UN POCO de HISTORIA del ESTADIO "SAN MAMES"

El 21 de agosto de 1913 el Athletic y el Racing de Irun estrenaron la que con el paso del tiempo se convertiría en la catedral del fútbol.

Bilbao celebraba su Semana Grande y la prensa local se hizo eco del acontecimiento. Decía 'El Porvenir Vasco': "Como único número de los festejos figuraba ayer en el programa la inauguración del campo del foot-ball del Athletic Club, y puede decirse que ha sido de los que con mayor brillantez se han celebrado. Puede ufanarse hoy el Athletic Club de tener un campo de foot-ball magnífico, elegantísimo, en el que están atendidas admirablemente todas las necesidades que esa clase de campos requiere y como no habrá otro igual en toda España".

José María Mateos, periodista, seleccionador, testigo directo de las andanzas iniciales del Athletic y autor de la primera historia escrita del club, la que abarca sus primeros 25 años de vida, describió así el acontecimiento en las páginas de 'La Gaceta del Norte': "El nuevo campeón ¿estupendo? Estupendo es poco ¿Maravilloso? Maravilloso no me parece bastante ¿Colosalísimo? Puede que más sea el juicio que ha merecido el campo de foot-ball que ayer inauguró el Athletic, a los millares y millares de personas que se extendieron por las graderías y paseos de aquel encantador jardín".

Los millares y millares de personas que creyó ver Mateos en el estreno de San Mamés, fueron exactamente 3.500, el primer aforo del campo, poco más que un terreno vallado y una pequeña tribuna de madera. Su construcción se había presupuestado en 50.000 pesetas, de las que 40.700 se recaudaron mediante la suscripción de obligaciones por parte de los socios. La obra dirigida por el arquitecto Manuel María Smith, acabó costando 89.061,92 pesetas, de acuerdo con las anotaciones del tesorero del club, Roberto de Arteche.

Bajo la presidencia de Alejandro de la Sota, la asamblea de socios celebrada el 10 de diciembre de 1912 aprobó el proyecto de construcción y el modo de financiación. El club se comprometía a devolver semestralmente las obligaciones que suscribirían los socios. La directiva calculó que amortizar aquellas 50.000 pesetas no sería una tarea especialmente dificultosa porque preveía grandes beneficios en el nuevo campo. No en vano, por fin el Athletic podría disputar sus partidos en Bilbao, ahorrando a sus seguidores el enconces nada sencillo desplazamiento a Lamiako o a Jolaseta.

Solemne bendición de la primera piedra del campo. A la izquierda, sacando una cabeza al resto del público, "Pichichi".

El Athletic compró los terrenos de la vega de San Mamés a los herederos de Novia de Salcedo y el 20 de enero de 1913 se puso la primera piedra.

Pero aunque el paso definitivo se dio en aquella asamblea de diciembre de 1912, el Athletic ya llevaba no menos de dos años intentando conseguir un campo en la ciudad que colmase sus espectativas y las de sus cada vez más numerosos seguridores. De hecho, proclamado campeón en 1910 y designada la ciudad de Bilbao como sede de la Copa de 1911, el Athletic quiso disponer de un campo apropiado para acoger aquella Copa. Bajo la presidencia de Pedro Astigarraga el club hizo numerosas gestiones que no sirvieron de mucho a pesar de que la prensa cantó victoria en mas de una ocasión. Ya el 14 de enero de 1911 La Gaceta del Norte proclamaba desde un titular: "¡Ya hay campo!", y desarrollaba la noticia en el siguiente texto: "Tuvimos ocasión de hablar ayer con un capitular bilbaino, el cual nos dio una noticia que creemos será del agrado de los futbollistas. Nos aseguró que la Comisión de Fomento ha tratado de la cuestión del campo del football y emitido sobre ello un informe que irá a la próxima sesión del Ayuntamiento, por no haber habido tiempo para llevarlo a la que ayer se celebró. En el informe se propone la cesión al Athletic del espacioso campo de Basurto, convertido hoy en ferial". Y el periodista añadía de su propia cosecha: "Lo que no sabemos es si el Ayuntamiento entregará arreglado el campo o concederá subvención o no hará ni lo uno ni lo otro. Nosotros, modestamente opinamos que debía conceder una subvención al Athletic para que éste se encargase de los arreglos. ¿La razón? Pues porque el campeonato que se ha de celebrar en Abril ha de proporcionar al pueblo de Bilbao ingresos, toda vez que aparte de la media docena de equipos que han de venir, han de acudir otras muchas personas de las regiones de donde acudan los teams para presenciar la hermosa lucha. Hora era ya que el foot ball tuviese un campo en Bilbao. Puede decirse que ha llegado la hora del desarrollo de este higiénico y magnífico sport, hoy de moda en el mundo civilizado,y que en Bilbao no era estimado convenientemente por no ser conocido".

Pero, nuestro gozo en un pozo, cuatro días después, el 18 de enero de 1911, el mismo periódico desmentía lo anunciado en sus páginas. Bajo un titular menos entusiasta y más escueto. "El campo del Athletic", La Gaceta del Norte daba cuenta del contratiempo: "Algunos nos han preguntado por qué el Ayuntamiento no ha concedido, aunque solo sea para el campeonato de España, la campa que sirvió para aviación para celebrar los matchs de football. Hemos hablado con el presidente de la Comisión municipal de Fomento, quien nos hizo saber que con gran sentimiento no pudieron acceder a ello, por haberse acordado quince días antes de solicitarse ese campo, el sacar a concurso la plantación en él de árboles y la instalación de jardines".

Tras los fallidos intentos de hacerse con los terrenos del entonces rural Basurto y más tarde los del actual Parque de doña Casilda, lo que obligó al Athletic a organizar el Campeonato de España en Jolaseta, por fin, el 21 de agosto de 1913 llegó el día tan esperado de la inauguración del campo de San Mamés.

21 de agosto de  1913:
Partido inaugural de San Mamés


El Athletic organizó un triangular con el Racing de Irun y el Shepherd's Bush. En el partido inaugural jugaron por el Athletic: Ibarretxe, Hurtado, Solaun, Iceta, José María Belausteguigoitia, Eguía, Acedo, Moreno (Pichichi), Zuazo, Cortadi y Pinillos. Por el Racing de Irun: Echart, Retegui, Patricio, Arocena, Adarraga, Boada, Eizaguirre, Castillejo, Arocena, Carrasco y Ayestarán.

Zuazo hizo el saque inicial y Pichichi marcó el primer gol a poco de empezar el partido. Antes del descanso Patricio hizo el empate que sería definitivo. Al día siguiente el Shepherd's Bush ganó 3-1 al Racing de Irun y el 24 de agosto los ingleses ganaron 1-0 al Athletic.

San Mamés, 1914

El 21 de septiembre el Athletic volvería a perder en San Mamés, por idéntico resultado, 1-0, ante el Deportivo Español de Barcelona. El equipo rojiblanco tuvo que esperar hasta el 19 de octubre para ganar el primer partido en su nuevo campo. Se trataba del encuentro inaugural del Campeonato Regional y el Athletic ganó 2-0, al Arenas. Ambos equipos fallaron un penalti cada uno. Jugaron: Ibarreche, Solaun, Hurtado, Eguía, J.M. Belauste, Iceta, Cortadi, Zuazo, Cortazar, Pichichi y R. Belauste. Por el Arenas se alinearon: F. Peña, R. Hurtado, Arbaiza, Usobiaga, Pagaza, J.M.Peña, Rica, Uriarte, Hormaechea, Vallana y Jauregui.

San Mamés no ha dejado de crecer y de sufrir modificaciones a lo largo de su casi centenaria historia. Inicialmente su aforo era de 7.000 espectadores (3.000 sentados). En la primera mitad de la década de los veinte (1923-1925) el aforo se amplió con la construcción de una segunda grada, la de Capuchinos y la ampliación de la tribuna principal originaria. Antes de que se estrenara la Liga en 1929, San Mamés ya podía acoger a 10.000 espectadores.

El 8 de diciembre de 1926 se colocó en una de las esquinas de la tribuna el busto en recuerdo a Pichichi, obra del escultor Quintín de la Torre, quien es también el autor del monumento a Larraza instalado en Lezama.

En agosto de 1927, la directiva pensó en trasladar el campo a la vega de Deusto, en Torre Madariaga, en un terreno de 43.921 metros cuadrados. Pidió para ello el apoyo de la Caja de Ahorros Vizcaína, porque «el emplazamiento era mejor que el de San Mamés», según rezaba en la solicitud crediticia. La Caja compró el terreno por 1.167.594,70 pesetas y se la ofreció en arrendamiento al club por 101.798,23 pesetas anuales, en objeto de renta y cuota para la adquisición del inmueble en 20 años. En 1935, el Athletic pidió disponer de 60.000 pesetas de ese fondo y un nuevo plazo de 20 años, a 84.000 pesetas anuales para amortizar el negocio.

Pero el Athletic no puede pagar las rentas desde 1935 hasta 1939 y solicita otra ayuda: quiere renunciar a Torre Madariaga y adquirir San Mamés. Con al apoyo del alcalde, José María de Oriol, el Ayuntamiento compra los terrenos de Deusto y la CAV destina al Athletic la diferencia entre la compra y la venta. Además adquiere los terrenos de San Mamés por 1.229.261 pesetas y se los cede al Athletic mediante una fórmula de pago aplazado. Un pelotazo. El club fue pagando anualmente, cuotas e intereses durante décadas, hasta completar el total. Sin embargo, el presidente en los cuarenta, Luis Casajuana, había tenido que firmar una cláusula en la que club y banco se repartirían los beneficios en caso de venta. En 1940 La familia Novia de Salcedo se dirigió al club para venderle los terrenos de San Mamés. El club lo estudió y pidió a la CAV renunciar a Torremadariaga y adquirir la propiedad del campo que arrendaban desde 1913. El Ayuntamiento de Bilbao compró los terrenos de Deusto y destinó la diferencia entre compra y venta (270.739 pesetas) al Athletic. Mientras, la Caja compró San Mamés por 1.229.261 pesetas y se lo cedió al Athletic mediante un pago aplazado.

La construcción de la tribuna de Misericordia y la organización de la general elevaron a más de 30.000 el aforo de la catedral durante la postguerra y en 1952 se alcanzó el aforo máximo, 47.000 espectadores, gracias a los 15.000 nuevos asientos que se colocaron en la nueva Tribuna Principal, colgada del célebre arco, una audaz obra de ingeniería para la época que permitió al Athletic disponer de una de las tribunas más grandes del Continente sin postes que dificulten la visión.

Al final de la década de los cincuenta y el comienzo de la de los sesenta se construyeron los segundos pisos de las actuales tribunas Norte y Sur y la tribuna de Capuchinos, más tarde se instaló la iluminación artificial. En 1961 se levanta la tribuna de la Misericordia, edificación que se costeó con el dinero logrado por la Junta Directiva comandada por Javier Prado tras el traspaso de Jesús Garay al Barcelona, y en 1972 se instaló la megafonía en el campo y se construyó la tribuna Este encima de la general, que siguió siendo una localidad de pie hasta el Mundial de 1982, acontecimiento que provocó la remodelación prácticamente integral del campo tanto en su parte visible y tribunas como en las infraestructuras debajo de los graderíos, vestuarios, sala de prensa y demás servicios.

Así, con San Mamés envuelto en una sucesión de reformas y el terreno en propiedad ya del Athletic desde 1945 -hasta entonces era propiedad de la Caja de Ahorros Vizcaina-,La Catedral volvió a maquillarse y a engalanarse para actuar como co-sede del grupo D del Mundial de 1982 junto con el estadio José Zorrilla de Valladolid. Pasaron entonces por el imponente feudo rojiblanco las selecciones de Francia e Inglaterra, quienes se fajaron entre sí en el Bilbao el 16 de junio de 1982. Un vibrante duelo entre dos gallos del panorama internacional de la época que tuvo lugar 15 años antes de que se suprimieran las últimas localidades de pie. En 1998, coincidiendo con el centenario del club se retiraron las vallas que rodeaban el terreno de juego, obligatorias desde mediados de la década de los setenta, lo que a su vez provocó la desaparición de las ultimas localidades de pie, situadas tras las porterías, reduciendo el aforo de las 47.000 localidades disponibles en la época de mayor capacidad a las casi 40.000 localidades de hoy en día. Un aforo máximo que con el paso del tiempo y de los años ha quedado corto, pequeño ante tamaño sentimiento de pertenencia del que presume una afición acostumbrada a vibrar con los leones cada quince días y a ser testigo, de vez en cuando, de una de las más entrañables y preciadas costumbres: la ofrenda a Pichichi.

Un acto bautizado por la emotividad que se suma a la efusividad con la que se vive cada envite con el campo de San Mamés como escenario. "Hay pocos campos que rezumen tanto fútbol como San Mamés. Jugar allí es maravilloso, y por lo tanto, poder ganar en ese escenario resulta también muy especial", se confesó Juan Manuel Lillo cuando dirigía la nave del Almería en 2010. Afirmación que el técnico guipuzcoano realizó tres años antes de que, si las predicciones y los plazos establecidos se cumplen, tenga lugar la inauguración del nuevo San Mamés, coincidiendo así con el comienzo de la próxima temporada.

En 2007, Juan Carlos Ercoreca, vicepresidente del Athletic, exhibió un documento, firmado en 1973, en el que se aclaraba definitivamente quién es propietario de los terrenos del antiguo campo, y la relación que existía entre el club y la BBK por este asunto. La redacción no podía ser más clara. En caso de venta de los terrenos, la mitad de la plusvalía generada correspondería a la entidad bancaria... Salvo que el dinero estuviera destinado a construir nuevas instalaciones deportivas. Sin embargo, ese acuerdo no estuvo exento de polémica cuando se firmó en los años cuarenta, y cuando se modificó definitivamente en 1973, con Félix Oráa como presidente del Athletic y Rafael Barbier de la Caja de Ahorros Vizcaína. Félix Oráa, a punto de abandonar la presidencia, se reunió con Rafael Barbier, presidente de la Caja, para comunicarle el desagrado del club por aquel «abuso», después de que el Athletic hubiera amortizado totalmente el crédito. Las discusiones alcanzaron una temperatura muy alta. Oráa, educado pero firme, amenazó a Barbier con dar publicidad en los periódicos a lo que consideraba una tropelía. Finalmente la Caja cedió. Habría reparto, sí, pero sólo si el campo se vendía por razones diferentes a la construcción de uno nuevo.

SAN MAMES BARRIA. El campo, que tendrá capacidad para 53.332 espectadores con un coste de construcción que se estima alrededor de los 173 millones de euros, comenzaría a albergar los partidos como local del Athletic en septiembre de 2013 con una capacidad inicial para 37.000 espectadores, toda vez que el nuevo campo, en plena construcción ahora, lucirá entonces tres cuartas partes de su posterior y definitiva imagen. Situación que, salvo demora en los plazos establecidos, permitirá al viejo San Mamés cumplir su siglo de vida, una fecha señalada en rojo en el calendario del Athletic, un club cuya historia camina pegada a La Catedral, escenario de 99 años de magia.

Fuentes: Juan Carlos Latxaga (Conversaciones en La Catedral -San Mamés-),
 DEIA y Jon Rivas (Historias Rojiblancas)