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Que es la Filosofia ?

Qué es la filosofía.

Con carácter general, puede decirse que la filosofía es una rama del conocimiento humano, que se caracteriza por estar integrada por un conjunto incorporal de ideas y concepciones, adquirido en forma altamente ajena a la percepción por medio de los sentidos, y que versan sobre cuestiones directamente referidas al hombre como ser, como sujeto inteligente, como especie esencialmente social. La filosofía analiza el lugar que el hombre ocupa en el universo y la naturaleza, los instrumentos, procesos y objetos de su pensamiento, los valores a que debe atenerse en su relación con otros hombres y con la sociedad humana.

Es un conocimiento adquirido con un alto grado de independencia respecto de las experiencias conocidas mediante los sentidos; porque si bien es ineludible que en su desarrollo esas experiencias constituyen un marco ineludible, el factor principal para la generación del conocimiento filosófico lo constituyen los procesos mismos del pensamiento, del razonamiento, de la reflexión crítica; y de modo muy especial, la contrastación de los argumentos y conceptos de diverso tipo, en la procura de encontrar aquellos que resulten como verdaderos o acertados.

La palabra filosofía está compuesta de las raíces originarias del griego antiguo phylos y sophia. Phylos es equivalente a afinidad, interés por algo; sophia tiene en el griego antiguo un significado referido a la posesión del conocimiento de aquello más esencial e importante, a lo que es la sabiduría que distingue al más sabio.

La definición del concepto de filosofía como “amor por la sabiduría” que suele expresarse, debe matizarse por lo tanto en el sentido de que no se trata de un “amor” en sentido emocional, sino de un aprecio de profundo sentido intelectual, originado en la conciencia de que el contenido del conocimiento que se procura alcanzar es altamente valioso. No se trata tampoco de una sabiduría caracterizada por la vastedad cuantitativa que abarque, ni destacada por un sentido enciclopédico; sino por su rasgo cualitativo de referirse a aquellos asuntos más trascendentales entre las cuestiones humanas.

Pero, si el contenido de los conocimientos filosóficos reviste ese carácter que lleva a colocarlo en la cúspide del conocimiento humano, no menos importante y valorable en torno a la filosofía es todo lo relativo a sus métodos para adquirir ese conocimiento; en cuanto ellos consisten en emplear al máximo las capacidades intelectivas del hombre, el razonamiento y la reflexión, y especialmente en comprender y desarrollar el mecanismo por el cual el instrumento del razonamiento inteligente ha de conducir a conclusiones correctas, o sea la lógica.

De esta manera, el estudio del conocimiento filosófico no solamente constituye un objetivo en sí mismo; sino que representa asimismo un proceso de aprendizaje de la metodología del razonamiento correcto, de los mecanismos para pensar y para llegar a conclusiones acertadas en relación a casi todas las principales cuestiones y situaciones de la vida humana.



Los principios del razonamiento.

La adquisicón del conocimiento filosófico por medio de los procesos mismos del pensamiento y del razonamiento, determina que se haga necesario examinar anque sea brevemente algunos principios que constituyen el instrumento de ese raciocinio.

Uno de los procedimientos principales del razonamiento, lo constituye la analogía; mediante la cual se examinan dos objetos del pensamiento para evidenciar sus caracteres coincidentes, procediendo a una comparación de la cual sea posible extraer conclusiones tanto en base a esos factores comunes como a partir de los diferenciales. También se expresa diciendo que la analogía permite atribuir iguales predicados a distintos objetos que tienen elementos coincidentes que así ; lo justifican. La analogía, por definición no trata de elementos idénticos, sino primariamente distintos, pero que tienen algunos componentes comunes o equivalentes.

Los principales principios que se aplican en relación a los procesos del razonamiento, son:

  • El principio de no contradicción, que se enuncia expresando que algo no puede ser y no ser al mismo tiempo, y que es la base de la lógica de Aristóteles. También se expresa indicando que si una proposición es verdadera, su opuesta ha de ser falsa; o que de dos proposiciones contradictorias no pueden ser ambas verdaderas o ambas falsas.

  • El principio de identidad, que se refiere a la condición propia de cada objeto, y su permanencia como igual a sí misma; y como una unidad del ser a pesar de su diversidad .

  • El principio de tercero excluído, que se enuncia en cuanto no existe una tercera posibilidad, respecto de que algo sea falso o verdadero.



Las cuestiones filosóficas.

Puede decirse que, en sentido general, el objeto principal del conocimiento filosófico consiste en inquirir la razón y el fundamento de todo aquello que se presenta como de índole esencial para la vida humana y la naturaleza. Especialmente, implica cuestionar muchos conceptos que se dan por sabidos, por supuestos y por verdaderos a partir de una percepción sensorial o primaria; en una actitud que busca esclarecer si verdaderamente son como se presentan, y cuál es el sentido de su propia existencia, en un intento de alcanzar a comprender intelectualmente el significado más profundo de todas las cosas.

Cabe preguntarse por los motivos que impulsan al hombre a interrogarse acerca de la razón y el fundamento primero y esencial del mundo en que vive, y de sí mismo. Platón y también Aristóteles, postularon que ello se debe a la capacidad de asombro, de admiración y de extrañeza que siente el hombre ante la realidad que lo rodea, y ante la conciencia de sí mismo y de algunas circunstancias que lo afectan; que le suscitan un insaciable deseo de saber más.

También es frecuente mencionar como uno de los motivos que impulsan a filosofar, en el sentido de buscar una comprensión íntima y convincente para uno mismo, acerca de cuestiones que nos resultan trascendentales, el enfrentar en la vida ciertas situaciones que resultan claves, o situaciones límite para las facultades humanas, y que a menudo implican la necesidad ineludible de tomar decisiones de gran importancia:

    • la muerte

    • el sufrimiento

    • el sentimiento de culpa

    • la incomunicación

    • la soledad

    • la decepción

    • la duda

    • el amor


Abocado a tratar de descubrir la razón de ser esencial de las cosas, la primera cuestión que se suscita al pensamiento filosófico es la del hombre mismo y su realidad: qué es el hombre, cuál es su origen, cuál la razón de su existencia como género y como individuo. Si tiene un alma y en tal caso en qué consiste y cuáles son sus relaciones con su cuerpo; si es simple o compuesta, si es material o inmaterial, si se extingue con la vida del cuerpo o es inmortal o por lo menos permanece luego de la muerte corporal, cuáles son sus propiedades.

Una similar categoría de interrogantes surgen en relación al mundo en que el hombre habita: cuál es su origen, por qué existe, en qué consiste en definitiva, es eterno o tuvo un principio y puede tener un final, es todo él viviente o no, en qué consisten la materia y la vida, qué razón justifica lo que se presenta al hombre como la existencia de leyes naturales y armónicas que parecen regirlo. De todo ello emana inmediatamente la interrogante de si lo que aparece al hombre como un orden universal y armónico, por lo menos comprensible para él en muchos aspectos de su funcionamiento - la ciencia - obedece a algún plan general, es obra de alguna inteligencia tan superior y poderosa como para haber sido capaz de establecer ese orden; si esa inteligencia tiene una esencia divina o es parte de la naturaleza misma.

Frente a la indudable vastedad que la sola enunciación de estas interrogantes representa, surge necesariamente la de si el hombre es capaz de conocer realmente toda la realidad, y de conocerla en su verdad total; si es capaz de conocer no solamente la realidad que le circunda, sino si es capaz de alcanzar un conocimiento verdadero de sí mismo. Qué valor de verdad pueden esos mismos “conocimientos” que emanan de sus reflexiones filosóficas. En qué consiste y cómo funciona su propia capacidad de razonar.

En tal sentido, puede decirse que hay dos temas que constituyen el centro de las cuestiones filosóficas: el llamado problema del ser, y el llamado problema del conocimiento.

El problema del ser es encarado desde el punto de vista filosófico en diversos enfoques. Puede suscitarse, primeramente, si se trata del “ser” en un sentido existencial; en cuanto a responder a la interrogante de qué significa el “ser”. No es ajena a esta forma de considerar este problema la cuestión no ya filosófica sino filológica - que sobre todo se planteara en la Edad Media - de traducir al latín los términos idiomáticos con que en el griego antiguo se expresaba la idea de “ser”.

Para muchos filósofos antiguos, el problema del ser fue enunciado en términos de tratar de establecer si la condición existencial solamente puede darse en relación a algo concreto; o si cabe sostener que existe respecto de algo más gener al que una sustancia determinada. El otro enfoque del problema del ser, se dirige a tratar de esclarecer las ideas en torno a la existencia de un “ser” esencial o fundamental, un ente respecto del cual están relacionados todos los demás objeto que “son”.

El problema del ser fue identificado por Aristóteles como un tema fundamental del conocimiento filosófico, al punto que lo designó como “la filosofía primera”. La rama de la filosofía que centra su objeto en el problema del ser, es la ontología.


El problema del conocimiento tiene en sentido filosófico el contenido de examinar si el conocimiento es posible - en el sentido de si lo que se conoce por medio de los sentidos o el raciocinio es real y verdadero - los fundamentos, y las formas del conocimiento.

  • En tal sentido, se hace referencia a la fenomenología del conocimiento, cuyo objeto es el estudio descriptivo del fenómeno del conocimiento, del proceso por el cual se conoce; pero no en un sentido material sino en sus aspectos más abstractos, tales como qué significa que algo sea objeto de conocimiento, o ser el sujeto que accede al conocimiento y también en qué consiste que el sujeto llegue a conocer el objeto de su conocimiento, sobre todo cuando se trata del conocimiento de las ideas.

  • El tema de la posibilidad del conocimiento suscita por una parte la corriente del pensamiento filosófico del escepticismo según la cual el verdadero conocimiento no es posible; y por otra la corriente del pensamiento filosófico del dogmatismo para la cual el conocimiento no solamente es posible, sino que los objetos de la realidad son conocidos tal como ellos son.

  • En cuanto a los fundamentos del conocimiento existe por un lado la corriente del empirismimo que sitúa esos fundamentos sea en la realidad sensible o en la realidad inteligible; y por otro lado la corriente del racionalismo, que considera predominante la razón como fundamento del conocimiento.

  • Respecto de las formas del conocimiento las posiciones filosóficas se reparten en torno a aquellas que dan predominio a la intuición y las que ponen el acento en la percepción sensorial; así como también se hace referencia a formas del conocimiento de carácter sintético o analítico.

El problema del conocimiento constituye el objeto de aquella rama de la filosofía que se designa como gnoseología o epistemología.


En base al objeto de su estudio, existen asimismo otras ramas de la filosofía, de las cuales cabe mencionar:

  • La lógica, denominación que se origina en la expresión griega logos = pensamiento; precisamente porque su objeto es el análisis de las reglas que gobiernan los propios procesos del pensamiento humano, y determinan la verdad o inexactitud de los razonamientos. La lógica se plantea la cuestión de si la verdad del razonamiento es alcanzable para el hombre; y estudia las leyes que rigen los procesos del pensamiento considerados objetivamente, en sí mismos y con prescindencia de sus contenidos concretos, así como los métodos que han de aplicarse al razonamiento y la reflexión para lograr un sistema de raciocinio que conduzca a resultados certeros o verdaderos.

    Desarrollada a partir del estudio de los procesos del razonamiento y el cálculo matemático, evolucionó hacia el intento de descubrir las reglas adecuadas para todo tipo de razonamiento, siendo calificada por algunos como “el arte de pensar bien”. A partir de los desarrollos de Aristóteles, se ha hablado de la lógica formal, enfatizando que su objeto no es el contenido sino la forma de los pensamientos; aunque modernamente otros filósofos (Kant) han sustentado que la forma del pensamiento está vinculada con su contenido.

    Tal vez sea la lógica la rama de la filosofía que haya tenido un mayor desarrollo innovador en los tiempos modernos; frente a otras ramas en que ya desde la antigüedad y en la Edad Media podría decirse que casi fueron agotadas todas las variantes del posicionamiento, la argumentación y la innovación doctrinaria. En tal sentido, sin duda la contribución más importante al progreso del conocimiento lógico la constituye el aporte de George Boole acerca de la llamada lógica de las proposiciones veritativas, fundamento filosófico del álgebra booleana sobre la cual reposa la tecnología de la informática.

    No debe confundirse la lógica como rama de la filosofía que apunta a obtener conocimientos de validez universal en cuanto método de raciocinio correcto, con ciertas construcciones que en realidad - aunque postulan lo que presentan como procesos de raciocinio - no cumplen lo que un autor ha señalado como requisito constitutivo de todo sistema lógico, de “hacerse cargo de sí mismo” en cuanto no procure obtener un fundamento externo a su propio sistema.

    Se trata, en realidad, no de sistemas lógicos sino de verdaderas doctrinas o ideologías sobre la lógica, de las cuales la dialéctica de Hegel, utilizada como fundamento de la doctrina del marxismo, es la más característica. Lo propio ocurre con algunos otros desarrollos propios de determinadas disciplinas, tales como algunos referidos a la materia jurídica y el proceso racional de aplicación de las leyes por parte de los tribunales.

  • La ética, cuyo objeto es el estudio valorativo de las conductas humanas, especialmente a partir de la enunciación por Aristóteles del concepto de la virtud. La ética se ocupa del accionar humano, frente a sí mismo y a sus semejantes. Examina las cuestiones relativas a su libertad, su albedrío, de su valoración moral y de las responsabilidades frente a las consecuencias de la propia conducta, ya sea para sí mismo como para los otros hombres. Busca alcanzar, definir y distinguir los conceptos del bien y del mal, de la virtud y del vicio, de la justicia y la injusticia.

  • La axiología también denominada “Teoría de los valores”, por cuanto tiene por contenido la evaluación reflexiva de los objetos de valor, considerando más que los objetos físicos los relativos al ser humano y las entidades sociales y políticas y tanto los valores positivos como los negativos (o desvalores); y de un modo más específico su escalonamiento jerárquico, así como establecer pautas para resolver las cuestiones que se suscitan en caso de conflicto entre valores.

  • La estética cuyo problema fundamental sería el de desentrañar la naturaleza del arte en su esencia y significación, la esencia de lo bello, el problema de definir y valorar la belleza; aunque también existen concepciones para las que el contenido de la estética como rama de la filosofía sería el conocimiento de las leyes de la sensibilidad, en equivalencia con el de la lógica respecto del razonamiento.

  • La teodicea, cuyo contenido son interrogantes de contenido religioso: la existencia de un orden y de fuerzas sobrenaturales, ajenas a las leyes físicas y a la voluntad humana. Analiza si existe una voluntad suprema - que para el cristianismo es Dios, pero en otras religiones tiene divinidades equivalentes, politeístas como en la época en que los griegos suscitaron estas preocupaciones, o monoteístas - ordenadora del universo real; y cómo puede el hombre conocerla, comprenderla y relacionarse con ella.

  • La teología, que corresponde a los desarrollos filosóficos fundados en las concepciones religiosas; y que apuntan a establecer los conceptos que se consideran verdaderos en materia religiosa, a partir de la aplicación del método filosófico. Tiene en común con la teodicea la preocupación por los temas religiosos, pero la teología se dedica especialmente a dilucidar el conocimiento religioso tenido como auténtico, y las leyes de origen divino

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