LA GENESIS DEL PROYECTO

Aunque el Arco se inauguró en 1953, la génesis del proyecto que culminó en su construcción comenzó mucho antes. Concretamente, cuando en 1950, el Athletic, presidido entonces por Enrique Guzmán, presentó un concurso de ideas para la ampliación de la Tribuna Principal.

Lo más curioso es que ninguno de los proyectos que se presentaron era el proyecto que realmente se hizo y que ha sobrevivido hasta nuestros días. En las siguientes imágenes, se pueden ver unos esquemas generales de los proyectos que resultaron finalistas, sin llegar a ganar.

El siguiente boceto pertenece al proyecto que obtuvo el segundo premio, creado por los arquitectos Celestino Martínez y Emiliano Amana.


El proyecto que obtuvo el tercer premio era del arquitecto Pedro Izpizúa.


Hubo además dos cuartos premios. Uno de ellos, de los arquitectos Manuel Thomas y Ramón Escudero, planteó una tribuna que es la que más se asemeja a la que finalmente se hizo, salvo que tiene una cubierta mucho menor, al no tener el arco soportándola. Es la imagen de más a la izquierda. El otro cuarto premio, del arquitecto José Descartín, al que pertenece la imagen restante, planteaba algo similar al anterior.

Tras repasar lo que podía haber sido San Mamés de haber ganado alguno de éstos proyectos, cabría decir que queda mostrar el proyecto ganador, y en lo que de verdad se convirtió en la nueva tribuna de San Mamés. Estas son las fotos del proyecto ganador:

Pero… ¿y dónde está nuestro Arco, si este fue el proyecto ganador? Como se ve en las imágenes, salvo en el graderío, en poco más se parece la cubierta a la que tenemos hoy en día. ¿O no? en este proyecto ya se aprecia algo distinto a los otros, y es efectivamente, la forma curva de la cubierta.

Mucha gente tacha de bilbainada llevarse el arco a algún otro lado, pero para bilbainada la de este proyecto. Como se ve, se trataba de una cubierta arqueada de hormigón armado. Si el Arco pesa 200 toneladas, y es de acero y hueco por dentro, no es difícil imaginarse lo que podría pesar esta solución. Además, la cubierta de hormigón hubiera sido récord del mundo, superando los hangares americanos que en la época había en Maine y Dakota del Sur, con esta misma tipología y que tenían 103 metros de luz. Al parecer, al menos el de Maine, sigue en pie hoy en día.

DEL HORMIGON AL METAL

Del proyecto que resultó ganador, lo primero que salta a la vista es que fuera de hormigón, aún habiendo en Euskadi una buena industria del metal. En el proyecto presentado al concurso, se descartó la solución metálica por la delicada situación que atravesaba la construcción en España en la época.

Pero tras haber resultado ganadores y salir las obras a concurso, pronto se cambió a la solución metálica. La principal razón fue que al salir la obra a concurso, dadas las dificultades que entrañaba la obra y el desconocimiento de la misma (no se había hecho nada igual antes), no se conocían con exactitud los medios auxiliares y la mano de obra que sería necesaria, y todas las constructoras presentaron precios al alza, superiores a los que figuraban en el proyecto ganador.

Esto no gustó a la propiedad (el Athletic), pero lejos de suponer un revés, los proyectistas se percataron de que estaban en pleno centro de la industria siderúrgica, y rápidamente se modificó el proyecto, adoptando la solución metálica. Así pues, el proyecto que se presentó tanto en revistas como en sociedad, nunca se llegó a ejecutar.

Pero no acaban aquí las modificaciones. La primera idea, tras pasarse a la solución metálica, fue hacer un calco del arco que se ve en la foto anterior, pero en metal. Es decir, se trataba de arcos estribados en los muros laterales.

Esta solución solo se comenzó a proyectar, como lo corroboran varias anotaciones y cálculos a sucio de Carlos Fernández Casado. El Athletic pidió que se modificara el proyecto, y se bajara el borde delantero de la cubierta, que como se observa en la foto, debido al arco de la misma, es muy alto. La exigencia del Athletic fue tan rotunda, que se llegó a desechar el proyecto ganador, para ejecutar una tribuna del estilo a la este actual, con pilares. Cumplía con tener el borde más bajo, para evitar la entrada de la lluvia, y era más barata.

Los ganadores descartaron esta opción, por tratarse de una solución muy común, para la cual opinaban que no hubiera sido necesario el concurso. Entonces adoptó el proyecto la forma definitiva. La cubierta pasaba a ser plana, con una ligera inclinación hacia fuera del campo, y apoyaba en el arco, que pasaba a ser atirantado y únicamente apoyado en los muros laterales.

La cantidad de metal usado era similar a la de la solución más barata, así que el Athletic aceptó, y se comenzó a proyectar el verdadero Arco de San Mamés. En la imagen, una de las páginas manuscritas de Carlos Fernández Casado, comenzando a calcular el Arco.

LAS MODIFICACIONES DEL PROYECTO

También hubo otros diseños para el Arco una vez ya se decidió que fuera metálico. Los cambios desde el primer diseño hasta el diseño final, atendían ya a criterios técnicos, pues una vez se desechó la opción de hormigón que ganó el concurso de 1950, el concepto de Arco que se quería estaba claro.

Como se ve en la siguiente foto, el Arco iba a ser en principio compuesto por 4 arcos, en vez de por dos, como lo es realmente.

Finalmente, para reducir los puntos de apoyo del Arco, se optó por dos arcos arriostrados entre sí, es decir, la forma que tiene el Arco realmente. Pero como es normal en cualquier proyecto de este tipo, o al menos lo era calculando a mano, hay que tantear distintas opciones, hasta ir acercándose al resultado óptimo.

El Arco tiene una sección tricelular hueca, como la de la siguiente foto. Pero en un inicio, la sección se planteó unicelular, posteriormente bicelular, y finalmente, se llegó a la solución óptima, la tricelular.

El razonamiento para descartar las opciones unicelular y bicelular es sencillo. El Arco debe soportar unas determinadas cargas (peso propio, peso de la cubierta de la tribuna y viento, básicamente) y para ello, además de resistir el resto de elementos (apoyos, tirante…), la sección principal, el Arco propiamente dicho, debe estar preparado para soportar la compresión a la que el peso de todas las cargas le someten.

Cuando el cálculo dice que no se soportan esas cargas, porque se supera la tensión admisible del metal, hay que darle más sección al Arco. Bien aumentando el espesor de las chapas, bien haciendo la sección más grande. Se optó por la segunda solución, de ahí el paso a la sección tricelular final, a partir de las dos soluciones previas, que se ven en las siguientes fotos.

EL MATERIAL USADO EN LA TRIBUNA

El proyecto del arco no consistía solo en la cubierta que tapaba la tribuna, si no en la tribuna entera sustituyendo a la antigua que existió previamente.

Lógicamente, lo primero que se construyó fue la tribuna, y a semenjanza de lo que pasará el año que viene en el nuevo estadio, aún se jugaban partidos cuando ya había obras en marcha. En la foto, se puede ver a un jugador del Athletic (Gainza) rematando de cabeza con las obras ya iniciadas detrás, perfectamente visibles.

Así pues, a parte del metal usado en el Arco, se emplearon otros materiales, principalmente hormigón y acero de armar, para la ejecución de la tribuna, en la comentada primera fase de la construcción. El material empleado en total fue el siguiente:

-3800 tn de cemento

-6000 m3 de arena (equivalente a llenar más de 2 piscinas olímpicas)

-10000 m3 de gravilla de caliza (el equivalente a llenar 4 piscinas olímpicas)

-360.000 kg de acero (de los cuales, más de la mitad son del Arco propiamente dicho)

En la siguiente fotografía se aprecia un acopio de acero, concretamente de las vigas que sostienen la cubierta de la tribuna y que apoyan en el Arco, fáciles del ver si alzamos la vista hacia arriba estando en la Tribuna principal de San Mamés.

EL ACERO DEL ARCO

El metal para el Arco de San Mamés fue suministrado por la empresa Altos Hornos de Vizcaya, se trata de un acero tipo S-2 y B-2, según la nomenclatura original del catálogo de Altos Hornos que estaba vigente en aquella época, un catálogo del año 1935. 

El acero B-2 fue utilizado en la cubierta, en las vigas que pueden verse si estando en la tribuna Oeste alzamos la vista hacia la cubierta que evita que los del palco se mojen.

El acero tipo S-2 es el realmente utilizado en el Arco (su sección principal, los pendolones, los tirantes…) y sería el equivalente al acero más común usado en las obras actuales, denominado S235. Su característica principal es su soldabilidad, ya que el Arco de San Mamés, fue soldado en piezas de 6 metros, juntas inapreciables salvo que se esté en la cubierta de San Mamés. En lasiguiente imagen pueden verse dos de esas piezas, antes de ser izadas hasta la cubierta del campo.

Como se ve en la fotografía, el arco realmente es hueco por dentro, y está formado por chapas de 10-12 milímetros de espesor. ¡Y aún así pesa 200 toneladas!

Estas son las páginas de la composición del material del Arco, fotografiadas del catálogo de 1935.

LAS PARTES DEL ARCO

“El Arco” se compone básicamente por 4 elementos:

-Dos arcos de 115 metros de luz (largo) y 16,28 de flecha (alto).

-Los arriostramientos, que unen ambos Arcos, haciendo que sea uno solo (son los elementos en cruz, perfectamente identificables en nuestro Arco).

-Los tirantes.

-Los pendolones, que son los que realmente soportan el peso de la cubierta y llevan ese esfuerzo al Arco.

Como ya se intuye la sección del arco es tricelular, hueca por dentro. ¿Qué canto tiene la pieza del Arco? ¡casi 1,8 metros! Ya se observa en la siguiente foto que es más grande de lo que se ve desde abajo.

Como se ve, realmente es hueca por dentro, quedando dividida en tres “cajones”. Las chapas que lo forman son de 8, 10 o 12 mm de espesor.

Las secciones de los arriostramientos en cruz y de los tirantes son similares, pero de menor tamaño y de un solo “cajón” (unicelulares), también huecas, y formadas por chapas de 8 mm los arriostramientos y 15 mm el tirante.

Falta por comentar los pendolones, que son barras cilíndricas de acero macizas, de 4 centímetros de diámetro.

¿Cuantas 'cruces' tiene el Arco?

Son 8 cruces en cada mitad, más una cruz en la clave (el punto más alto) que realmente no es tal, porque está separada una parte de la otra, como se ve en la siguiente fotografía.

Hay además dos medias cruces al final de cada arco, que como curiosidad, no estaban en el proyecto original del arco, que son las que pueden verse en la siguiente fotografía.

El Arco tiene entonces, 16 cruces completas, y 4 medias cruces, dos en la clave, y una en cada extremo. La función de las cruces es unir los dos arcos de los que realmente se compone lo que llamamos “El Arco”, dándole estabilidad.

Las cruces, o los rombos que forman éstas, son sin duda uno de los elementos característicos del Arco, una de las señas de identidad del mismo.


LA CONSTRUCCION DE LA TRIBUNA PRINCIPAL

Las obras de la Tribuna principal de San Mamés comenzaron el 23 de enero de 1952. Ahí se empezaron a construir los cimientos sobre los que descansa el peso del Arco.

Como premisa para la construcción se puso una similar a la de San Mamés Barria: que durante las obras se pudiera seguir jugando, aunque durante el periodo algunas localidades pudieran quedar sin usarse por necesidades de la obra. La obra se extendería más de un año en el tiempo, pero se aprovecharon los meses del verano de 1952 para las operaciones que más molestias causaran.

Desde el comienzo de las obras en enero, hasta que acabó la Liga en mayo (de la que el Athletic se proclamó subcampeón, por detrás del Barcelona), se compatibilizaron las obras de la tribuna con los partidos. Se comenzaron a construir los cimientos y a levantarse la tribuna que conocemos hoy en día, por detrás de la existente entonces.

El terreno de cimentación era arcilla, muy compacta e igual en todo el terreno Se ejecutaron las excavaciones y los pozos de cimentación, para proceder a la construcción de la estructura como tal. En la estructura se trató de conseguir un hormigón con buen aspecto externo, para no tener que recubrirla.

Cuando hubieron terminado los partidos, se procedió al derribo de la tribuna antigua y se comenzó la obra en toda su amplitud. En la siguiente imagen se ve la obra ejecutada detrás, y el comienzo del derribo de la tribuna antigua.

Desde el derribo, y durante el verano de 1952, se avanzó en las obras, trabajando en 3 tajos, y para Septiembre, con el comienzo de la liga, ya se disponía de casi la totalidad de las localidades de la nueva tribuna, eso sí, aún sin cubrir. En la siguiente imagen se observan los 3 tajos en los que se ejecutó la obra, que coinciden con las 3 zonas del graderío: Preferencia, tribuna alta y tribuna principal.

El siguiente paso, como ya se intuye en la fotografía anterior, era comenzar a construir la cimbra sobre la que apoyaría y comenzaría a levantarse el Arco.


EL INGENIERO ARTIFICE DEL ARCO

El ingeniero que calculó e ideó el Arco de San Mamés fue Carlos Fernández Casado (1905-1988), padre del también reconocido ingeniero Leonardo Fernández Troyano. Junto con los arquitectos José Antonio Domínguez Salazar, Ricardo Magdalena y Carlos de Miguel, resultaron ganadores del concurso que el Athletic convocó.
Profesor en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, le describían como un profesor que era “todo saber”. No le hacía falta seguir apuntes o un guion concreto, y plasmaba sus ideas sobre el encerado de forma magistral.

Carlos Fernández Casado proyectó multitud de puentes y otras estructuras, escribió varios libros y ha sido reconocido en su ciudad natal, Logroño, y en Madrid, donde vivió la mayor parte de su vida.


LA CONSTRUCCION DEL ARCO

A partir de Septiembre de 1952, una vez finalizada la tribuna, se comenzó a construir la cimbra que serviría de apoyo para la construcción del Arco. Al tener que montar dicha cimbra sobre los graderíos, que están inclinados, existía cierta dificultad, pero nada insalvable en cualquier caso.

La función de la cimbra no era otra que soportar el peso de los arcos durante su construcción, hasta que éstos, una vez montados, fueran capaces de soportar su propio peso, pudiendo retirar la cimbra.

Además de las cimbras, había que construir una torre metálica en el centro de la tribuna, desde la que se izarían las mitades del Arco para unirlas en su parte más alta. En las siguientes imágenes se ve el montaje tanto de la cimbra como de la torre central.

La cimbra, que como se aprecia en la primera imagen, acaba en forma curva (la forma de la mitad del Arco) tenía una altura máxima de unos 18 metros, y estaba formada por “pisos” de 4 metros de altura, unidos por cruces de San Andrés de madera (perfectamente visibles en las fotos) que tenían el objetivo de dar estabilidad a la construcción provisional. Toda la estructura metálica se aseguraba con tornillos pasantes y tablones en cada “piso”, formando una estructura transitable.

Una vez terminada la cimbra y la torre metálica, se empezaron a llevar a la zona de obra las partes del Arco. El Arco fue transportado en tramos de 6 metros de largo. Se llevaban a la calle Pitxitxi, y desde ahí se izaban hasta la parte superior, donde iban siendo soldadas y conformando la estructura final.
En la fotografía siguiente se observa como la mitad del Arco de la parte derecha ha sido ya terminado (se soldaba en obra cada tramo de 6 metros, de la fotografía anterior, al siguiente), mientras que a la otra mitad aún le falta un último tramo por soldar. También se puede ver como el Arco aún no había sido pintado, es decir, aún tenía un color metálico, y no blanco.

El último paso para que el Arco tomara su forma definitiva, era levantar las dos mitades a su posición, mediante la torre central, y unir las dos mitades en la clave, el punto más alto. Primero se levantó la parte derecha, y después la izquierda. Como se observa en las siguientes imágenes, a medida que se levantaba el Arco, se quitaba la cimbra, pues ya no era necesario soportar el peso del Arco (lo soportaba la torre). Al finalizar este paso, el Arco tendría ya su forma definitiva…















EL LEVANTAMIENTO DEL ARCO

La espectacularidad del levantamiento de ambas mitades del Arco se aprecia claramente en las fotografías, y más si se tiene en cuenta que se trataba de los años 50 y no existían ni los avances ni las grúas que existen hoy en día.

Como se observa en la segunda de las imágenes, a punto de juntarse ya las dos mitades del Arco, éstos se izaban mediante un sistema de poleas. Una vez se colocaron ambas mitades a la altura que correspondía, el siguiente paso era unirlas. La unión se hacía en primera instancia mediante un pasador (en la foto, reproducción del plano original), es decir que era articulada, podía “girar” sobre si misma. Posteriormente esa unión se rigidizó, soldando chapas alrededor, y quedado como hoy en día (segunda foto), donde no se observan los pasadores al estar cubiertos por las chapas soldadas.

Con los arcos ya izados y el tirante trabajando, el siguiente paso era empezar a colgarle el peso al arco a través de sus pendolones (las “cuerdas” que cuelgan del arco) que son barras metálicas de 4 centímetros de diámetro. El peso que había que colgar era la cubierta. Antes de desplazar el Arco se colgó parte del entramado, pero aún no se completó entero, operación que se hizo con el Arco ya en su posición definitiva.

Esto puede parecer un sinsentido, ya que al colocarle más peso al conjunto, costaría más desplazarlo a su posición definitiva, pero la operación estaba bien estudiada, y ese peso adicional ayudaba a dar más estabilidad al conjunto en la operación del movimiento. Y esto compensaba el tener que mover más peso, ya que aumentaba la seguridad.

Una vez se movió el Arco a su posición final, lo único que quedaba por hacer, era acabar la cubierta, y la gran obra de la Tribuna estaría completada…





EL TRASLADO DEL ARCO

El arco se construyó cerca de la fachada, más alejado del terreno de juego, y posteriormente, se trasladó mediante un sistema de raíles a su posición definitiva. El arrastre se hizo mediante cabrestantes movidos a mano con poleas de reenvío, frenando con otros cabrestantes de retención. Los carriles se marcaban cada 5 centímetros, para seguir la operación minuciosamente. La orden de continuar o frenar la daba el director de obra desde el centro del campo.

No hay que olvidar que se trataba de los años 50, y que no existía la tecnología ni los avances de hoy en día, y era una operación que tenía mucha incertidumbre desde el punto de vista técnico, en cuanto a vibraciones o fuerzas dinámicas que podrían generarse.

Finalmente, tras 4 horas y media y 14 metros de desplazamiento, el día 13 de Marzo de 1953 el Arco pasó a descansar en su posición definitiva. Desde ahí contempla a los Leones desde hace ya más de 60 años.

Hasta que acabó la operación, nadie se percató de que era Martes y 13…


LA COLOCACION DEL ARCO

No fue fácil mover el Arco a su posición definitiva, a fin de cuentas se hizo “a mano”, en una operación con incertidumbre, pero que se completó con total éxito. En las siguientes fotografías se ve con algo más de detalle los carriles sobre los que se movió el Arco, operación que se describe aquí.

Una vez movido el Arco, fue anclado a las torres sobre las que iba a poyar, que se pueden ver perfectamente en las dos imágenes anteriores. Torres que no existen ya hoy en día, ya que fueron derribadas en la remodelación del año 1982.

El apoyo sobre las torres del lado Norte (las de las imágenes anteriores) es fijo, mientras que en el lado sur es móvil. Esto quiere decir que el Arco puede “alargarse” ligeramente, principalmente por dilatación por calor. En el siguiente plano se observan los rodillos sobre los que apoya el Arco, y que permiten que este “ruede” sobre ellos.

Con el Arco anclado a su posición definitiva, el último paso era completar la cubierta, que protegiera de la lluvia la tribuna principal del estadio. La cubierta se componía por tableros de Novopán reforzados con marcos de madera. Era una operación relativamente sencilla, al lado de lo complejo que había sido el montaje hasta este punto. En las siguientes fotografías se observa el antes y el después de este último paso.

La obra estaba ya terminada. El 12 de Abril de 1953 pudo ser ya utilizada la tribuna con todas sus localidades, tras más de un año y 3 meses de obras. Todo ello sin necesidad de que el Athletic disputara partidos en otro campo. La tribuna y el Arco permanecieron así casi 30 años, hasta la modificación del año 1982, con motivo de los mundiales de fútbol de los que San Mamés fue sede.

En la última imagen el montaje del póster del Athletic, del año 2003-2004, en el que puede verse la antigua tribuna principal y su evolución a la nueva tribuna.


LA MODIFICACION DE 1982

El proyecto de modificación se llevó a cabo en 1981 por los arquitectos Imanol Abando, Elias Mas y Javier Salazar y fue ejecutado por la constructora Dragados y Construcciones, S. A. El proyecto de remodelación completo consistió en la renovación total de las Tribunas Norte y Sur con su cubierta, el graderío inferior de la Tribuna Este y la sustitución de apoyos del Arco de sustentación de la cubierta de la Tribuna Oeste. Las obras tuvieron un coste total de 450 millones de las antiguas pesetas.

En esta ocasión si se tuvo en consideración la necesidad de mantener el Arco, no queda muy claro si por imposición del Club o si porque así lo consideraron los autores del proyecto. El caso es que se tuvo que pensar una forma de cambiar los apoyos del Arco, es decir, quitar las torres que  rompían el anillo del campo, y apoyar el Arco en otro sitio.

En la imagen anterior se observan las dos torretas, que al ejecutar los fondos que existen hoy en día, hubieran roto claramente la continuidad del estadio. Pero ¿Cómo se levantó el Arco, para tirar las torres y hacer sus nuevos apoyos?

Pues lo cierto es que el Arco nunca se llegó a levantar. La única opción era ejecutar la nueva estructura sobre la que apoyaría el Arco (las ménsulas de “Coca Cola” que cualquiera puede ver en San Mamés) “rodeando” a la antigua. Cuando la parte de la estructura antigua y la nueva trabajaran juntas, el arco apoyaría sobre la nueva, y podría tirarse la vieja.

Así se hizo, y desde la parte trasera de las torres, se ejecutó la nueva estructura, que no es un simple brazo de hormigón que soporta el peso del Arco y de la cubierta que éste sostiene. El brazo de hormigón, o ménsula, más correctamente, está pretensado. Esto quiere decir, que los cables que se ven en la siguiente imagen están tirando hacia abajo. Se les pretensó tirando hacia abajo de ellos, y se les ancló. Sin esa fuerza de tiro de los cables, el peso del Arco y la cubierta vencería, y todo volcaría hacia el campo.

El pretensado es una técnica muy utilizada en puentes, pero no tanto en este tipo de estructuras.

La prueba más palpable y visible por cualquiera, de cómo la ménsula nueva envolvió parte de la antigua, para luego ser esta destruida es la marca que las ménsulas de “Coca Cola” tienen si se las mira desde abajo. Se ven claramente las muescas del hormigón 30 años más antiguo.

Una vez que se estaba seguro que las ménsulas estaban soportando el peso (pasaron meses!), las torres fueron demolidas. Como en el caso de la construcción del Arco, cuando éste fue movido a su posición definitiva, era una operación con cierta incertidumbre, a pesar de estar muy bien estudiada… y una vez más, salió a la perfección. Los apoyos apenas asentaron respecto a su posición previa, y el Arco ha permanecido otros 30 años sobre éstos apoyos, cumpliendo la misma función que los 30 años anteriores: sostener la cubierta de la tribuna principal.
LA CONSTRUCCION DEL ARCO EN LA PRENSA NACIONAL E INTERNACIONAL DE LA EPOCA

Es de las pocas estructuras metálicas del siglo XX o anteriores que fueron publicadas en revistas de técnicas de tirón internacional, junto con el Puente de Bizkaia y pocas estructuras más.

Una de las que ofrecía un reportaje más extenso fue la Revue Internationale des Applications de l’Acier, en su número de enero de 1956, revista publicada en Bruselas. Dedicaba sus primeras 10 páginas a comentar la construcción del Arco, con un reportaje más extenso incluso que las revistas españolas y casi más datos de cálculos que el propio libro sobre cálculo de Arcos que escribió Carlos Fernández Casado en el que dedicaba uno de sus apéndices a los cálculos del Arco de San Mamés específicamente.

También al otro lado del Atlántico se hicieron eco de la construcción del Arco de San Mamés. Así, en el verano de 1956 (Tomo 13, que abarcaba Julio-Septiembre) la revista Steel Construction Digest, de New York, dedicaba dos páginas al Arco. Publicada en inglés, se limitaba a varias datos y un esquema del arco, dedicando más texto a su descripción.

La revista Der Stahlbau, publicada en Berlín y en alemán, dedicó un par de páginas en su número de Julio de 1956 al Arco de San Mamés. Mostraba tan solo algunas fotos y daba una descripción general de la estructura.

También otra revista francesa mencionó la construcción del Arco. Fue una revista de arquitectura, L’architecture d’aujourd’hui, que publicó un artículo con unos esquemas generales del Arco, un par de fotos, y una descripción general.

Ya en España, la Revista Nacional de Arquitectura fue la que más páginas dedicó al Arco de San Mamés. Primero, en el año 1951 publico un especial de 11 páginas, con los proyectos ganadores del concurso que presentó el Athletic.

Posteriormente, esta revista, editada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, dedicó otras 10 páginas para un extenso reportaje escrito por los propios autores del proyecto, describiendo todo el proceso de la génesis, ideas y construcción del Arco de San Mamés. Fue en el número 149 (Mayo de 1954).