fue la ocupación española temprana en la región.

 

            Con todos estos antecedentes señalados tendremos que concluir que cuando en 1603  Francisco Hernández Ortiz-Pizarro decide instalar un fuerte en Calbuco con la gente retirada de Osorno; la región, su naturaleza y la disposición de los escasos aborígenes que entonces ocuparían las islas de la cuenca del Reloncaví era ya conocida.

 

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NOTAS

 1.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: El descubrimiento y conquista de Chiloé EN: Boletín de la Academia Chilena de la Historia Nº 90 pp. 133 y La entrada de Chiloé en la Historia EN: Revista Cultura de & desde Chiloé Nº 15 pp. 12 Castro 1992.

2.-PEDRO DE VALDIVIA: Carta al Emperador Carlos V. Santiago 26 10.1552 EN: Cartas de Relación de la Conquista de Chile. Edic. crítica de M. Ferrechio P. pp. 186 Santiago 1970.

3.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: La entrada de Chiloé en la Historia op. cit. pp. 14

4.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: La entrada de Chiloé en la Historia op. cit pp. 16

5.- Id. Ibidem pp. 15

6.- Id. Ibidem pp. 18

7.- El viaje de García Hurtado de Mendoza al Seno de Reloncaví es uno de los capítulos sobre la Historia de Chiloé que abunda de una copiosa bibliografía. Desde el artículo publicado en 1872 por Vidal Gormaz hasta el trabajo del Dr. Olavarría: Abajo Carlos V, Abajo Felipe II, Versión irreverente del descubrimiento de Chiloé por Ercilla, que participó en 1983 en un certamen internacional de Historia en Londres; una veintena de sesudos historiadores han tratado el tema para aclarar el itinerario del viaje de  Don García. Con la exposición de estos estudios hay material de sobra para un extenso artículo. Con tal acopio y manejo de antecedentes las visiones de la ruta y los lugares visitados son muy diversas. Expondremos brevemente en el texto el estado actual de las investigaciones y tesis sobre el tema.

8.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: El descubrimiento y conquista de Chiloé...pp. 139

9.- PEDRO MARIÑO DE LOVERA: Crónica del Reino de Chile. Escrita por el capitán don Pedro Mariño de Lovera. Reducida a nuevo método y estilo por el padre Bartolomé de Escobar, de la Compañía de Jesús. Colección de Historiadores de Chile y Documentos Relativos a la Historia Nacional. Tomo VI. Santiago 1865 pp. 229.

10.- ALONSO DE ERCILLA: La Araucana. Canto XXXV, estrofa 40

11.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: La entrada de Chiloé en la Historia op. cit. pp. 20

12.- Ib. Idem. pp. 21

13.- Citado por ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: La entrada de Chiloé en la Historia op. cit. pp. 21

14.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: La entrada de Chiloé en la Historia op. cit. pp. 21

15.- JULIO OLAVARRIA AVILA: Abajo Carlos V, Abajo Felipe II, Versión irreverente del descubrimiento de Chiloé por Ercilla. Santiago 1985 pp. 86

16.- ALONSO DE ERCILLA: op. cit. Canto XXXV, estrofa 69

17.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: La entrada de Chiloé en la Historia op. cit. pp. 23

18.- CRESCENTE ERRAZURIZ: Don García Hurtado de Mendoza. pp. 89

19.- GERONIMO DE VIVAR: Crónica y Relación copiosa y verdadera de los Reynos de Chile. 1558. Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina Santiago 1965 Tomo 2 pp. 208

20.- JULIO OLAVARRIA AVILA: op. cit. pp. 95

21.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: Santería de Chiloé pp. 27

22.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: La entrada de Chiloé en la Historia op. cit. pp. 26

23.- ISIDORO VAZQUEZ DE ACUÑA: El descubrimiento y conquista de Chiloé. op cit. pp. 133

24.- PEDRO MARIÑO DE LOVERA: op. cit.  pp. 276 y  ss.

Renato Cárdenas y Dante Montiel, artífices de la moderna chiloenidad califican este hecho como la primera batalla naval de América del Sur. VIDE: R. Cárdenas, D. Montiel y  C. Hall: Los Chono y Veliche de Chiloé pp. 131.