Historia

En San Manuel Bueno, mártir, Unamuno nos cuenta los problemas de fe de un cura de pueblo. Quizás puedas intuirlos a partir de estas cuatro citas:


(...) Recitábamos al unísono, en una sola voz, el Credo (...) Y no era un coro, sino una sola voz, una voz simple y unida (...) Y al llegar a lo de "creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable» la voz de Don Manuel se zambullía, como en un lago, en la del pueblo todo, y era que él se callaba.

Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerles felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarles. Lo que aquí hace falta es que vivan sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivirían.

«No hay más vida eterna que esta... que la sueñen eterna... eterna de unos pocos años...».

Y es que creía y creo que Dios Nuestro Señor, por no sé qué sagrados y no escrudiñaderos designios, les hizo creerse incrédulos. Y que acaso en el acabamiento de su tránsito se les cayó la venda.


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