1916: Amo y señor


FECHA
CAMPO CIUDAD
7 de mayo de 1916
16:00 h.
Industria
(6.000 esp.)
Barcelona

ARBITRO: Francisco Bru
(defensa del FC Barcelona recién retirado)

EQUIPOS GOLES ALINEACIONES
ATHLETIC CLUB

(William Edwin Barnes)
4

Acedo (12')
Zubizarreta (23') Zubizarreta (60')
Zubizarreta (69')
Eguía, Etxebarria, Acedo, J.M.Belauste, Ibarretxe, Iceta, Solaun, Zubizarreta, Pichichi, Hurtado y Cabieces.
MADRID FOOTBALL CLUB

(José García Hardoy)
0




Teus, Erice, Irureta, Aranguren, E, René Petit, Castell, Sicilia, Belaunde, S. Bernabeu, J.Petit, S.Aranguren

ATHLETIC CLUB (1916)

MADRID FOOTBALL CLUB (1916)
El Athletic aplastó al Real Madrid guiado por un excelso Zubizarreta, que firmó un 'hat-trick', y se hizo con el título en propiedad después de conquistarlo por tercera vez consecutiva.

La polémica presidió el año 1916. Athletic y Real Sociedad fueron incapaces de llegar a un acuerdo a la hora de elegir escenario para la disputa del Campeonato Regional, a la postre semifinal de Copa, y fue la Federación Norte la que designó Jolaseta como sede, con la intervención de los Gobernadores Civiles de Bizkaia y Gipuzkoa. En esta discordia el club donostiarra tomó la decisión de no presentarse a la cita, por lo que fueron proclamados campeones los rojiblancos. Con la descalificación previa del Galicia, el Athletic se plantó como rival del Real Madrid, el mismo que venía de apear al Barcelona, donde se jugó el partido por el título.

El aguacero que cayó poco antes del inicio del duelo favoreció a los leones. La tropa de Mister Barnes, que días después del choque tuvo que regresar a Inglaterra reclamado por el Ejército de su país, sedujo a la masa, un público catalán que arropó a los bilbainos pues ya existía la rivalidad con los blancos, en cuyo plantel competía el ínclito Santiago Bernabéu, centrocampista del club antes que presidente, y el afamado René Petit. El Athletic fue un huracán desde que Txomin Acedo abriera la cuenta al cuarto de hora. Félix Zubizarreta, que debutó en el conjunto vizcaino con una manita al Irun Sporting (12-0), selló esa tarde un hat-trick. El lucimiento otorgó a los rojiblancos el tercer título consecutivo, lo que le daba derecho a obtener el trofeo en propiedad.

"Bien merecido lo tiene, que su entusiasmo por el deporte, su inmensa labor de entrenamiento y la fe con la que juega le hacen acreedor del triunfo. Hay que confesar que el fuego sagrado del fútbol se ha mantenido vivo por este equipo campeón", reseñaban las crónicas. Y Bilbao se volcó hasta el punto de que la expedición tardó una hora en cubrir el trayecto entre la estación y el Ayuntamiento. Un periodista del botxo ya lanzó la siguiente frase: "La final de Copa es un partido que se juega entre el Athletic y otro equipo". Esa final tuvo como colofón el lanzamiento de piedras de la hinchada del Barcelona al coche en que regresaban a sus casas los jugadores del Madrid, hasta el punto de que tuvo que intervenir la policía a caballo. La otra anécdota se produjo en la Casa Consistorial bilbaina, donde apareció uno de los empleados del servicio de agua para propinar un manguerazo a todo el gentío allí reunido. Sumamente recordada la entrega del entorchado al alcalde de la Villa, Mario de Arana, quien exaltado dijo lo siguiente: "Vuestro triunfo ha sido moral, porque tanto la moral como la justicia han triunfado sobre la intriga y la insidia". Barnes cerró su ciclo en el banquillo del Athletic con Europa convertida en un infierno en llamas. El fenómeno del Athletic comenzaba a calar en todos los estratos sociales sin distinción, aunque en la siguiente edición, la de 1920, los rojiblancos tuvieron que ceder este testigo copero al Barcelona.

Fuente: Igor Santamaría (DEIA)