1932: Con Bata y otro bombín


FECHA
CAMPO CIUDAD
19 de junio de 1932
(17:15 h.)
Chamartín
(25.000 esp.)
Madrid

ARBITRO: Pedro Escartín Morán
(Colegio Centro)

EQUIPOS GOLES ALINEACIONES
ATHLETIC CLUB

(Frederick
Beaconsfield
Pentland)
1

Bata (57')
Blasco, Castellanos, Urkizu, Uribe, Muguerza, Roberto, Lafuente, Iraragorri, Bata, Chirri II, Gorostiza
FOOTBALL CLUB BARCELONA

(Jack Greenwell)
0



Nogués, Zabalo, Alcoriza, Martí, Guzmán, Arnau, Piera, Arocha, Samitier, Ramón, Pedro I

ATHLETIC CLUB (1932)

  FOOTBALL CLUB BARCELONA (1932)
Un gol del baracaldés amarró la tercera Copa en propiedad ante un Barça carente de profundidad.

Un par de reveses inesperados y con todos los clubes ansiosos por destronar al Athletic, la corona liguera fue a parar a manos del Real Madrid. El objetivo se centró entonces en conquistar la tercera Copa en propiedad. Ya en primera ronda los leones demostraron su interés tumbando sin problemas al Real Unión (1-3 y 4-1), para después ser el Alavés quien corriera la misma suerte (2-0 y 2-3). La superioridad bilbaina fue mayor en semifinales, donde el equipo apabulló al Espanyol tanto en San Mamés (8-1) como en Sarriá (0-4), con Bata marcándose una manita en el global de la eliminatoria. En la final aguardaba el Barcelona.

La tarde dominical del 19 de junio de 1932 reinó el sol, tórrido, que aún calentó más el ambiente, caldeado por el viento sur. Cilaurren, a quien se fichó tras una monumental bronca con el Arenas, causó baja debido a una lesión y su puesto lo ocupó Uribe, al tiempo que la moneda lanzada al aire por el árbitro propició que el viento fuera favorable en la primera parte a los azulgranas, que apostaron por el toque, hoy tradición, mientras los rojiblancos lo fiaron todo a las bandas. Con el rival sin profundidad, Blasco, Castellanos y Urkizu aguantaron bien en la retaguardia. Mención merece este último, el ondarrutarra, que después de crecer en Osasuna y jugar en el Real Madrid, militó en las filas del Athletic entre 1925 y 1935, antes de colgar las botas en el Barakaldo. Es más, luego se convertiría en técnico de los leones entre 1940 y 1948, alzándose con un título de Liga y tres Copas. Para ser homenajeado.

Erraron los culés la opción de adelantarse en el marcador en el minuto 32, cuando Roberto cortó con la mano un centro de Pedrol. Zabalo, un zaguero, erró el penalti al mandar el balón a las nubes. La igualdad presidió la segunda parte hasta que en el minuto 57 Blasco despejó con los puños un envío de Arocha, el cuero cayó en los pies de Uribe, este lo cedió a Iraragorri, quien a su vez lo entregó a Lafuente. Con una magistral finta dribló a Martí, superó a Alcoriza y centró a la cabeza de Bata, que dejó convertido en estatua a Nogués.

LA FIGURA FUE LAFUENTE. El sofocante calor derritió la fortaleza del Barça y Lafuente fue a recoger el cetro, entregado por el ministro de Obras Públicas del Gobierno de la República, Indalecio Prieto. El gesto más afamado fue el de Chirri II , el cerebro de las medias caídas, que aplastó el quinto bombín en tres años de Míster Pentland. Le arrebató el singular sombrero dándole un puñetazo al mismo en sentido cómico, celebración que comenzó a ser ya habitual en las victorias rojiblancas. Las crónicas señalan como héroe de aquella cita a Lafuente, subrayando que el lleno del feudo blanco derivó en una recaudación de 160.000 pesetas de la época. El propio Athletic había vendido localidades por valor de 14.000 pesetas y la directiva, para celebrar el triunfo, acordó dar un plazo de ingreso