1955: Daucik y su pizarra mágica


FECHA
CAMPO CIUDAD
5 de junio de 1955
(17:30 h.)
Santiago Bernabeu
(100.000 esp.)
Madrid

ARBITRO: Julian Arqué
(Colegio Aragonés)

EQUIPOS GOLES ALINEACIONES
CLUB ATLETICO BILBAO

(Ferdinand Daucik)
1

Uribe (70')
Carmelo, Orue, Garay, Artetxe, Mauri, Maguregi, Azkarate, Markaida, Arieta I, Uribe, Gainza.
SEVILLA FUTBOL CLUB

(Helenio Herrera)
0




Busto, Guillamón, Campanal II, Valero, Pekín, Enrique, Liz, Arza, Quirro, Doménech, Loren.


CLUB ATLETICO BILBAO (1955)


SEVILLA FUTBOL CLUB (1955)

Tras llevar al Barça a la gloria, el técnico eslovaco devolvió al Athletic al trono copero gracias un gol de Uribe y a sus 'experimentos' en las alineaciones.

El Barcelona se convirtió en un dolor de muelas para el Athletic en el primer lustro de la década de los 50 al arrebatarle la Liga 1951-52, apearle de la Copa en las campañas 1950-51 y 1953, 54, y ganarle la final de 1953. El club vizcaino, que había inaugurado la tribuna del arco de La Catedral, prescindió en el banquillo primero de Iraragorri y luego de Antonio Barrios, para acabar fichando al entrenador que había llevado a la gloria al club azulgrana, Ferdinand Daucik, a la postre cuñado de Ladislao Kubala. Un míster eslovaco afín a la polémica en sus manifestaciones y a sorprender gratamente en la pizarra táctica. Mientras, la plantilla rojiblanca se esculpió con savia nueva: desde Carmelo a Garay, pasando por los Arieta, Marcaida y Maguregi, hasta los Mauri y Etura. Solamente Gainza permanecía como referente en un equipo que adquirió el sobrenombre de los once aldeanos.

No empezó bien la andadura copera al tropezar en San Mamés (0-1) frente al Murcia, aunque el Athletic pudo sobreponerse en La Condomina (0-2). Fácil resultó la tarea ante el Hércules con sendas victorias (5-1 y 3-5)... Y llegó el Barça, y la promesa del técnico de que vengaría el honor ante los culés. Dicho y hecho. Artetxe y Gainza asaltaron Les Corts (0-2) en un partido donde Kubala erró una pena máxima que hubiese supuesto en ese momento el 1-1. En la vuelta los bilbainos validaron el triunfo con un 2-2 donde cobró protagonismo el tanto de Canito, lesionado desde los primeros minutos, el clásico gol del cojo. Aguardaba ya en la final el Sevilla, el de los férreos defensas Guillamón y Campanal, aunque con la baja del estilete ofensivo llamado Araujo. Con la también ausencia del interior izquierdo, Artetxe hizo sus funciones mientras que Azkarate ocupó la banda derecha. Del primero de ellos el entrenador lo tenía muy claro: "Uno que es bueno puede jugar en cualquier sitio". Hasta 100.000 espectadores se lo pasaron en grande con el duelo de sistemas propuesto por Daucik y Helenio Herrera en el Santiago Bernabéu.

la volea de uribe El guardameta sevillista, el vizcaino Busto, se erigió en un infranqueable muro y tuvo que ser uno de los futbolistas con menos recorrido, Ignacio Uribe, quien decidió el choque en el minuto 70 con una genial volea que su padre, Luis Uribe, había puesto en práctica ya en los años treinta. Arieta I fue otro de los destacados al enviar un balón al travesaño en el transcurso del primer tramo del encuentro con un lanzamiento desde el mediocampo que dio un vuelco al corazón de los aficionados. Y es que el cuadro andaluz le hizo correr al Athletic lo suyo antes de cederle el nuevo alirón.

La crítica diría al día siguiente que el Sevilla se comportó de forma ágil, entusiasta y correcta, pero Daucik siempre cumplía: "En el Barcelona gané cuatro