Judaísmo, vida religiosa

 

LOS JUDÍOS, LA SINAGOGA Y SUS OBLIGACIONES RELIGIOSAS

 

La sinagoga, bait haknéset en hebreo, significa "casa de asamblea". Supuestamente su origen se remonta a la época del exilio babilónico y la encontramos mencionada por vez primera en el libro de Jeremías, en el sentido de bet ha'am (Casa del pueblo)[1].

 

Los requisitos que debe cumplir el recinto que será usado como sinagoga  es el de estar orientada hacia el oriente, específicamente hacia Jerusalem y, en ese muro oriental, se coloca el Arón hakodesh, existe también el lugar denominado bimá, la presencia de una ner tamid (luz eterna) y un espacio especial para las mujeres (ezrat nashim).

 

El Arón hakodesh es el lugar donde se guardan los sifrei torá (rollos de la Torá).

 

La bimá es la especie de pequeño proscenio donde se encuentra una mesa para colocar los rollos de la Torá, desde allí se dirige el servicio religioso, se hacen los anuncios comunitarios, se lee la Torá, se pronuncian plegarias por los enfermos, etc. 

 

La presencia de la luz eterna (ner tamid) es símbolo de la fe inquebrantable de Israel y responde también al concepto de que el espíritu del hombre es la lámpara de Dios (Proverbios 20­:27)

 

Tanto en la sinagoga como en el hogar judío encontramos una serie de objetos de uso ritual y personas relacionadas con el rito, a estas personas y objetos se los llama kelei kodesh o tashmishei kedushá/tashmishei mitzvá.

 

Entre los funcionarios destaca el Rabino o maestro, el sheliaj tzibur (shatz o jazán, cantor litúrgico), el shamash o persona que se preocupa de que todo esté en orden y listo para el servicio, el sofer, escriba especializado en escribir los sifrei Torá y meguilot especiales, un shojet o matarife ritual a fin de proveer de carne kasher a los miembros de una comunidad y los anshei jevra kadisha, hombres destinados al servicio de los muertos.

 

Entre los objetos que deben encontrarse  en la Sinagoga podemos destacar:

 

a)         Los rollos de la Torá (sifrei Torá)

b)         Ornamentos del Sefer Torá, entre los que destacan el keter o corona, los rimonim objetos que adornan los maderos que sostienen el pergamino, el  Tzitz, especie de placa que se coloca sobre la Torá, la  Yad mano que sirve para seguir el orden de la lectura y el  Tik o vestimenta que guarda la Torá.

c)         Otros elementos lo constituyen la Parojet o cortina que cubre el Arón hakodesh, la copa de  kidush, los pa'amutim (cande­labros), la janukkiá, la caja de especies para la ceremonia de la havdalá, fuente de abluciones, el shofar, etc. etc.

 

Muchos de estos elementos se encuentran también presentes en una casa judía y sirven para la celebración de las fiestas.

 

La sinagoga cumple un rol múltiple ya que es, además de lugar de oración, un instrumento de educación religioso espiritual, y -desde ella- se fomenta todo proyecto esencial para el sustento de la fe, la familia, el hogar, el pueblo y por supuesto, Eretz Israel. En ella se entrega educación judía  formal y no formal.

Los judíos no precisan un lugar determinado para la oración. Puede considerarse lugar de oración todo lugar en el que se hayan congregado diez varones (minián) con la intención de rezar.

 

Las mujeres no están obligadas a asistir a los servicios religiosos públicos ni a la Sinagoga. La razón de ello es que el rol que cumplen como esposa y madre es más importante que asistir a un servicio religioso. Sin embargo se espera de ellas que hagan un esfuerzo para asistir a los servicios, porque es importante no olvidar que se trata de una exención y no de una eximición.

 

Respecto a los varones ellos son los encargados de mantener el judaísmo en la Sinagoga (la mujer en el hogar).

 

Desde los 13 años -Bar Mitzvá- un varón tiene la obligación de cumplir con las mitzvot de formar parte de un Minián, usar talit, kipá, tefilin y participar en la keriat hatorá (lectura de la Torá).

 

El minian es el quorum mínimo de 10 varones que se requiere para rezar comunitariamente. El número 10 no es un número antojadizo y hay diversas explicaciones para él.

 

Los sabios judíos explican que cuando diez judíos rezan juntos la Shejiná (presencia divina) flota sobre ellos. Las leyes que rigen el minián señalan que debe estar formado por diez varones "adultos" ubicados todos en el mismo recinto, los que deben escuchar atentamente el kadish y responder. Cuando no hay minián no puede efectuarse el servicio religioso en forma completa puesto que hay oraciones que requieren de la presencia de minián para poder realizarlas.

 

Las oraciones que requieren de minián son el kadish, la kedushá, el birkat hakohanim, la re-lectura de la amidá y la lectura de la Torá.

 

Es importante que haya minián no sólo para los efectos de la ejecución de un servicio religioso público sino también en casos de muerte.

 

En cuanto a elementos rituales que deben vestirse, todo varón judío debe usar talit para cumplir con el mandato bíblico de "hacer flecos en señal de símbolo perpetuo". En tanto símbolo el talit es un recordatorio de las enseñanzas divinas y de la necesidad de promover la santidad en la vida privada y nacional.  Las Leyes acerca de su uso aparecen en el Shulján Aruj y señala la necesidad de pronunciar bendiciones antes de usarlo

 

Cubrirse la cabeza es un minhag (costumbre) que al parecer se originó en los países islámicos y, por influencia del medio, llegó hasta los sefardíes (sefardim).

 

RAMBAM (Rabi Moisés ben maimón, Maimónides) dice que "un estudiante de Torá no puede desnudar su cabeza ni su cuerpo". Su uso se impuso recién el siglo XVI e.c. como signo de religiosidad primero en las oraciones y, luego, durante todo el día.


LAS ORACIONES                           

 

El verbo hebreo que se usa para el término REZAR es le-hitpalel, proviene de la raíz palal,  "juzgar". Podríamos aceptar que el significado del mismo es el que uno mismo puede juzgarse.

 

Los tipos de oración:[2]

 

Existen dos tipos de oración: la propia, individual o espontánea y la tradicional u organizada. La oración individual no sólo está permitida, sino que es considerada como la mejor y la más importante porque refleja el alma del que reza.

 

Hay oraciones que surgieron espontáneamente y que luego se incorporaron a las oraciones tradicionales.  La desventaja de este tipo de oración es que los hombres no siempre tienen el entrenamiento para orar naturalmente.

 

De allí que los sabios establecieran  un orden a seguir y lo compilaran en el denominado "Sidur", lo que originó el rezo tradicional que se efectúa junto a la comunidad, en tanto cada judío es parte del pueblo. Este tipo de oración es la que identifica a los judíos nacionalmente y denota responsabilidad mutua y preocupación por el otro. De hecho el rezo colectivo es una de las características judías: las oraciones siempre van en plural.

 

Este rito organizado está estructurado alrededor de tres tefilot diarias. Ellas son:

 

1.         'Arvit (Oración de la noche). Viene de la palabra ‘erev, y significa anochecer. Esta oración se dice desde que salen las estrellas hasta que comienza a despuntar el sol.

2.         Shajarit (Oración de la mañana). Viene de shájar (alba), y se puede decir en cualquier momento desde que el sol comienza a salir hasta el mediodía.

3.         Minjá (oración de la tarde). Significa regalo, y se dice desde el mediodía hasta que el sol se pone.

 

En lo que a servicios religiosos se refiere hay que tener en consideración las variaciones que pueden existir en los servicios diarios. Estas variaciones ocurren tanto en Shabbat como en las festividades y consiste en agregar servicios adicionales. Entre ellos:

 

a)         La lectura de la Torá.

b)         El servicio de Musaf que se dice después de Shajarit y se incluye tanto en los Shabbatot como en las festividades.

c)         El servicio de Kal Nidrei, con el que se inicia Yom Kippur.

d)         El servicio de Neilá: que se incluye en Yom Kippur, después de minjá. Su nombre proviene del hebreo "na'ul", que significa cierre. Se refiere, simbólicamente, al cierre  de las puertas del templo celestial, última oportunidad de arrepentirse antes del cierre de las puertas del cielo.

 

En relación a la lectura de la Torá (keryat ha-torá), ella es parte importante de la liturgia de los días lunes, jueves y sábados (Shabbat). La lectura se realiza después de Shajarit, y en Shabbat va seguida de Musaf. La lectura de la Torá viene a satisfacer la constante necesidad de estudio que caracteriza al pueblo de Israel para el que el estudio es un deber religioso fundamental.


La división de la Torá: Las parashiyot

 

Las parashiyot  son las partes en las que se divide la Torá con la finalidad de poder ser leída, en forma secuencial, semanalmente durante el año. La Torá se divide en 54 parashiot( sing. parashá)[3]. En algunas oportunidades, se juntan algunas. Cuando eso acontece se las denomina "parashiot mejubarot" (unidas).

 

La lectura de cada parashá se divide en siete aliyot.  Aliya (pl. aliyot) significa "subida". La primera está a cargo de un Kohen, la segunda a cargo de un Levi, y el resto a cargo de cinco miembros del pueblo de Israel. 

 

Siete aliyot es el mínimo legal, pero en ocasiones especiales puede ser convocado un mayor número de personas.  Por ejemplo, se acostumbra que un novio suba a leer la Torá antes de casarse, como un medio de simbolizar el sentido de su vida, o que en el caso de un bar mitzvá, éste quiera honrar a algún pariente o amigo con una aliat ha-Torá.

 

En las festividades, la lectura de la parashá se interrumpe para leer un trozo "pertinente" a la parashá y que proviene de los Profetas: a este trozo se le denomina Haftará.  La persona que lee la haftará se denomina Maftir. Esta persona relee un pedacito de la última aliyah, para que no lea sólo un texto de mucho menos categoría como la Haftará.

 

Cualquier persona que conozca el ritual puede conducir el servicio religioso. No obstante, en la mayoría de las sinagogas existe el jazán a quien se denomina también: Ba'al tefilá o sheliaj tzibur (o shatz).

 

Respecto al lenguaje usado, la halajá estipula que una persona debe rezar en el idioma en que entienda lo que está diciendo. Sin embargo, podemos decir que el idioma hebreo es fundamental y que todo judío debiera hacer el esfuerzo de aprenderlo porque preserva y la mantiene unidad del pueblo judío y contribuye a que uno se sienta siempre cómodo en cual­quier sinagoga.

 

Los libros que habitualmente se usan son el SIDUR y el MAJZOR. El sidur ("orden") es el libro común de oraciones, que se usa durante todo el año. En él encontramos el orden a seguir en los tres servicios diarios, más los servicios de Shabbat, Rosh Jodesh y las festividades, con excepción de los servicios para Yamim Noraim. También es importante destacar que, a veces, también se imprimen en forma separada los servicios correspondientes a las Shalosh Regalim (Pesaj, Shavuot y Sukkot).

 

El Majzor ("ciclo") es el libro donde encontramos los servicios religiosos para Yamim Noraim (Rosh Hashaná y Yom Kippur). También existen, como señalamos antes, majzorim donde se encuentran los servicios especiales para las festividades de peregrinación, que conocemos con el nombre de shalosh regalim e incluyen las festividades de Pesaj, Shavuot y Sukkot.

 

Del mismo modo como un judío tiene normada su vida desde el nacimiento hasta el día de su muerte, también tiene normado su ciclo diario.

 

Es así como, desde el momento mismo de despertar, el judío debe rezar ciertas oraciones importantes en las que agradece a Dios el nuevo día, el maravilloso funcionamiento del cuerpo y la restitución de nuestra alma.

 

A estas oraciones se le agregan los servicios organizados diarios, más la recitación del Shemá al levan­tarse  y al acostarse. Del mismo modo, hay oraciones especiales al acostarse a dormir.

 

Al despertar cada mañana, lo primero que un judío debe hacer es recitar el Mode aní lefaneja (Oración de agradecimiento por recibir de regreso el alma), luego viene la ablución ritual de las manos (netilat yadaim) para continuar con el asher yatzar (agradecimiento por la creación del hombre) y el elohei neshamá (es la oración donde el judaísmo, a diferencia de otras religiones, sostiene que el hombre nace con un alma buena, pura y libre de pecado).

 

El Shemá Israel es una oración que debe pronunciarse al levantarse y al acostarse. Las oraciones que deben pronunciarse -además del Shemá- antes de acostarse son: Ribonó Shel Olam  (Soberano del Universo) y Hashkivenu (Haznos descansar...).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Jeremías 39:8.

[2] Parte del material está basado en una clase dictada por el Rabino Eduardo Weingortin.

[3] Nota del autor: Información proporcionada por la Enciclopedia Judaica señala que, por lo ge­neral, durante el año nunca se leen menos de 47 parashiot ni más de 52. Es importante saber también que la parashá es denominada también sidrá.