1950: Cuando el "galáctico" era Zarra


FECHA
CAMPO CIUDAD
28 de mayo de 1950
(17:30 h.)
Chamartín
(80.000 esp.)
Madrid

ARBITRO: Ramón Azón Roma
(Colegio Catalán)

EQUIPOS GOLES ALINEACIONES
CLUB ATLETICO BILBAO

(José Iraragorri)
4

Zarra (14')
Zarra (94')
Zarra (96')
Zarra (116')
Lezama, Canito, Areta I, Aramberri, Manolín, Nando, Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo, Gainza.
REAL VALLADOLID DEPORTIVO

(Antonio Barrios)
1

Coque (85')


Saso, Lesmes I, Babot, Lesmes II, Ortega, Lasala, Revuelta, Coque, Vaquero, Aldekoa, Juanco.

CLUB ATLETICO BILBAO (1950)

  REAL VALLADOLID DEPORTIVO (1950)
Cuatro goles del delantero, tres de ellos en la prórroga y el último con la clavícula lesionada, tumbaron al Valladolid tras una angustiosa semifinal ante el Valencia.

Coincidiendo con el afamado Maracanazo de Uruguay en el Mundial de Brasil, merced a un gol de su extremo Chighía, el Athletic volvió a reinar en la Copa un lustro después y no sin dosis de sufrimiento a lo largo de la trayectoria del torneo. A las órdenes de Iraragorri tras la fallida experiencia con Míster Bagge, desplumaron los leones al Espanyol en los octavos merced a un solitario gol en San Mamés (1-0) y al empate a uno en la carretera de Sarriá, tarea más ardua que en cuartos, donde se vapuleó sin problemas al Oviedo por un contundente 8-2 en La Catedral y un 3-5 en el modesto campo de Buenavista. La semifinal fue otra historia. Parecía la eliminatoria resuelta con el 5-1 sellado en Bilbao, pero a orillas del Turia se flirteó con el milagro o desgracia vizcaina. Envalentonados por Puchades, los chés firmaron un 6-2 que llevó a pensar en dilucidar el ganador mediante un cara o cruz. Si bien, el Valencia se negó al jugar en su feudo y creerse más fuerte, pero le salió rana la decisión: no en vano, en la prórroga Gainza anotó el tanto definitivo, el gol de oro, resolución adoptada por sendos capitanes.

Solamente cuatro días después de realizar tamaño esfuerzo, el Athletic se plantó en el ínclito Chamartín para dirimir la finalísima frente al Valladolid de Antonio Barrios, que contaba en sus filas con el jugador exrojiblanco Aldekoa y con futbolistas de enorme talla como los dos Lesmes, Babot, Lasala, Ortega, Coque o Vaquero. En verdad, el precedente liguero, un 6-2 en Pucela, no invitaba al optimismo. Pero bajo un sofocante calor los bilbainos saltaron feroces y Zarra encarriló el título al cuarto de hora con opciones de sentenciar antes de lamentarlo. Los albivioletas se crecieron tras el descanso y Coque, de un chut lejano a cinco minutos del carpetazo, forzó el tiempo extra. El cansancio parecía que iba a amedrentar a los leones pero emergió el mejor Telmo, que se marcó después un hat-trick, el último con la clavícula lesionada, para erigirse en el héroe y devolver la fiesta al botxo.

SURGIO "ROMPECASCOS". En todos los cánticos y pancartas el encabezamiento hacía referencia al delantero de Asua. En los vagones de un tren especial apareció la siguiente pintada: "Zarra, 4-Valladolid, 1". A la vuelta, irrumpió el luego conocido como Rompecascos partiéndose botellas en la cabeza, lo que dejó atónitos a los aficionados castellano-leoneses. En Bilbao esperaba otro recibimiento más que apoteósico. Zarra había marcado más de 40 dianas esa temporada entre Liga, Copa y amistosos, una leyenda en la cresta de la ola y al que le quedaba por marcar otro gol importante e histórico, el endosado a Inglaterra, en concreto al meta Williams, en Río de Janeiro. Panizo, Gainza y Nando le arroparon en aquella otra gesta mundialista, dando fe