LOS JESUITAS ENTRE LA IGLESIA ADVENTISTA


Ante la terrible realidad y enorme peligro que representan los jesuitas en el mundo, cabe preguntarse: ¿han tenido que ver con la Iglesia Adventista del Séptimo día, la depositaria de las grandes verdades del tiempo del fin? Lamentablemente, debemos reconocer que sí, tal cual estaba profetizado por Elena G. De White. En 1867 E. de White recibió una notable visión sobre la injerencia católico jesuítica en la Iglesia Adventista, estando en B. Creek. Aparece en el tomo 1 de los “Testimonios para la Iglesia”, en inglés, en la página 577, y la transcribimos a continuación:


“... Esa noche soñé que yo estaba en Battle Creek mirando hacia el lado de afuera de la ventana de la puerta y vi una compañía marchando hacia la casa, de dos en dos. Parecían severos y decididos. Yo los conocí bien y me volví a abrir la puerta del salón para recibirlos, pero pensé que debería mirar nuevamente. La escena había cambiada. La compañía ahora presentaba la apariencia de una procesión católica. Uno sostenía en su mano una cruz, otro una caña. Y cuando se acercaron, el que estaba cargando una caña hizo un círculo alrededor de la casa, diciendo tres veces: "Esta casa está proscripta. Los bienes deben confiscarse. Ellos han hablado contra nuestra santa orden". El terror se apoderó de mí, y corrí atravesando la casa, saliendo por la puerta norte, y me encontré en medio de una compañía, algunos de los cuales yo conocía, pero no me atreví a hablarles una palabra a ellos por temor a ser traicionada. Yo intenté buscar un lugar retirado donde pudiese llorar y orar sin encontrar ojos ávidos e inquisitivos dondequiera me volviese. Frecuentemente repetía: "¡Si tan sólo pudiera entender esto! ¡Si ellos me dijesen lo que he dicho o lo que he hecho! " “Yo lloré y oré mucho cuando vi nuestros bienes confiscados. Traté de leer simpatía o piedad hacia mí en las miradas de los que estaban a mi alrededor, y me fijé en los semblantes de varios de quienes yo pensaba que me hablarían y me conforta-rían si no temiesen ser observados por otros. Hice un intento de escapar de la multitud, pero al notar que me estaban vigilando, oculté mis intenciones. Comencé a llorar en voz alta, diciendo: "¡Si me dijeran tan sólo lo que he hecho o lo que he dicho! " Mi marido que estaba durmiendo en una cama en el mismo cuarto me oyó llorar en voz alta y me despertó. Mi almohada estaba mojada con las lágrimas, y una triste depresión de espíritu estaba sobre mí." Testimonies for the church, T 1, pp. 577 – 578

 

Los bienes de EGW son indudablemente sus escritos. Ellos “han hablado contra nuestra santa orden”, obviamente, una orden católica que se apoderaría solapadamente de la Asociación General (en aquella época, en Battle Creek). ¿Contra cuál “santa orden” habló E. de White? No hay confusión posible: contra los jesuitas de Roma. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Elena de White escribió (“habló”) lo siguiente de los jesuitas de Roma:

 

“Pasados los primeros triunfos de la Reforma, Roma reunió nuevas fuerzas con la esperanza de acabar con ella. Entonces fue cuando nació la orden de los jesuitas, que iba a ser el más cruel, el menos escrupuloso y el más formidable de todos los campeones del papado. Libres de todo lazo terrenal y de todo interés humano, insensibles a la voz del afecto natural, sordos a los argumentos de la razón y a la voz de la conciencia, no reconocían los miembros más ley, ni más sujeción que las de su orden, y no tenían más preocupación que la de extender su poderío. El Evangelio de Cristo había capacitado a sus adherentes para arrostrar los peligros y soportar los padecimientos, sin desmayar por el frío, el hambre, el trabajo o la miseria, y para sostener con denuedo el estandarte de la verdad frente al potro, al calabozo y a la hoguera. Para combatir contra estas fuerzas, el jesuitismo inspiraba a sus adeptos un fanatismo tal, que los habilitaba para soportar peligros similares y oponer al poder de la verdad todas las armas del engaño. Para ellos ningún crimen era demasiado grande, ninguna mentira demasiado vil, ningún disfraz demasiado difícil de llevar. Ligados por votos de pobreza y de humildad perpetuas, estudiaban el arte de adueñarse de la riqueza y del poder para consagrarlos a la destrucción del protestantismo y al restablecimiento de la supremacía papal."


“Al darse a conocer como miembros de la orden, se presentaban con cierto aire de santidad, visitando las cárceles, atendiendo a los enfermos y a los pobres, haciendo profesión de haber renunciado al mundo, y llevando el sagrado nombre de Jesús, de Aquel que anduvo haciendo bienes. Pero bajo esta fingida mansedumbre, ocultaban a menudo propósitos criminales y mortíferos. Era un principio fundamental de la orden, que el fin justifica los medios. Según dicho principio, la mentira, el robo, el perjurio y el asesinato, no sólo eran perdonables, sino dignos de ser recomendados. Siempre que vieran los intereses de la iglesia. Con muy diversos disfraces se introducían los jesuitas en los puestos del estado, elevándose hasta la categoría de consejeros de los reyes, y dirigiendo la política de las naciones. Se hacían criados para convertirse en espías de sus señores. Establecían colegios para los hijos de príncipes y nobles, y escuelas para los del pueblo; y los hijos de padres protestantes eran inducidos a observar los ritos romanistas. Toda la pompa exterior desplegada en el culto de la iglesia de Roma se aplicaba a confundir la mente y ofuscar y embaucar la imaginación, para que los hijos traicionaran aquella libertad por la cual sus padres habían trabajado y derramado su sangre. Los jesuitas se esparcieron rápidamente por toda Europa y doquiera iban lograban reavivar el papismo.”

 

“Para otorgarles más poder, se expidió una bula que restablecía la Inquisición. No obstante el odio general que inspiraba, aun en los países católicos, el terrible tribunal fue restablecido por los gobernantes obedientes al papa; y muchas atrocidades demasiado terribles para cometerse a la luz del día, volvieron a perpetrarse en los secretos y obscuros calabozos. En muchos países, miles y miles de representantes de la flor y nata de la nación, de los más puros y nobles, de los más inteligentes y cultos, de los pastores más piadosos y abnegados, de los ciudadanos más patriotas e industriosos, de los más brillantes literatos, de los artistas de más talento y de los artesanos más expertos, fueron asesinados o se vieron obligados a huir a otras tierras.” (CS 249, 250)      

Pero podría alguien preguntarse: ¿cómo podrían los jesuitas llegar a tomar el control de la Asociación General Adventista? La respuesta es simple y a la vez sorprendente para quienes no están familiarizados con los métodos de los jesuitas: LA INFILTRACIÓN. Esta perversa estrategia consiste en fingirse adventista, ingresar a la iglesia como cualquier miembro, fingiendo una conversión que nunca existió, y una vez adentro de la misma, comenzar una tarea sutil e insidiosa, en equipo con los otros infiltrados, de acuerdo a los objetivos cuidadosamente planeados por el vaticano. Así los infiltrados católicos, con los jesuitas a la cabeza, van escalando posiciones dentro de la Iglesia, apoyándose y votándose unos a otros en las diferentes Juntas, tomando control de las juntas de iglesia, de las Asociaciones, y de todas las instituciones del pueblo adventista. De esta manera llegarían, poco a poco, al control de la autoridad máxima a nivel mundial de la Iglesia.

 

Digamos de paso que esta estrategia satánica no es nueva ni fueron los jesuitas los primeros en utilizarla. Ya los judíos la utilizaron contra la iglesia cristiana en el primer siglo de esta era, y los apóstoles la denuncian claramente:

 

Gálatas 2: 4: “y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,”

 

2ª Corintios 11: 13 – 15: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.”

Judas 4: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”


Pero la iglesia primitiva supo enfrentar y rechazar a los infiltrados, neutralizando así su nefasta influencia. Jesús elogió la iglesia cristiana primitiva por esta actitud, de reconocer, poner de manifiesto y rechazar a todo falso apóstol, a todo infiltrado:

 

Apoc 2: 2: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos;”


Al tomar control los jesuitas de Roma del liderazgo máximo adventista, lógicamente, ocurrirían muchos cambios lamentables dentro de todos los niveles de la iglesia adventista. Es obvio que, llegado el tiempo del cumplimiento de esta visión, los jesuitas, junto con todo su equipo de subalternos católicos que también se infiltrarían en la Iglesia Adventista, no sólo tomarían el control de la Asociación General, sino de todos los centros adventistas en el mundo (Asociaciones, Uniones, Divisiones, Iglesias, Instituciones diversas, etc.) No nos olvidemos que tienen muchos recursos, tanto humanos como monetarios. ¿Podemos encontrar hoy las huellas de su trabajo destructor dentro de la Iglesia Adventista? SI; estrategias que difieren un poco entre sí, de acuerdo a las características de la iglesia en cada lugar, pero que llevan siempre al mismo fin: hacer desaparecer la verdadera espiritualidad y consagración entre los adventistas, acercar a Roma lo más posible a la iglesia adventista, impedir de todas maneras la predicación de los mensajes de los tres ángeles, y finalmente, preparar a la Iglesia para la aceptación de la obra cumbre del papado: la ley dominical, con lo cual la iglesia adventista renegará del sábado, tal como también E. de White lo profetizó.

“Yo vi que la iglesia nominal y los Adventistas nominales, como Judas, nos entregarán a los Católicos para obtener su influencia para luchar contra la verdad. Los santos serán entonces un pueblo oscuro, poco conocido para los Católicos; pero las iglesias, y los Adventistas nominales que conocen nuestra fe y costumbres (porque ellos nos odiaron a causa del Sábado, ya que no pudieron refutarlo) traicionarán a los santos y los denunciarán a los Católicos como los que desprecian las instituciones del pueblo; es decir, que ellos guardan el Sábado y desprecian el domingo.” (Spalding Magan Collection, p. 1).  


COMO RECONOCER A UN INFILTRADO JESUITA


Daremos ahora cuarenta características de los mismos. Recordemos que están en todos los niveles de la Iglesia, desde los laicos comunes, hasta los presidentes de Divisiones y Asociación General. Ya Elena de White lo había sugerido claramente:

 

“Habrá, aun entre nosotros, mercenarios y lobos con vestidos de ovejas que persuadirán al rebaño de Dios a presentar sacrificios a otros dioses delante del Señor... Jóvenes que no están establecidos, arraigados y afirmados en la verdad, serán corrompidos y arrastrados por ciegos que guían a otros ciegos; y los impíos, los despreciadores que dudan y perecen, que desprecian la soberanía del Anciano de días y colocan en el trono un falso dios, un ser de su propia definición, un ser totalmente semejante a ellos mismos, serán agentes en las manos de Satanás para corromper la fe de los incautos.” (Mensajes Selectos, T. 3, pág. 454)

 

1. Al principio se tratan de ganar la confianza de la hermandad; llevan una vida aparentemente disciplinada y poseen, en general una personalidad atractiva, pero jamás dan evidencia verdadera de haber nacido de nuevo y experimentado la conversión bíblica.


2. Rápidamente alcanzan los cargos directivos de la iglesia, apoyados por los otros infiltrados y por aquellos que consiguen engañar para que los apoyen.

 

3. Una vez en la Junta de Iglesia, manifiestan sus verdaderos objetivos, que siempre tenderán a disminuir la espiritualidad de la hermandad y la acción misionera.

 

4. Un principio básico de ellos, por así decirlo, es el maquiavélico de que “el fin justifica los medios”. Su objetivo es la destrucción espiritual de la Iglesia Adventista; cualquier cosa que contribuya a ese fin está bien.

 

5. Se oponen, directa o sutilmente, (depende el ambiente), a la Reforma pro-salud. Tratan de hacer creer que se puede ser un cristiano ejemplar y seguir comiendo carne, lo que no les parece importar en lo más mínimo. Tratan de hacer quedar como fanático al que respeta fielmente la santificación en la forma de comer y beber.

 

6. Se oponen a la predicación de la santificación bíblica, al nuevo nacimiento, al estudio profundo y fiel sobre el Espíritu Santo y su obra en nosotros (en especial la lluvia tardía).

 

7. Atacan la naturaleza de Cristo y del Espíritu Santo. Sutil o abiertamente, según las circunstancias, tratan de enseñar que Jesús no era como nosotros, y por lo tanto nosotros no podemos ser como él, ni vale la pena entonces procurar la perfección del carácter ni la santificación progresiva. Rebajan el poder y la personalidad del Espíritu Santo, como si no fuese Dios ni una persona divina.

 

8. Se oponen a la doctrina del Santuario como originalmente creían nuestros pioneros y EGW, y al Juicio Investigador; al mensaje a Laodicea, y a todo lo que realmente produciría un reavivamiento.


9. Son expertos en manipular la mente, tanto en forma colectiva como individual. Para ello utilizan diversas técnicas neurolingüísticas, y los mensajes subliminales, (por ejemplo, mediante una frase sorpresiva cuando están hablando de otro tema), altibajos llamativos, modulación de la voz arrulladora o dictatorial, dependiendo de las circunstancias el uso de alguna de las técnicas neurolingüísticas de manipulación mental.

 

10. Saben utilizar los mensajes subliminales también mediante las imágenes y mediante la música.


11. A pesar de su normal amabilidad, de vez en cuando dejan ver su verdadera personalidad: fría, implacable y extremadamente dictatorial.


12. Son maestros del engaño. Saben planear bien sus mentiras, de manera que resulta difícil probar que hayan mentido. Siempre se aseguran de que haya algunos que los defenderán en sus falsas pretensiones, y cuando sus mentiras son descubiertas, tratan de confundir la situación lo más posible. Y si son finalmente confrontados con las evidencias, llegarán a decir: “bueno, finalmente es tu palabra contra la mía”, porque saben que los otros compañeros católicos que hay en la misma iglesia mentirán como él para apoyarlos.


13. Cuando trabajan en equipo, suelen fingir estar enfrentados, para alejar sospechas.

 

14. Siempre se oponen, abierta o sutilmente, a los planes misioneros de la iglesia en su verdadera misión, en especial a la predicación de las profecías y del sábado como sello de Dios, la marca de la bestia y los mensajes de los tres ángeles.


15. Tratan de hacernos creer que los católicos son buenos creyentes, que son nuestros amigos y que podemos confiar en ellos.


16. Para ello nos tratan de relacionar la más posible con las instituciones católicas. Realzan todo lo positivo que puedan de ellas, y no mencionan nada sobre la perversidad manifestada históricamente contra los hijos de Dios con horribles crueldades, persecuciones y crímenes.

 

17. Saben adular y especialmente manipular los sentimientos; mayormente lo logran con las hermanas, y a través de ellas llegan a estorbar o detener la obra de sus maridos fieles.


18. Saben desunir sembrando cizañas de malas opiniones de un hermano contra otro, hasta lograr que se enfrenten y pierdan el buen espíritu y su utilidad.


19. Sus familias nunca dan evidencia alguna de conversión.

 

20. Minimizan, desprecian o eliminan totalmente el Espíritu de Profecía.

 

21. Aunque saben ser corteses y agradables, a veces eliminan sutilmente el ambiente espiritual de una reunión, con actitudes risueñas, chistes, bromas, o desviando la atención de los oyentes del tema principal mediante cualquier estratagema sutil.

 

22. Rebajan lo más que pueden la sacralidad del sábado, hablando sobre cualquier tema en las horas sagradas y arrastrando a los hermanos a transgredirlo y apartarlos del necesario clima santo.


23. Saben muy bien cómo decir frases claves que pueden hundir en la desesperación a alguien a quien desean derribar; saben provocar y llevar a una discusión inútil, para después señalar el espíritu poco cristiano que tal o cual manifestó en medio de la discusión, que sutilmente ellos provocaron.       

24. En tono jocoso o de broma utilizan frases que son como semillas en la mente del oyente para volvernos al catolicismo. Por ejemplo, “si Dios quiere y la virgen”, “como dijo el santo padre”.

 

25. Son maestros de la acusación y de la calumnia destructiva hacia algún siervo de Dios que desean desacreditar para acabar con su obra e influencia.


26. Siempre aparentan defender lo que en realidad están combatiendo sutilmente, y viceversa. Poseen doble cara.


27. Son rencorosos y muy vengativos, y buscan hacerse respetar mediante el miedo.

 

28. Algunos de ellos son espiritistas practicantes, y en ocasiones salen a la luz sus actividades secretas con los demonios.


29. Atacan y destruyen, si pueden, a la mayor fortaleza del cristianismo: la familia cristiana. A menudo apoyan el divorcio o la separación de los hogares cristianos. Provocan conflictos entre cónyuges que se relacionaban bien, hasta lograr separarlos y enajenarlos uno contra el otro.


30. La destrucción del sistema educativo adventista es uno de sus objetivos básicos. Lo que más temen es que nuestros niños sean formados en los principios bíblicos; saben que así se formarán poderosos testigos de la verdad, y desean impedirlo a toda costa. Hacen todo cuanto esté a su alcance para que se cierren las escuelas adventistas, o se vuelvan casi católicas.

 

31. Los niños adventistas son su blanco especial, por el mismo motivo. Los tratan de conquistar con lo que a ellos les gusta, les ofrecen golosinas, los llevan al Club de Conquistadores, les tratan de mil maneras de amoldar la mente para que piensen mundanalmente, y no amen a Dios ni a su Palabra.

 

32. Jóvenes católicas entran en la iglesia adventista con el fin de seducir y hacer caer a los siervos de Dios, a pastores fieles u otros hermanos; luego se encargan de ventilar el asunto y destruir su influencia.


33. Cuando se trata de destruir la influencia de un siervo de Dios, siguen tres pasos:

·         desacreditarlo mediante calumnias bien armadas;

·         Tratar de aislarlo totalmente, que se quede solo, para que se desanime y no pueda cumplir su misión;

·         Si todo esto no da resultado, entonces se lo buscará eliminar de cualquier manera, incluyendo el crimen.


34. Saben decir frases que serán semillas sutiles que tenderán a la desobediencia de la palabra de Dios; por ejemplo: “el sábado no te va a salvar”; “estudiar mucho la Biblia te puede volver loco”; “los que predican profecías se vuelven monotemáticos y se olvidan de las otras partes de la Biblia”; “no hay que ser fanático con el asunto de la carne”; “no hay que predicar temas que sean un tropiezo a los hermanos”; “dejemos que los jóvenes se sientan a gusto en la iglesia haciendo tal o cual actividad; si no se irán al mundo a hacerlo”; “no hay que adelantar la persecución predicando profecías que pueden ofender a otras iglesias”; “no tenemos que hablar mal de los católicos”; etc.


35. Cuando un infiltrado es líder y se descubren sus errores, recurre a frases como: “si yo estuviese tan mal como dicen, ¿no podría Dios sacarme del cargo que ocupo?” (sutilmente está diciendo: si Dios permite que ocupe este cargo, es porque Él aprueba mi gestión, y nadie debe entonces cuestionarme).


36. Tratan de hacer de la iglesia un lugar de diversión; siempre procuran arrastrar a los jóvenes a la insensatez, las bromas y los chistes.


37. Favorecen el teatro en la sociedad de jóvenes, junto con programas para jóvenes destinados a mantenerlos en la tibieza y mundanalidad,


38. Promueven entusiastamente el Club de Conquistadores; un hábil instrumento creado por la Iglesia católica (“Los Boys Scouts”), e introducido en la iglesia adventista por los mismos infiltrados con el fin de rebajar la espiritualidad de los jóvenes creyentes y reemplazarla por el respeto exagerado a la autoridad humana al estilo militar; así van acostumbrando a la mente a reemplazar a Dios por la autoridad del hombre. Una vez organizado el club, promueven reglamentos y actividades que tienden a transgredir el sábado y las normas bíblicas. Promueven el sensualismo entre los jóvenes; sutilmente los llevan a los deseos carnales y la promiscuidad. Rebajan la santidad de la oración y la reducen a un simple requisito frío y formal. Buscan darles a los jóvenes lo que les gusta a ellos, así se aseguran su apoyo incondicional. Promueven la música profana que elimina la espiritualidad y alienta el sensualismo.


39. Nunca apoyan el estudio serio de la Biblia o del Espíritu de Profecía; antes bien lo desalientan todo lo que pueden; en lugar de eso dan al pueblo filosofías y mandatos de hombres.

 

40. Promueven con su ejemplo y palabras sutiles una ética de política y conveniencia mundanal en vez de los principios bíblicos.



¿Qué podemos hacer hoy ante tan triste Panorama?


El Señor también lo tenía previsto: romper (“quebrar todo yugo”) con la organización Contaminada, unirse con los fieles, y organizarse para servir a  Dios , muy dependiente del Señor, buscando el prometido reavivamiento, la lluvia tardía del Espíritu Santo, y preparándonos para dar el fuerte clamor final. 

 

“Dios pide un reavivamiento y una reforma. Las ‘líneas regulares’ no han cumplido con la obra que Dios desea. Que un reavivamiento y reforma hagan cambios constantes. Algo se ha hecho en estas líneas, pero que la obra no pare allí. ¡No! Quiebren todo yugo. Que el hombre se despierte y se dé cuenta que tiene una responsabilidad individual.” “Que los que desean seguir totalmente a Cristo salgan a trabajar, aun cuando eso signifique pasar por alto la autoridad de los pastores y del presidente” (Testimonios t. 5, p. 369).

        

    “Los que conocen la verdad serán impulsados por el Espíritu Santo, y no tratar de controlarlo ellos mismos.  Si se ajustan más las cuerdas, si las reglas se hacen más estrictas, si los seres humanos siguen sometiendo más y más a sus colaboradores a los mandamientos de los hombres, muchos serán impulsados por el Espíritu de Dios para romper las cadenas, y asegurar su libertad en Cristo Jesús” (Review and Herald, 23 de Julio, 1895). 

 

“Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” (2ª Cor 6 : 17, 18).

 

Cuidado con el peligro de seguir asistiendo a las iglesias donde se enseña el error. Y el error se puede enseñar no solamente de manera directa, sino más peligroso aún, de manera indirecta,  mediante mensajes subliminales, a través de las imágenes, de música, o de palabras muy bien estudiadas, destinadas a causar impresiones en las mentes para llevarlas al error y al engaño, tal como Roma lo desea. El Señor nos ha advertido de abandonar a los líderes cuando llevan al rebaño por mal camino: “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo”. (S. Mateo 15:14). Y también se nos ordena no asistir a las iglesias donde se enseña el error, entre ellas lamentablemente, hoy también la Iglesia Adventista:

  

“Me fueron mostrados aquellos que creen poseer el último mensaje de misericordia y la necesidad que tienen de estar separados de los que están bebiendo diariamente nuevos errores. Vi que ni los jóvenes  ni los ancianos debían asistir a sus reuniones; porque es malo alentarlos así mientras enseñan el error que es veneno mortal para el alma, y mientras presentan como doctrinas los mandamientos de los hombres.  La influencia de tales reuniones no es buena.  Si Dios nos ha librado de tales tinieblas y error, debemos destacarnos firmemente en la libertad con que nos emancipó y regocijarnos en la verdad.  Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará.  Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas." “Vi que no tenemos que desperdiciar tiempo escuchando fábulas.  Nuestros pensamientos no deben ser distraídos así, sino ocuparse con la verdad presente y en la búsqueda de sabiduría, a fin de obtener un conocimiento más cabal de nuestra posición, para que con mansedumbre podamos dar razón de nuestra esperanza basándonos en las Escrituras.  Mientras que doctrinas falsas y errores peligrosos se inculcan en la mente, ésta no puede espaciarse en la verdad que ha de preparar a la casa de Israel para que subsista en el día del Señor”. Primeros Escritos, pp. 124, 125. 

 

¿Qué hacer entonces? Muy simple: lo que siempre han hecho los hijos de Dios a través de los siglos cuando la iglesia cae en la apostasía: Salen de ella.

 

Apreciado hermano/a, que Dios te bendiga mucho y guíe todas tus decisiones en tu servicio al Señor. Que puedas experimentar pronto el reavivamiento y la reforma profetizados, recibir la lluvia tardía, y pasar con éxito todas las pruebas finales hasta la segunda gloriosa venida de Cristo. Y que por la gracia de Dios podamos vernos pronto en la eternidad junto a Jesús. Amén

 

Dios los Bendiga

Jair Ochoa

www.reformaadventista.es.tl

www.reforma.260mb.com

 


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