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  • Antonio Expósito

3. Técnicas de muestreo

 
     Como ya comentamos en la introducción, debemos distinguir claramente entre la población y la muestra, y hasta que no abordemos el tema de la inferencia estadística debemos tener en cuenta que los resultados obtenidos para una muestra son precisamente éso, los resultados de la muestra, no extrapolables al resto de la población.
 
     En muchas ocasiones y por diversos factores no se trabaja con toda la población sino con lo que hemos llamado una muestra, un subconjunto de la población sobre la que se hace el estudio. Entre la causas que justifican el trabajo con muestras podemos establecer las siguientes:
  1. La población es muy numerosa y puede llevar mucho tiempo analizarla a toda o ser excesivamente caro. Pongamos, por ejemplo, los habituales sondeos de intención de voto. Para un periódico resultaría practicamente imposible entrevistar a todo el censo electoral.
  2. La población no está censada o no está controlada. Si realizamos un estudio sobre el peso de las golondrinas, no podemos tener acceso a toda la población ni forma de censarla.
  3. El individo objeto de estudio deja de ser útil tras la obtención de los datos. Supongamos que una empresa dedicada al la fabricación de cascos para motocicletas realiza un control de calidad sobre la resistencia de los cascos fabricados. Se les somete a presión para comprobar su resistencia.
     Ante todo esto, resulta evidente que en muchas ocasiones debemos trabajar con muestras, y que el objeto de nuestro estudio no va a ser el obtener información de esa muestra sino el poder extenderla al resto de la población. La validez de esta inferencia dependerá mucho de la conveniente elección de la muestra.
     Distinguiremos dos tipos de muestreo: el probabilístico y el no probabilístico.

  • El muestreo probabilístico es aquél en el que se puede calcular la probabilidad de extracción de cualquiera de las muestras posibles, y es el único tipo de muestreo que nos permite calcular la probabilidad de error en nuestra inferencia. Este tipo de muestreo es el más aconsejable y el que garantiza la representatividad de las muestras. La elección de los elementos que conforman la muestra se pueder hacer con reposición (el elemento seleccionado se devuelve a la población antes de efectuar la siguiente extracción) o sin reposición (el elemento seleccionado no se devuelve a la población). En poblaciones grandes se pueden considerar idénticos las dos formas de elección ya que la probabilidad de repetir la elección de un elemento es muy pequeña.

  • El muestreo no probabilístico  es aquél en el que no puede calcularse la probabilidad de extracción de una muestra. Dentro de este tipo de muestreo podemos distinguir los siguientes casos:
Muestreo opinático o intencional: En este caso el investigador selecciona la muestra según su criterio intentando que esta sea representativa de la población mediante la inclusión de grupos típicos.En sondeos preelectorales es frecuente realizar el estudio en zonas que por resultados anteriores marcaron tendencias de voto.
Muestreo casual o incidental: El investigador selecciona la muestra directamente sin seguir ningún tipo de criterio, teniendo en consideración el fácil acceso a la misma. Por ejemplo, el profesor que para realizar un estudio utiliza a sus propios alumnos/as.
Muestreo de juicio: En este caso se selecciona a individuos que tienen un conocimiento profundo del tema de estudio y por tanto se considra que la información aportada por estos individuos es vital para la toma de decisiones.