Rudyard Kipling, "If"


Voy a seguir una técnica improvisada. Siendo sincera, no he buscado aún información sobre Rudyard Kipling. Sé que es raro embarcarse en una aventura tal, sin tan siquiera saber ni una de las características que el autor emplea en su Literatura, pero prefiero empezar describiendo lo que me sugiere este poema, no lo que debería sugerirme.

 

Se lo he leído a mi madre y a mi hermana, previamente leído por mí, y a las tres nos ha parecido trepidante. No… Quizá esa no sea la palabra. ¿Esperanzador? Podría ser.

 

Humanamente cautivador. Eso es.

 

Si hay algo que me cautive personalmente de la Literatura, sin duda es el reflejo de la psicología de las personas. Es una gran mina de diamantes, pero para poder hablar sobre la especie humana primero se debe conocerla. Quien no la conoce no ha de escribir sobre ella en ninguno de los casos; no creará belleza, sino desabrimiento o escabrosidad. No es recomendable. Yo no soy ninguna experta en temas psíquicos, mucho menos en el bello arte de crear con palabras, pero tengo algo dentro que me lleva a sentir emoción cuando leo determinadas cosas. Esta es una de ellas, sin duda.

Procedamos, pues, a mi análisis de “If”.

En la primera parte del poema Kipling describe a una persona paciente, que se abstiene de los problemas, que cree en sí mismo a pesar de lo que la gente opina. Una persona ajena a lo que en general se piensa, muchas veces por la influencia de otros individuos. Con la cabeza fría, que no se deja embaucar por las emociones, cuando el resto de mortales está exaltado y se deja llevar por los sentimientos. “Si puedes mantener en su lugar tu cabeza, cuando todos a tu alrededor han perdido la suya…”

 

“O si, siendo odiado, no te domina el odio”.

Si hiciera una lista de los versos que han llamado más mi atención en este poema, este sería uno de ellos. Me parece perfecto. Creo que todos alguna vez al sentirnos despreciados por otra persona hemos dejado que ese odio nos hiera y que creemos una especie de armadura contra esa persona detestándola también a ella, puede que para sentirnos menos indefensos. Pero no, Kipling no piensa así. Él cree que podemos dejar a un lado el odio, por mucho que nos duela lo que se llegue a pensar de nosotros.

 

“Y aun así no pareces demasiado bueno ni demasiado sabio”.

Otro de mis versos predilectos. Parecer demasiado bueno les daría la ventaja a los demás para hacerte daño; y por otro lado, si finges saberlo todo, al final te harán daño igualmente. Las personas siempre van a encontrar algo con lo que menoscabarte.

 

“Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo; si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo; si puedes conocer al triunfo y la derrota, y tratar de la misma manera a esos dos impostores.”

Aquí Kipling se refiere a que si eres libre y no dejas que tus sueños (que al fin y al cabo solo te nublan la vista) te dominen, y que si impides que tus ideas sean lo único en lo que crees, y sobre todo, si has caído y te has levantado, simplemente haciéndote fuerte, sin quedarte en la miseria o creer que eres inmune, serás humano.

Incluye una antítesis en estos versos, al presentar tanto el no dejar que los sueños te cieguen como el no obcecarte demasiado en tus objetivos. Ni lo uno ni lo otro. Busca el término medio entre ambos conceptos contrapuestos.

Me parece una gran enseñanza. ¿A quién no le gustaría ser así? Kipling describe la personalidad que todos desearíamos tener, pero que muy pocos, por no decir ninguno, ostenta.

 

“Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho, tergiversada por malhechores para engañar a los necios.”

Alguien firme al que no le importe el qué dirán, porque lo harán para herir, pero que no caerá al escuchar lo que de él dicen. A ese hombre describe el poeta.

“O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida, y agacharte para reconstruirlo con herramientas maltrechas. Si puedes amontonar todo lo que has ganado y arriesgarlo todo a un solo lanzamiento; y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.” 

A pesar de observar la caída de los cimientos que tantos años has tardado en construir, volverás a empezar de cero. Estos son los versos que más me han encandilado, los que más han ahondado en mis sentimientos. Puede que no sea la única a la que le se ha agitado una profunda sensación en su interior, quizá de pesar, porque uno no se ve capaz de afrontar la ardua realidad. Es muy complicado volver a empezar algo cuando ya no existe, algo reducido a cenizas en lo que pusiste todo tu empeño durante tanto tiempo. Es triste el mero hecho de “rehacer”. Y por el contrario, puedes aventurarte, pero si lo pierdes todo, mejor será que luches en silencio. Debes fortalecerte.

 

“Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones, para seguir adelante mucho después de haberlos perdido, y resistir cuando no haya nada en ti salvo la voluntad que te dice: ¡resiste!”

Sé fuerte. Persiste. Intenta. No abandones.

 

Kipling refleja algo prácticamente imposible en un hombre: paciencia, seguridad, integridad, fuerza, persistencia. Al final del poema describe que si no te inmiscuyes demasiado en ciertos temas podrás salir adelante sin problemas, y que si eres humilde y luchas, “Si puedes llenar el inexorable minuto con sesenta segundos de lucha bravía…”, serás un hombre.

Me causa una sensación indescriptible. Como si algo que llevaba mucho tiempo dentro de mí acabara de salir a la luz. La sencillez con la que miraba mi interior y con la que analizaba al resto de seres humanos ha huido para dejar que la fascinación ocupe su lugar. Es muy interesante el hombre, tanto que hasta seducen sus decadencias, o al menos a mí me lo ha parecido al leer este poema.

Realmente es cautivador.


Typography: IF by Rudyard Kipling from George Horne on Vimeo.

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