¿Por qué investigar en la escuela?

Foto de El Bibliómata bajo licencia CC.


Tres son las actitudes que se pueden tener y enseñar-aprender ante los continuos misterios que nos plantea la vida:
  • Confiar en el azar para dar una explicación sin comprobarla exhaustiva y críticamente.  Esta actitud origina el conocimiento empírico o popular.
  • Aceptar las explicaciones de alguien que nos revele la verdad y confiar con fe en las fuerzas sobrenaturales. El conocimiento que se obtiene es el teológico o religioso.
  • Intentar desvelar el misterio con el esfuerzo de la inteligencia.  Dependiendo de que el esfuerzo no se apoye o sí lo haga en la experimentación tendremos el conocimiento filosófico o el científico.
Investigar es una actitud vital connatural al ser humano y a los animales.

Los niños son grandes investigadores y utilizan una gran parte de su tiempo en investigaciones en las que aplican todo su saber y todas las metodologías de las que disponen.


Foto de Sidi Guariach bajo licencia CC.


Es importante que esta forma de aprender y enseñar, es más, de vivir que es investigar no se pierda en la adolescencia y en la secundaria.  Por el contrario, deberíamos ser conscientes de que estamos en la edad adecuada para que una metodología de investigación organizada y estratégica puede encontrar sitio en las mentes y en las actitudes del alumnado de secundaria.

El papel del profesorado debe ser ayudar a que el alumnado, poco a poco, vaya transitando el camino para progresar en esta tarea compleja pero también motivadora y enriquecedora.

Investigar conlleva ser crítico y autocrítico, analizar los fenómenos naturales y sociales, emitir hipótesis o suposiciones, proponer experimentaciones, trabajar en grupo, etc.  Todos ellos valores de alta calidad para la formación y el desenvolvimiento del ser humano.

Por último, nos parece que investigando se aprende más y mejor, se asumen mejor los conocimientos y se adquieren en un entorno integrado y más rico.

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