La prosa del Romanticismo

El Romanticismo es un movimiento cultural y artístico que surgió en Europa occidental en la primera mitad del siglo XIX como respuesta a la crisis en que habían entrado los ideales de la Ilustración, que podríamos resumir en cinco puntos:

  • La libertad de conciencia: El hombre es el único protagonista de su vida y de la historia. Es preciso que el individuo se libere de la tutela moral de la religión y de la tutela política del Estado y asuma la libertad que le es propia, abandonando la "minoría de edad" en la que secularmente ha vivido.
  • El arbitrio del Estado: El Estado se funda en un pacto entre ciudadanos libres que persiguen unos intereses generales dentro de un marco legal que sirve al bien común.
  • La revolución científico-técnica: La razón empírica se considera el medio más seguro para alcanzar el dominio completo de la realidad, que permitirá revolucionar la técnica.
  • La revolución económico-productiva: La capacidad técnica para actuar sobre el medio físico revolucionará la industria y contribuirá a mejorar las condiciones de vida de la población.
  • La fe en el progreso: Los puntos anteriores se implican uno a otro en una espiral que garantiza el progreso indefinido de la sociedad.
El Romanticismo se presenta en oleadas que van cambiando de carácter. En España suelen distinguirse tres fases: Prerromanticismo (hasta 1833), de carácter conservador; apogeo del Romanticismo (entre 1833 y 1843), de carácter liberal; Posromanticismo (a partir de 1843), conservador e intimista. En general, el movimiento, en España, se podría caracterizar mediante tres rasgos:

  • La fantasía, el sentimiento y la imaginación. Los textos presentan amores apasionados, escenas de ultratumba, fantasmas, visiones, recreaciones idealizadas del pasado (particularmente medieval: castillos, monasterios), lugares exóticos (del mundo musulmán o asiático).
  • Libertad. En dos planos: artística (eliminación de las unidades aristotélicas de acción, tiempo y lugar, mezcla de géneros y estilos: la prosa y el verso, lo trágico y lo cómico, uso de polimetría) y personal (actitud rebelde ante el destino trágico y las normas sociales; en muchas ocasiones la única posibilidad de ser libre es abandonar la sociedad, de ahí el gusto por los personajes marginales: el pirata, el mendigo, Don Juan...)
  • Individualismo. Se exalta el propio yo y también la propia nación recogiendo sus rasgos diferenciales. Se impulsa el costumbrismo y la literatura popular (romances, baladas, cuentos tradicionales, coplas, refranes, leyendas), así como las literaturas regionales catalana, gallega y vasca.

El prosista romántico más importante fue Mariano José de Larra (1809-1837)

Nació en Francia, donde su familia había tenido que exiliarse (su padre, médico, había atendido a heridos franceses durante la Guerra de la Independencia). Su personalidad está marcada por la insatisfacción. En la esfera pública no pudo disfrutar de la libertad social y política que ansiaba. En su vida personal se enamoró de una mujer casada, Dolores Armijo, que se convirtió en su amante. Cuando ella lo abandona, el autor se suicida.

Larra destaca como periodista crítico y satírico. Escribió más de doscientos artículos (muchos de ellos con el pseudónimo de Fígaro), que suelen clasificarse en tres grupos:
  • Artículos de crítica de costumbres: "El casarse pronto y mal", "El castellano viejo", "Vuelva usted mañana", "El mundo todo es máscaras. Todo el año es Carnaval".
  • Artículos de crítica política: "Un reo de muerte", "El día de Difuntos de 1836".
  • Artículos de crítica cultural: "¿Quién es el publico y dónde se encuentra?", "El sí de las niñas".

Suelen presentar una estructura tripartita:

  • Introducción: Plantea el tema que va a desarrollar.
  • Anécdota: Se trata de un pequeño relato que pretende ilustrar y desarrollar la tesis apuntada al inicio.
  • Conclusión: Extrae las consecuencias prácticas que se derivan de la experiencia que ha referido.

Propuestas de estudio:



Fuente: ITE.

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