FUTBOLISTAS DE LEYENDA QUE PISARON SAN MAMES
(1963 - 1987)
(excluida La Liga)

1964: Alberto Pedro Spencer Herrera ("Cabeza Mágica") y Pedro Virgilio Rocha Franchetti (Peñarol de Montevideo, Uruguay); George Best, Denis Law, Bobby Charlton, John Michael Connelly y Norbert “Nobby” Peter Stiles (Manchester United, Inglaterra)
El 4 de abril de 1964, se presentó en Bilbao uno de los clubes más laureados de Sudamérica, el Peñarol de Montevideo, que llevaba contabilizadas 25 ligas, dos títulos de la Copa Libertadores de América y una Intercontinental... ¡y se marchó de San Mamés vapuleado por 4-0!. Entrenados por Roque Máspoli, que en su época de jugador había defendido la portería del Uruguay campeón del mundo en 1950, los aurinegros vinieron con su estrella, el ecuatoriano Alberto Spencer. Todavía hoy la ‘Cabeza Mágica’ lidera la tabla histórica de goleadores de la Copa Libertadores con 54 tantos (48 con el Peñarol y 6 con el Barcelona de Guayaquil). El tercero de esa lista sigue siendo Pedro Virgilio Rocha, también presente en la cita de San Mamés y que puede presumir de haber tomado parte en cuatro Mundiales (los de 1962, 1966, 1970 y 1974).
El 28 de mayo una selección de Bizkaia se enfrentó en San Mamés al Manchester United en el partido conmemorativo de las bodas de oro de la Federación Vizcaina, que concluyó 1 a 0 gracias al gol de falta del exrojiblanco Garay, entonces en las filas del FC Barcelona. Los ‘diablos rojos’, que realizaron la ofrenda floral a Pichichi, alinearon al mítico George Best con solo 18 años y al escocés Denis Law, que ese mismo año se adjudicó el Balón de Oro. A Best, uno de los jugadores con más talento de todos los tiempos, también le concedieron ese galardón en 1968 (el Manchester United conquistó Europa), pero nunca participó en un Mundial ni en una Eurocopa con Irlanda del Norte. ‘El quinto Beatle’ murió en 2005 después de haber sobrevivido a un trasplante de hígado. Uno de los dos aeropuertos de Belfast, ciudad donde nació, fue renombrado como George Best City Airport. Tanto Best como Law formaron junto a Bobby Charlton, la ‘Santísima Trinidad’, la delantera inolvidable del Manchester. Otros dos jugadores de aquel equipo que jugó en Bilbao, John Connelly y ‘Nobby’ Stiles, fueron campeones del mundo en 1966. Stiles recibió multitud de elogios en su país por secar literalmente al magnífico delantero luso Eusebio en la semifinal. Su celebración del triunfo en la final contra Alemania, bailando sobre el ‘verde’ de Wembley mientras asía el trofeo con una mano y sus dientes postizos con la otra, permanece guardado en la memoria colectiva del fútbol británico.

1965: Josip "Joško" Skoblar (OFK Belgrado, Yugoslavia);  Alexander Chapman "Alex" Ferguson (Dunfermline Athletic FC, Escocia); Florian Albert (Ferencvárosi Torna Club, Budapest, Hungría)
En la Copa de Ferias 64/65, el equipo rojiblanco alcanzó los cuartos de final y a lo largo de su trayecto coincidió con figuras de renombre. Entre ellas, un joven Josip Skoblar, que se enfrentó a los leones con el OFK Belgrado en la primera ronda. Skoblar marcó de penalti en San Mamés (2-2) y el pase de los nuestros se certificó en la antigua Yugoslavia (0-2). Skoblar deslumbró en el Olympique de Marsella, donde con treinta años se adjudicó la Bota de Oro (44 dianas) en 1971 y es uno de los iconos en la historia del club francés. Tras superar al Antwerp y el Dunfermline (con Alex Ferguson en sus filas), los rojiblancos se cruzaron en cuartos con el Ferencvaros, a la postre vencedor del torneo.
Los de Budapest estaban inmersos en su era dorada y con un líder indiscutible en su seno, Florian Albert, máximo goleador compartido en el Mundial’62. Albert pasó toda su carrera con las ‘águilas verdes’ e incluso, se hizo acreedor al Balón de Oro en 1967 por delante de Charlton, ganador de la edición anterior. El estadio del Ferencvaros lleva el nombre del húngaro, que también tomó parte en la eliminación del Athletic Club en la UEFA 67/68, y a la temporada siguiente, nuestro primer rival fue el Liverpool, dirigido por el legendario Bill Shankly, creador de un equipo que iba a dominar más tarde en Europa. Una moneda al aire decidió el pase del Athletic a dieciseisavos tras un doble 2-1.

1968: Roger Hunt, Ian Callaghan, Thomas "Tommy" Smith y Emlyn Walter Hughes (Liverpool FC, Inglaterra); Hans Tilkowski, Jürgen Grabowski y Alfred "Friedel" Lutz (Eintracht Frankfurt, Alemania)
La Catedral vio a Roger Hunt, titular en la famosa final de Wembley, Ian Callaghan, un histórico de Anfield que fue convocado también para aquel Mundial, Tommy Smith y Emlyn Hughes, a quien le cabe el honor de ser el primer capitán ‘red’ en alzar la Copa de Europa. Antes de ser apeados por el Rangers (de nuevo con Ferguson de adversario), el Athletic Club se deshizo del Panathinaikos y el Eintracht Frankfurt. El club teutón rindió visita a Bilbao con tres subcampeones del mundo:
Hans Tilkowski, Jürgen Grabowski y Friedel Lutz. En mayo de 1966, Tilkowski había ganado la Recopa con el Borussia Dortmund, pero su figura tuvo mayor repercusión al tratarse del portero al que le colaron el famoso gol fantasma de la final de Wembley. Grabowski, suplente en los Mundiales de 1966 y 1970, fue un fijo en el triunfo alemán de 1974.

1973: ‘Kaiser’ Franz Anton Beckenbauer, Gerhard ‘Torpedo’ Müller, Ulrich "Uli" Hoeneß, Paul Breitner, ‘El Gato’ Josef Dieter "Sepp" Maier y Hans-Georg Schwarzenbeck (FC Bayern Múnich, Alemania)
La década de los 70 fue sencillamente excepcional en cuanto al caché de los equipos y los futbolistas que visitaron San Mamés. Los mejores de Europa aceptaban la invitación de nuestra entidad para disputar amistosos. En agosto de 1973, con motivo del 75º aniversario del Athletic Club, debutaba el Bayern de Munich en La Catedral (1-2). Los bávaros, que comenzaban aquel verano lo que iba a ser un trienio mágico (tres Copas de Europa, del 1974 al 76), trajeron a Bilbao todo su arsenal, empezando por uno de los ‘cracks’ más reconocidos, el ‘Kaiser’ Franz Beckenbauer, que paseó su majestuosidad por el césped bilbaino junto a Gerd
‘Torpedo’ Müller, el goleador por antonomasia de Alemania, el habilidoso extremo Uli Hoeness, actual presidente de la entidad muniquesa, Paul Breitner, ‘El Gato’ Sepp Maier, todo un felino bajo palos, y Hans-Georg Schwarzenbeck, nombre maldito para el Atlético de Madrid porque un disparo lejano suyo en el último suspiro propició la igualada en la final de 1974, alejándole al club colchonero del que podía haber sido su primera Copa de Europa. Los seis vivieron la gloria con la invencible selección teutona en la Euro’72 y el Mundial’74.

1974 y 1975: Willem Van Hanegem, Wilhelmus "Wim" Marinus Anthonius Jansen, Theodorus "Theo" Jacob de Jong y Wilhelmus "Wim" Gerardus Rijsbergen (Feyenoord Rotterdam, Paises Bajos); Hans Hubert "Berti" Vogts, Ulrich "Uli" Stielike, Allan Rodenkam Simonsen y Henning Jensen (Borussia Mönchengladbach, Alemania)
Un año antes, el Athletic ya se había visto las caras con los bávaros en el Trofeo Carranza de Cádiz (se eliminó al Bayern por penaltis y se ganó al Benfica en la final) y en 1974, el conjunto teutón volvió a San Mamés para tomar parte en el I Trofeo Internacional Athletic Club. Sin embargo, otro ‘coloso’ de la época, el Feyenoord, recién proclamado campeón de la UEFA, le apartó de la final. Los de Rotterdam, que se hicieron acreedores al triunfo contra los leones en la tanda de penaltis, estaban liderados por Willem Van Hanegem, que asombraba por su manejo del balón y su sentido táctico en la ‘Naranja Mecánica’ subcampeona del mundo, o dicho de otro modo, era ‘el otro inteligente’ (junto a Cruyff) de la medular de los ‘tulipanes’. Otros componentes de la Holanda del ‘fútbol total’, el medio Wim Jansen y el atacante Theo de Jong, también jugaron en ese torneo bajo el arco de San Mamés y ambos repitieron triunfo dos años más tarde en la segunda edición junto a Wim Rijsbergen, el defensa de cierre de la selección naranja, famoso por su cabellera rubia. El Feyenoord se deshizo en la final del Standard de Lieja, que dio a conocer a un joven y prometedor Eric Gerets, uno de los mejores laterales derechos de todos los tiempos. En 1975, en el partido de homenaje a Javier Clemente, el Athletic Club empató a uno con el poseedor en ese momento del título de la UEFA, el Borussia Mönchengladbach, cuyo capitán era Berti Vogts, un ‘perro de presa’ que eclipsó a Cruyff en la final mundialista de Munich’74. Otros como Stielike y los daneses Simonsen (Balón de Oro en 1977) y Jensen, dejaron más tarde su impronta en la Liga española.

1976: Giovanni Rivera, Fabio Capello y Enrico Albertosi (AC Milan, Italia); Hendrik Johannes Cruijff y Johannes Jacobus Neeskens (FC Barcelona); Morten Olsen (Racing White Daring Molenbeek, Bélgica)
Los subcampeonatos de Copa y de la UEFA en 1977 y los títulos de los 80, resituaron al Athletic Club en un lugar privilegiado del fútbol europeo. Antes de la final ante la Juventus, los pupilos de Koldo Agirre se vieron las caras en octavos con el Milan de Gianni Rivera, primer italiano en ganar el Balón de Oro (1969) y para muchos uno de los cinco mejores surgidos en el país transalpino. Este elegante centrocampista, hoy metido en la política, colgó las botas en 1979 tras casi dos decenios de ‘rossonero’. San Mamés también vio y... padeció a Fabio Capello porque, a pesar de que los leones llevaron una buena rénta al Giuseppe Meazza (4-1), dio el susto al marcar el tanto inicial a Zaldua. Iribar no jugó por lesión y, además, ‘El Txopo’ fue duda en Milán hasta el último momento por fiebre alta. El portero ‘rossoneri’ no era otro que Enrico Albertosi, meta de la ‘Squadra Azzurra’ en los mundiales de 1966 y 1970 y suplente en los de 1962 y 1974, que manchó  su trayectoria deportiva al ser sancionado con dos años por su implicación en el escándalo ‘Totonero’ de apuestas ilegales con amaños de partidos. El siguiente escollo de los leones fue el Barcelona de los Cruyff y Neeskens y en semifinales, se toparon con el Racing White, en cuyas filas había un central danés con mucha clase, Morten Olsen, actual seleccionador de su país. Sacó lo mejor de su fútbol pasada la treintena en el Anderlecht y fue el primer jugador de Dinamarca en alcanzar los cien partidos internacionales.

1977: Dino Zoff, Claudio Gentile, Franco Causio, Gaetano Scirea, Marco Tardelli, Roberto Boninsegna y Roberto Bettega (Juventus FC, Turín, Italia); Arie Haan y Pieter Robert Resenbrink (Royal Sporting Club Anderlecht, Bélgica)
En el partido de vuelta de la final de la UEFA, La Catedral acogió a una pléyade de jugadores que, un lustro después, sería la columna vertebral de la ‘Squadra Azzurra’ que se adjudicó el Mundial’82. Aquella histórica Juventus, que logró el título con una plantilla exenta de foráneos (hecho inédito en Italia a nivel internacional), se presentó con el mítico Dino Zoff, uno de los mejores guardametas de la historia, el lateral Claudio Gentile, famoso por sus implacables marcajes, especialmente el que le sometió a Maradona en la referida cita mundialista, el fabuloso extremo derecho Franco Causio, el libre Gaetano Scirea, fiel exponente del ‘Stilo Juve’ y alabado por su caballerosidad deportiva, que falleció en un accidente de tráfico en 1989, y el incansable Marco Tardelli, autor del tanto de Turín a Iribar
gracias a un remate afortunado con la chepa, así como del segundo italiano
en la final de aquel Mundial y cuya emocionada celebración quedó grabada para siempre. La nómina de estrellas se completó con el veterano Roberto Boninsegna (subcampeón del mundo en 1970) y Roberto Bettega, que nos amargó la fiesta con su tempranero gol en San Mamés y que una posterior lesión en la rodilla le privó de la conquista mundialista. Todos ellos, a las órdenes del laureado Giovanni Trappatoni, que estrenaba entorchado continental desde el banquillo.

El mejor Anderlecht jamás visto, el de las dos Recopas, acudió a La Catedral para tomar parte en el IV Trofeo Villa de Bilbao (1977) aunque no coincidió con el Athletic. Sobresalían otros dos ‘tulipanes’ de las finales de 1974 y 1978 ante Alemania y Argentina, respectivamente: el medio Arie Haan, especialista en marcar desde largas distancias, y el mejor jugador de la historia del club, Robbie Rensenbrink, un reputado goleador a quien se le llegó a comparar por su estilo con Cruyff (salvando las distancias), y que le faltó subir un peldaño para ser un ‘crack’ de primera fila. Se quedó un par de veces a las puertas del Balón de Oro y, lo más doloroso para él, estrelló un balón en el palo a escasos segundos de acabar la final del Mundial de Argentina, que en caso de haber entrado, habría sido campeón del mundo y el máximo goleador del torneo. El capitán Rudi Krol le metió el pase en esa jugada.

1978: Rudolf Jozef Krol (Amsterdamsche Football Club Ajax, Holanda); Oleg Vladimirovič Blochin (selección URSS); Ernstus Ernie Wilhelmus Johannes Brandts, Henricus ("Harry") Carolus Gerardus Lubse, Jan Poortvliet, Adrianus Ambrosius Cornelis van Kraaij y los gemelos Wilhelmus Antonius 'Willy' y Reinier "René" Lambertus van de Kerkhof (Philips Sport Vereniging Eindhoven, Holanda); Ubaldo Matildo Fillol (el Pato), Daniel Alberto Passarella, Oscar Alberto Ortiz, Norberto Osvaldo Alonso (El Beto) y Leopoldo Jacinto Luque (Club Atlético River Plate, Buenos Aires, Argentina)
El capitán de la Holanda subcampeona del mundo de 1978, Rudi Krol, jugó en La Catedral con el Ajax en la UEFA 1978/79 en el partido del ‘gol fantasma’ del rojiblanco Vidal. Medio año antes, Euskadi se enfrentó en San Mamés a la antigua URSS con la presencia del Balón de Oro de 1975, el delantero ucraniano Oleg Blokhin, doble ganador de la Recopa con el Dinamo de Kiev. En realidad, se hizo costumbre ver en La Catedral a jugadores distinguidos. De todos los galardonados con el Balón de Oro desde 1969 hasta 1990, solo Rummenigge, Rossi, Belanov, Gullit y Van Basten no pisaron nuestro campo.

En agosto de ese mismo año, se organizó el V Trofeo Villa de Bilbao, que fue a parar a las vitrinas del flamante campeón de la UEFA, el PSV Eindhoven, que sacó al terreno de juego a seis jugadores que acababan de perder la final mundialista en Buenos Aires. Ernie Brandts, Harry Lubse, Jan Poortvliet, Adrie Van Kraay y los gemelos Willy y René van der Kerkhof volvieron a verse las caras en Bilbao con sus verdugos Ubaldo Fillol, Daniel Pasarella, Óscar Ortiz, Norberto Alonso y Leopoldo Luque, del River Plate. Fue la única vez (dos partidos del torneo) que se pudo ver a Fillol en San Mamés porque, a pesar de militar una campaña en el Atlético de Madrid con 35 años, no llegó a pisar el ‘verde’ bilbaino. Desde el Torneo Clausura 2008 (la segunda Liga a una vuelta de Argentina), su nombre se asocia al premio que se concede al portero menos goleado en su país. En cualquier caso, la figura indiscutible del equipo ‘millonario’ que rindió visita no fue otro que Passarella, ‘El Gran Capitán’ que alzó el trofeo de oro del Mundial en medio del júbilo de sus compatriotas. También fue llamado para la cita mundialista de 1986, pero una infección intestinal primero y un desgarro después, le privaron de jugar con su selección, a la postre campeona del mundo.

1979: Peter Leslie Shilton (Nottingham Forest FC, Inglaterra)
A finales de los setenta, el equipo de moda era el Nottingham Forest. Nada más subir a Primera, dio la sorpresa al hacerse con el título de Liga y después dominó el Viejo Continente en su estreno europeo con dos títulos consecutivos. Este equipo de una sola Liga y dos Copas de Europa (1979 y1980), entrenado por el ya fallecido Brian Clough, venció en la final del VI Trofeo Villa de Bilbao por 2-1 al Dinamo de Bucarest, con dos goles de John Robertson. Sin embargo, el ilustre de los ‘Forest’ era Peter Shilton, que sigue ostentando el récord de internacionalidades con la selección inglesa (125 partidos entre 1970 y 1990). Al portero se le ha visto seis veces en San Mamés (dos con el Nottingham, tres con Inglaterra y uno con el Southampton).

1980: Lothar Herbert Matthäus (Borussia Mönchengladbach); Anton Ondruš y Antonin Panenka (FC Bohemians Praha)
Lothar Matthäus, Balón de Oro en el año que se coronó campeón del mundo (1990), es otro de los indiscutibles número 1 que puede presumir de haber jugado en La Catedral. Lo hizo por partida doble en el VII Trofeo Villa de Bilbao con el Borussia M’Gladbach, aunque no contra los leones. Sigue siendo quien más partidos ha jugado con la selección de Alemania, con el que disputó cinco Copas del Mundo. Ostenta, además, el récord de participaciones mundialistas (25 partidos).

El Athletic Club fue apeado del torneo por el Bohemians de Praga, en el que destacaban Anton Ondrus, el capitán checo que levantó el trofeo de la Euro’76, y el artífice del aquel éxito, Antonin Panenka, quien inmortalizó su famoso lanzamiento desde los once metros picando el balón para que entrara mansamente en la portería de Sepp Maier, lo que supuso el triunfo checo.

1982: Kevin Keegan, Bryan Robson, Peter Shilton, Phil Neal, Trevor Francis, Paul Mariner, Ray Wilkins y Glenn Hoddle (Selección de Inglaterra); Michel Platini, Alain Giresse, Maxime Bossis, Marius Tresor, Dominique Rocheteau, Jean Tigana y Patrick Battiston (Selección de Francia); Zbigniew Boniek (Selección de Polonia); Toninho Cerezo y Eder (Atlético Mineiro, Belo Horizonte, Brasil); Felix Magath, Horst Hrubesch y Manfred Kaltz (Hamburgo, Alemania).

En los meses previos al Mundial de Fútbol de 1982, los pupilos del seleccionador inglés Ron Greenwood conocieron de primera mano La Catedral en el homenaje a Rojo I (1-1). Kevin Keegan, autor del gol, y Bryan Robson, el principal líder del fútbol inglés en los 80, estuvieron presentes en esa cita y volvieron al remodelado San Mamés en el Mundial junto a Peter Shilton, el defensa Phil Neal, los goleadores Trevor Francis y Paul Mariner, Ray Wilkins y Glenn Hoddle, un centrocampista dotado de una extraordinaria visión de juego. A Keegan, doble Balón de Oro (1978 y 79) con el Hamburgo y un histórico del Liverpool (con el que ganó tres títulos europeos), le vimos también dirigiendo al Newcastle en la UEFA 1994/95. Por su parte, Robson marcó en Bilbao a los 27” el gol más rápido en la historia de una Copa del Mundo (en 2002 fue superado por el turco Sükür). Se lo hizo a la Francia capitaneada por el actual presidente de la UEFA, Michel Platini, triple Balón de Oro y el mejor futbolista de la historia de su país junto a Zidane. Otro de los ‘aristócratas’ del balón, Alain Giresse, brilló con luz propia en el seno de un equipo que además se presentó en San Mamés con Maxime Bossis, Marius Tresor, Dominique Rocheteau, Jean Tigana y Patrick Battiston, el defensa que estuvo inactivo seis meses con la mandíbula fracturada, los dientes rotos y lesiones en las vértebras por la salvaje entrada del meta alemán Schumacher en la semifinal. Tanto él como Giresse, el más grande de todos los que han pasado por el Girondins de Burdeos, se midieron al Athletic campeón en la primera ronda de la Copa de Europa 1984/85, después de haber ganado la Eurocopa dos meses atrás. Francia ya había avisado del inicio de una era dorada al acabar cuarto en aquel Mundial tras verse superado en la final de consolación por la revelación del torneo, Polonia, que también disputó un amistoso contra los rojiblancos antes de la cita mundialista (1-4), dejando su sello de calidad con jugadores de la talla de Zbigniew Boniek, uno de los ‘buques insignia’ de la intratable Juventus de la época.

Todavía con el eco del triunfo italiano en el Mundial’82, se organizó el VIII Trofeo Villa de Bilbao. En la final, el Athletic sucumbió a los penaltis frente al Atlético Mineiro de Toninho Cerezo, que junto a Zico, Sócrates y Falcao formó uno de los mejores mediocampos de la historia ‘canarinha’, y Eder, un extremo con una potente zurda. El club de Belo Horizonte había eliminado a los penaltis al Hamburgo, que esa temporada iba a convertirse en el rey de Europa ante la Juventus con un gol desde fuera del área de Félix Magath. Otros ilustres que estuvieron en el trofeo bilbaino fueron Horst Hrubesch, apodado ‘La Bestia de los Cabezazos’ por un motivo obvio, y el lateral Manfred Kaltz, todo un todoterreno por la banda derecha.

1983: Bruce Grobbelaar, Graeme Souness, Kenny Dalglish e Ian rush (Liverpool, Inglaterra)
Al año siguiente, el Athletic de Javier Clemente cayó en octavos de la Copa de Europa 83/84 ante el Liverpool, a la postre campeón del torneo, que era el club hegemónico de Inglaterra. Bruce Grobbelaar, el meta que simuló tener miedo haciendo temblar sus piernas en el penalti que falló Graziani (Roma) en la final, el medio Graeme Souness y los delanteros Kenny Dalglish (triple campeón de Europa) y Ian Rush (su gol en San Mamés nos apeó del torneo) eran sus pilares.

1985: Ricardo Bochini (Independiente, Buenos Aires, Argentina).
En 1985, el Independiente de Buenos Aires, uno de los más prestigiosos de Argentina, fue el rival rojiblanco en el Homenaje al Socio (0-0). Su gran estrella fue Ricardo Bochini, expulsado en San Mamés por doble amonestación. De hecho, una de las calles donde reside el estadio del club para el que jugó casi veinte años, lleva su nombre.

(Fuente: Athletic Club)