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Aprendizaje, motivación y Actitud

 

Aprendizaje

Una gran parte de nuestra educación está basada en la instrucción, en el esperado espacio del maestro y el aula. Por años, por largos años las expectativas se centran en la fascinante figura del docente y en sus sabias palabras. Sin duda alguna es una parte esencial de la educación. Sin embargo ¿Qué papel juega el alumno? ¿Cuál es su importancia en la educación? En la actualidad, ¿es un blanco central para enfocar las reflexiones académicas en el proceso de aprendizaje? Realmente el fenómeno de globalización  en el que nos encontramos nos hace centrar nuestra atención en el estudiante, en sus procesos mentales; es decir, se busca estudiar y propiciar mejores formas de aprendizaje para que el estudiante tenga las armas para enfrentar la alta competitividad que se presenta en nuestros días. Entender mejor el cómo aprendemos, nos da precisamente la posibilidad de seguir aprendiendo. Vale bien el dicho “Es mejor enseñar a pescar que dar el pescado”. De esta manera el aprendizaje se vuelve parte primordial de nuestra vida profesional y nuestra forma de concebir la formación profesional no tiene que ver sólo con lo que te aporte  el maestro en un aula, sino con lo que yo mismo pueda proporcionarme. Los recursos ahora son ilimitados, tenemos bibliotecas, revistas, recursos en Internet, foros de discusión, ambientes de aprendizaje colaborativos, diccionarios, objetos de aprendizaje, material interactivo en línea y una serie de recursos integrales y auténticos útiles para aprender.

 

Motivación

En el proceso de aprendizaje el estudiante aprende de manera intrínseca o extrínseca. Es decir, puede aprender por gusto (intrínsicamente) o por una razón de peso que le convenga (extrínseca). Sin embargo, yo considero que la motivación intrínseca propicia mejores dividendos. Sobre todo considerando que el gusto de aprender propicia todo un ambiente armónico en tu cuerpo, en tu mente y en tu espíritu. Alimenta el intelecto y desarrolla los sentidos que se van a ocupar para lo que se va a aprender. Un ejemplo muy claro sería aprender inglés por la necesidad de cumplir un requisito o porque mi materia me exige el dominio del idioma para acceder a la información reciente de mi área. En este caso la motivación es extrínseca y el gusto por el idioma puede no ser muy alto, pero la necesidad de usarlo sí. En este caso es válido el aprendizaje por motivación extrínseca o como una herramienta para mi desempeño profesional. Por lo tanto, la actitud que tenga ante este proceso de aprendizaje estará basada en la necesidad significativa de aprender el idioma para su uso real. Por otra parte, cuando aprendo inglés por gusto, por el deseo de dominar el idioma para comunicarme, para entenderlo, para expresarme, para manejar estructuras diferentes a mi idioma, contextos diferentes, culturas diferentes, etc., entonces esa motivación te dará un ambiente integral que beneficiará tu aprendizaje y el gusto por saber más aumentará significativamente. Ambas motivaciones son útiles y no son mejores ni peores, simplemente existen y se presentan constantemente en nuestra vida estudiantil.

 

Actitud

Ante todo la actitud. Por la actitud se ha llegado a conquistar países enteros, se ha logrado lo imposible, se han creado los más maravillosos inventos, obras de arte, diseños, escritos y demás maravillas. Es por eso que la actitud es algo muy importante y es precisamente la que regula nuestro deseo de aprender cosas nuevas o de reaccionar de manera negativa o positiva ante lo que se presenta. Parte primordial de nuestro camino hacia nuestra vida profesional, personal y social depende de nuestra actitud. El aprendizaje también depende de nuestra actitud y de nuestras estrategias emocionales que se encuentran activadas para enfrentar los retos. Ejemplos de ello son la tolerancia a la frustración, la apertura, la auto evaluación, autocrítica, autonomía, autorreflexión, auto confianza, disciplina, honestidad, iniciativa, interés cognitivo, paciencia, perseverancia, responsabilidad, tenacidad, constancia. Estas actitudes son necesarias para enfrentar nuestra vida académica cotidiana y la aplicación de las mismas en el proceso de aprendizaje permite crear una postura adecuada ante los actos de aprendizaje que se presenten. Un ejemplo de ello es la tolerancia a la frustración. Pueden presentarse caidas, fallas, errores en el proceso de aprendizaje, pero lo importante es aprender de ellos, aprender de las experiencias constantemente y no lamentarse ante los retos que todavía no se logran vencer. El error, desde el punto de vista pedagógico es una oportunidad para aprender que no es así, que es otro camino el que se sigue. Esta tolerancia a la frustración se requiere para seguir adelante, intentando constantemente lo que eventualmente aprenderé. No importa cuánto nos lleve aprender, ni la dificultad para adquirir conocimientos o habilidades, lo importante es mantener nuestra actitud firme ante nuestras metas y el resultado vendrá por añadidura y un producto mejor si nuestro deseo de aprender es auténtico, significativo y sobre todo, que alimente nuestro deseo enorme de aprender, innovar y aportar a nuestra humanidad algo provechoso.

ISAI ALI GUEVARA BAZAN. (Julio-2008)