1969: A "Facundo" le asistía la razón


FECHA
CAMPO CIUDAD
15 de junio de 1969
(21:00 h.)
Santiago Bernabéu
(120.000 esp.)
Madrid

ARBITRO: Antonio Camacho
(Colegio Castellano)

EQUIPOS GOLES ALINEACIONES
CLUB ATLETICO BILBAO

(Rafael Iriondo)
1

Arieta (83')
Iribar, Sáez, Echeberria, Aranguren, lgartua, Larrauri, Argoitia, Uriarte, Arieta, Clemente, Rojo I.
ELCHE CLUB DE FUTBOL

(Gastón Máspoli)
0



Araquistáin, Ballester Iborra, González, Lezcano, Llompart, Serena, Curro, Vavá, Asensi,Casco.

CLUB ATLETICO BILBAO (1969)

  ELCHE CLUB DE FUTBOL (1969)
Un gol de Antón Arieta puso fin ante el rocoso Elche a once largos años de larga sequía y vengó los reveses frente al Zaragoza de los 'cinco magníficos' y el Valencia

La década de los sesenta fue la del traspaso al Barcelona de Jesús Garay, la muerte en accidente de tráfico del presidente Julio Egusquiza en 1968 y la de la grave lesión de Clemente en noviembre de 1969, junto antes de la conquista del título de Copa ante el Elche, después de haber caído en las finales de 1966 y 1967. Primero, contra el Zaragoza de los cinco magníficos (Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra); después, frente al Valencia de Valdo y Claramunt. Si con Gainza en el banquillo no sonrió la fortuna, sí con Rafa Iriondo, formando pareja con Ronnie Allen, que ejercía de mánager. Para entonces, la portería ya la defendía Iribar, cuya portentosa actuación ante los maños le erigió en mito pese al revés.

Llegó la venganza en la primera eliminatoria (1-1 en La Romareda y 1-0 en San Mamés). En cuartos se apeó al Deportivo (0-0 y 3-1) y en semifinales hubo que eliminar al Granada (1-1 y 2-0). La espera había sido tan extensa que el delirio llegó a Bilbao y las páginas de periódicos se poblaron de anuncios publicitarios ofertando viajes para los más de 40.000 aficionados que se desplazarían al Bernabéu. El cuadro ilicitano, bajo la dirección de Roque Máspoli, portero de la selección uruguaya del Maracanazo, no era presa fácil sino un bloque férreo gracias sus zagueros, a los paraguayos González, Lezcano y Cascos, y a una joya barcelonista, Asensi. ¡Vaya si lo demostraron! Solo merced al gol firmado por Antón Arieta tras una genial acción del jovencísimo Rubio de Barakaldo, cuando faltaban ocho minutos para la conclusión, cantó el alirón el Athletic, cuyos futbolistas tenían por ganar una prima que rondó las 100.000 pesetas. Arieta II, a la estela de su hermano Eneko, que militó 15 años como león, ocupó otros diez la demarcación de delantero. Formó parte de un excelso equipo que, como él mismo subrayaba hace unos meses en declaraciones a este periódico, se conocía de carrerilla. Empezaba en el citado Iribar y acababa en Txetxu Rojo e incluía a los Iñaki Sáez, Etxeberria, Aranguren, Larrauri, Igartua, Argoitia, Uriarte y Clemente. Vivió tardes de gloria, pero también conoció el lado amargo del fútbol, que le dejó clavada la espina de no poder culminar su carrera como rojiblanco. Emigró luego a Alicante, al Hércules, y hasta defendiendo sus colores logró que San Mamés celebrase con ovación uno de sus goles.

SINFONIA ROJIBLANCA. Tras aquella tarde en Chamartín, otras 100.000, pero personas eufóricas, se congregaron en el Ayuntamiento bilbaino a modo de tributo a los campeones. Como se escribió por entonces, "fue una deliciosa sinfonía en rojo y blanco", aunque anunciada por un computador de nombre Facundo (IBM 1620, que manejaba el padre Aguirre, profesor de Cálculo Teórico de la Universidad de Deusto), que pronosticó con un 62% de probabilidades la