Consideraciones sobre la

Misión José Gregorio Hernández


Por: Ítalo Violo V.

Podemos proclamar por doquiera que Venezuela está experimentando importantes avances en materia de discapacidad. Es indudable que el gobierno revolucionario del Comandante Hugo Chávez Frías ha jugado el rol protagónico en pro del desarrollo de políticas coherentes que se están materializando mediante hechos concretos. Tales son: La aprobación de leyes vanguardistas, la creación de centros de atención especializados por todo el país, la reestructuración del Conapi, ahora Conapdis, y, sobre todo, el estímulo para que los ciudadanos y ciudadanas con limitaciones tomen el protagonismo de sus vidas.

 

Un nuevo hecho concreto es el desarrollo de la Misión José Gregorio Hernández con el propósito de realizar un estudio acerca de las condiciones físicas y sociales de las personas con discapacidad.

 

Dicho estudio ha arrojado cifras alarmantes y está develando una cruda realidad que permanecía, más que oculta, ignorada o soslayada por casi todos y que carcome a nuestra sociedad creando un lastre inútil siendo causa y producto de pobreza y miseria.

 

Reiteramos que dicha misión representa un gran acto de justicia social que marca otra huella en el camino de la plena inclusión, integración y pleno disfrute de los derechos de este importante y valioso grupo de venezolanos para brindarles la oportunidad de ser útiles y productivos.

Habiendo resaltado las características maravillosas de este proceso se hace necesario que actuemos como voceros para reproducir algunas preocupaciones que se han suscitado entre los posibles beneficiados a causa del desarrollo de la antes mencionada misión.

 

Aunque no hondaremos en las estadísticas referiremos un breve análisis.

 

El primer aspecto que ha llamado la atención es que el número de personas estudiadas está por debajo de la media internacional. Habiendo manifestado esta preocupación a varios médicos cubanos han respondido diciendo que estos números se ajustan a la realidad reprochando los métodos de las encuestas internacionales y de los países desarrollados.

 

No obstante, nuestra vista y nuestros oídos ven y escuchan con mucha facilidad a compatriotas quejándose porque no han recibido la visita de la cuarteta o de los médicos de Barrio Adentro. Esto tiene una gran implicancia porque muchos quedarán fuera de los beneficios inmediatos que pueda acarrear la misión.

 

La prensa continuamente viene desplegando titulares como éste: “La Misión José Gregorio Hernández permite conocer -a través del censo- el número exacto de personas con discapacidad y con enfermedades genéticas en el país.” http://www.diarioelprogreso.com/edi-250708/html/pag20-a.htm

 

En Anaco, un titular señaló que la Misión José Gregorio Hernández había censado 237 personas con discapacidad en el Municipio. No obstante, sólo una de las asociaciones de la zona tiene registradas unas 400… Para pensar….Podemos asegurar que hay miles de personas con discapacidad en esta ciudad.

 

Otro de los temores que nos sobrevienen es que una estadística que refleje un subregistro traerá como consecuencia que se minimice la percepción del impacto social de las personas con discapacidad y se le reste importancia a todos los aspectos que requieran atención.

Un efecto directo es la incompatibilidad entre el porcentaje de empleo exigido por la Ley y el número de personas disponibles para ocupar los puestos requeridos.

 

Razones:

 

Siendo que estamos en trato directo con las comunidades sabemos que mucha gente ha quedado por fuera. Hay varios motivos para esto:

1-    No se realizó un trabajo previo bien coordinado aprovechando los registros y registrando ciudadanos en los centros de atención.

2-    La cantidad de cuartetas es o fue insuficiente para cubrir palmo a palmo todo el territorio nacional.

3-    Las cuartetas solo visitaron las referencias de Barrio Adentro y de las comunidades organizadas.

4-    No todas las comunidades están organizadas y/o no tienen consejos comunales que puedan ayudar en la búsqueda de personas con algún tipo de discapacidad.

5-    Para muchos casos se agotó el tiempo de visita.

6-    La población es desconocedora del tema de la discapacidad y en su gran mayoría es incapaz de detectar casos a menos que sean muy evidentes.

7-    Hay personas con discapacidad que no saben que la padecen ni saben de la Misión, por tanto hicieron caso omiso a la convocatoria.

8-    Los familiares dejaron escondidos a personas con discapacidad muy severa por temor, pena, ignorancia o desidia.

9-    Los ancianos no fueron suficientemente valorados como personas con discapacidad, una razón para ello es la disociación vejez-discapacidad.

10- El nombre de la misión actuó como tabú en grupos religiosos radicales e impidió su colaboración.

11- La radicalidad política impidió la colaboración de algunos negando de forma manifiesta o encubierta la entrada a sus hogares de los funcionarios de la misión.

12- Faltó comunicación con las organizaciones que trabajan a favor de las personas con discapacidad.

 

Sugerencias:

 

Teniendo esto en cuenta presentamos las siguientes sugerencias:

 

1-    Que se deje bien claro que los resultados son preliminares y no un censo definitivo. Sólo una muestra inicial de un estudio que debe mantenerse en el tiempo.

2-    Que los resultados sean entregados a los organismos correspondientes para que a su vez complementen la data de las Unidades Municipales ya que esto le corresponde por ley.

3-    Que se le solicite al Instituto Nacional de Estadísticas que prepare a sus funcionarios para que en el próximo censo próximo se incluyan las preguntas de rigor para registrar el mayor número de personas con discapacidad.

4-    Dar celeridad a la conformación de las Unidades Municipales Para Personas Con Discapacidad proveyendo los recursos suficientes para su funcionamiento.

 

Conclusión:

 

Concluimos que la Misión José Gregorio Hernández es un excelente eslabón al pie de la base para hilvanar una cadena de beneficios para las personas con discapacidad, en especial para aquellas que se encuentran en estado de minusvalía. Sin embargo, se ha sobredimensionado en sus expectativas por lo que el resultado de sus conclusiones debe llevarse a lo concreto y real a través de las instituciones gubernamentales y organizaciones plenamente establecidas para que el proceso de inclusión plena se perfeccione en el tiempo con el concurso de toda la ciudadanía.

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