¿Quieres jugar?

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En un mundo en movimiento,
el que se queda en el mismo lugar retrocede.
 Los adultos que no hemos nacido en la era digital, hemos aprendido a comunicarnos y relacionarnos con las TIC en nuestra adolescencia o adultez.
Muchos pensamos que es inevitable, que hemos perdido la capacidad de relacionarnos cara a cara, que nuestros hijos no valoran las relaciones “reales” ni el aire libre, ni los juegos ni la relación con sus pares. No entendemos que pasen todo el día jugando a la play o conectados a msn. Vemos que el mundo ha cambiado y sentimos nostalgia de la infancia que tuvimos, de los juegos que jugábamos y pensamos que nuestros hijos “han perdido algo” que nos gustaría transmitirles, pero que vemos imposible ya que todo se mueve en torno a las TIC. Pero, ¿esto es realmente así? ¿acaso no estamos asumiendo los cambios?
 
Somos inmigrantes digitales. Como tales, tenemos que asumir que estamos habitando una tierra ajena, que tenemos que adaptarnos y la mejor forma de hacerlo es integrarnos con los nativos digitales: con nuestros hijos.