16 de junio de 1982:
INGLATERRA 3 - FRANCIA 1



Inglaterra: Shilton, Butcher, Mills, Sansom (Neal, min. 90), Thompson, Coppell, Rix, Robson, Wilkins, Francis y Mariner.
Francia: Ettori, Battiston, Bossis, Lopez, Tresor, Girard, Platini, Giresse, Larios (Tigana, min. 73), Rocheteau (Six, min. 71) y Soler.
MARCADOR: 1-0, min. 1, Robson. 1-1, min. 24, Soler. 2-1, min. 67, Robson. 3-1, min. 83, Mariner.
ÁRBITRO: Antoni Garrido (POR). Amonestó a Terry Butcher (min. 34)
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la primera jornada del grupo 4 perteneciente a la fase final de la Copa Mundial de la FIFA de España '82 disputada en el estadio de San Mamés (Bilbao).

Un miércoles 16 de junio de 1982, Inglaterra y Francia disputaron el primer partido del cuarto grupo del Mundial de España '82 que sería el primer partido entre selecciones extranjeras disputado en San Mamés. Inglaterra, con dos goles de Robson y uno de Mariner se impuso a una entonces joven Francia liderada por Michel Platini.

Se podría decir que el Mundial de 1982 celebrado en España fue algo muy positivo para el país desde casi todos los prismas, exceptuando el deportivo, ya que el paso de la Selección por aquella competición fue más que decepcionante, pese a contar con grandes jugadores de la talla de Arconada, "Perico" Alonso, Santillana o Camacho. Lejana queda ya, acostumbrados a los numerosos éxitos del actual grupo, aquella etapa de eliminaciones en los "malditos cuartos", donde los españoles esperaban con fervor su momento para acabar siempre con la miel en los labios. 

Hubo un partido de aquel Mundial que quedará enmarcado para la posteridad y que no podía quedarse fuera de los seriales de Históricos de San Mamés, aunque esta vez el protagonista no sea el Athletic. Y es que ‘La Catedral’, renovada para la ocasión, también tuvo su partido y no fue uno cualquiera: la potente Inglaterra contra una jovencísima Francia, liderada por un hasta entonces desconocido Michel Platini. Tras el 3-1 final, quedó registrado uno de los goles más tempraneros de la historia de los mundiales. 

"¡Que vienen los 'hooligans'!"

La noticia no tardó en correr como la pólvora. La selección de Inglaterra, que había quedado encuadrada en el cuarto grupo junto a Francia, Kuwait y la por entonces Checoslovaquia, jugaría sus partidos de la primera fase en Bilbao. Se libraba de este modo de la polémica que hubiera supuesto un enfrentamiento con Argentina, en pleno conflicto de las Malvinas. Aquel combinado inglés, lo lideraban jugadores de la talla de Robson o Mariner, con Ron Greenwood en el banquillo. La tradición futbolística de los inventores del fútbol inundó de entusiasmo la capital vizcaína, que se volcó con el combinado británico, pues conocido es la relación del Athletic con el país del bombín. 

"¡Que vienen los Hooligans!", titulaba El Correo por aquellas fechas. A todo esto, ayudó el boom de la televisión en color, que la gente aprovechó para no quitar ojo de Mundial desde sus casas. La selección inglesa eligió por aquel entonces instalarse en un hotel en Getxo, cercano a la playa de Ereaga.

Por otro lado, los franceses, que habían elegido San Sebastián como lugar de residencia tenían en un joven Michel Platini, por entonces jugador del Saint-Étienne, a su mejor hombre. Michel Hidalgo era el entrenador de aquella Francia que aún no había comenzado a destacar, pues llegaba al Mundial de España tras haber sido eliminada en la primera fase de Argentina '78.

El partido

"Me gustaría que la final se celebrase en San Mamés". Con estas palabras la estrella del Southampton Kevin Keegan se metería al público bilbaíno en el bolsillo para el partido de apertura del grupo, el encuentro estrella de la primera jornada. En las gradas, superioridad blanca, que ganó a la proximidad de los vecinos franceses que vieron en reducido número como nada más ponerse el balón en juego, Wilkins mandaba un balón largo hacia la carrera de Coppell en el córner derecho que terminaría en un peligroso saque de banda. Sin prisas, el propio Coppell colgaba directamente el balón al área para que el central Butcher peinara el esférico hacia un desmarcado Robson, que a los treinta segundos de partido firmaba el hasta entonces gol más rápido de la historia de los mundiales. Primera llegada y error clamoroso de la defensa de los de Hidalgo que veían como Inglaterra apretaba el acelerador, confiados con el gol.

Sin embargo las defensas de ambos equipos iban a comenzar espesas el torneo, pues minutos después, una inocente combinación en la frontal entre el capitán Mills y Butcher fue aprovechada por Rocheteau para colarse como un ratón en el área y ceder a Soler, que inexplicablemente iba a disparar alto y desperdiciar una gran ocasión para igualar la contienda. Aún así, la superioridad en el jugo de Inglaterra continuaba haciendo mella en la defensa francesa. Aprovechando las incisivas bandas, hacían sufrir a los ‘bleu’. Las ocasiones continuaron. Por la izquierda, Rix combinó en largo para Francis, que a punto estuvo de hacer el 2-0, pero su disparo, con poco ángulo, se topó con el lateral de la red defendida por Ettori. Francia no se quería dar por vencida y de la mano de Platini lo intentaba insistentemente, pero sin suerte.

Y de nuevo un error defensivo iba a costar otro gol, esta vez en la meta de Shilton. Un robo de Platini en propio campo acabaría con un centro a la carrera de Soler, que libre de marca, se plantaba frente al guardameta inaugurando el marcador  francés a los veinticuatro minutos. Aquel sería el único gol que Inglaterra recibiría en el Mundial.

Francia se repuso y Soler gozó de una nueva ocasión: ataque por la izquierda que el ariete marroquí iba a poner fin prematuramente mandando arriba el balón desde la frontal. Con todo, Inglaterra era la gran favorita y no cesaba en su empeño: Thompson avisaba desde más de veinte metros y Coppell seguía probando sin puntería la portería de Ettori, en jugada personal por la izquierda, de nuevo de fuera hacia dentro, antes de que el colegiado Garrido pusiera a los veintidós jugadores rumbo a los vestuarios.

La segunda parte terminaría decidiendo un partido. El control de los de Greenwood, que ya se veía ostensible en la primera mitad, terminaría por acorralar a Francia y sentenciar un partido que poco tuvo de disputado en el segundo acto. La veteranía y la garra inglesa superaron claramente a una verde Francia, que no tuvo en ningún momento oportunidad alguna de disputar los dos puntos. Steve Coppell, el polivalente interior del Manchester United, que acabó retirándose prematuramente del fútbol por una lesión en los clasificatorios para el propio Mundial, fue el hombre más peligroso de su escuadra. Con una Francia replegada, Inglaterra se hizo con la posesión del balón y solo el guardameta Ettori, el mejor de los galos, pudo evitar una goleada mayor, salvando en varias ocasiones a los suyos. Sólo Platini intentó inquietar a Shilton con una falta directa, pero fue un espejismo. A la jugada siguiente Coppell volvía a meter miedo a los franceses. En el 67, Francis vio de nuevo solo a Robson y colgó un maravilloso centro que hizo que la salida de Ettori fuera en vano. Dos a uno.

Con apenas veinte minutos por delante, a Hidalgo no le quedó otra que jugársela a cara o cruz  dando entrada a Tigana y a Six en sustitución de Larios y Rocheteau para intentar gozar de mayor posesión. En vano. El inventó cayó en agua de borrajas. Con Francia desesperada, los ingleses tiraron de experiencia y supieron sacar provecho de la frágil defensa francesa, que acabó cediendo. Al igual que en el primer gol, un  error atrás acabaría decidiendo el partido. Rix colgó al segundo palo, donde esperaba Robson, que cedió atrás para el disparo de Francis. Christian Lopez no atinó a despejar y Mariner se encontró con el esférico de cara y en la frontal del área pequeña lo mandó al fondo de las redes. Aún quedó tiempo para que el propio Mariner errara el cuarto, al no finalizar una buena contra en la que optó por la decisión más difícil.

Inglaterra y Francia en el mundial

Aquel mundial tuvo un formato diferente al que conocemos ahora. El torneo se abría con una fase de grupos en la que las victorias valían dos puntos y los dos primeros clasificados se disputaban el pase a semifinales en otra ronda de cuatro grupos de tres selecciones, donde solo pasaban los líderes de grupo. Inglaterra quedó primer lugar con tres victorias y seis puntos y Francia en segundo, con dos victorias y cuatro puntos. Los franceses consiguieron llegar hasta semifinales, mostrando un gran nivel, pero cayeron derrotada en el histórico y dramático partido ante Alemania Federal, cuando los germanos remontaron un 3-1 en los últimos instantes de la prórroga para acabar venciendo en los penaltis. Dos años después, Platini y compañía se desquitaron de haberse quedado a las puertas de la gran final ganando la Eurocopa '84 en la final contra España. Peor suerte corrió Inglaterra, que acabó segunda en el grupo de Alemania y España, pero se fue del Mundial sin conocer la derrota y encajando tan solo un gol en contra.....

Fuente: Jon Alvaro Martín Alvarez (VAVEL.com)