El robo y las mentiras de los adolescentes

publicado a la‎(s)‎ 23 de mar. de 2009 20:00 por German Chapeta

El Robo Y Las Mentiras De Los Adolescentes

Tengo un sobrino de 15 años que viene de una familia de padres separados. En este momento convive con sus abuelos paternos. Toma las cosas ajenas y dice muchas mentiras. No sé de que forma tratarlo para que no se sienta mal. En la adolescencia, especialmente al comienzo, es frecuente que se presenten comportamientos inadecuados como una expresión que se orienta a construir la identidad, ganar autonomía y consolidar la personalidad del joven. Pero es importante aprender a reconocer cuándo una conducta reviste o no gravedad.

Los adolescentes roban y mienten por muchas razones, para desquitarse de los padres cuando sienten que han sido tratados injustamente, por reacción frente a algún evento que los agreda y también, a su vez, como muestra de agresividad. Lo hacen en muchos casos para ganar aprecio y aprobación de sus compañeros; algunos por rebeldía o para confirmar su oposición a la autoridad. Pero otros expresan con estas conductas inadecuadas una demanda de afecto y atención, así como falta de seguridad en sí mismos o baja autoestima. Algunos recurren a la mentira para evitar los castigos, para ganarse la admiración de los demás o no parecer menos que ellos y evitar así ser rechazados.  Igualmente, el miedo puede inducirlos a actuar de este modo. Además robar puede ser una aventura porque a los adolescentes les fascinan los riesgos. Deciden apropiarse de lo que les gusta, por estar a la moda, hurtan cosas de los supermercados o le extraen objetos a sus compañeros.

La mentira y el robo están asociados a otras conductas como huir de casa, así como también, en otros casos, al uso de drogas o alcohol o al abuso de la sexualidad. La mayoría de las veces un joven que tiene estas actitudes requiere ayuda y comprensión. En realidad la honestidad y el aprecio por la verdad son valores que se forman desde la infancia a través del ejemplo y de las actitudes de los padres y constituyen los pilares básicos del comportamiento del adolescente. Muy seguramente un niño que ha experimentado que en su familia las situaciones cotidianas, los problemas y dificultades se enfrentan de manera franca y sincera, aunque las consecuencias no sean las mejores, tendrá mayores probabilidades de ser un adulto íntegro. Por ejemplo, los niños aprenden de las disculpas o mentiras que utilizan algunos padres para eludir compromisos sociales y lo extienden para evitar las tareas que les son desagradables.

Muchas veces los adultos transmitimos la idea de que lo importante no es ser honesto y veraz, sino parecerlo; con esta actitud estamos diciendo que en algún momento mentir o tomar lo que no nos pertenece es permitido, siempre y cuando no se deje coger. Enseñan que el fin justifica los medios y que si hay una buena causa se pueden violar los principios morales y sociales. Es clave, entonces revisar nuestro comportamiento porque somos modelos, que el niño y, más tarde, el joven imitarán.

Cómo manejarlo

- Cuando lo pille robando o diciendo mentiras, no reaccione de manera violenta, esto sin duda puede agravar las cosas y generar dos actitudes igualmente contraproducentes, que se aísle o que se rebele. Asuma una actitud tranquila y calmada, no entre en pánico.


- Indague por los motivos que lo condujeron a tener esta actitud, recuerde que hay muchas razones por las cuales un adolescente incurre en estos actos, no necesariamente tiene que ser lo peor.


- Pregunte si otras veces lo ha hecho, averige con discreción si en el colegio ha habido incidentes parecidos donde él se ha visto involucrado y conozca sobre las amistades que frecuenta. A veces estos comportamientos son reforzados en el grupo como actitudes de riesgo que les aumenta la imagen frente a los otros.


- Acuda al diálogo pero no lo ponga contra la pared para que diga la verdad. Exprésele algo como que usted espera que él reflexione sobre lo que hizo , y puedan hablar en un momento determinado sobre esto, para tomar algunas medidas, como devolver lo robado, enfrentar la situación con la verdad u ofrecer disculpas a alguien.


- No lo juzgue como mentiroso o ladrón, refiérase específicamente a la acción inadecuada que tuvo y no a él como persona. No lo descubra en público, ni lo amenace, esto aumentará su rebeldía, además de que le genera rabia y resentimiento. Así mismo, evite la ironía y los comentarios de doble sentido.


- Premie o dé reconocimiento a su sobrino cuando diga la verdad o respete las cosas de los demás. No es fácil actuar de esta manera, la mentira por ejemplo trae muchas veces beneficios, como librarlo de un castigo o del desprestigio, por lo tanto decidir decir la verdad a pesar de las consecuencias, es algo que debe expresarse, para que de esta manera aprenda que ser honesto sí es bien visto en la sociedad.


- No lo trate como si fuera un delincuente, esfuércese por no perder la confianza en él y darle la oportunidad de corregir estas conductas, alabe el esfuerzo que hace en este sentido.


- El castigo no debe ser utilizado para evitar o corregir la mentira, porque en la mayoría de las ocasiones, para evitarlo, los niños y los jóvenes terminan por aprender a perfeccionar la calidad de sus mentiras.

*Sicóloga, magíster en Sicología comunitaria.

Publicación eltiempo.com
Sección Educación
Fecha de publicación 30 de septiembre de 1996
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