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  • Antonio Expósito

2.1. Finalidad


VARIABLE OBJETO DE ESTUDIO
 
Como paso previo a la construcción de un cuestionario es necesario tener muy claro cual va a ser su objetivo; es decir, qué es lo que se quiere se va a medir, a quién se quiere medir y para qué se quiere medir.
 
Aunque pueda ser trivial el señalar la importancia de lo que se quiere medir, si la variable de estudio es física, como la altura o la edad, al ser variables que están muy claras para todo el mundo y todos saben cómo medirlas esto podría ser cierto. Pero al medir otras variables de tipo psicológico o de opinión, que no son observables directamente debemos definir muy claramente la variable de estudio.
 
Por ejemplo, si queremos realizar una pruba para medir la agresividad en los adolescentes, em primer lugar debemos definir qué entendemos por agresividad.
 
Si la variable está bien definida será más fácil determinar cuales son las conductas representativas del mismo y, a partir de ellas, especificar el contenido del cuestionario.
 
POBLACIÓN A LA QUE VA DIRIGIDO
 
Otro aspecto importante en la redacción y confección de cuestionario es delimitar la población a la que va dirigido. Esto influirá en el contenido de las preguntas, la redacción de éstas, la longitud del cuestionario y las instrucciones de aplicación.
 
Por ejemplo, si queremos diseñar un sondeo para conocer la opinión sobre el uso de la energía nuclear, el cuestionario será distinto si se va a aplicar a la población en general o si se le va a aplicar a expertos en energías. También lo cuestionarios será distintos si se aplica a población adulta o infantil, ...
 
UTILIZACIÓN PREVISTA
 
Además de tener en cuenta a qué población irá dirigido nuestro cuestionario debemos tener en cuenta qué utilización se le va a dar; es decir, para qué se va a utilizar; qué decisiones se van a tomar a partir de los resultados que obtengamos.
 
Por ejemplo, no es lo mismo construir un cuestionario para detectar niños superdotados que para detectar niños deficientes. En el primer caso las preguntas deberían ser difíciles en su mayoría, para que sólo puedan se contestadas por los niños más inteligentes; mientras que en el segundo caso, las preguntas deben ser fáciles, de mamera que sólo respondan de manera incorrectas aquellos niños que presenten dificultades.