TEMAS DE REFLEXIÓN


                                         San José de Suaita (Santander del Sur) Colombia - Noviembre de 2007                          (Home) 

 

 

 

   

 

 

  Síndrome de la Guerra del Golfo

o Síndrome de los Balcanes

   

URANIO NATURAL

El uranio es un elemento químico de número atómico 92 (es decir, con 92 protones en el núcleo). Su símbolo es U. Tiene diversos isótopos, incluidos radiactivos empleados para la fabricación de armas nucleares y la producción energética en centrales nucleares. Es una sustancia radiactiva que se presenta de forma natural. Forma parte de las rocas, tierra, aire y el agua y se halla en la naturaleza en forma de minerales, pero nunca como metal. (Wikipedia)  

 

 

 

               INVENTARIO MUNDIAL  DE U.E.

PAIS

TONELADAS

FECHA

Estados Unidos

480.000

2002

Rusia

460.000

1996

Francia

190.000

2001

Reino Unido

30.000

2001

Alemania

16.000

1999

Japón

10.000

2001

China

2.000

2000

Corea del Sur

200

2002

Sudáfrica

73

2001

TOTAL

1.188.273

2002

 

  

PAIS QUE POSEEEN ARSENAL COMPUESTO DE URANIO EMPOBRECIDO*

USA. Reino Unido, Francia, Rusia, Grecia, Turquía,  Israel, Arabia Saudita, Egipto, Kwvait, Pakistán, Tailandia, Irak y Taiwán.

(*) Se cree que la lista llega a 20

  

APLICACIONES MILITARES DEL URANIO EMPOBRECIDO

BLINDAJE DE TANKES (Abrams)

DETONANTES (Bombas de fisión)

MUNICION (Proyectiles de varios calibres)

 

 

PAISES QUE HAN HECHO USO DE URANIO EMPOBRECIDO EN GUERRA

USA  y Reino Unido.

 

 

 

 

 

Uranio Empobrecido

Enemigo silencioso

 

Mas allá de las discusiones y miles de argumentos en favor del uso militar  del uranio empobrecido, existe hoy en día un creciente número de voces que denuncian los efectos perniciosos que su uso a significado, especialmente entre civiles, militares y  delegaciones humanitarias. A continuación nos permitimos reunir en este espacio toda la información disponible sobre el uso del uranio empobrecido y nos comprometemos a ser lo mas imparcial posible en aras de informar sobre este importante debate mundial.

 

 

Uranio empobrecido

El  uranio  empobrecido  es  un  subproducto  derivado  del proceso  de enriquecimiento del uranio (aumento de la concentración de U-235, el isótopo fisible) en la industria de la energía nuclear, por el cual se extrae prácticamente todo el isótopo radiactivo U-234 y alrededor de dos tercios del U-235. Por consiguiente, el uranio empobrecido está compuesto casi en su totalidad por U-238 y su radiactividad es aproximadamente el 60% de la del uranio natural. El uranio empobrecido también puede contener trazas de otros isótopos radiactivos introducidas durante su procesamiento.

 

Características: El uranio empobrecido se comporta, química, física y toxicológicamente de la misma manera que la forma metálica del uranio natural. Las partículas finas de ambos metales se inflaman fácilmente, produciendo óxidos. (ONU. "Uranio y uranio empobrecido". Ficha descriptiva 257 de Enero de 1991)

 

La mayor parte del uranio empobrecido producido se guarda en forma de hexafluoruro de uranio (UF6) en cilindros de acero de 12,7 toneladas de capacidad que se almacenan cerca de las plantas de enriquecimiento. Debido a los riesgos ligados al almacenamiento como UF6, el gobierno estadounidense ha iniciado la transformación de su inventario de UF6 en uranio metálico, más seguro y con aplicaciones potenciales. El almacenamiento de estas ingentes cantidades de uranio empobrecido cuesta dinero mientras que su conversión de UF6 a metal es relativamente económica (entre 15 a 450 millones de dólares). Por ello los gobiernos de los países citados en la tabla fomentan el uso del uranio empobrecido y lo venden como metal a bajo precio. (Wikipedia, la enciclopedia libre, Nov - 2007)

 

 

Aplicaciones

En la industria militar, el uranio empobrecido es apreciado por su alta densidad (19 kg/l) y utilizado como munición antiblindaje, ya que  maximiza la energía cinética en el punto de impacto. Así mismo, se sabe que la industria militar aprovecha las propiedades pirofóricas (Inflama al contacto con el aire alcanzando temperaturas hasta de 600°) y fractura al impacto (Permite mejor penetración en el blindaje) que posee el uranio empobrecido, lo cual  ha generado críticas en el ámbito del derecho internacional humanitario referidas al uso de armas prohibidas. 

 

En la industria civil el uranio empobrecido es utilizado como estabilizador de naves y aeronaves, contrapeso en giroscopios o perforadoras, porcelanas dentales y blindajes antirradiación usados por hospitales y centros de investigación. En el pasado se usó en esmaltes porcelanas y vidrios de color pero fue retirado debido a preocupaciones sobre la salud por contaminación radiactiva, hecho que ha tenido eco en un segmento de la industria aérea a raízde la tragedia Bijlmer. En Estados Unidos, es necesario obtener una licencia para el uso del uranio empobrecido en la industria civil y se exige el compromiso de no desechar o abandonar este material en zonas prohibidas de acuerdo con la directriz 10 CFR- 40.25 de la Comisión de Regulación de Energía Atómica de EUA.

 

 URANIO EMPOBRECIDO Y DERECHO HUMANITARIO.

Corte Internacional de Justicia y armas nucleares

Antes de la vigencia de los protocolos de 1977, el tema de determinar si las normas y principios sobre el uso de armas y protección de la población civil podía ser extendido al uso de armas nucleares, se centró en dos argumentos: (1) Se trataba de armas nuevas y (2) su carácter las hacía diferentes de las demás armas. La primera de estas cuestiones fue inmediatamente contrarestada al considerarse que el derecho y principios relativos al empleo de armas no era limitado a las armas antiguas o consideradas por tratados previos; en tanto que la segunda alcanzó mayor trascendencia y dio origen a la cuestión de si el uso de armas nucleares era un medio legítimo de disuasión y una manifestación de legítima defensa contra un ataque de igual categoría, asunto éste que fue objeto de estudio por la Corte Internacional de Justicia  en 1996.

El 8 de julio de 1996 la Corte Internacional de Justicia dio a conocer su fallo sobre dos opiniones consultivas elevadas ante este tribunal por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asamblea general de la ONU, relacionadas con la legalidad del uso o amenaza de armas nucleares. El 14 de mayo de 1993, la OMS preguntó al alto tribunal sí ¿podía considerarse el empleo de armas nucleares por un Estado en guerra u otro conflicto armado como un incumplimiento de sus obligaciones de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de la OMS?, y un año después (15/12/2004) la Asamblea General de la ONU le solicitaba responder a la pregunta de si ¿Autoriza el derecho internacional en alguna circunstancia la amenaza o el empleo de armas nucleares?. Estas dos consultas estuvieron acompañadas por declaraciones en favor o en contra de los catorce jueces a quienes les correspondió atender el caso y el resultado final como el procedimiento aplicado en él, es hoy en día utilizado en el análisis y crítica de numerosos asuntos de derecho internacional, incluido el uso militar del Uranio empobrecido. El tribunal revisó el tema a la luz del derecho internacional humanitario (Ius in Bello) las reglas que gobiernan el uso de la fuerza (Ius ad Bellum,) el caso Lotus y la doctrina destrucción mutua asegurada.

De acuerdo con el procedimiento para atender opiniones consultivas, el Tribunal se abstuvo de emitir opinión por 11 votos contra tres en relación con el requerimiento presentado por la OMS, el cual estaba ciertamente apoyado por el estudio y preocupaciones de tres ONGs (International Association of Lawyers Against Nuclear Arms, International Physicians for the Prevention of Nuclear War e International Peace Bureau),y solo hubo de referirse a la cuestión sometida a análisis por la Asamblea General, ya que a éste solo le es permitido referirse a consultas elevadas por órganos de la ONU y no por Estados u ONGs. En este sentido, el Tribunal señaló por siete votos contra siete (Empate decidido por el poder de doble voto del presidente)que, "la amenaza o el empleo de armas nucleares sería generalmente contrario a las normas del derecho internacional aplicable en los conflictos armados .... Habida cuenta del actual estado del derecho internacional, así como de los elementos de hecho de que dispone, la Corte no puede llegar, sin embargo, a la conclusión definitiva de que la amenaza o el empleo de armas nucleares es lícito o ilícito en una circunstancia extrema de legítima defensa, en la que esté en juego la supervivencia misma de un Estado" (John H. McNeill)

Según la carta de la ONU, el tribunal dejó en claro la posibilidad de cualquier país de contestar una ataque nuclear con las mismas armas, pero afirmó que este derecho no es ilimitado y que debía seguirse los principios y reglas que dominan el derecho humanitario Así mismo afirmó que el uso de armas nucleares contra un grupo, tal y como lo previene el Art. 2 de la Convención de prevención y castigo del delito de genocidio, puede ser aplicable al caso en estudio, y que lo mismo ocurría tratándose de daños al medio ambiente de acuerdo con los principios y normas aplicables a los conflictos armados y los modos de conducir la guerra. El tribunal también quiso recalcar el hecho que las armas nucleares poseen características especiales que tienen gran poder destructivo, capacidad para generar grandes sufrimientos y la habilidad de causar daños a las generaciones por venir, pero que la práctica enseña que la ilegalidad del uso de ciertas armas no resulta de la ausencia de autorización más que por su prohibición expresa, y que tratándose de armas nucleares, no se encuentra prohibido incluso en los tratados que han negado el uso de cierto tipo de armas de destrucción, aunque advierte que ha existido ciertas declaraciones que en todo caso no constituye derecho aplicable, ya que en la práctica el derecho de disuasión que posee las armas nucleares ha prevalecido entre buena parte de la comunidad internacional.

Debido a la complejidad del tema, las distintas circunstancias a las cuales se podría extender el uso de armas nucleares y los diferentes intereses de varias potencias, la corte finalmente convocó a los estados parte del tratado de no proliferación de armas nucleares a convencerse de la necesidad del desarme nuclear bajo un estricto control.

 

Estatus legal del Uranio empobrecido

Reconocido el hecho que, mientras no exista tratado específico que prohíba el uso militar del uranio empobrecido, su uso solo puede enmarcarse dentro de los límites del derecho internacional humanitario Ius in Bello y las reglas que gobiernan el uso de la fuerza Ius ad Bellum, ejercicio éste que es necesario realizar para presentar las diferentes alternativas interpretativas en este importante tema. Actualmente existe dos grandes posiciones al respecto, de una parte aparece quienes se oponen al uso del uranio empobrecido rechazando los efectos extendidos y perniciosos que sus propiedades químicas y físicas imponen a las personas (combatientes -incluido ilegales- y no combatientes) y al medio ambiente, constituyéndose aparentemente en un crimen de guerra y una clara trasgresión de los principios y normas del derecho internacional; de otra parte encontramos a quienes justifican su uso, según éstos, porque no existe tratado alguno que prohíba el uso del uranio empobrecido como componente del arsenal militar cuando éste es usado como munición antiblindaje o los demás usos arriba mencionados.

Dentro de las leyes y costumbres de la guerra, en las que se incluye los tratados internacionales que gobiernan las operaciones militares, armas y protección de las victimas de guerra, encontramos prohibiciones de uso de venenos (Declaración II, Convención de la Haya de 1899 Art. (s) 54, 55 y 56), el empleo de armas, proyectiles o materiales que causen heridas superfluas (Sección II. Convención de la Haya de 1899, Art. 23 anexo), que causen innecesario sufrimiento (IV Convención de la Haya 1907, Art. 23 anexo de la Convención - Código de Lieber art. 16)) y el uso de proyectiles explosivos o estén cargados de materias fulminantes o inflamables (Convención de San Petersburgo de 1868 – Protocolo III de Ginebra de 1980), normas que, si bien no se refieren directamente al uso del uranio empobrecido, su aplicación podría extenderse a su uso militar, ya que éste puede considerarse en si mismo como material venenoso (diferente del riesgo radiactivo, que es aún mas tóxico si se encuentra contaminado con plutonio), provocan sufrimientos innecesarios (sin mencionar extendidos en el tiempo) y por último, poseen características incendiarias o explosivas.

Así mismo, la costumbre internacional ha impuesto la aplicación de una serie de principios que dominan el derecho guerra, de los cuales previenen a todos aquellas partes que se enfrascan en una guerra, incluso a quienes no hacen parte de la convenciones de Viena y protocolos adicionales, sobre la obligación de las mismas a conducir la guerra bajo principios de humanidad, conciencia pública y las costumbres adoptadas por las naciones civilizadas (Cláusula Martens); exigencia también interpretada de forma amplia como la extensión del derecho humanitario en ausencia de normas internacionales relativas al uso del uranio empobrecido. En este sentido encontramos principios adicionales que orientan la actividad interpretativa y restrictiva del uranio empobrecido, entre los cuales tenemos que el derecho de infligir daño al enemigo no es indeterminado (Art. 22 Convención de la Haya. 1907) así como el uso de los medios o métodos para ello, incluido el daño severo y extendido en el medio ambiente (Principio de necesidad militar. Art. 35. Parágrafo 1 del Protocolo adicional de Ginebra), la obligación de distinguir entre en todo momento entre población civil y combatientes (Principio de distinción. P. I, art. 48), prohibición de ataques indeterminados por no estar dirigidos contra objetivos militares a causa de métodos o medios cuyos efectos no son posible limitar (Principio de proporcionalidad. P. I, art. 51), abstención de lanzar ataques cuando se prevea que se causará pérdidas o daños excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa prevista (Principio de precaución. P. I, art. 57).

De acuerdo con los principios enumerados en el párrafo anterior, podemos afirmar que el uso de uranio empobrecido como parte de un ataque indiscriminado sobre la población civil está prohibido (P I Art. 51-2), no obstante lo prohibido no seria el uso de este material más que la extensión del terror como objetivo principal por el temor a sus efectos sobre la salud, cuestión que no puede definirse hasta tanto se posean estudios concretos y determinantes, los cuales aún se extrañan luego de transcurrido no menos de 15 años de evidencia concreta en hechos concretos como la Guerra de los Balcanes y la Guerra del Golfo, hecho que podría dar al traste con la socorrida justificación del uranio empobrecido como asunto de necesidad militar y de esta forma encausar su prohibición debido a que éste viola el principio de precaución al exceder los daños colaterales a su ventaja militar, más aún si se sabe que la vida promedio del uranio llega a los 4.500 millones de años. De otra parte, respeto de los principios de proporcionalidad y prohibición de sufrimientos innecesarios e injurias superfluas, los cuales podrían ser útiles para establecer la prohibición del uranio empobrecido, nos encontramos ante el argumento de que su uso es principalmente penetrador de blindaje y que si este quiere ser rebatido en tanto su diseño esencial, debe acudirse a expertos científicos para rebatir sus propiedades como arsenal de guerra, con lo cual se generaría las condiciones para su prohibición o no y el eventual juzgamiento por responsabilidad individual a la luz de los Art. (s) 8.2.a.i, ii y iii; 8.2.b.iv, xvii, xviii, xx del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (1998), aplicable tanto en conflictos internacionales como nacionales

Uranio empobrecido como sustancia venenosa

Si consideramos el uranio empobrecido como un elemento venenoso en razón a su comportamiento como metal pesado en el cuerpo humano -aparte del peligro radiactivo-, encontramos que desde épocas muy remotas ha existido una clara voluntad de la humanidad en prohibir este tipo de sustancias. Para los antiguos griegos como para los romanos su uso era condenado por el Ius gentium, pues era de simple criterio común y de valor universal que su uso provocaba graves e inhumanos sufrimientos, y aunque en concreto no era derecho positivo en si mismo y aún menos exigible por no tratarse de acuerdo, si existió una suerte de voluntad general para rechazarlo, tal como ocurrió en el senado romano en al año 130 a.C., en donde quedo establecido el principio que “las guerras se hacían con armas, no con venenos” (armis bella, non venenis geri debere. Es solo hasta 1675 que ocurre el primer acuerdo firmado entre potencias (Francia – Alemania) para condenar el uso de sustancias venenosas, en este caso, bombas cargadas de veneno (Convenio de Estrasburgo).

Desde el punto de vista de la tradición de las leyes sobre la conducción de la guerra, el primer antecedente que se tienen en condenar el uso de sustancias venenosas lo encontramos en la Convención de la Haya del 29 de julio de 1899 en la declaración No. II “Sobre el uso de objetos de difusión de gases asfixiantes o deletéreos” y aunque fue nula su aplicación durante la primera guerra mundial (1914 - 1918), al final de la misma, mediante el tratado de Versalles, los Aliados impusieron a Alemania la prohibición del uso de gases asfixiantes, tóxicos o similares, así como de líquidos y materiales análogos, así como la prohibición de fabricar e importarlas (Artículo 171 del Tratado de Versalles – 28 de junio 1919); Posteriormente, mediante protocolo sobre la prohibición del uso en la guerra, de gases asfixiantes, tóxicos o similares y de medios bacteriológicos (GBC), Ginebra, junio 17 de 1925, se hace nuevamente una declaración de condena al uso de este tipo de armas y se apela a la conciencia universal para extenderlo a todo el mundo civilizado. A la anterior Convención debe sumarse la Convención sobre Armas Químicas (Haya, 13 de enero de 1993) por la cual, aparte del espíritu de rechazo de la anterior convención, se prohíbe cualquier desarrollo, producción, adquisición, almacenamiento, transferencia y empleo de armas químicas, exigiendo a cada Estado Parte que destruya las que posea, así como las instalaciones para su producción, al igual que cualquier arma química que hubiera abandonado en el territorio de otro Estado Parte y se define las armas químicas como:

a) Las sustancias químicas tóxicas o sus precursores, salvo cuando se destinen a fines no prohibidos por la presente Convención, siempre que los tipos y cantidades de que se trate sean compatibles con esos fines.

b) Las municiones o dispositivos destinados de modo expreso a causar la muerte o lesiones mediante las propiedades tóxicas de las sustancias especificadas en el apartado a. que libere el empleo de esas municiones o dispositivos.

c) Cualquier equipo destinado de modo expreso a ser utilizado directamente en relación con el empleo de las municiones o dispositivos especificados en el apartado

En conclusión, el arsenal compuesto de uranio empobrecido no cae dentro de la aplicación de los tratados expuestos ya que, según sus diseñadores, su función principal es de aprovechamiento de energía cinética para penetrar blindajes y, aunque se refieren a los posibles peligros químicos y radiactivos, señalan que son insignificantes o que por lo menos no se tienen probado que causen daños excesivos; por lo tanto no se encuentra regulado por tratado de esta naturaleza.

 

Uranio empobrecido como elemento incendiario y explosivo

Dado que el protocolo III de Ginebra de 1980 no incluyen las municiones concebidas para combinar efectos de penetración, explosión o fragmentación con un efecto incendiario adicional, tales como los proyectiles perforantes de blindaje, los proyectiles explosivos de fragmentación, las bombas explosivas y otras municiones análogas de efectos combinados, en las que el efecto incendiario no esté específicamente concebido para causar quemaduras a las personas, sino para ser utilizado contra objetivos militares tales como vehículos blindados, aeronaves e instalaciones o servicios, queda claramente que el uso de uranio empobrecido está permitido y por tanto no es preciso referirse en esta sede.

 

Uranio empobrecido y medio ambiente

La protección al medio ambiente ha corrido siempre de forma paralela al desarrollo del derecho humanitario tanto en su vertiente consuetudinaria como convencional, aunque debe advertirse que la noción “medio ambiente solo surge hasta la década de los 70. Aquí, nuevamente se advierte que el derecho de las partes en conflicto a elegir los métodos o medios de combate no es ilimitado, el cual fue enunciado por primera vez en 1868 en la Declaración de San Petersburgo, siendo reafirmado en varios tratados de derecho internacional humanitario, en especial por en el artículo 35, apartado 1, del Protocolo adicional I de 1977. Es igualmente importante mencionar el principio de proporcionalidad según el cual se prohíbe la realización de ataques indeterminados por no estar dirigidos contra objetivos militares a causa de métodos o medios cuyos efectos no son posible limitar (P. I, art. 51).

En la Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares u otros fines hostiles (Convención (ENMOD) aprobada en el marco de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1976, quedó claro que se prohíbe la utilización, con fines militares o para otros fines hostiles, de técnicas de modificación ambiental que tengan efectos vastos, duraderos o graves, como medios para producir destrucciones, daños o perjuicios a otro Estado parte (art. 1), y las técnicas que tienen por objeto alterar -mediante la manipulación deliberada de los procesos naturales- la dinámica, la composición o estructura de la Tierra (...) (art. 2). Así mismo, encontramos en el Protocolo I de la Convención de Ginebra 1977, la prohibición de emplear métodos o medios de hacer la guerra que hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural (Art. 35 – 3, s) y que además hayan sido concebidos para causar o de los que quepa prever que causen tales daños al medio ambiente natural, comprometiendo así la salud o la supervivencia de la población (Art. 5 – 1 y 2) -Es importante hacer notar que estos dos artículos no estaban incluidos en la discusión del convenio, ellos fueron producto de la conciencia de protección al medio ambiente surgida en los años 70-.

Igualmente, para la protección del medio ambiente se tiene ciertos principios como el de no contaminación y de quien contamina paga, que aunque hacen parte de declaraciones, constituyen mecanismos auxiliares para su interpretación; en este sentido, el principio No. 6 de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano(Estocolmo, 5 – 16 junio de 1972) establece que debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias y a la liberación de calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio no pueda neutralizarlas, para que no se causen daños graves irreparables a los ecosistemas, además que se apoya la justa lucha de los pueblos de todos lo países contra la contaminación en tanto que el principio No. 16 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y Desarrollo. Río de Janeiro, - 14 junio de 1992) señala el principio que quien contamina debe cargar con los costes de la contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés público y sin distorsionar el comercio ni las inversiones internacionales hecho que puede ser visto como inspiración de la conclusión ambiental emitida por la OMS en el caso de los Balcanes.

En conclusión se afirma, con base en la presentación de los principios y normas aquí relacionadas, lo mismo que desde la opinión consultiva de 1996 de la Corte Internacional de Justicia que, en presencia de nuevas técnicas o medios de combate como es el uso del uranio empobrecido, las normas existentes resultan suficientes y claras aún pese a cuestionarse su aplicación a los conflictos armados internos y aquellos en los cuales un estado parte se encuentre en disputa con otro que no haga parte de tratado arriba mencionado. Sin embargo, esta conclusión no podría hacerse efectiva en términos para cuestionar la posesión de armas nucleares, lo cual sugiere la necesidad de su prohibición taxativa.

 

Uranio empobrecido y No proliferación de armas nucleares

En la actualidad, los pilares básicos de la “No Proliferación de Armas Nucleares" están referidos al tratado de igual nombre el cual entró en vigor en 1970 y ellos son:

1) Solo 5 países (Francia, USA, UK, China y Rusia) tiene armas nucleares (1970) y prometen no utilizar dichas armas contra Estados No Nuclearmente Armados, salvo en respuesta a un ataque nuclear o un ataque con armas convencionales en alianza con un Estado Nuclearmente Armado; los estados que no hacen parte de los países que poseen armas nucleares también se comprometen a no recibir, bajo cualquier condición, armas nucleares u otro artefacto nuclear explosivo; a no fabricar o adquirir este tipo de armas o artefactos; y a no recibir cualquier asistencia en su fabricación (art. 2 TNPN). Sin embargo, estos compromisos no se han incorporado formalmente en el Tratado y los detalles exactos han variado con el tiempo

2) Se insta a todos los Estados Partes en el TNP, los Estados poseedores de armas nucleares y no poseedores de armas nucleares, a celebrar negociaciones de buena fe sobre medidas eficaces relativas a la cesación de la carrera de armamentos nucleares en Una fecha próxima y con el desarme nuclear, y sobre un tratado de desarme general y completo bajo estricto y eficaz control internacional. (Art. 4 TNPN). Sin embargo, dicho precepto es usado indistintamente, tanto por los países poseedores de armas nucleares como los que no lo tienen, afirmando los segundos, sobretodo quienes pertenecen al Movimiento de países No alineados, entre ellos Colombia, al que se trata de una verdadera obligación específica.

3) Se reconoce el derecho de todos los países de uso pacífico de tecnología nuclear pero en condiciones que haga más gravoso el desarrollo de armas nucleares (Art. 4 TNPN). Éste precepto ha sido utilizado por algunos países como la garantía que les asiste para desarrollar programas de enriquecimiento de uranio como energía, aunque develadamente se sepa que se usa para el desarrollo de armas nucleares.

En principio, los países poseedores de armas nucleares imponen, a quienes adhieren a este tratado y aceptan no ser países con arsenal nuclear, conductas restrictivas al uso, fabricación y comercialización de este tipo de armas. Cualquier uso de tecnología nuclear queda bajo inspección de la IAEA y se crean restricciones a materiales nucleares tales como el uranio (Natural, enriquecido y empobrecido), torio y plutonio. Sin embargo, los países con armas nucleares pueden estar fuera de las salvaguardas de la IAEA, o “EURATOM" en su versión frustrada, por razones de seguridad nacional y, como ha dicho la Corte Internacional de Justicia en opinión consultiva de 1996, es lícito su uso tratándose de la aplicación del derecho a la legítima defensa contra un ataque atómico.

 

Practica internacional

Uno de los temas que fueron objeto de estudio en el fallo de Corte Internacional de Justicia para dar respuesta a la consulta sobre el estatus legal del uso o amenaza de armas nucleares en 1996, fue precisamente el consultar la práctica internacional como circunstancia creadora de derecho. A este respecto se discutía si en general, cincuenta años de no uso de armas nucleares constituía una verdadera declaración de su prohibición, ejercicio que fue consultado a la par con otras circunstancias que permitieron concluir que no existe convencimiento que fuera una u otra la verdadera práctica mundial.


El tribunal conceptuó en contra de quienes pretendían la prohibición de armas nucleares que la práctica general ha demostrado que los países han preferido alinearse en favor del poder disuasorio que este tipo de armas contienen y que si bien han existido algunas declaraciones de la ONU por la que se rechaza su utilización y se advierte los peligros, también es cierto que esas resoluciones no han gozado de la aceptación general entre las naciones que componen la ONU, lo cual no constituye opinio juris. Bajo este panorama, es difícil afirmar que el uso militar del uranio empobrecido esté prohibido, más si se sabe que éste ha podido ser usado desde la guerra Árabe -Israelí de 1973. Sin embargo, muchas personas creen que el tribunal con esta apreciación no cubrió el uso de armas con uranio empobrecido ya que no quiso referirse al caso en el que pudiera presentarse represalias por los beligerantes donde hermanos de un mismo país pudieran encontrarse en conflicto y estar usando municiones de uranio empobrecido, además que no se refirió al uso del uranio empobrecido por las potencias que están autorizadas para mantener y controlar material nuclear.

 

Debate ético en torno al uranio empobrecido

En 1996 fue presentada una declaración escrita por la ONU en donde se insta a la comunidad internacional a detener la proliferación de armas de destrucción masiva o de efecto indiscrimando, en particular armas nucleares, napalm, armamento biológico y aquellas que contengan uranio empobrecido. Adicionalmente, la Comisión de derechos humanos de la ONU pasó una resolución en donde determinó las municiones con uranio empobrecido como armas que causan efectos indiscriminados y sufrimientos innecesarios al igual que las armas químicas y biológicas. Sik Yuen, quien fue encargado de preparar el documento para la sub-comisión de promoción y protección de los derechos humanos de la ONU, ha dicho en el 2002 que las armas con uranio empobrecido deben se revisadas bajo las normas del derecho internacional humanitario ya que éstas pueden ser prohibidas de acuerdo con la opinión consultiva del tribunal de Justicia internacional de 1996.

Carla del Ponte, antigua fiscal del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, mencionó que el uso de municiones con uranio empobrecido por la OTAN en Kosovo durante la Guerra de los Balcanes, podría ser investigado como un posible crimen de guerra. Sin embargo, no se tuvo el alcance esperado y su sucesor, con base en el informe de la subcomisión de abogados, ha dicho que al no existir norma que prohíba su uso, no puede concretarse una acusación de este tipo. El ex-fiscal general y ex-Ministro de Justicia de Estados Unidos, Ramsey Clark, señala que "las armas de uranio empobrecido no son armas convencionales. Son altamente tóxicas y radiactivas. Toda Ley Internacional de Guerra intenta limitar la violencia de los combatientes, y prevenir el uso cruel de armas indiscriminadas…. Consecuentemente, el armamento de Uranio Empobrecido viola las leyes internacionales debido a su crueldad inherente y sus imprevisibles y mortíferos efectos, que amenazan a la población civil no sólo ahora, sino durante generaciones."

Cerca de 80 ONGs han solicitado la moratorio de su uso hasta que se tengan resultados concluyentes ya sea para prohibirlo, lo cual requerirá de la voluntad internacional para establecer un convenio, o para autorizar ciertos usos y condiciones. A este propósito se ha unido la Cruz Roja Internacional, entidad encargada de proteger y promover el respeto a los derechos humanos, y amnistía internacional ha llamado la atención de las naciones que han incorporado uranio empobrecido en su arsenal para su desmantelación. El parlamento Europeo por su parte ha repetidamente pasado resoluciones solicitando la moratoria para el uso militar de uranio empobrecido, pero Francia e Inglaterra, miembros de permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, han rechazado este tipo de resoluciones por considerar que su uso no está prohibido además de no existir pruebas que constituyan peligro para la salud de acuerdo con la última declaración de la OMS; entre tanto, solo es digno de mencionar que, Haití ha desechado usar armas nucleares como respuesta a un ataque a su territorio que pudiera enmarcarse dentro del derecho de legítima defensa, y Bélgica, ha proscrito el uso de uranio empobrecido de su arsenal militar en marzo de 2007.

Ante este panorama, el último recurso que queda es apelar a los criterios éticos. De todos es conocido, incluso por los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra, que el uranio “empobrecido”, eufemismo descarado que deja casi intacto todos los peligros que posee cualquier material radiactivo, es incapaz por si solo de diferenciar las diferentes partes en conflicto y que sus efectos tocan tanto a militares, civiles y grupos humanitarios. Desde un punto de vista utilitario, es difícil calcular la ventaja de largo plazo con el gran número de personas enfermas, niños que nacen con problemas genéticos, viviendo con aire, agua, suelos y alimentos contaminados, y animales enfermos, ya que no es posible afirmase que con el uso de armas con uranio empobrecido se logra el mayor beneficio con el menor de los males. El uso de uranio empobrecido solo ha beneficiado a un puñado de naciones que poseen este tipo de armas, lo cual desde el punto de vista de la ética kantiana, esta actitud debería reprocharse ya que no pasará mucho tiempo, más si se continúa afirmando que su uso es legal, cuando los demás países puedan incluir este tipo de sustancia en sus arsenales y comiencen a inflingir daños de los cuales no querrían sufrir las potencias que gozan hoy en día de esta ventaja. Respecto de los derechos fundamentales del hombre, la dignidad humana y autonomía, este tipo de material y su uso militar debería ser complemente rechazado ya que afecta tanto a militares como a civiles, efectos que pueden extenderse por generaciones y a personas que nunca tomaron parte en un conflicto; además de significar un grave peligro para los militares a quienes se les niega el derecho a obtener información y protección durante la campaña militar. Finalmente, este tipo de armamentos no extiende la prosperidad a toda la humanidad, no promueve la solidaridad ni las virtudes sociales, ni tampoco es el único recurso útil para fabricar municiones antiblindaje, es decir, no constituye ninguna necesidad militar.