Las voces, las alucinaciones verbales y acústicas en nuestros clásicos.
VER Semiología y Psicopatología de las alucinaciones. J. L. Día. (pdf)
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PSICOPATOLOGÍA DESCRIPTIVA Y FENOMENOLOGÍA.
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Dr. J.L. Día Sahún. Chusé
Las voces, las alucinaciones verbales y acústicas en nuestros clásicos: Kraepelin, Bleuler, H. Ey y Conrad. Alucinaciones Verbales según la Psiquiatría Fenomenológica Moderna (Escuela de Jaspers y Seguidores) y “Hearing voices”.
Revisemos antes de entrar en materia: Psicopatología - fenomenología de las alteraciones sensopercepción.
Introducción a las alucinaciones verbales:
La historia de las alucinaciones verbales —las “voces”— es, en realidad, la historia del lugar que ocupa la palabra en la subjetividad humana y de cómo esa palabra puede volverse extraña, invasiva, ajena, alucinada. Desde la Antigüedad, el fenómeno fue interpretado como inspiración divina, revelación mística o posesión demoníaca. Homero, los profetas bíblicos, los místicos medievales y la literatura visionaria del Barroco ya relataban voces que enseñan, consuelan o atormentan; voces que fundan sentido o destruyen identidad.
La psiquiatría moderna transformó esta tradición en un objeto clínico.
Con Kraepelin, a finales del siglo XIX, las voces se convirtieron en el síntoma cardinal de la demencia precoz, indicio de un proceso neuropsiquiátrico progresivo. Con Bleuler, la fenomenología interna del paciente emergió como centro explicativo: la voz dejó de ser un ruido del mundo para convertirse en una expresión del yo escindido, del pensamiento que se independiza, dialoga y acusa.
El siglo XX profundizó esta perspectiva. Henri Ey, desde la organodinámica, situó la alucinación verbal como ruptura de la unidad de conciencia y como signo mayor de la “explosión psicótica”, allí donde el paciente ya no piensa, sino que es pensado, hablado y gobernado desde fuera. Kurt Schneider, Conrad y la tradición de Jaspers refinaron el análisis fenomenológico: eco, difusión y robo del pensamiento; automatismo mental; vivencias de influencia; deterioro del “ser-para-sí”.
En paralelo, la clínica francesa (Clérambault, Minkowski, Ey) mostró que el fenómeno verbal no es puramente sensorial, sino una catástrofe del yo, de la agencia, de la propiedad del pensamiento.
En el siglo XXI, el movimiento Hearing Voices ha complejizado el marco: propone comprender la voz como experiencia humana significativa, muchas veces vinculada a trauma, apego y narrativa del yo, no necesariamente patológica en sí misma.
Hoy coexisten tres grandes líneas:
1. Neurobiológica: alteración de redes del lenguaje, atribución errónea de agencia.
2. Fenomenológica-existencial: fractura del yo, ruptura de interioridad, expropiación del pensamiento.
3. Hermenéutica-comunitaria: la voz como discurso del trauma, del recuerdo y del vínculo fallido.
La historia completa articula un mismo núcleo: las voces revelan lo más íntimo del sujeto en la forma de una palabra que ya no le pertenece.
La demencia precoz: el grupo de las esquizofrenias de Eugene Bleuler.
Las alucinaciones verbales en la obra de Eugen Bleuler
(Síntesis crítica y ampliada – Dr. José Luis Día Sahún)
1. De los síntomas accesorios a la estructura del yo
En Demencia precoz o el grupo de las esquizofrenias (1911), Bleuler desplaza las alucinaciones auditivas del centro de la descripción kraepeliniana hacia una posición secundaria o “accesoria”:
“Muchos otros síntomas están presentes –alucinaciones, ideas delirantes, confusión…– pero son accesorios.”
Para él, la esencia de la esquizofrenia no reside en oír voces, sino en la escisión del yo, la disociación asociativa y el autismo. Las voces son manifestaciones de esa ruptura interna.
2. Naturaleza de las voces
Las “voces” de Bleuler no son meros fenómenos perceptivos. Representan la autonomización de fragmentos psíquicos: partes del yo escindido que se objetivan y hablan.
El paciente se oye desde fuera, pero lo que oye proviene de sí mismo.
Nota JL Día. Frente al naturalismo de Kraepelin, Bleuler introduce una lectura simbólica: las voces no surgen del oído, sino de la fractura interior del sujeto. La voz no es un ruido, sino una persona interna emancipada.
3. Voces, autismo y pérdida del “rapport”
Bleuler subraya que las alucinaciones se desarrollan dentro del aislamiento autístico.
Las voces se convierten en el único interlocutor posible: el sustituto del mundo real.
Mientras Kraepelin describe un sujeto asediado por voces exteriores, Bleuler describe un yo encerrado con sus propias voces.
“Los esquizofrénicos más graves… viven en un mundo propio. A este desapego de la realidad, junto con la predominancia de la vida interior, lo denominamos autismo.”
Comentario (Día Sahún):
La voz es el eco del mundo perdido. Allí donde la realidad se retira, aparece la palabra interiorizada del otro. Fenomenológicamente, el espacio auditivo se puebla de restos del vínculo social.
4. Contenido y afectividad de las voces
Las voces bleulerianas se enlazan con los afectos ambivalentes.
Pueden ser simultáneamente persecutorias y protectoras; amadas y odiadas.
Bleuler reconoce en la ambivalencia una ley general del mundo esquizofrénico:
“El esposo ama y odia a su mujer. Dice: ‘Tú, demonio, tú, ángel’.”
Nota JL Día . En la voz ambivalente se encarna la coexistencia imposible del amor y el odio. Las voces no sólo hablan: dramatizan la contradicción afectiva constitutiva del yo.
5. Del fenómeno acústico al fenómeno de sentido
Bleuler observa que muchas voces no se localizan en el oído, sino en el pensamiento.
Aparece la “voz interior pensante”, precursora de los conceptos modernos de eco del pensamiento y inserción del pensamiento.
Nota JL Día . La alucinación verbal deja de ser un simple error sensorial y se convierte en una alteración del sentido. Lo que antes era “oído”, ahora es “significado”.
6. Comparación con Kraepelin
Aspecto
Naturaleza del fenómeno
Relación con la afectividad
Localización
Interpretación clínica
Actitud terapéutica
Kraepelin
Sensorial, perceptiva, derivada de alteración cerebral.
Secundaria; las voces expresan contenidos emocionales.
En el espacio externo o corporal.
Síntoma cardinal de la demencia precoz.
Observación descriptiva y pronóstico deteriorante.
Bleuler
Psíquica, estructural, expresión de la escisión del yo.
Central; la voz encarna la ambivalencia y la ruptura afectiva.
En el interior del pensamiento o en el mundo autístico.
Síntoma accesorio, derivado de la disociación asociativa.
Empatía fenomenológica, posibilidad de recuperación parcial.
7. Síntesis fenomenológica actual
Las alucinaciones verbales en Bleuler anticipan la concepción moderna de la voz como fenómeno del yo desdoblado:
Autonomización del pensamiento.
Exteriorización de la conciencia moral o afectiva.
Restitución de la relación perdida con el otro.
El psiquiatra fenomenólogo, siguiendo a Jaspers y Minkowski, puede leer la voz no sólo como un síntoma, sino como una forma de existencia fracturada.
8. Conclusión
En Kraepelin, el paciente oye.
En Bleuler, el paciente se oye.
La diferencia es ontológica: En el primero, la voz invade; en el segundo, la voz nace del interior desintegrado.
Nota JL Día. La palabra escuchada en la esquizofrenia no es ajena al yo: es el yo que se ha vuelto ajeno a sí mismo. En la voz resuena la pérdida del mundo y la nostalgia de sentido.
9. Ver texto original alucinaciones verbales- acústicas en la obra de Bleuler-.
-Una característica de las alucinaciones esquizofrénicas es su preferencia por la esfera auditiva y por la de las sensaciones corporales.
-Casi todos los esquizofrénicos hospitalizados escuchan "voces", ocasional o continuamente. Casi con la misma frecuencia se presentan ideas delirantes y alucinaciones relacionadas con los diferentes órganos del cuerpo. Las alucinaciones táctiles son relativamente raras, aunque eventualmente los pacientes se quejan de sentir sobre su piel animales, especialmente víboras. Pueden tener un elemento táctil las alucinaciones de ser maltratados, golpeados, quemados, o de que pasan por sus cuerpos corrientes eléctricas. Si tenemos en cuenta el número de pacientes que se quejan de ellas, parecería que las alucinaciones, del olfato y del gusto son la tercera clase por su importancia.
Las alucinaciones e ilusiones visuales no son frecuentes en los pacientes lúcidos, pero aparecen en los estados de obnubilación y de excitación alucinatoria aguda. En lo que respecta a los otros sentidos, las ilusiones ocupan un lugar decididamente secundario en relación con las alucinaciones. En lo que atañe al gusto, es muy difícil estimar si se trata de ilusiones o de alucinaciones, dado que se producen en su mayoría mientras se está comiendo. En el presente estado de nuestro conocimiento carece asimismo de importancia decidir si las comunes malas interpretaciones de los sentidos kinestésicos deben ser consideradas ilusiones o alucinaciones.
El contenido de las alucinaciones esquizofrénicas puede ser provisto por cualquiera de las cosas que percibe la persona normal, y a esto debe añadirse todas las sensaciones que es capaz de inventar la psique enferma.
Los pacientes escuchan soplidos, crujidos, zumbidos, ruidos de matracas, tiros, truenos, música, gritos, risas, susurros, charlas. Pueden ver objetos individuales, paisajes, animales, seres humanos, y toda otra figura posible. Huelen y gustan cosas agradables y desagradables, todo lo que puede afectar a estos sentidos. Sienten cosas, animales y personas, gotas de lluvia, fuego y palos. Experimentan todas las torturas, así como todas las sensaciones placenteras que los órganos sensoriales pueden transmitir.
En realidad, sin embargo, la mayor parte de las alucinaciones que podemos observar se limita a una selección muy reducida. Es muy excepcional que en sus alucinaciones un esquizofrénico escuche todo un sermón o un drama, o que encuentre en su café un pedazo de pan, o que vea paisajes comunes, cotidianos.
Rara vez escuchan música (ver alucinaciones musicales). Tampoco figuran con frecuencia en las alucinaciones de nuestros pacientes hechos muy comunes o muy complicados. Los complicados no se presentan porque muy pocos de los pacientes son capaces de grandes logros intelectuales, dado que la peculiar condición de sus procesos asociativos restringe sus aptitudes. Los sucesos sencillos de todos los días no son alucinados porque no tienen gran significación para la psique alucinada, que otorga realidad principalmente a imágenes con fuerte carga afectiva.
-Lo habitual es que las "voces" amenacen, insulten, critiquen y consuelen en frases breves o palabras bruscas; que se presenten en las alucinaciones el perseguidor, figuras celestiales, ciertas especies de animales, fuego, agua, o alguna situación deseada o esperada; que se vea el paraíso, el infierno, un castillo, la cueva de un salteador; que se guste en la comida a la ambrosía, algún veneno frecuentemente mencionado o alguna sustancia vil; que rodee al paciente un vapor ponzoñoso o algún maravilloso perfume.
-Experimentan las pasiones del amor y todos los tipos de tortura que puedan afectar por medios físicos a sus cuerpos maltratados.
Es de este modo como expresan siempre los mismos deseos, temores y esperanzas. El ambicioso escucha que se le va a ofrecer poder y dinero, pero ciertos signos le revelan también las maniobras de sus enemigos. El paciente internado oye voces que le prometen una inminente liberación, y otras que describen a su "encarcelamiento" como eterno.
-Las alucinaciones de los sentidos individuales manifiestan muchas peculiaridades interesantes. Las alucinaciones auditivas elementales son relativamente raras. Sin embargo, también ellas tienen relación con el paciente; los ruidos crujientes significan peligro, los tiros se efectúan para su salvación o su perjuicio. Hay algunos casos, no obstante, en que tales cosas no tienen más significación que el zumbido de los oídos para una persona normal. Es dudoso, empero, que esos fenómenos merezcan realmente el nombre de alucinaciones.
-La alucinación auditiva más común es la del habla.
Las "voces" de nuestros pacientes formulan todos sus impulsos y temores, y su relación alterada con el mundo exterior.
-Las "voces" son el medio por el cual el megalómano realiza sus deseos, el que tiene preocupaciones religiosas consigue comunicarse con Dios y los ángeles; el deprimido es amenazado con todo tipo de catástrofes, y el perseguido es insultado noche y día. Para el paciente y para su asistente, las voces se convierten, sobre todo, en representantes de los poderes patológicos y hostiles. No sólo hablan al paciente, sino que hacen pasar electricidad por su cuerpo, lo golpean, lo paralizan, lo despojan de sus pensamientos. A menudo se les concede existencia propia, sea en cuanto personas o en otras formas extrañas. Por ejemplo, un paciente pretende que en cada una de sus orejas se ha posado una "voz". Una de ellas es un poco más grande que la otra, pero ambas tienen el tamaño aproximado de una nuez, y no consisten de otra cosa que de una horrible boca.
-Las amenazas y los insultos son el contenido principal y más común de estas "voces". Día y noche surgen de todas partes, de las paredes, desde abajo y desde arriba, del sótano y de la azotea, del cielo y del infierno, desde cerca y de lejos. Los pacientes también pueden escuchar la llegada de sus parientes y liberadores, y cómo los médicos les impiden la entrada, o los toman prisioneros y los torturan. Mientras el paciente come, oye una voz que le dice: "Cada bocado es robado". Si deja caer algo, oye: "Si por lo menos se te hubieran cortado los pies".
Las voces son contradictorias muy a menudo. Pueden oponerse al paciente (cuando éste piensa en Dios, ellas niegan Su existencia), y luego se contradicen. (Un paciente tiene un absceso; escucha voces que dicen: "Envenenamiento de la sangre", y luego "Una buena mejoría". Durante la menstruación, una solterona de edad madura escucha: "El período, ¡pero ya debiera haber un cambio", y luego: "Cambio primaveral".)
A menudo diferentes voces asumen los papeles de afirmación y negación. La voz de su hija le dice a un paciente: "Lo están por quemar vivo", mientras que la de su madre dice: "No lo van a quemar". Aparte de sus perseguidores, los pacientes suelen escuchar a algún protector. Otras veces la misma voz se divertirá conduciendo al paciente a una completa desesperación al aprobar sus intenciones, o indicarle que compre alguna cosa, y luego regañarlo por hacer eso. Las voces le ordenan ir a bañarse, y luego se burlan de él por haber obedecido. Los asistentes, los doctores, los policías, las "voces", en general, gustan de criticar sus pensamientos, su comportamiento y sus acciones. Mientras se arregla durante la mañana, una paciente escucha: "Ahora se está peinando", "Ahora se viste"; a veces en tono de reproche, a veces despectivamente, o con comentarios críticos.
-La voz puede asimismo prohibir al paciente que haga precisamente lo que estaba pensando hacer. A veces, las voces alucinatorias critican correctamente sus pensamientos delirantes y sus impulsos patológicos. Para este tipo de voces el paciente encuentra términos especiales, tales como "voces de la conciencia" o "demonio regañón", para indicar su aspecto negativo.
- Las voces de la conciencia pueden criticar una intención aún antes de que el paciente se haya dado cuenta de ella. Un paranoide inteligente que provenía del cantón suizo de Thurgau, abrigaba sentimientos hostiles hacia su asistente personal. Encontrándose este último en la habitación, la voz le dijo al paciente con tono de reproche: " ¡ Eso es, un hombre de Thurgau golpea a un asistente privado perfectamente decente ¡"
Las percepciones también pueden transformarse en voces sin que el paciente se dé cuenta de ello. En tal caso las voces se vuelven proféticas: un paciente escucha "Ahora alguien está bajando del salón con un balde de agua", luego la puerta se abre y se cumple la profecía. Otras profecías no son más que los propios deseos y temores del paciente: la voz de Dios le dice que mañana serán destruidos por una gran catástrofe el hospital y todos los médicos, y que él mismo será elevado a un alto rango.
-Las voces se limitan a enunciar lo que el paciente hace y piensa, de modo análogo al síntoma llamado "nombrar". En éste, la idea de un objeto percibido es convertida en palabras-acción; aquí, en representaciones acústicas. También vemos que un paciente mira una ilustración y escucha a la voz diciendo: "Ésta es una ceremonia nupcial". Las voces "nombran" literalmente al objeto visto.
-Los pensamientos del paciente se hacen audibles. (Es erróneo algunas veces llamar a esto "doble pensamiento".) Los pacientes escuchan sus propios pensamientos expresados en un suave susurro o en un tono intolerablemente fuerte. "Las líneas telefónicas recogen todos mis pensamientos". Las ilusiones pueden formular también un pensamiento momentáneo. "Todo lo que pienso, las campanas lo repican, las ruedas lo rechinan, los perros lo ladran, los pájaros lo cantan; tal cosa nunca ha sucedido antes en este mundo."
-Puede producirse un eco alucinatorio: "Cuando digo algo, me parece escucharlo repetido en la distancia" (666, pág. 260). "Cuando dejo de hablar, las voces repiten lo que acabo de decir." Este fenómeno aparece con especial frecuencia, aunque no exclusivamente, cuando los pacientes leen o escriben.
Por lo general, otras alucinaciones se mezclan con este "eco de los pensamientos". Un paciente hebefrénico se queja de que todo lo que dice es repetido a medida que lo va diciendo; una vieja hace comentarios; un hombre lee en voz alta lo que el paciente escribe; otro discute acerca de él con una mujer.
Las voces pueden también dar información respecto a ellas mismas. Dicen quiénes son, qué aspecto tienen, dónde están, etc., pero esto no sucede con frecuencia. Habitualmente los pacientes conocen ya todo eso, o no parecen interesarse mucho por averiguarlo. Uno de nuestros pacientes escuchó primero la voz, y luego se le dijo de quién provenía.
-Voces dialogadas, conversaciones entre las voces: La propia confusión del paciente se expresa a menudo en las voces. A veces hablan al mismo tiempo varias voces, de modo que el paciente no puede comprender lo que dicen. Con bastante frecuencia lo que dicen es una mezcla tal que el paciente no puede entenderlo. Frecuentemente oye proposiciones confusas o incomprensibles.
-Por lo general, sin embargo, los pacientes escuchan frases breves o palabras aisladas, que no siempre tienen sentido. Es el paciente el que suele atribuir algún significado a las palabras o frases. Salvo como una complicación alcohólica, los pacientes oyen rara vez discursos coherentes o largos. Mucho más frecuentes son los diálogos, sea con Dios, con un protector o un perseguidor.
-A menudo las voces muestran alguna peculiaridad especial. Hablan extraordinariamente despacio, rítmicamente, métricamente, o rimando; o bien en lenguas extranjeras, etc.
-Localización de las voces?: Además de ser localizadas cerca o lejos, también se localiza a las voces dentro del cuerpo, en general por razones obvias. La madre habla en el corazón o en los oídos del paciente; las voces familiares se localizan preferentemente en el corazón o en el pecho. Muchas veces, sin embargo, puede ser todo el cuerpo el que habla, diciendo: "Tú, bellaco", "Tú, ramera". Un pólipo puede dar ocasión a que se localicen las voces en la nariz. Un trastorno intestinal las relaciona con el abdomen; una respiración pesada o eructos establecen una vinculación con los órganos correspondientes.
-Alucinaciones verbales y genitalidad: En los casos de complejos sexuales, el pene, la orina dentro de la vejiga, o la nariz, profieren palabras obscenas. Una paciente grávida, real o imaginariamente, oirá a su hijo hablarle desde sus entrañas. Uno de nuestros pacientes tenía en su mano izquierda (con la cual se masturbaba) una muchacha que le hablaba cuando se llevaba la mano al oído.
-No siempre se puede descubrir el fundamento de la localización.
Así sucede cuando el paciente sólo oye hablar a su pierna, o cuando las voces vienen de diversos lugares debajo de la piel, y gritan constantemente: "No me dejes salir", "No cortes ahí para abrir". Debe ser una sensación extraordinaria la que induce al paciente a hacer esta descripción: "Particularmente la última palabra dio vueltas en torno a mi cabeza, por decirlo así, durante varios minutos". (Kraepelin.) O bien "Escucho muchas voces, y de tal modo que parece que lloviera dentro mío", o "Las voces del corazón han crecido en mi cuerpo en forma de anillo". Una paciente descubre una cierta categoría de sus voces "como si una chocara contra un sonido, o recibiera un golpe en los nervios". Otra clase de voz, amonestadora, es descrita como "particularmente aviesa, pero no rugiente, y hace aparecer en la cara de uno un dibujo de líneas negras; esto es, líneas negras como decoraciones".
-Ocasionalmente, no se localiza a las voces en el cuerpo sino en la ropa. Una de nuestras hebefrénicas se estaba sacudiendo continuamente de su falda "pequeños trasgos". En otra paciente, las voces parecían encontrarse de través sobre sus hombros.
-También los objetos inanimados pueden hablar. Así lo hace la limonada; y el paciente escucha su nombre pronunciado desde un vaso de leche. Los muebles le hablan.
-Qué poco difieren las alucinaciones de las ilusiones, lo ilustra el hecho de que cuando hay silencio, los pacientes escuchan voces que provienen de cualquier rincón extraño, pero cuando se producen ruidos reales, localizan de inmediato su fuente...
-Voces que se escuchan arriba, abajo, en la derecha o izquierda de uno:
Magnan encontró que, cuando se distingue entre “voces buenas y malas”, las primeras vienen de arriba y las segundas de abajo. Esta constelación no es de ningún modo rara, y corresponde a nuestros conceptos religiosos. Sin embargo, no podemos establecerla como regla, porque hay demasiadas excepciones. El mismo significado puede atribuirse a lo que nos dijo un paciente: que en las salas silenciosas escucha las voces como viniendo desde arriba, y en las salas ruidosas las oye proviniendo de abajo. Él teme particularmente a las voces que vienen de abajo.
Con frecuencia, los dos sectores que se relacionan con el paciente se dividen según los dos lados del cuerpo del paciente. En particular, las alucinaciones auditivas son agradables en un oído y desagradables en el otro. Sin embargo, no siempre pude descubrir una preferencia definida de las buenas voces por el lado derecho, como la establecen algunos autores. No obstante, uno de nuestros pacientes hablaba simbólicamente del Espíritu Santo, en su oreja derecha, y de la serpiente, en la izquierda.
A veces, las voces se localizan de un solo lado. A menudo, pero no siempre, este fenómeno se origina en una condición patológica del oído, de modo que puede tratarse de una interpretación ilusoria de un zumbido interno.
-Las alucinaciones de las sensaciones corporales presentan una multitud tan caleidoscópica, que ninguna descripción podría hacerle justicia.
Cualquier órgano puede ser la sede del dolor más intenso. El cuero cabelludo puede volverse tan sensible que el menor roce del cabello produce un terrible dolor. Todos los huesos del cuerpo pueden doler. Los pacientes sienten que los golpean o los queman; los atraviesan con agujas al rojo vivo, con puñales o con lanzas; les retuercen los brazos; les doblan hacia atrás la cabeza; les achican las piernas; les arrancan los ojos, de modo que al mirarse en el espejo les parece tenerlos totalmente fuera de sus órbitas; les prensan la cabeza; sus cuerpos se han vuelto como acordeones, se los estiran y luego vuelven a comprimirlos. Tienen hielo dentro de la cabeza; se los ha puesto dentro de una heladera. Sienten dentro de su cuerpo aceite hirviendo; sienten guijarros en toda su piel. Sus ojos y sus cerebros llamean. Les están dando tirones, como cuando se arrancan las crines de un colchón. Una bala gira en espiral dentro de su cráneo, desde la base hasta la parte superior. Sienten en el estómago una sensación como si no retuvieran el alimento; se sienten hinchados. Se les estiran los pulmones, como si se estuviera introduciendo a un hombre corpulento a través del abdomen, desde los genitales hacia el pecho. Sienten latidos de corazón en el ombligo. Los latidos del corazón son lentos a veces, y otras veces se aceleran. Su respiración es estorbada, se les extrae o bloquea la orina. Cualquier órgano puede ser quitado, cortado, despedazado, invertido. Un testículo se hincha. Se les aprieta los nervios, los músculos o diversos órganos.
-También aparecen en gran número sensaciones desconocidas para la persona normal. Cuando alguien es amable con uno de nuestros paranoides, éste se siente "tocado delicadamente". Si alguien es perverso con él, "siente que lo golpean". No lo siente en su piel, sino más bien en su cabeza; luego se difunde por todo el cuerpo, alterando la posición del paciente.
-Las ilusiones y alucinaciones de los sentidos kinestésicos y de los órganos vestibulares están generalmente en un segundo plano del cuadro clínico. Sin embargo, los pacientes pueden creer firmemente que están ejecutando determinadas acciones, cuando en realidad yacen quietos en la cama o se apoyan inmóviles contra la pared. En los estados de ensueño observamos que los pacientes hacen movimientos sin coordinación, casi como epilépticos, mientras ellos mismos creen estar luchando para defender sus vidas o tomando parte en alguna escena amorosa. En ciertas condiciones, creen que se los traslada de un lugar a otro; que se los arroja al aire o que están parados sobre la cabeza. Puede suceder también que los pacientes crean que uno de sus miembros se mueve, mientras que nada de eso se observa objetivamente. Un paranoide siente que se mueven su cabeza y sus hombros, pero piensa que pertenecen a una persona alucinada. De un modo semejante, un paciente dice (526): "Cuando las voces mueven sus lenguas, lo siento en mi propia boca". Más raramente el paciente siente las palabras como movimientos de escritura, en o sobre sus manos (38, pág. 153).
-Las ideas delirantes relativas a los órganos del habla son las más comunes. Los pacientes creen que están hablando, mientras que en realidad no lo hacen. Un paciente describe como cuerpos extraños dentro de su propia boca a las palabras alucinadas muscularmente. (“chique nerveuse” de Dumont de Monteux) Por supuesto, no se puede relacionar de inmediato a las alucinaciones auditivas con las alucinaciones de los músculos de los órganos del habla. Sin embargo, las alucinaciones kinestésicas merecen verdaderamente un estudio más concienzudo. (Trabajos de Cramer)
-Entre las alucinaciones corporales esquizofrénicas, las sexuales son con mucho las más frecuentes y las más importantes. Estos pacientes experimentan todos los goces y arrobamientos de las gratificaciones sexuales normales y anormales, pero más frecuentemente aún, toda práctica obscena y repugnante que pueda concebir la fantasía más extravagante. Los pacientes varones sienten que se les extrae el semen, y que se les provoca erecciones dolorosas. También se los vuelve impotentes. Las mujeres son violadas y ultrajadas del modo más diabólico; se las obliga a copular con animales, etc., etc. A los varones se les corta, quema y retuerce los órganos genitales internos y externos. A menudo las sensaciones sexuales se ocultan, no sólo al observador sino al mismo paciente. Las mujeres desplazan con frecuencia, principalmente al pecho, dolores punzantes, calambres, o sensaciones similares, mientras que puede establecerse mediante un prudente interrogatorio, o mejor aún, dejando a la paciente hablar con libertad, que tales fenómenos están localizados realmente en los órganos genitales. No es raro comprobar que no se trata aquí meramente de un eufemismo, sino de un real desplazamiento de sensaciones genitales hacia otras partes del cuerpo, especialmente al corazón; en los hombres, a veces, a la nariz; en las mujeres, a la boca.
-En verdad, aun las "voces" genitales sufren esas migraciones. Un hebefrénico con un poderoso complejo de masturbación escuchó mucho tiempo a su pene, diciéndole: "Canto de pájaro, canto de pájaro". Luego se escuchó a la voz inocuamente ubicada en la oreja derecha. Muy a menudo las alucinaciones sexuales disimulan su contenido. El sentirse electrolizada o quemada tiene habitualmente un sentido sexual. Una de nuestras pacientes se quejaba de que sentía en su cama los movimientos de caballitos de madera meciéndose. Un examen cuidadoso reveló que se trataba en realidad de sensaciones de coito, metamorfoseadas, inclusive para la misma paciente, en caballos de madera. En realidad, pese al significado simbólico de muchas de esas alucinaciones, la mayoría de ellas corresponde a verdaderas sensaciones y no son sólo simuladas por las expresiones metafóricas de los pacientes. Por cierto, el sentido figurado de algunas palabras se aplica con mucha mayor frecuencia en relación con las alucinaciones corporales que en las descripciones de alucinaciones de los otros sentidos. En algunos casos, la sensación de ser quemado no tiene ningún significado sexual. Cuando una paciente dice que se siente "sofocada" hasta que pronuncia ciertas palabras, una indagación más atenta puede establecer que ésa es la expresión figurada de la compulsión a decir esas mismas palabras.
10. La alucinación auditiva más común es la del habla.
Las “voces” de nuestros pacientes formulan todos sus impulsos y temores, y su relación alterada con el mundo exterior.
Nota JL Día. No es sólo “oír una voz”. Es “ser hablado”. Es decir: la voz articula lo que el sujeto teme, desea o no soporta pensar. Fenomenológicamente es una invasión del yo: el interior es ocupado por una palabra ajena.
Al inicio la voz puede ser neutra, ajena, casual, “vecinos que conversan, voces en la calle”, se añade autorreferencia y vivencia de perjuicio, y ya está construido el delirio: “los vecinos hablan, a posta, de mí, con mala intención”.
Las “voces” son el medio por el cual:
el megalómano realiza sus deseos,
el religioso angustiado consigue comunicarse con Dios y con los ángeles,
el deprimido es amenazado con todo tipo de catástrofes,
el perseguido es insultado día y noche.
Para el paciente —y también para el clínico que le asiste— las voces se convierten, sobre todo, en representantes de poderes patológicos y hostiles.
No sólo hablan al paciente, sino que “hacen pasar electricidad” por su cuerpo, lo golpean, lo paralizan, le roban los pensamientos.
A menudo se les concede existencia propia, como si fueran personas o criaturas autónomas. Ejemplo clásico: un paciente afirma que en cada una de sus orejas se ha posado una “voz”. Cada “voz” tiene el tamaño aproximado de una nuez y no consiste sino en una boca horrible.
Nota JL Día. Aquí Bleuler está describiendo ya la vivencia de pasividad: el paciente no es autor de su cuerpo ni de sus pensamientos. “Me paralizan”, “me roban el pensamiento”. Eso es pérdida de agencia. Eso es alienación del yo.
Las amenazas y los insultos son el contenido principal y más común de estas voces.
Surgen día y noche desde todas partes: de las paredes, desde abajo y desde arriba, del sótano y de la azotea, del cielo y del infierno, desde lejos y desde muy cerca.
Los pacientes también oyen supuestas escenas: la llegada de parientes o “liberadores”, y cómo los médicos les impiden entrar, los retienen o los torturan.
Mientras come, un paciente oye: “Cada bocado es robado”.
Si deja caer algo al suelo, oye: “Si por lo menos se te hubieran cortado los pies”.
Nota JL Día. Obsérvese la humillación constante, el ataque moral. El discurso de la voz es persecutorio, acusador, denigrante. Esto no es neutro: es clínicamente útil para valorar riesgo suicida (“me insultan”, “me dicen que no valgo nada”) y riesgo heteroagresivo (“te van a torturar”, “te están envenenando”).
Las voces son con frecuencia contradictorias.
Pueden oponerse al paciente (si piensa en Dios, niegan la existencia de Dios), y luego se contradicen entre sí.
Ejemplo:
– Un paciente con un absceso escucha: “Envenenamiento de la sangre”. Después oye: “Una buena mejoría”.
– Durante la menstruación, una mujer escucha: “Tienes la regla, pero ya debería haber un cambio…”, y luego: “Cambio primaveral”.
A menudo distintas voces asumen papeles opuestos: afirmación y negación, verdugo y protector.
La voz de la hija dice: “Lo van a quemar vivo”.
La voz de la madre replica: “No lo van a quemar”.
Además de los perseguidores, muchos pacientes oyen también figuras protectoras.
En otras ocasiones, la misma voz tortura: primero anima (“hazlo, compra eso, ve allí”), luego humilla por haber obedecido.
El repertorio incluye la crítica constante al comportamiento cotidiano. Mientras se viste por la mañana, una paciente escucha:
“Ahora se está peinando.”
“Ahora se viste.”
A veces con tono de reproche, a veces con burla, a veces con desprecio clínico-moral.
Nota JL Día. Esto anticipa los fenómenos clásicos descritos luego por Schneider:
voces que comentan la conducta,
voces que hablan en tercera persona sobre el paciente,
voces que discuten entre sí.
Fenomenológicamente: el yo queda convertido en objeto observado, narrado y juzgado desde fuera.
La voz puede incluso prohibir al paciente que haga exactamente aquello que estaba pensando hacer.
En ocasiones, las voces alucinatorias corrigen o reprenden impulsos peligrosos o ideas delirantes del propio paciente.
Para este tipo de voz moralizante muchos pacientes usan términos como “voces de la conciencia”, “mi conciencia que me habla”, o incluso “el demonio regañón”.
Estas “voces de la conciencia” pueden criticar una intención antes de que el paciente sea plenamente consciente de ella.
Ejemplo: un paranoide de origen rural suizo, que sentía hostilidad hacia su asistente, oye en el mismo momento en que el asistente entra en la habitación:
“¡Eso es! ¡Un hombre decente golpeando a su asistente privado!”
—es decir, la voz denuncia éticamente un impulso agresivo incipiente.
Nota JL Día.
Clínicamente fascinante: la voz sabe antes que el yo.
Esto es vivido como intrusión moral externa (“me acusan desde fuera”), no como una autocrítica íntima normal.
Otra vez: el aparato de conciencia aparece escindido y externalizado.
Las percepciones “normales” también pueden transformarse en voces sin que el paciente lo note.
En ese punto las voces se vuelven proféticas.
Ejemplo: oye “Ahora alguien baja con un cubo de agua”, luego la puerta se abre y efectivamente baja alguien con un cubo.
En otros casos las profecías expresan directamente deseos y miedos: “Mañana el hospital arderá, todos los médicos morirán, y tú serás ascendido”.
Muchas voces se limitan a enunciar lo que el paciente hace y piensa.
Esto es análogo al fenómeno de “nombrar”: el pensamiento se convierte en narración en tiempo real.
Ejemplo: mirando una ilustración, el paciente oye: “Esto es una ceremonia nupcial”.
Las voces literalmente ponen palabras al gesto, a la escena, al pensamiento.
Los pensamientos del paciente se hacen audibles.
(Llamarlo “doble pensamiento” es inexacto).
El paciente escucha sus propios pensamientos en un susurro leve o en un grito insoportable.
“Las líneas telefónicas recogen todos mis pensamientos.”
A veces, estímulos triviales formulan los pensamientos:
“Todo lo que pienso, las campanas lo repican, las ruedas lo rechinan, los perros lo ladran, los pájaros lo cantan.”
Se produce el llamado eco alucinatorio:
“Cuando digo algo, lo oigo repetido en la distancia.”
“Cuando dejo de hablar, las voces repiten lo que acabo de decir.”
Esto aparece sobre todo leyendo o escribiendo: leo → la voz repite; escribo → la voz dicta/comenta desde fuera.
A menudo ese eco viene acompañado de un “coro” de otros:
– Una vieja que comenta lo que el paciente dice,
– Un hombre que lee en voz alta lo que el paciente escribe,
– Una mujer que discute sobre él con otro.
Nota JL Día. Aquí está la tríada mítica de la fenomenología clásica:
Eco del pensamiento / eco verbal
Difusión / radiodifusión del pensamiento (“mis pensamientos se oyen fuera”)
Inserción / robo del pensamiento (“me meten pensamientos / me roban pensamientos”).
Para la clínica esto es delicado porque suele señalar psicosis activa y riesgo de desorganización.
Las voces, en ocasiones, aportan datos sobre sí mismas: quiénes son, dónde están, por qué hablan.
No es lo más frecuente: muchos pacientes sienten que ya lo saben (“es mi madre, es Dios, es la policía, es la Bruja”) o directamente no les interesa el mecanismo, sólo el mensaje.
Conversaciones entre voces.
En no pocos casos hay auténticos diálogos entre varias voces. A veces hablan todas a la vez y generan confusión; otras veces mantienen discusiones en presencia del paciente, como si este fuese un tercero observado.
El contenido puede ser incoherente, críptico o francamente incomprensible para el propio paciente.
En la mayoría de los casos, lo que se oye son frases sueltas, imperativos breves, insultos, advertencias, no largos discursos estructurados (eso último es mucho más típico del alcohol, de ciertos tóxicos, o de estados confusionales).
Algunas voces presentan rasgos peculiares reconocibles:
– Hablan extremadamente despacio,
– Hablan con ritmo, en métrica o en rima,
– Hablan en idiomas extranjeros, incluso no dominados conscientemente por el paciente.
Nota JL Día.
Cuando la voz habla “en poema”, “en rima”, “como salmodia”, muchas veces el paciente la vive como sagrada, mágica o diabólica. Eso aumenta la autoridad de la voz y reduce la capacidad de cuestionarla. Preguntar por el “tono” de la voz (agresiva, maternal, mística, burlona) es tan importante como preguntar por el contenido.
Localización de las voces.
No sólo se oyen “ahí fuera”. También se sitúan “dentro”:
– “Mi madre me habla en el corazón.”
– “La oigo en el pecho.”
– “Me habla desde el estómago.”
– “Mi hijo, desde dentro de mi vientre.”
– “Mi pene insulta.”
– “Mi vejiga dice obscenidades.”
A veces, todo el cuerpo “habla”:
“Tú, bellaco.”
“Tú, ramera.”
En otros casos la voz se fija en un punto anatómico (nariz, oído, abdomen) o se traslada a la ropa: una paciente se sacude la falda porque “los trasgos de la falda hablan todo el rato”.
Los objetos también hablan: la limonada, el vaso de leche, los muebles.
En algunos pacientes la voz parece “migrar” de una zona corporal a otra:
“Las voces del corazón han crecido en mi cuerpo en forma de anillo.”
“Llueve dentro de mí.”
“Una palabra dio vueltas alrededor de mi cabeza durante minutos.”
Otros la describen como descarga nerviosa (“como un golpe en los nervios”, “como un dibujo negro que se me marca en la cara”).
Nota JL Día.
Esto es muy importante: la voz no es sólo auditiva. Se corporiza. Es una voz que se somatiza.
Aquí nace el concepto de “voz interior impuesta”, lo que más tarde llamaremos vivencia xenopática: algo ajeno habla usando mi propio cuerpo.
Clínicamente esto marca la gravedad de la fractura yoica: el cuerpo deja de ser íntimo y pasa a ser escenario ocupado.
Distribución espacial / moral de las voces.
Magnan observó que algunos pacientes distinguen voces “buenas” (que vienen “de arriba”) y voces “malas” (que vienen “de abajo”). Esto encaja con la imaginería moral-religiosa clásica: lo alto = lo protector; lo bajo = lo demoníaco.
También se describen lateralidades:
– Voces agradables por un lado, desagradables por el otro.
– “El Espíritu Santo en la oreja derecha, la serpiente en la izquierda.”
En ocasiones, las voces sólo se oyen en un oído. A veces esto se relaciona con patología auditiva real en ese lado (hipoacusia, acúfeno previo), y podría representar una elaboración delirante de un estímulo interno (“zumbido convertido en mensaje”).
Nota JL Día. Para la práctica clínica diaria esto es oro:
Preguntar siempre “¿Dónde la oye exactamente?” porque da pistas fenomenológicas y neurológicas.
Preguntar “¿Quién habla ahí?” porque revela la atribución (Dios, madre, demonio, médico) y nos da el hilo del delirio asociado.
Preguntar “¿Le manda hacer algo?” porque eso es pronóstico inmediato y manejo de riesgo.
Alucinaciones verbales en la obra de Kraepelin.
Descripción de Kraepelin de las alucinaciones verbales y acústicas.
Kraepelin señala que en la demencia precoz “con mucho, las más frecuentes son las alucinaciones auditivas”. Google Sites+1
Inicialmente aparecen percepciones acústicas elementales: “ruidos, crujidos, zumbidos, timbres en los oídos, tañidos de campanas (‘doblar a muerto’), golpes… crepitación de látigos, trompetas, cantos tiroleses, llantos de niños, silbidos de pajaritos, explosiones… ‘Satanás ruge debajo de la cama’.” Google Sites+1
Luego evoluciona — gradualmente o de forma repentina — al síntoma central: escuchar voces. A veces susurros (“como si me concernieran a mí”), o tonos fuertes, o como producidas por un teléfono, “voces de niños”, “hablar al mosquito”. Google Sites+1
Las voces tienen múltiples cualidades: metálicas, resonantes (“voces de órgano”), a veces no se perciben como sensoriales sino más como “voces de la conciencia”, “voces que no hablan con palabras”, “voces de personas muertas”, “voces abortivas”. Google Sites
Localización variada: se ubican en el oído, en la cabeza, en un solo oído, en todo el cuerpo (“en el vientre”, “en los pies”), incluso externas (“por el teléfono”, “desde Siberia”, “desde un cuadro”). Google Sites+1
Contenido cargado afectiva y moralmente: insultos, acusaciones, amenazas, órdenes directas (“¡Anda, pégale!”, “¡Salta!”). También hay variantes “buenas”: elogios, promesas de grandeza, voz divina. Google Sites
Además, los pensamientos del paciente pueden volverse audibles (“fenómeno de pensamiento sonoro”): lo que piensa es oído, lo que no ha dicho se oye luego, lo que otros pueden “leer” en él. Google Sites
Crítica y añadidos fenomenológicos
Kraepelin ofrece una descripción clínica rica, descriptiva y naturalista del fenómeno de las voces, antes de muchas de las sistematizaciones posteriores. Su valor radica en el detalle: localización, calidad del sonido, evolución, órdenes, sentido moral.
Sin embargo, se le puede criticar por centrarse en la percepción y “lo que se oye”, y menos en la estructura del yo, la relación subyacente entre el sujeto y la voz, la dinámica de escisión del yo que más tarde desarrollaría Eugen Bleuler.
En términos fenomenológicos: ¿qué significa que la voz venga “por el oído” o “por la pierna”? Kraepelin lo describe, pero no siempre profundiza en la implicación subjetiva: la invasión del yo, la pérdida de agencia, el carácter “no-yo” de la voz.
A nivel docente, de psicopatología destacar:
**** La voz como evento perceptivo (ruido → voz)
**** La voz como evento existencial (alienación, control, fragmentación del yo)
Kraepelin se centra en el primero.
También conviene matizar que las “voces buenas” muchas veces están menos citadas en el discurso popular pero Kraepelin las incluye: esto permite un enfoque más equilibrado (no sólo voces de amenaza, sino también de afirmación o salvación).
Finalmente, desde un punto de vista clínico actual, su descripción invita a valorar:
la intensidad (susurro vs grito)
la localización (oído, cuerpo, objeto)
el contenido (acusatorio, imperativo, amenazador, consolador)
la relación del paciente con la voz (obediencia, lucha, ignorancia)
Estos elementos siguen siendo relevantes en la evaluación de las alucinaciones auditivas verbales.
Síntesis de las alucinaciones verbales de Kraepelin.
En la obra de Kraepelin sobre la “demencia precoz”, las alucinaciones auditivas ocupan un lugar central. Inicialmente se presentan como ruidos y extraños sonidos, que gradualmente se transforman en voces articuladas, con cualidades diversas (susurros, metálicas, telefónicas) y ubicaciones múltiples (oídos, cabeza, cuerpo, objetos). Las voces dicen: insultan, ordenan, acusan, prometen. Los pensamientos del paciente pueden volverse audibles o “leídos”. Si bien Kraepelin analiza estos fenómenos con gran precisión descriptiva, el análisis se concentra en lo perceptivo más que en lo estructural-existencial. Como complemento a su visión conviene añadir la reflexión sobre cómo esas voces implican pérdida de la frontera del yo, alienación y fragmentación subjetiva.
Veamos el texto íntegro de Kraepelin:
Con mucho, las más frecuentes son las alucinaciones auditivas. Nos dice Kraepelin.
Al comienzo, éstas generalmente son simples ruidos, crujidos, zumbidos, timbres en los oídos, tañidos de campanas ("doblar a muerto"), golpes, corrimiento de mesas, crepitación de látigos, trompetas, cantos tiroleses, otros cantos, llantos de niños, silbidos de pajaritos, explosiones, chirridos, "disparos y estertores mortales", "la cama hace ecos a los disparos", la "Cacería Salvaje" hace un tumulto, "Satanás ruge debajo de la cama".
Y luego se desarrolla, gradual o repentinamente, el síntoma peculiarmente característico de la demencia precoz, a saber, el escuchar voces. A veces, son sólo susurros, "como si me concernieran a mí", como dice un paciente, un lenguaje secreto, "burlándose del prisionero"; a veces las voces son fuertes o son suprimidas, como si fuesen producidas por un ventrílocuo, o como si fuese el llamado de un teléfono, "voces de niños"; un paciente escuchaba "hablar al mosquito". A veces gritan como en un coro o todas confusamente; un paciente habló de "tamborileo en el oído"; otro escuchaba "729.000 muchachas". A veces, las voces parecen tener un sonido metálico, son "voces resonantes", "voces de órgano”, o como de un diapasón.
Otras veces, no les parecen, a los pacientes, percepciones sensoriales en absoluto; son "voces de la conciencia", "voces que no hablan con palabras", "voces de personas muertas", "voces falsas", "voces abortivas". Un paciente decía: "se me aparecía en espíritu, como si encontraran una falta, sin haberla escuchado". Hay un "sentimiento interno en el alma", una "voz interior en los pensamientos"; "es pensada internamente en mí"; "sonaba como si fuese pensada"; "estaba entre el escuchar y el presentir”. De este modo se expresan los pacientes acerca de estas perturbaciones sensoriales.
No es poco frecuente que las ilusiones estén conectadas con ruidos reales. El reloj habla como si estuviese encantado; el correr del agua es transformado en palabras; cada escalón debajo del paciente habla; un paciente "escuchaba el pensamiento de otros saliendo de las suelas de sus botas". Aquí y allá las voces tienen una cadencia rítmica, probablemente en relación con el pulso carotideo.
Las voces a menudo están relacionadas con el oído o con la cabeza; hay "voces en el oído"; hay espíritus malignos en el oído, un teléfono, un receptor, un fonógrafo en la cabeza; "el cerebro habla". Esto puede afectar a un solo oído, o por lo menos uno más que al otro; a veces las voces de los dos oídos tienen un carácter diferente. Un paciente afirmaba que las voces entraban "por un oído y salían por el otro". Muchos pacientes escuchan las voces en todo el cuerpo; "los espíritus gritan en el vientre", "en los pies", y posiblemente también andan por ahí: un paciente los escuchó hablando en su bolsillo. Otro escribió:
"Voz en el oído derecho: “Nunca”, por ejemplo en respuesta a un deseo.
Voz en el oído izquierdo: Estúpido-Jesús-Dios. Voz en el estómago:
Bribón-Punto-Bueno. Voz en la nariz: Munich: Ohoboy. Voz en el corazón: Muchacho. Voz en el costado derecho del abdomen: Patán".
Pero, en su mayor parte, el origen de las voces es buscado en el mundo externo.
El paciente se siente influenciado por el teléfono, es un "teléfono viviente"; "todo eso vino por el teléfono a la cama", decía un paciente. La cuestión es acerca de la "dirección", de "las voces comunicadas de seres humanos", de "voces de espíritus murmurantes y naturales", acerca de voces subterráneas desde el aire, desde el piso, voces de más allá de la India y de Siberia, voces susurrantes de toda la humanidad, "voces de espíritus que están muy cerca", voces de Dios, de los santos y de los benditos, del ángel de la guarda, pero especialmente de todas las personas concebibles en el vecindario. Un paciente escuchaba un pájaro silbar desde un cuadro; otro vio rayos de luz desde los que las voces hablaban. A menudo, las voces atormentan al paciente durante todo el día, y también por la noche escucha el "chismorreo del teléfono", o tal vez, escucha de vez en cuando, no infrecuentemente bajo la forma de comentarios separados únicos.
Sin embargo, es generalmente difícil obtener de los suspicaces y reservados pacientes, relatos confiables de estas ocurrencias; generalmente niegan que todavía escuchan voces, y sólo bajo presión admiten que, ayer o el día anterior, algo sucedió.
A veces los pacientes son sólo capaces de dar información general acerca de las voces: "había voces como si la batalla estuviese perdida", "como si yo hubiese emprendido algo"; "la conversación era acerca del rey y de la realeza", "de la vida y el alma y el amor divino", del "matrimonio y la muerte"; "el cura susurró algo en mi oído, que no pudo ser entendido”. Pero mucho más frecuentemente captan los términos exactos, como en la percepción real; algunos pacientes anotan lo que escuchan.
Lo que dicen las voces es, habitualmente, desagradable y perturbador.
"Las voces se precipitaban encima mío todo el tiempo como leones abrasadores", decía un paciente. En todas partes el paciente es puesto en ridículo, provocado, burlado, se abusa groseramente de él, se lo amenaza. La gente habla de él, todo el mundo se ocupa de él; el taller entero grita; hay un "espionaje insignificante", "como procedimientos legales"; escucha voces "como uno lee de ellas en historias de asesinatos y de indios". Alguien grita: "pícaro, vagabundo, miserable villano", "incendiario, parricida", "inútil", "sinvergüenza", "anarquista, pillo, asesino ladrón", "muchacho asqueroso, sucio zopenco, bestia roñosa", "vagabundo", "pilluelo", "puerco", "puerco inmundo", "espíritus sucios", "puta de ciudad", "convicto", "criminal, criminal", "maldito, maldito".
Le dicen al paciente que… agredió a un muchacho, que sedujo a una muchacha con "80.000 marcos", que tuvo relaciones sexuales con sus hijos, que comió carne humana. Es amenazado con que se le cortarán las orejas, se le cortarán los pies, con que será serruchado en pedazos, con que será decapitado; hay una orden del Gobierno de apuñalarlo. "Debe presentarse; debe ser arrestado; ha seducido a una muchacha", se dice: "Es él", "lo atrapé", "Espere, Káiser Franz, ¡lo atrapamos!" "El muchacho debe ir al cementerio", "mataré al convicto a través de la pared", "sólo aparezca, y será matado", "ahora le hemos disparado", "acabaremos con él, debe venir aquí", "arrojaremos agua sobre él, lo apuñalaremos", "será explotado", "habrá un final para el niño estafador", "la bestia va a morir, esta criatura va a ser abatida".
La mayor parte del tiempo, lo que gritan son cosas indecentes y sucias, en las cuales la impureza y la masturbación juegan un papel importante. Un cierto sentimiento de enfermedad surge en muchas de las expresiones. Sus compañeros susurran en secreto sobre el paciente, diciendo que está mentalmente afectado: "es un tonto absoluto", "tiene algo en la cabeza", "tiene neurastenia", "eso es megalomanía". "tiene que ir al loquero”.
Por otra parte, hay también frecuentemente, "voces buenas", "buenos deseos", "elogios", "ese es el verdadero Simon Pure". Dios hace saber al paciente que él lo proclamará, que lo enviará al mundo como su hijo. "Aquí está él”, grita una voz desde los cielos. Escucha que es un hijo del rey, un hijo de un oficial, que es muy musical; que tiene una vida espléndida. "Hoy no le haremos nada". La voz exclama: "¡Rey, Rey!" "¡San José!" "Yo soy Dios"; una paloma dice por la noche: "Ya tienes a la novia divina”.
Muchas de las voces hacen comentarios acerca de los pensamientos y de los actos del paciente: "tiene buen oído", "¡maldición, que oído tiene el chico!", "Ha acabado consigo mismo; el sucio tipo debe alejarse de esto", "¿Escuchas el reflector arriba?" "Ahora ellos tienen el agujero de sonidos abierto otra vez"; "Mary, estás diciendo tonterías, el policía ya te ha visto", "¿Pero qué le hemos hecho a él?", "El nunca nos escucha ahora". "Las voces sabían lo que hice", decía un paciente.
Otra paciente, cuando se exponía al sol escuchaba: "Ella se está derritiendo"; a un paciente, las voces le nombraban las personas con las que se encontraba, "analizaban su interior". Ellas narraban acontecimientos de su vida, le preguntaban acerca de asuntos familiares. "El director y las monjas perturban mi descanso por la noche, me decían todo lo que había pasado en mi vida", se quejaba un paciente. "Cuando salgo de la casa, todos los teléfonos saben adónde voy y lo que estoy pensando; la ciudad entera se agita cuando salgo", decía otro. Un paciente que más tarde llegó a estar muy enfermo, proporcionó las siguientes notas:
"En el Príncipe Carlos, yo hubiese tenido una propina de un chelín -hubiese sido un muchacho vanidoso -El hombre hubiese estado de viaje - Ahora, el muchacho también está riendo todavía- Ahora, me gustaría saber por qué el muchacho está aquí - El todavía no terminó -Ahora no me gusta más eso -¡Oh, Dios! Lo siento por el muchacho -El realmente escribe bien - Eso sigue como una seda -Qué bien que todo concuerda - El escribe cada línea en una escritura diferente (la escritura realmente estaba muy cambiada) -El judío no puede más contenerse por el descontento. "
A menudo, sin embargo, al comienzo de la enfermedad o en las etapas más avanzadas, lo que las voces dicen es indiferente o no tiene sentido y es incomprensible. El paciente escucha un llamado de Inglaterra diciendo que tiene que hacer una visita, "siempre otra forma, siempre nombres nuevos"; él escucha "Banquero, granjero rico, estallido, panecillos", "Semental", "Ellos me ayudan, o ellos no me ayudan", "Los militares vienen mañana temprano", "Educación", "La lavanda y las bocacalles son el explosivo más poderoso", y expresiones similares. De las muy variadas anotaciones de un paciente, que era muy sensato y razonable, doy el siguiente ejemplo al azar. Veamos estas anotaciones de sus alucinaciones:
"Se dice que ella corrió tras él-Oh, ustedes zopencos yo siempre escucho algo y no veo nada-Yo simplemente comenzaría- Sal de aquí con tu basura- Hemos cumplido nuestro deber; ahora él puede hacer lo que le guste - No estará terminado inmediatamente; si va muy mal, la ley todavía está allí - Hazte lamer en A.; aquí debes tener dos oídos, uno de entrada, otro de salida, aquí los herederos aún pueden reñir, acá veinte chelines, allá veinte chelines, sí ¿por qué no? - ¿Cómo se le va a ocurrir pensar en eso; pues él no sabe lo que ha sucedido - ¿tú lo ves? -le enviaremos un sirviente - Un árbol no es tumbado a hachazos tan rápidamente; no creció de una sola vez, de noche todas las vacas son negras - Posaderos tramposos - Arboles y raíces con ellos - Oh, debo desvestirme", etc.
Otro paciente, también muy razonable, anotó las siguientes palabras, siendo lo que las voces decían:
"El - ve ni - yo vine - Cham - Saul- Absalom - lírico - excrementos -
asar -lujuria - Turco - rukidiku - gorjeo - canto - lata - hojalatero - carnero - fallar - perro - fruta - ko - bóveda - queja - lino - agua bendita pastura - inspirado - zángano - estúpido - apremiante - embudo - Druida _ tremens - retorciendo - deyección - acobardarse - inteligente - anteriormente - salchicha - lince - bui - pregunta - crimen - esplendor"
En algunos sitios "veni - kam - cham", "Saul- Absalom", "gorjeo canto", "latas - hojalatero", hay una cierta conexión si bien solamente externa, de las ideas que siguen unas a otras. Pero, excepto por esto, las palabras están conectadas sin ningún enlace evidente de las ideas o sonidos; a lo sumo, la leve similitud de sonido, en "asado -lujuria" y en la serie que va de Drohne - trube - drangen - Trichter - Druide - tremens drucken hasta tropfeln*, que podría ser considerada como el enlace conectar. Esta serie recuerda invenciones similares de los alcohólicos al delirar, cuando leen en una hoja en blanco; y también en los sueños en los que aparecen tales expresiones totalmente desconectadas.
Muchos pacientes escuchan continuamente, en una repetición interminable o con pequeños cambios, la misma frase sin sentido, de modo que es una especie de verbigeración alucinatoria. Las siguientes anotaciones escritas por un paciente que era, por otra parte, completamente lúcido e inteligente: dan un ejemplo de esto.
"Pues nosotros mismos podemos siempre esperar que deberíamos permitirnos rezar otros pensamientos. Pues nosotros mismos deseamos desear saber quién dejará que la cabeza del cisne sea atormentada hasta la muerte con nosotros tontamente. No, nosotros mismos no somos ya más tan estúpidos, y no siempre nos hacemos problema, si nos dejamos estar ociosos bebiendo como bestias. Porque nosotros simplemente nos comportamos como tontos y nos dejaríamos engañar como cisnes tontos".
Influencias de las alucinaciones sobre el paciente: Voces imperativas.
En una serie de casos, las voces dan órdenes, que en ciertas circunstancias son exactamente obedecidas. Ellas prohíben al paciente comer y hablar, trabajar, ir a la iglesia; debe correr descalzo. “¡Anda, pégale, golpéale!", se le dice, "¡sigue, sigue!" "manos arriba", "¡bajen los brazos!", "¡ponga la silla aquí, párese!", "¡Salte!". Un paciente decía haber escuchado: "Debes hacerla", luego: "No debes hacerla", "es un caos, uno no puede salir".
Fenómenos de pensamiento sonoro, lectura del pensamiento, y difusión del pensamiento:
Pero es especialmente característico de la demencia precoz que los propios pensamientos del paciente se le aparecen hablados en voz alta. Escuchamos de los pacientes la queja, expresada de las formas más diversas y constantemente repetidas, de que sus pensamientos pueden ser percibidos. Ellos son dichos en voz alta, a veces antes, a veces después, es el "doble habla", "la voz enjuiciadora", "la oratoria persecutoria", "el aparato para leer los pensamientos", "el memorándum".
Un paciente escuchaba como sus pensamientos surgían de los ruidos. Como consecuencia de esto, todo se hace público. Lo que piensan los pacientes es sabido en sus propias casas y es proclamado para todos, de modo que sus pensamientos son propiedad de todos.
"Tengo el sentimiento de que alguien a mi lado dice en voz alta lo que pienso", decía un paciente. "Tan pronto como el pensamiento está en mi cabeza, ellos también lo conocen", explicaba otro. "Cuando pienso algo, lo escucho inmediatamente", decía un tercero. La gente mira en el cerebro del paciente, su "cabeza es revelada”. Cuando lee el diario, otros lo escuchan, de modo que no puede pensar ya más solo. "Podemos leer más rápido que tú", le gritaban las voces a un paciente. "Todos pueden leer mis pensamientos, yo no puedo hacer eso", se quejaba un paciente. Otro decía: "A una persona le puede suceder que otra siga el rastro de sus pensamientos, de modo que la gente puede enterarse de todo". Un paciente tenía que "silbar" sus secretos "a través de la nariz"
Influencia sobre el pensamiento: Control, manipulación, distorsión, manejo, extorsión, saqueo, extracción, profanación de los pensamientos,…
Más característico de la enfermedad descrita, parece ser que los propios pensamientos son influenciados, lo que sucede a menudo. La gente le habla al paciente en sus pensamientos, los guía, lo contradice, le “ofrece” pensamientos, sugiere, le transmite palaras, pensamientos, cuadros, colores y sentimientos.
Un paciente decía: “mis sentidos ya no me pertenecen más, me los están quitando ilegalmente”. Personas extrañas le envían pensamientos silenciosamente y hablan en su cabeza, es una "remembranza, un recuerdo, una conmemoración", una "recepción de pensamientos". De esta manera sus propios pensamientos son perturbados, "perforados", "extraídos"; no puede pensar cuando la voz habla. Un paciente explicaba: "Ellos me quitan los pensamientos y nada vuelve sino un pelafustán". Lo que es pensado por él mismo es distorsionado; sus pensamientos son "saqueados, organizados y publicados". "Las voces y mi cerebro son uno, debo pensar lo que la voz dice", decía un paciente. Y una mujer se quejaba: "Las voces trabajan en mi pensamiento de la mañana a la noche, me sugieren sueños y me atormentan sin cesar".
Muchos pacientes deben pronunciar en voz alta sus propios pensamientos o aquellos que les son dados, "en voz baja por movimientos de los labios", "dicen tonterías a uno". "Fluye dentro del cerebro como un pensamiento y se expresa como palabras en la boca", decía un paciente. Otro escuchaba, "muerto", y tenía que contestar "pan".
Lectura del pensamiento propio y ajeno.
Conexión mental, hablar con el pensamiento, sin voces,..Comunicación verbal sin articulación de las palabras…
Por otro lado, el paciente a veces conoce los pensamientos de otras personas, está "conectado por teléfono con M'Kinley", puede "hablar con el Káiser", "constantemente sintoniza con Dios", "está en constante comunicación con el Espíritu Santo". Puede también pensar por otros, él transmite los pensamientos, lleva conversaciones, dialoga con sus compañeros, con personas que están en otras casas; es un "coro eléctrico". "Hay conversaciones en mi cabeza y en mi cuerpo", decía un paciente.
"Cierro mi garganta y canto las más hermosas canciones, y usted no las oye".
Estos desórdenes de lo más extraordinarios, muy ajenos a la experiencia de la salud, son, al principio, mantenidos en secreto por el paciente, de modo que uno se entera de ellos cuando ya llevan largo tiempo de existencia.
Los pacientes a menudo se conectan con personas malevolentes, por quienes son "miradas a través del teléfono", o son conectados por "telégrafo sin hilos" o por "las corrientes de Tesla". Sus pensamientos son comunicados por una máquina, hay un "arreglo mecánico", "una especie de pequeña transmisión", telepatía.
Un paciente decía: "No conozco al hombre que me sugería eso". Otro suponía que podría ser hecho con propósitos científicos por un profesor. Un tercero explicaba: "Estoy perfectamente sano y me siento tratado como un lunático, mientras las alucinaciones me son traídas mediante el magnetismo y la electricidad". O si no, los pacientes piensan en poderes sobrenaturales, de "médiums que perciben los pensamientos", "pequeñas almas y pequeñas figuras", "sus ángeles de la guarda", "Dios y Cristo"; son inspiraciones, revelaciones.
Un paciente escuchaba "hablar en su vientre a la Virgen María aún no nacida"; otro llevaba "la voz de Dios en su corazón".
Muchos pacientes se sienten muy molestos por la telefonía, se tapan los oídos. "no me gusta que las voces me traten de ese modo". Un paciente rogaba que "se llevaran la bendita tontería".
Otros se consideraban especialmente privilegiados. "Escucho a la distancia; no todos pueden hacer eso", decía un paciente. Algunos intentan protegerse de que sus pensamientos sean influenciados mediante ingeniosos dispositivos; un paciente traducía palabras extranjeras para detener la recepción de pensamientos. Otros se esfuerzan por ocultar, en cierta medida, su verdadera línea de pensamiento mediante una segunda línea llevada junto a la otra haciendo que esta segunda línea reciba la influencia externa.
Alucinaciones verbales según Kraepelin: análisis fenomenológico.
I. Fase inicial: percepciones acústicas elementales
— zumbidos, campanas, golpes, ruidos mecánicos o naturales.
Nota de J.L. Día: aquí la frontera entre sensación real e interpretación delirante aún es difusa; preludia el paso de lo sensorial a lo simbólico.
II. Desarrollo del fenómeno verbal
— aparición progresiva de “voces”, a veces susurros, otras coros o gritos, metálicos o “de teléfono”.
Nota de J.L. Día: la metáfora tecnológica (teléfono, fonógrafo, receptor) muestra cómo el paciente traduce el fenómeno en términos culturales de su época, igual que hoy hablaría de wifi o chips.
III. Voces morales, voces interiores y pseudoalucinaciones
— “voces de la conciencia”, “voces de personas muertas”, “voz interior en los pensamientos”.
Nota de J.L. Día: Kraepelin anticipa la noción bleuleriana de conciencia escindida: pensamiento oído, moral objetivada.
IV. Ilusiones auditivas y transposición sensorial
— relojes, agua, pasos, transformados en palabras.
Nota de J.L. Día: se trata de ilusiones auditivas ligadas a ruido real, donde el sentido se proyecta sobre la percepción.
V. Localización corporal y espacial de las voces
— oído, cabeza, estómago, corazón, incluso objetos (“el vaso habla”).
Nota de J.L. Día: corporalización de la voz: la palabra ajena se encarna. Fenómeno xenopático pleno.
VI. Contenido afectivo y moral de las voces
— insultos, amenazas, órdenes, obscenidades, autoacusaciones, alternando con “voces buenas”.
Nota de J.L. Día: el campo auditivo se moraliza; el paciente vive un Juicio universal permanente.
VII. Voces comentadoras y verbigeración alucinatoria
— repeticiones, frases incoherentes, combinaciones fonéticas (“Saul-Absalom-lata-hojalatero…”).
Nota de J.L. Día: auténtica “verbigeración auditiva”: la voz pierde sentido pero conserva ritmo y presión; signo de automatismo verbal.
VIII. Voces imperativas
— órdenes directas (“pégale”, “salta”, “no comas”).
Nota de J.L. Día: máximo riesgo clínico; el imperativo externo sustituye al yo decisorio.
IX. Fenómenos de pensamiento sonoro
— el paciente oye sus propios pensamientos en voz alta; quejas de “doble habla”.
Nota de J.L. Día: el pensamiento se desdobla en representación y eco; preludio del “pensamiento difundido” de Jaspers.
X. Lectura e influencia del pensamiento
— otros leen su mente, introducen o roban ideas.
Nota de J.L. Día: paso de alucinación verbal a delirio de influencia; la frontera entre escuchar y ser pensado desaparece.
XI. Comunicación telepática y tecnológica
— teléfono, telégrafo, electricidad, Tesla, magnetismo.
Comentario (Día Sahún): modernidad del delirio: el lenguaje clínico se adapta a la tecnología contemporánea. Hoy hablaríamos de wifi, chips o inteligencia artificial.
XII. Reacción subjetiva
— ocultamiento, resignación, invención de dispositivos defensivos, intentos de proteger los pensamientos.
Nota de J.L. Día: mecanismos de defensa ante la invasión; equivalen a estrategias cognitivas actuales en “voice-hearing”.
• **Kraepelin** (1904‑1913) describe las alucinaciones verbales como fenómenos perceptivos concretos, inscritos en la patología del sistema nervioso y asociados a la 'demencia precoz'. Su mirada es naturalista y psicofísica: las voces son síntomas de desintegración mental progresiva.
• **Bleuler** (1911‑1916) desplaza el foco hacia el yo y la vida interior. Las voces son manifestaciones de la escisión psíquica, del desdoblamiento entre pensamiento y conciencia. Introduce el concepto de 'autismo' y de 'escisión del yo' como núcleo.
• En términos fenomenológicos, **Kraepelin** ofrece la descripción clínica objetiva del fenómeno; **Bleuler** revela su sentido subjetivo y estructural. Ambos constituyen los pilares de la comprensión moderna de la alucinación verbal en la esquizofrenia.
Para concluir, revisión de las alucinaciones verbales- acústicas en la obra de Henri Ey. Y su comparación con Kraepelin y Bleuler.
12. ver link: "las esquizofrenias" (según Henri Ey).
Las alucinaciones verbales / acústicas en Henri Ey
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1. Punto de partida de Ey: la voz como irrupción de lo Otro en la intimidad del Yo
Henri Ey entiende la esquizofrenia no sólo como una colección de síntomas positivos (voces, delirios) sino como una forma de “existencia delirante” y, muy importante, como un proceso de disgregación progresiva del Yo en el que el mundo propio se “autistiza” y se va cerrando sobre sí mismo. La alucinación verbal no es para Ey un mero fenómeno sensorial. Es una invasión de la interioridad por una alteridad que se impone, que habla dentro, que comenta, que ordena, que acusa, que roba el pensamiento, que lo hace público. Esa invasión marca la “fisuración del Yo”, lo que Ey llama signo de alarma psicótica. Google Sites
Traducción fenomenológica:
· En Kraepelin, las voces son un síntoma nuclear de la “demencia precoz”, con una gran riqueza descriptiva (insultan, amenazan, comentan, ordenan).
· En Bleuler, las voces son expresión de la escisión interna (Spaltung) y de la ambivalencia afectiva, y el paciente puede llegar a reconocer que algunas voces vienen “de dentro”.
· En Ey, la voz ya no es sólo contenido. Es un acto de intrusión: es el primer índice de que mi campo mental ha dejado de ser exclusivamente mío. Es la prueba vivida de que “mi pensamiento ha dejado de pertenecerme”.
Esto es clínicamente precioso, porque Ey desplaza el foco desde “¿qué oye?” hacia “¿qué le hacen las voces a su estatuto de sujeto?”. Ahí Ey está muy cerca de la tradición francesa del automatismo mental (Clérambault), que él integra directamente. Google Sites
2. Ey describe el inicio esquizofrénico agudo (la “bouffée delirante” o episodio psicótico agudo) como un estallido de experiencias alucinatorias y vivencias de despersonalización en conciencia clara, sin obnubilación importante. El sujeto entra de golpe en un mundo donde:
· oye voces,
· siente que esas voces le hablan de él,
· interpreta en clave de persecución y de influencia,
· y empieza a organizar una ideología delirante alrededor de esas voces (radio, teléfono, electricidad, complot, posesión, etc.).
Para Ey este momento inaugural es crítico, porque a partir de él el paciente ya no sólo oye voces, sino que comienza a reorganizar todo su mundo en torno a lo que las voces dicen y significan. Las voces inauguran un segundo mundo que va sustituyendo al mundo compartido. Es decir: la alucinación verbal es performativa: va creando mundo. Google Sites
Fenomenológicamente:
· No es “simplemente oye voces”.
· Es “comienza a vivir en un régimen de realidad paralelo dictado por las voces”. Eso explica por qué Ey dice que la esquizofrenia “es una forma de existencia delirante que comporta experiencias delirantes primarias y una elaboración autística o secundaria del delirio en la constitución del mundo”. Las voces son una de esas experiencias fundacionales que luego el sujeto reelabora de modo autístico: el paciente se encierra progresivamente en el universo dictado por las voces. Google Sites+1
3. Voces + automatismo mental
Ey subraya que el avance de la psicosis suele acompañarse del síndrome de automatismo mental, que incluye:
· eco del pensamiento,
· robo del pensamiento,
· control / imposición del pensamiento,
· vivencias de “influencia” o “mando desde fuera”.
Estas son formas específicas de alucinación verbal o cuasi-verbal. No siempre hay una voz sonora externa (“oigo con mi oído”); a veces el paciente vive que su propio pensamiento suena, se comenta, se transmite, o es dictado. Ey las menciona como fenómenos tempranos que anuncian que el proceso esquizofrénico se ha puesto en marcha de verdad. Google Sites
Vamos a desglosar estos subtipos tal como Ey (y la tradición francesa que Ey incorpora) los trata clínicamente:
a) Eco del pensamiento
El paciente dice: “Cuando pienso algo, inmediatamente lo oigo repetido”. Es una especie de “eco alucinatorio interno”: el pensamiento que debía ser íntimo se reproduce en modo voz, a veces con volumen propio, como si fuera retransmitido. Esto tiene dos efectos clínicos:
· le demuestra al paciente que ya no tiene privacidad mental (“todo se oye”),
· y le hace concluir que otros están escuchando ese eco (difusión del pensamiento / broadcasting).
Esto ya aparecía en Kraepelin como “mis pensamientos los dicen en voz alta, lo oyen todos, el teléfono lo repite”, pero Ey lo eleva a criterio de estructura psicótica: es la señal de que la frontera yo/no-yo se está rompiendo. Google Sites
b) Lectura / robo del pensamiento
El paciente afirma que le “leen” los pensamientos, que se los “arrancan”, que los “publican” o que “los están organizando desde fuera”. En tu página, Ey destaca que el clínico debe reconocer este robo de pensamiento y delirio de influencia como una de las marcas de paso de una crisis psicótica aguda a una esquizofrenia en evolución, porque implica ya no sólo oír voces, sino atribuirles poder causal real sobre la mente propia. Google Sites
Aquí Ey sigue directamente a Clérambault: el automatismo mental es vivido como una agresión, una violación del aparato pensante. Las voces no son meramente ruidosas: son intrusoras.
c) Comentario continuo y acusatorio
Ey describe (tal y como se refleja en pagina web) esa escena clásica: el paciente está relativamente en calma, aparentemente lúcido, pero hace pausas, mira al vacío, se irrita sin estímulo externo, contesta a alguien invisible. Ese comportamiento delata que dentro de su campo de experiencia se está desarrollando un diálogo paralelo de voces que comentan lo que hace, critican sus intenciones, le acusan, le juzgan moralmente, etc.
Ey llama la atención al clínico: “Se adivinan sus alucinaciones por su actitud de escucha, por los silencios o por las cóleras que intercala en su discurso”. Google Sites
Este detalle práctico es oro clínico: Ey está entrenando al residente a detectar alucinación verbal incluso cuando el paciente la niega.
d) Voces imperativas
Ey subraya el peligro de las voces que ordenan (“salta”, “pégale”, “no hables”, “no comas”), bien conocidas ya por Kraepelin. Lo importante para Ey no es sólo el contenido de la orden, sino el marco de pasividad subjetiva: el paciente siente que la orden viene de una instancia que le domina y que lo utiliza. Esto abre la puerta al delirio de influencia (“me manejan desde fuera”) y al riesgo conductual (impulsos auto/heteroagresivos sin vivencia de autoría). Ey sitúa estas voces imperativas dentro del mismo campo del automatismo mental: ya no soy yo quien decide qué pienso, y poco a poco tampoco quién actúa. Google Sites
4. “Conciencia clara + ruptura interior”: por qué Ey insiste en esto
Ey insiste en que, en muchos comienzos esquizofrénicos, el paciente está despierto, orientado, sin confusión tóxico-orgánica, sin delirium tremens, sin fiebre, sin intoxicación evidente, y aun así describe voces, presencia persecutoria, transmisión mental, etc. Esto es clave para Ey porque diferencia:
· un onirismo confuso tóxico-orgánico (donde oyes voces pero estás obnubilado)
de
· una irrupción esquizofrénica (donde oyes voces en plena lucidez vigil, y empiezas a reorganizar la realidad en torno a ellas). Google Sites
Para Ey, esa combinación —conciencia clara + vivencia de intrusión verbal ajena + instauración de un mundo paralelo— es prácticamente la firma fenomenológica de la psicosis esquizofrénica en su arranque.
5. Del “evento voz” al “universo voz”
Otra aportación finísima de Ey: no se queda en el síntoma aislado (“oye voces hoy”), sino que describe el proceso evolutivo:
· Fase de irrupción: voces repentinas, vividas con angustia, a veces con estupor, desorganización emocional intensa.
· Fase de integración delirante: el paciente empieza a “explicar” las voces (teléfono, magnetismo, vecinos que le hablan a distancia, fuerzas religiosas o demoníacas, etc.).
· Fase autística / de repliegue: las voces ya no son algo que “aparece”: se convierten en el medio ambiente mental prioritario. El paciente se retira del trato con los otros reales y vive sobre todo en diálogo con esas voces / transmisiones / influencias. Ey lo dice claramente: el enfermo “deja de construir su mundo en relación con los demás, para perderse en un pensamiento autístico, en un caos imaginario”, y eso es el corazón de la esquizofrenia en periodo de estado. Google Sites+1
En otras palabras: para Ey la alucinación verbal es dinámica, organizadora y fundacional del “mundo autístico” esquizofrénico.
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Comparación rápida
Kraepelin vs. Bleuler vs. Henri Ey (foco: las voces)
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1. Emil Kraepelin (final s. XIX / inicio XX)
· Enfatiza la riqueza sensorial de las alucinaciones auditivas: voces que insultan, acusan, amenazan, comentan cada acto, dan órdenes (“¡salta!”, “mátate”), y sobre todo humillan y aterrorizan.
· Ya describe fenómenos claves: difusión del pensamiento (“repiten en voz alta lo que pienso”), voces que narran lo que el paciente hace (“ahora se está peinando”), y localizaciones corporales extrañas (voces en el estómago, en la nariz, en la ropa, en la cama).
· Para Kraepelin esto es el sello clínico de la demencia precoz: un síntoma prácticamente definitorio.
2. Eugen Bleuler (1911 en adelante)
· Relee esas mismas voces como manifestación de los procesos fundamentales de la esquizofrenia: la escisión (Spaltung), la ambivalencia afectiva y el autismo.
· Subraya que las voces participan en la relación rota con la realidad compartida: el paciente empieza a vivir en su propio sistema simbólico.
· Las voces pueden ser reconocidas como internas o externas, pueden dialogar entre sí, y pueden asumir la forma de pensamiento sonoro, eco del pensamiento o comentario continuo.
· Bleuler introduce el lenguaje relacional: las voces como “ellos”, los perseguidores, los que se burlan, los que comentan su vida y su cuerpo.
3. Henri Ey (mediados del siglo XX)
· Da el salto fenomenológico y existencial:
o La voz no es sólo un estímulo patológico. Es el acto mediante el cual el paciente descubre que ya no es dueño de su propio campo mental.
o Lo nuclear no es tanto “qué oye”, sino “cómo la voz irrumpe en su Yo, lo expone, lo desarma y lo coloniza”.
· Ey integra el automatismo mental (Clérambault) dentro de la clínica esquizofrénica: eco del pensamiento, robo del pensamiento, imposición de pensamiento, vivencia de influencia.
o El paciente dice “me hablan dentro”, “me manejan”, “me quitan el pensamiento”, “publican lo que pienso”, “controlan mi mente”.
o Esto marca el paso desde una psicosis aguda a una esquizofrenia en sentido fuerte, porque implica que la identidad, la autoría del pensamiento y la libertad subjetiva están ya seriamente invadidas. Google Sites
o
· Ey describe cómo, tras esa invasión, el enfermo reorganiza su mundo entero en torno a las voces y se repliega autísticamente en ese mundo. Eso le permite decir que la esquizofrenia no es sólo un conjunto de síntomas, sino “una forma de existencia delirante”, crónica, que va desestructurando la personalidad y haciendo el mundo compartido cada vez menos accesible. Google Sites+1
Resumen clínico psicopatológico.
· Kraepelin: la clínica fenomenológica bruta de la voz (qué dicen las voces, cómo suenan, desde dónde hablan, qué ordenan).
· Bleuler: la voz como producto y motor de la escisión psíquica, del autismo y de la ambivalencia afectiva; la voz como interlocutor interno del sujeto.
· Ey: la voz como intrusión estructurante que rompe la soberanía del Yo, inaugura el automatismo mental y va configurando un universo delirante paralelo que reemplaza progresivamente la realidad común.
Las alucinaciones verbales / acústicas en Conrad — análisis fenomenológico.
1. Contexto en la obra de Conrad
Conrad analiza la esquizofrenia desde el arranque —fase prodrómica (“trema”), fase de apofanía, etc.— más que únicamente en el estado crónico. Su interés está en la incipiencia del delirio, el devenir psicótico. PubMed+1
En ese marco, las alucinaciones verbales/acústicas emergen como una manifestación precoz y significativa de la alteración del sujeto.
2. El carácter de “voz que irrumpe”
Aunque Conrad no dedica exclusivamente un capítulo a “voces auditivas” como en Kraepelin, describe fenómenos equivalentes: la sonorización del pensamiento, la percepción de que los propios pensamientos son compartidos o escuchados, la sensación de “algo en el aire”, “una atmósfera” vivida. PMC+1
Fenomenológicamente: la voz ya no solo suena, sino que inunda el campo experiencial del sujeto. No está en el oído: está en la existencia.
3. Relaciones claves:
Trema / Apofanía: La voz aparece en la atmósfera prodrómica como “algo que va a pasar”, “una sonoridad que no sé de dónde viene”. El paciente siente que “todos hablan de mí”; lo que en otra obra se expresaría como voz audible.
Anastrofé: El punto donde el mundo se reorganiza en torno al sujeto y a la voz-otro. Aquí la voz puede volverse literalmente audible, o al menos percibida como tal.
4. La sonorización del pensamiento
Conrad menciona que el pensamiento deja de pertenecer al sujeto en el silencio — hay “sonorización intrapsíquica”: pensamientos que se perciben como si “se dijeran” o “se escucharan”. Este fenómeno es semánticamente equivalente a las voces auditivas de otros autores. Wikipedia+1
En el texto, la “sonorización del pensamiento (Alucinaciones intrapsíquicas y alucinaciones auditivas)” aparece al describir la fase apofánica. Esta intersección entre voz, pensamiento y percepción es clave.
5. Localización y metáforas tecnológicas
Aunque Conrad no se explaya como Kraepelin en “voces en el estómago”, sí describe que los pacientes sienten que hay una “corriente”, un “timbre”, una “vibración” neural, una “transmisión” que les habla. En la era contemporánea, podría traducirse como “microchip”, “radio”, “internet”, etc., pero en su época ya aparece como “aparato”, “ondas”, “impulsos”.
Fenomenológicamente: la voz deja de estar ligada a la garganta o al oído-externo para pasar a vibrar en el sujeto como “ruido de fondo” que se convierte en palabra.
6. Contenido, acusación, orden
Aunque Conrad se focaliza más en la atmósfera que en el contenido exacto de la voz, él recoge que los sujetos sienten que la voz “tiene importancia para mí”, “me está diciendo algo”, “se refiere a mí”, lo que es equivalente a las voces que insultan, ordenan o comentan.
La gran aportación de Conrad es que la voz no se describe tanto por lo que dice, sino porque transforma el sentido del mundo: ya no es un ruido sino un llamado, una “ananké”, una necesidad, lo que le da una cualidad obligatoria a lo que se oye.
7. Identidad del sujeto y emergencia del delirio
Conrad ve en estas voces el preludio de la “mise en scène delirante”, donde el mundo se reorganiza alrededor del sujeto-centro y de las transmisiones que le llegan. La voz marca la caída de la referencia compartida y el inicio del delirio.
De hecho, él entiende que la voz (o equivalente) es uno de los signos de que el campo perceptivo-intencional del sujeto ha cambiado: ya no se siente actor de su mundo sino observado por él, “escuchado” por él.
8. Comparación fenomenológica con Kraepelin & Bleuler
Mientras Kraepelin describe voces audibles externas con precisión sensorial, y Bleuler describe las voces como manifestación de la escisión yoica, Conrad las ubica en la ruptura del mundo-yo: la voz como sintoma de que mi mundo ya no está hecho tal como lo conocía.
En Kraepelin: “¿qué escucho?”; en Bleuler: “¿quién habla dentro de mí?”; en Conrad: “¿quién giro yo ahora para escuchar?”.
La voz en Conrad es menos objeto auditivo y más evento de existencia: marca el paso de una realidad vivida común a un mundo personal alterado.
9. Importancia clínica
Para los clínicos o residentes MIR/PIR: reconocer en los inicios de la esquizofrenia no siempre voces literales, sino ese “algo que oigo sin saber qué”, esa sensación de “me observan”, esa “vibra que me dice que me tienen controlado” — eso puede ser equivalente a alucinación verbal acústica incipiente.
Conrad invita a mirar la calidad del escuchar más que el contenido: atención, tensión, expectación, hiper-saliencia auditiva, invasión de pensamientos propios.
10. Conclusión
En Conrad, la alucinación verbal/acústica se convierte en el umbral fenomenológico de la esquizofrenia: no solo lo que se oye, sino la experiencia de que “los límites de mi mente se han disuelto”.
Por ello, cuando estudias alucinaciones verbales acústicas en tu web, integrar a Conrad permite pasar de la “voz escuchada” al “yo que ya no escucha como antes”.
Autor
Emil Kraepelin (1856-1926)
Eugen Bleuler (1857-1939)
Henri Ey (1900-1977)
Klaus Conrad
(1905-1961)
Época y contexto
Psiquiatría descriptiva alemana clásica. “Demencia precoz” como entidad clínico-biológica.
Psiquiatría psicodinámica temprana. Introduce el término esquizofrenia (1911).
Psiquiatría organodinámica francesa. Integra psicoanálisis, fenomenología y neurología.
Psiquiatría fenomenológica alemana (post-Jaspers). Estudio del inicio (“esquizofrenia incipiente”).
Concepción general de la esquizofrenia / demencia precoz
La esquizofrenia (demencia precoz) es un proceso degenerativo del sistema nervioso.
La esencia del cuadro es la escisión del yo (Spaltung) y el autismo; los síntomas “accesorios” (voces, delirios) derivan de esa escisión.
La esquizofrenia es una forma de existencia delirante: alteración global de la conciencia y del yo.
La esquizofrenia es un proceso de transformación del mundo y del yo (trema → apofanía → anastrofé → apocalipsis → consolidación).
Naturaleza de las alucinaciones verbales / acústicas
Voces externas, ricas en detalles sensoriales: insultos, amenazas, órdenes, voces de personas conocidas o desconocidas, localizadas en el espacio o el cuerpo.
Voces como partes disociadas del yo que se objetivan y hablan. No necesariamente acústicas: pueden ser “pensadas”, “sentidas”.
Voces ligadas al automatismo mental (eco, robo, imposición de pensamiento). Intrusión del otro en la conciencia clara.
Voces o “sonorizaciones” del pensamiento emergen gradualmente; más que sonidos, son acontecimientos de sentido.
Relación con el yo y con la conciencia
El yo es invadido desde fuera. La voz es ajena, hostil, perceptible como fenómeno sensorial.
El yo está escindido: las voces son fragmentos de sí mismo vividos como otros.
El yo se fisura: pierde su soberanía; la voz se impone dentro, invade el pensamiento, ordena o comenta.
El yo pierde la estructura intencional: el mundo se vuelve significativo, después centrado en él. La voz marca el paso del “mundo compartido” al “mundo delirante”.
Lectura fenomenológica y sentido clínico
Descriptiva-naturalista. Observa el fenómeno “desde fuera”: qué oye, desde dónde, cómo suena. Las voces son índice diagnóstico principal.
Estructural-fenomenológica. La voz expresa la pérdida de unidad interna; dramatiza la ambivalencia afectiva (amor/odio, bien/mal).
Fenomenológico-existencial. Las voces son prueba de la pérdida de propiedad de la experiencia; revelan la desposesión del sujeto.
Fenomenológico-procesual. La voz no es un síntoma, sino el signo del cambio ontológico: el mundo empieza a hablar al sujeto.
Evolución conceptual: las voces en Kraepelin, Bleuler, Ey y Conrad.
Kraepelin: el fenómeno oído → la voz como objeto perceptivo externo.
Bleuler: el fenómeno escindido → la voz como fragmento del yo.
Ey: el fenómeno invasor → la voz como alteridad interior.
Conrad: el fenómeno revelador → la voz como signo del cambio estructural del mundo-yo.
🧠 Interpretación fenomenológica unificada (Día Sahún)
En Kraepelin el sujeto oye;
en Bleuler se oye;
en Ey es hablado;
en Conrad ya no distingue si oye o piensa: el mundo mismo habla.
La evolución de estos cuatro autores dibuja una trayectoria que va de la descripción sensorial (qué se oye) hacia la comprensión existencial (qué significa oír en el límite de la conciencia).
Las alucinaciones verbales dejan de ser un error de percepción y se convierten en una forma de alienación del yo, una palabra sin dueño que inaugura un nuevo modo de ser-en-el-mundo.
Las alucinaciones verbales y acústicas en Kraepelin, Bleuler, Henri Ey y Klaus Conrad. Resumen.
1. Emil Kraepelin (1856–1926)
Kraepelin, figura central de la psiquiatría descriptiva alemana, definió la 'demencia precoz' como un proceso clínico-biológico progresivo, de naturaleza degenerativa. En su marco, las alucinaciones auditivas y verbales son el signo más frecuente y característico del cuadro esquizofrénico. Describe con precisión naturalista los fenómenos perceptivos: voces externas, con localización espacial definida, timbre, intensidad y tono afectivo.
Las voces insultan, amenazan, ordenan o comentan la conducta del paciente. Se sitúan 'fuera del yo', como fenómenos sensoriales ajenos y autónomos. Para Kraepelin, la voz es un acontecimiento auditivo concreto y verificable, parte del registro de la percepción alterada. La psicopatología kraepeliniana, por tanto, observa la alucinación 'desde fuera', enfatizando su forma sensorial más que su sentido subjetivo.
Bleuler inaugura una perspectiva distinta con su obra 'Demencia precoz o el grupo de las esquizofrenias' (1911). Rechaza la noción de degeneración biológica y propone que la esencia del trastorno reside en la escisión del yo (Spaltung) y en el autismo. Las alucinaciones verbales dejan de ser síntomas centrales para convertirse en expresiones secundarias de esa ruptura interior.
Las 'voces' son, para Bleuler, fragmentos del propio sujeto que se han autonomizado y hablan desde la distancia. No se trata necesariamente de sonidos: pueden ser pensamientos sonoros o representaciones que el paciente vive como ajenas. Así, la voz simboliza la pérdida de unidad interna, la coexistencia de afectos contrarios —la ambivalencia— y la sustitución del mundo exterior por el mundo autístico.
Anotación clínica JL Día: En Bleuler, el paciente no sólo oye; se oye. La voz representa un desdoblamiento del yo y el eco interior de su conflicto afectivo.*
Henri Ey, desde la psiquiatría organodinámica francesa, integró la neurología, el psicoanálisis y la fenomenología. Considera la esquizofrenia como una forma de existencia delirante en la que la conciencia pierde su cohesión y el sujeto deja de ser dueño de sí. Las voces, en este marco, expresan un fenómeno de automatismo mental: eco, robo o imposición del pensamiento.
El paciente se siente hablado desde dentro, invadido por un otro anónimo que dicta, comenta o repite su pensamiento. La alucinación verbal no proviene del oído, sino del interior del lenguaje. Es la irrupción del extraño en la intimidad de la conciencia.
Anotación clínica JL Día: En Ey, la voz se convierte en el signo de la desposesión del sujeto; el yo es hablado, ya no se pertenece.*
Klaus Conrad, heredero de la tradición fenomenológica alemana, estudió las fases iniciales de la esquizofrenia en su obra 'Die beginnende Schizophrenie' (1958). Propuso un modelo procesual del devenir psicótico: trema (atmósfera expectante), apofanía (revelación de sentido), anastrofé (concentración del mundo en el yo), apocalipsis y consolidación.
En las fases iniciales, el paciente experimenta una hiper-sensibilidad auditiva: los ruidos cotidianos se cargan de significado. La 'voz' surge de esa atmósfera, primero como presentimiento, luego como palabra dotada de intención. Conrad habla de 'sonorización del pensamiento': el pensamiento pierde su carácter silencioso y se oye a sí mismo. La alucinación verbal, más que un fenómeno sensorial, es un acontecimiento de sentido: el mundo comienza a hablar al sujeto.
Anotación clínica JL Día: En Conrad, la voz no invade un yo ya constituido; lo inaugura. Es el signo del cambio estructural entre el mundo y la conciencia.*
Añadido fenomenológico de las voces.
“Primer Rango de Schneider” aplicado a las Voces
(Esquizofrenia: criterios de primer rango — Karl Schneider, 1939)
Idea clave: las voces no son solo sonidos; se instauran sobre el pensamiento y la agencia del yo, revelando una intrusión del Otro en el interior de la conciencia.
Fenómenos auditivo‐verbo‐psíquicos principales:
Fenómeno
Voces comentadoras
Voces dialogadas
Transmisión / difusión del pensamiento
Sonorización del pensamiento (pensamiento hablado)
Descripción fenomenológica
Voz o voces que hablan sobre el sujeto, narrando y opinando sobre sus actos o pensamientos.
Dos o más voces conversan entre sí sobre el sujeto, sin que este participe.
La persona vive que sus pensamientos se difunden, suenan o son accesibles a otros.
Lo que antes era íntimo se oye como voz (eco del pensamiento, forma auditiva).
Clave clínica / matiz fenomenológico
Descentramiento del yo; pérdida del “centro de referencia” interior; vivencia de exposición.
El sujeto deviene objeto de un diálogo ajeno; teatralidad persecutoria; “soy tema de conversación del mundo”.
Ruptura del “dominio interno”; fuga del pensamiento hacia el exterior; falla del límite psíquico.
Hiperreflexividad y pérdida del carácter tácito del pensar; la interioridad se vuelve objeto.
Punto fenomenológico central
No se trata solo de “contenido” (lo que dicen), sino de estructura vivida del yo: la subjetividad deja de ser fuente y pasa a ser objeto de discurso.
Pregunta clínica clave
“¿A veces tiene la sensación de que lo que piensa se oye, o que otros pueden oír sus pensamientos?”
“Automatismo mental” (Clérambault → Ey)
(Sind. de Automatismo Mental — Gaëtan de Clérambault, 1919)
Idea núcleo: el pensamiento y la vida interior dejan de sentirse propios, aparecen como producidos, manipulados o usurpados por una fuerza ajena.
Componentes esenciales
Fenómeno
Eco del pensamiento
Robo del pensamiento
Imposición / Inserción del pensamiento
Comentario interior
Descripción
“Lo que pienso se repite dentro de mí como si fuera otra voz.”
“Las ideas me las quitan.”
“No soy yo quien lo piensa; me meten ideas.”
Voz interna que evalúa, critica o moraliza de forma intrusiva.
Significado fenomenológico
El pensamiento deja de ser silencioso; se duplica como ajeno.
Falta de posesión del flujo mental.
Pérdida de autoría y agencia del yo pensante.
Irrupción de un super‐Otro que ocupa la escena mental.
Formas sensoriales asociadas
Clérambault describía tres niveles:
Psíquico puro: interferencias en el pensar, sin forma sensorial.
Verbo‐auditivo: las interferencias toman forma de voz.
Somato‐cenestésico: vivencia corporal de influencia.
Este gradiente explica cómo la psicosis puede comenzar “silenciosa” y hacerse sonora.
Visión integradora Schneider – Clérambault – Ey – Jaspers
Autor
K. Schneider
G. G. Clérambault
Henri Ey
K. Jaspers
Qué aporta a las voces
Señala las formas paradigmáticas de pérdida del yo en la esquizofrenia
Describe la mecánica íntima de la alienación del pensamiento
Sitúa el fenómeno en la estructura de conciencia (visión organodinamista)
Define la alucinación por certeza y vivencia de realidad
Eje fenomenológico
La voz habla sobre mí
La voz invade mi pensar
Disolvencia del yo y del límite interior/exterior
Certeza inmediata, no corregible
Alucinaciones Verbales según la Psiquiatría Fenomenológica Moderna (Escuela de Jaspers y Seguidores)
1. Jaspers (1913): la ruptura de la experiencia de realidad
Karl Jaspers, en su Psicopatología General (1913), inaugura la mirada fenomenológica sobre la alucinación.
Para él, no basta con describir un fenómeno sensorial alterado: hay que comprender su modo de darse a la conciencia.
Para Jaspers, la alucinación verbal no se define sólo por “oír una voz”, sino por:
· estar vivida con certeza inmediata de realidad (evidencia absoluta)
· surgir sin estímulo externo (percepción sin objeto)
· ser incorregible por la experiencia o el razonamiento
· imponerse al sujeto, ajena a su voluntad
· producir una pérdida de autoría y agencia sobre el pensamiento
“El enfermo no imagina ni recuerda: oye. Pero oye sin que haya algo que oír.” — K. Jaspers, 1913
Lo significativo no es sólo la sensorialidad, sino la ruptura de la interioridad del yo.
En las voces, el paciente ya no es origen de su propia vida mental:
· El pensamiento deja de sentirse propio
· La voz emerge como otro que piensa, comenta o manda
· La frontera yo/no-yo se fractura
Son experimentadas como ajenas, autónomas, con intencionalidad propia.
En el caso de las alucinaciones verbales, lo esencial no es el contenido de la voz, sino su modo de aparición:
Se imponen al sujeto.
No derivan del pensamiento voluntario.
Jaspers las ubica dentro de las alteraciones de la conciencia del yo:
el sujeto ya no se experimenta como origen de sus propios actos mentales.
Ver Anexo 1.
🟦 Preguntas fenomenológicas para explorar las voces (según Jaspers)
2. La fenomenología existencial (Binswanger, Minkowski): el mundo que habla
Con Binswanger (Grundformen und Erkenntnis menschlichen Daseins, 1942) y Minkowski (Le temps vécu, 1933), la alucinación verbal se interpreta como una transformación de la estructura del ser-en-el-mundo.
No se trata solo de un error perceptivo, sino de una mutación ontológica de la experiencia de presencia.
El mundo ya no es un campo de objetos, sino una escena animada, hablante, cargada de significaciones que interpelan directamente al sujeto.
Minkowski: la alucinación verbal es expresión de una invasión del tiempo vivido; el lenguaje irrumpe sin mediación, como una presencia absoluta.
Binswanger: el espacio existencial se puebla de voces; el mundo se vuelve teatral, animado, hablante.
“El mundo se ha vuelto sonoro; el ser ya no piensa, sino que resuena.” — Binswanger, 1942
3. La escuela francesa ( Henri Ey y los fenomenólogos post-jaspersianos)
Aunque Ey (1947) pertenece más a la psiquiatría organodinámica que a la fenomenología estricta, influye en la interpretación moderna: la alucinación verbal representa una disolución de la síntesis de la conciencia, una desintegración del nivel simbólico del yo.
El lenguaje se emancipa del sujeto: deja de ser instrumento para convertirse en fenómeno.
4. La fenomenología contemporánea (Tatossian, Blankenburg, Stanghellini, Sass, Parnas)
Los continuadores de la tradición jaspersiana, especialmente desde la llamada fenomenología clínica existencial (años 1970–2020), han afinado la comprensión de la alucinación verbal como desorden del self y del lenguaje interno.
a. Tatossian (1979–1997): la experiencia de la alteridad interior
Louis Tatossian, en La phénoménologie des psychoses, describe las voces como una “experiencia de alteridad interna”.
El yo pierde su frontera, y el lenguaje, antes interior y silencioso, se vuelve audible y ajeno.
“La voz no viene de fuera ni de dentro: viene del lugar mismo donde el yo deja de ser.” — Tatossian, 1994
El fenómeno central no es auditivo, sino relacional: el sujeto siente que algo o alguien participa de su pensamiento.
b. Blankenburg (1971): pérdida de la evidencia natural
Para Wolfgang Blankenburg, la alucinación (como el delirio) se origina en una pérdida de la evidencia natural (natürliche Selbstverständlichkeit).
El lenguaje, que antes mediaba la relación con el mundo, se vuelve enigmático, invasor, ambiguo.
La voz alucinada aparece allí donde el mundo deja de ser obvio, donde la existencia se des-ancla.
c. Stanghellini, Sass y Parnas (1990–2020): desestructuración del self
Los autores de la escuela fenomenológica actual (Stanghellini, Sass, Parnas, Fuchs) conciben las alucinaciones verbales como manifestaciones de una alteración pre-reflexiva del sentido de agencia y de propiedad del pensamiento.
El sujeto:
Oye su propio pensamiento como ajeno.
Siente que “alguien piensa en él”.
Percibe el lenguaje como una presencia viva y externa, no como un flujo interno.
El fenómeno fundamental es la despersonalización del lenguaje interior, que refleja una crisis de la ipseidad (ipseity disorder): una fractura entre el yo que vive y el yo que se sabe a sí mismo.
Sass (2004): “En la esquizofrenia, la conciencia se vuelve transparente a sí misma hasta el punto de oír su propio funcionamiento.”
Parnas (2008): “Las voces son la expresión auditiva de un yo que se ha vuelto demasiado consciente de su pensar.”
5. Síntesis fenomenológica moderna sobre las alucinaciones verbales.
Autor / Escuela
Jaspers (1913)
Minkowski (1933)
Binswanger (1942)
Tatossian (1994)
Blankenburg (1971)
Stanghellini, Sass, Parnas (1990–2020)
Concepto clave
Percepción sin objeto
Tiempo vivido alterado
Ser-en-el-mundo sonoro
Alteridad interior
Pérdida de evidencia natural
Trastorno de la ipseidad
Núcleo fenomenológico
Certeza de realidad y pérdida de agencia
Irrupción del lenguaje como presencia absoluta
El mundo se anima y habla
El yo se desdobla en voz
Desanclaje del mundo compartido
Despersonalización del pensamiento y del lenguaje
6. Conclusión
Para la psiquiatría fenomenológica moderna, la alucinación verbal no es una simple “voz falsa”, sino una mutación del modo de ser consciente:
el pensamiento se autonomiza, el lenguaje cobra cuerpo, el yo se oye desde fuera.
La voz alucinatoria es, en último término, la expresión acústica de una crisis del self, un espejo sonoro donde el sujeto se percibe desdoblado.
No es una percepción defectuosa, sino una ontología vivida del desdoblamiento.
“La alucinación verbal es el pensamiento que ha perdido su dueño.”
— Dr. J. L. Día Sahún, Fenomenología y Psicopatología del Lenguaje Interno.
Alucinaciones verbales y “Hearing Voices: A Common Human Experience” (John Watkins)
Watkins propone que la experiencia de “escuchar voces” no debe limitarse a la categoría clásica de “alucinación patológica”, sino que puede entenderse en un espectro más amplio de la experiencia humana. Amazon+3Goodreads+3Google Books+3
Su enfoque:
Describe una amplia variedad de experiencias de voces, desde aquellas acompañadas de enfermedad mental hasta aquellas que ocurren en personas sin diagnóstico psiquiátrico. Goodreads+1
Ofrece una revisión de teorías (psicológicas, neurobiológicas, espirituales) sobre por qué las personas oyen voces. Google Books+1
Incluye estrategias prácticas para convivir o hacer frente a las voces que resultan angustiantes. Google Books+1
Aspectos centrales relevantes para su obra sobre alucinaciones verbales/acústicas
Prevalencia: Watkins subraya que muchas personas oyen voces en algún momento de la vida, incluso sin que ello implique enfermedad mental. ResearchGate+1
Variabilidad fenomenológica: Las voces pueden tener distintos contenidos (consoladoras, críticas, neutras), y distintas relaciones con quien las oye (algunas personas sienten control, otras imposición).
Significado personal y contexto: Watkins hace hincapié en que las voces suelen estar relacionadas con emociones fuertes, historia traumática o procesos de vida importantes, y por tanto pueden tener significado personal, no solo patológico. Goodreads+1
Enfoque de afrontamiento / resiliencia: En lugar de únicamente tratar de eliminar las voces, se plantea la posibilidad de relacionarse con ellas, comprender su función, y reducir el sufrimiento que generan.
Dimensión espiritual y filosófica: Watkins no evita temas de conciencia, identidad, mente-cerebro, y la voz como fenómeno más allá de lo “psicológico puro”. Google Books
Contribución al tema de alucinaciones verbales/acústicas
Se amplía la categoría de “voice-hearing” a una experiencia humana más global. Esto resulta útil para su obra porque conecta el fenómeno clínico (como en la psiquiatría fenomenológica clásica) con dimensiones menos exploradas: la voz como parte de la vida, la creatividad, la espiritualidad, la historia de vida.
Alucinaciones verbales y “Melbourne Hearing Voices Declaration” (2013)
La declaración fue presentada en el World Hearing Voices Congress de 2013 en Melbourne, por parte del Hearing Voices Movement. primeravocal.org+1
Es un documento de posicionamiento que articula principios y valores para la atención de quienes oyen voces.
Algunas de sus premisas principales:
La experiencia de oír voces es significativa, y frecuentemente relacionada con emociones difíciles, historias de vida complejas o traumas. primeravocal.org
No todas las personas que oyen voces requieren un diagnóstico o tratamiento psiquiátrico; la experiencia puede formar parte de la diversidad humana. Wikipedia+1
Se defiende el derecho a la auto-comprensión y autodeterminación: las personas que oyen voces deben participar activamente en las decisiones sobre sus vidas, y ser escuchadas en su experiencia. primeravocal.org
El enfoque debe basarse en derechos humanos, empoderamiento, variedad de respuestas terapéuticas, y no exclusivamente en modelo médico tradicional. Wikipedia
Implicaciones para la comprensión de las alucinaciones verbales/acústicas
La declaración desplaza el foco desde la “alucinación = síntoma” hacia la “voz = experiencia que puede tener significado y valor”.
Obliga a considerar las relaciones del sujeto con sus voces (cómo las oye, qué dicen, qué implican) más que solo su presencia.
Promueve la idea de que la gestión de las voces es un aspecto clave: no solo su supresión, sino la integración, la negociación, el aprendizaje.
Refuerza la dimensión social, cultural y de derechos: la voz no es solo un fenómeno interior, sino que se sitúa en un contexto interpersonal, de salud mental, de comunidad.
Relación con la psiquiatría fenomenológica moderna
Aunque la declaración no utiliza el lenguaje técnico de la fenomenología clásica (Jaspers, Minkowski, etc.), conecta con ella en varios puntos:
Reconoce que la experiencia de voz implica alteración de la relación con el mundo, con el lenguaje, con la propia identidad — lo que la psiquiatría fenomenológica también ha destacado.
Añade un giro ético y comunitario, que complementa la descripción clínica al proponer cómo responder a esa experiencia.
3. Síntesis comparativa
Enfoque
Watkins (1998)
Melbourne Declaration (2013)
Visión dominante
Voz-oída como fenómeno humano amplio, no solo patológico; enfoque pragmático de afrontamiento
Voz-oída como experiencia con derechos, diversidad, variedad de respuestas; empoderamiento
Relevancia para su obra
Amplía el campo de la alucinación verbal/acústica hacia lo humano, experiencial, con significado personal
Introduce la dimensión ética, social y comunitaria en la comprensión de las voces, complementando la clínica pura
4. Conclusiones para el texto “Historia de las Voces” según la psiquiatría clásica/moderna.
Al incluir estos dos enfoques modernos, la obra se abre a una perspectiva contemporánea vital:
No cerrar sólo con la clínica y la patología, sino abrir a la pluralidad humana de la voz-oída.
Mostrar que la concepción de las alucinaciones verbales/acústicas ha ido desde lo patognómico (Kraepelin, Bleuler, etc.) hacia lo existencial, lo social, los derechos humanos.
Enfatizar que la voz no sólo revela crisis psicológicas, sino puede abrir sentidos personales, creativos, comunitarios — sin obviar, claro está, el dolor y la interferencia que supone padecer un síntoma psicótico como las alucinaciones verbales.
CONCLUSIÓN CLÍNICA / FENOMENOLÓGICA
La alucinación verbal no es únicamente oír una voz.
Es una fractura de la propiedad del pensamiento, de la interioridad, de la agencia, y del sentido de ser-uno-mismo.
Lo que comienza como una perturbación perceptiva puede convertirse en una catástrofe del yo:
el pensamiento deja de ser íntimo,
la palabra se vuelve ajena,
la intención es vigilada, autorreferencial.
la conciencia es atravesada por Otro.
Uno es hablado bien desde el interior o desde el mundo externo a uno.
En esta ruptura se juega el drama psicótico:
No es que oiga voces; es que ya no soy el autor de mi propia vida mental.
Pero la clínica contemporánea recuerda querido lector que la voz puede también ser:
memoria afectiva, “alucinaciones del recuerdo”
discurso del trauma, revivir la experiencia dolorosa, traumática, indisoluble.
figura del vínculo perdido, en el duelo no superado.
intento de sostener sentido cuando el mundo se derrumba.
Efecto tóxico u organicidad cerebral de una noxa a tratar.
La tarea clínica es doble: proteger al yo y escuchar a la voz, sin suponer que toda voz es delirio ni que todo delirio carece de verdad subjetiva.
✅ EPÍLOGO FILOSÓFICO
Husserl enseñó que la conciencia es auto-presencia.
Merleau-Ponty recordó que el yo se encarna en el mundo y habla desde él.
Jaspers vio en la psicosis una frontera de lo comprensible: el lugar donde el yo naufraga en la mirada del Otro.
Laing y Lacan intuyeron que la voz psicótica es un mensaje desde el agujero del yo, donde el sujeto aún lucha por existir.
Foucault mostró que la historia de la locura es la historia de la voz excluida.
Berrios advirtió que la alucinación no es un fenómeno “natural”, sino una categoría cultural que transforma experiencia en síntoma.
Sass y Parnas han descrito el yo psicótico como demasiado reflexivo y demasiado frágil, hipervigilante de su propia interioridad hasta perderla.
Entre la fenomenología del siglo XX y las neurociencias del XXI emerge una síntesis nueva:
La voz psicótica no sólo dice cosas: dice al sujeto que la oye quién es —o quién deja de ser, o quien puede llegar a ser.
En esa grieta entre palabra y existencia se juega, aún hoy, la dignidad y el misterio de nuestra clínica.
Anexo 1.
🟦 Preguntas fenomenológicas para explorar las voces (según Jaspers)
Objetivo: captar cómo aparece la voz en la conciencia, su vivencia de realidad y su relación con el yo, más que el mero contenido.
1. Aparición y modo de darse
¿Cómo empezaron las voces? ¿Recuerda el primer momento?
¿Sabe si vienen de fuera o de dentro, o simplemente aparecen?
¿Surgen de repente o nota que se van “formando” antes?
¿Oye la voz como un sonido real, o como un pensamiento que suena?
Clave Jaspersiana: modo de darse a la conciencia (no sólo qué se oye)
2. Convicción de realidad
¿Siente las voces igual de reales que una voz normal?
¿Puede dudar en algún momento de si son reales?
¿Ha intentado comprobar si alguien más las oye?
Certeza inmediata — imposibilidad de corrección
3. Relación con el yo (agencia y propiedad)
¿Tiene la sensación de que la voz es suya o de alguien más?
¿Siente que la voz piensa por usted o le quita los pensamientos?
¿Puede distinguir su pensamiento de la voz, o se mezclan?
Pérdida de autoría del pensamiento — expropiación de la interioridad
4. Actitud afectiva y existencial
¿Qué siente cuando aparecen? miedo, vergüenza, alivio, compañía…
¿Le cambian el ánimo o el cuerpo cuando hablan?
Vivencia afectiva — tono existencial
5. Diálogo y posición subjetiva
¿Las voces hablan de usted o con usted?
¿Contesta usted? ¿En voz alta o por dentro?
¿Siente que las voces saben cosas de usted que otros no saben?
Relación yo–otro — estructura dialogal
6. Influencia y obediencia
¿Le dicen lo que tiene que hacer o pensar?
¿Puede resistirse a lo que dicen?
¿Cree que pueden controlar sus actos o decisiones?
Pasividad — vivencia de influencia — riesgo clínico
Anexo 2. Alertas clínicas y de riesgo en pacientes con voces
Las alucinaciones verbales no son todas iguales. Más allá del contenido, importa cómo se viven.
🔻 Señales de alto riesgo inmediato
Fenómeno alucinatorio.
Voces imperativas
Voces de desprecio/culpa extrema
Voces con mandato religioso o mesiánico
Experiencia de control total
Desorganización creciente
Alteración vigiloconciencia + voces
Mandatos vinculados a culpa moral grave
Indicador subjetivo paciente
“Me mandan hacer algo”
“No vales”, “mátate”, “mereces morir”
“Dios me exige…”, “tengo una misión”
“No puedo resistirme”, “me mueven”, “no decido yo”
Voces caóticas, coro, sobrecarga intrusiva
Confusión + voces
“Eres impuro”, “debes reparar”
Riesgo clínico
Auto/heteroagresión, impulsividad
Riesgo suicida agudo
Riesgo heteroagresivo / descontrol
Pérdida de agencia → riesgo
Riesgo de ruptura conductual
Riesgo médico/toxicológico
Suicidio/acto expiatorio
Regla fenomenológica:
A mayor pérdida de agencia + tono imperativo + moralización hostil = mayor riesgo.
🟠 Señales de riesgo significativo / subagudo
Fenómeno clínico
Voces devaluadoras persistentes
Voces hipervigilantes
Despersonalización + voces
Relación fusional con la voz
Voz como consejo moral externo
Estructura paranoide del yo
Signo clínico sobre la identidad.
erosión narcisista, riesgo depresivo
“hablan de mí”, “me observan”
“No soy yo”, “no controlo mi mente”
soledad + dependencia de la voz
pérdida de juicio crítico
mundo vivido como hostil
🟡 Indicadores de posible gravedad e intervención intensiva
El paciente cesa de contestar preguntas para “escuchar” la voz
Reacción corporal evidente durante la voz (mirada fija, sobresalto, murmura)
Ritualiza para “calmar” o “obedecer” la voz
Grave ansiedad psíquica: “No aguanto mi cabeza”
Conductas defensivas: taparse oídos, aislamiento, evitar lugares/objetos
Deterioro brusco del sueño, apetito, autocuidado
🟢 Factores protectores pacientes que oyen voces de forma alucinada.
Factor personal.
Crítica parcial
Capacidad de pedir ayuda
Apego social activo
Discernimiento moral propio
Narrativa alternativa
Prácticas de regulación
Confianza en el interlocutor.
Relevancia clínica.
“sé que es mi mente pero no lo controlo”
comunica malestar y confianza en el psiquiatra
familia, pares, red afectiva favorable
“la voz manda, pero yo decido”
sentido autobiográfico no psicótico
meditación, distracción voluntaria, conexión sensorial
Mejor tolerancia a la voz, sentirse comprendido, apoyado.
Bibliografía esencial para el trabajo.
Clásicos de la Psiquiatría Descriptiva
Kraepelin, E. (1904–1913). Lehrbuch der Psychiatrie. Leipzig: Barth.
(Trad. castellana: Tratado de Psiquiatría. Madrid: Paz Montalvo.)
Bleuler, E. (1911). Dementia Praecox oder Gruppe der Schizophrenien. Leipzig: Deuticke.
(Trad. castellana: Demencia precoz o el grupo de las esquizofrenias. Madrid: Espasa-Calpe.)
Fenomenología Clásica y Psicopatología
Jaspers, K. (1913). Allgemeine Psychopathologie. Berlin: Springer.
(Trad. castellana: Psicopatología General. México: Fondo de Cultura Económica.)
Minkowski, E. (1927). La schizophrénie. Paris: Payot.
Conrad, K. (1958). Die beginnende Schizophrenie. Stuttgart: Thieme.
Schneider, K. (1950). Klinische Psychopathologie. Stuttgart: Thieme.
Clérambault, G. de (1924–1934). Oeuvres psychiatriques. Paris: PUF.
Escuela Francesa / Organodinámica
Ey, H. (1950–1970). Études psychiatriques. Paris: Masson.
(Incluye La esquizofrenia, Tratado de psiquiatría, etc.)
Fenomenología Filosófica
Husserl, E. (1913–1931). Ideen; Meditaciones cartesianas.
Merleau-Ponty, M. (1945). Phénoménologie de la perception. Paris: Gallimard.
Heidegger, M. (1927). Sein und Zeit. Tübingen: Niemeyer. (citación indirecta fenomenológica en la tradición)
Antipsiquiatría y Existencialismo Clínico
Laing, R.D. (1960). The Divided Self. London: Tavistock.
Basu & Laing (eds.) (1965–1972). Collected works. Tavistock. (Contexto)
Historia, Filosofía y Hermenéutica de la Locura
Foucault, M. (1961). Histoire de la folie à l'âge classique. Paris: Gallimard.
Epistemología, Crítica y Semiología
Berrios, G. E. (1996). The History of Mental Symptoms: Descriptive Psychopathology since the Nineteenth Century. Cambridge University Press.
Fenomenología Contemporánea del Self y la Psicosis
Sass, L.A., & Parnas, J. (2003–2020). Phenomenology of schizophrenia and the minimal self.
Artículos varios. Principales textos:
Sass, L.A. (1992). Madness and Modernism. Harvard University Press.
Parnas, J., Sass, L. & Zahavi, D. (2013). The structure of self. Trends in Cognitive Sciences.
Parnas, J. & Sass, L. (2001–2012). The minimal self. Journal of Consciousness Studies, etc.
Movimiento “Hearing Voices”
Romme, M., & Escher, S. (1993–2000). Accepting Voices. London: Mind Publications.
Watkins, J. (2008). Hearing Voices: A Common Human Experience. Melbourne: Michelle Anderson Publishing.
¡ Esto no está en el DSM - 5 ¡¡
Esto es psicopatología y fenomenología clásica.
Platón. El mito de la caverna. La conciencia del yo y criterios de realidad.
Forma de contactar con el organizador:
Dr. José Luis Día Sahún..
“Seminario de Psicopatología descriptiva y fenomenología”
H. Miguel Servet. Psiquiatría. Paseo Isabel La Católica 1-3. 5.009 Zaragoza
jldiasahun@gmail.com