Narrador

Unamuno, como Cervantes en el Quijote, finge que el texto de San Manuel Bueno, mártir no es suyo, sino que se trata del manuscrito de una mujer: Ángela Carballino.

¿Cómo vino a parar a mis manos este documento, esta memoria de Ángela Carballino? He aquí algo, lector, algo que debo guardar en secreto. Te la doy tal y como a mí ha llegado, sin más que corregir pocas, muy pocas particularidades de redacción.

Al comienzo de la novela, la narradora escribe:

(...) quiero dejar aquí consignado, a modo de confesión (...) todo lo que sé y recuerdo de aquel varón matriarcal (...) que fue mi verdadero padre espiritual, el padre de mi espíritu, del mío, el de Ángela Carballino.

Y casi al final: 

Y al escribir esto ahora, aquí, en mi vieja casa materna, a mis más que cincuenta años, cuando empiezan a blanquear con mi cabeza mis recuerdos, (...) yo no sé lo que es verdad y lo que es mentira, ni lo que vi y lo que soñé —o mejor lo que soñé y lo que sólo vi—, ni lo que supe ni lo que creí.


Es decir, la novela son unos recuerdos redactados casi treinta años después de que ocurrieran los hechos. De ahí los titubeos de la segunda cita.

La cuestión es: ¿qué tipo de narrador predomina en el relato? Para responderla, consulta tus apuntes sobre los textos narrativos.

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