Pólogo

Las condiciones del planeta están cambiando. Hay quienes ya están percibiendo el impacto: la ola de calor e incendios descontrolados en Rusia en los dos últimos años; las inundaciones devastadoras en Pakistán y Australia; los tornados en Estados Unidos; los deslizamientos de tierra en Brasil o la sequía en China. Otros están preocupados por los impactos que están por venir: los agricultores de té de las tierras altas de Kenia se están encontrando con casos de malaria que no se daban hace tan solo cinco años; los de cacao de Ghana se preguntan cómo afectarán los cambios en las lluvias a sus delicadas cosechas y los cultivadores de arroz de Vietnam están cada vez más preocupados por la subida del nivel del mar.

El mundo entero está empezando a admitir que, sean cuales sean las medidas que se adopten para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero, es necesario actuar para estar preparados ante los probables impactos de un aumento de la variabilidad climática y un empeoramiento del cambio climático. Los gobiernos cada vez son más conscientes de la necesidad de tomar decisiones políticas estrictas hoy para un mundo al que puede que tengan que hacer frente dentro de 20, 30 o 40 años; unas decisiones que tengan en cuenta la magnitud, el ritmo y la complejidad de los riesgos que presenta el cambio climático.

Esta edición de Recursos Mundiales va dirigida a los gobiernos que están tomando estas difíciles decisiones. El informe se basa en una extensa investigación y en consultas planteadas a expertos de más de 30 países. Dicha investigación está disponible en la página web del Informe de Recursos Mundiales (WRR), www.worldresourcesreport.org y en la de nuestro editor en español.

Este informe identifica cinco elementos críticos que reforzarán significativamente la capacidad de los gobiernos para tomar decisiones de adaptación eficaces:

  1. Una participación ciudadana temprana y continua en la cuestión del cambio climático, para garantizar que la población comprenda los riesgos, entienda las decisiones políticas y pueda opinar sobre cómo se llevan a cabo y gestionan.
  2. Una información fácilmente accesible, como por ejemplo datos meteorológicos geográficamente relevantes, que pueda compartirse con aquellos afectados y utilizarse eficazmente para tomar decisiones bien fundamentadas para periodos de tiempo variables.
  3. Un diseño institucional que permita a los gobiernos coordinar a agencias y grupos de interés a escala local, subnacional, regional e internacional, así como dar prioridad a los riesgos climáticos en los procesos de planificación y creación de políticas.
  4. Unos recursos –financieros, humanos, ecológicos y sociales- a todos los niveles y a largo plazo.
  5. Unas herramientas que ayuden a los gobiernos a evaluar los riesgos y vulnerabilidades climáticas y a elegir entre distintas opciones políticas. Algunas, como la cartografía de riesgos, ya están en funcionamiento, pero deben modificarse para respaldar los planes de adaptación y desarrollo de políticas, y se deben crear otras para afrontar los desafíos e incertidumbres que nos esperan en el futuro.

Algunos países ya están dando un impresionante primer paso, ocupándose de estos elementos y responsabilizándose de los riesgos climáticos. Otros, sin embargo, están tan sólo empezando a comprender la magnitud del desafío, aunque ya están gestionando las necesidades más urgentes de energía, empleo, educación y asistencia sanitaria.

Esperamos que este informe pueda servir de guía a las autoridades responsables de países de todo el mundo, especialmente de aquellos en vías de desarrollo, a medida que empiecen a hacer frente a los riesgos que supone el cambio climático. Pese a que ningún país se libra de este fenómeno, sabemos que no todos los países se verán afectados de la misma forma o en la misma medida: algunos son vulnerables simplemente por su situación geográfica, mientras que otros tendrán que lidiar con el cambio climático además de tener que hacer frente a una fragilidad social y económica con la que ya cuentan.

Los países en vías de desarrollo se llevarán la peor parte del cambio climático y sus costes, y los pobres serán quienes sufrirán sus efectos antes y con mayor intensidad. Las economías de estos países dependen en gran medida de sectores como la agricultura y la silvicultura, los más susceptibles a estas transformaciones.

El cambio climático pondrá a prueba la capacidad de gobierno de las autoridades como nunca antes nada lo ha hecho. Los responsables de desarrollar las políticas se enfrentarán a algunos dilemas al tomar sus decisiones – se debatirán entre la urgencia de los problemas de hoy y la necesidad de prepararse para riesgos futuros. Sin embargo, será la forma en que los gobiernos y sociedades tomen estas decisiones lo que definirá cómo se adaptan al cambio climático, y lo que dará forma al mundo en el que vivirán y prosperarán nuestros hijos y nietos.

Helen Clark

Administradora

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Achim Steiner

Director Ejecutivo

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

Robert B. Zoellick

Presidente

Banco Mundial

Jonathan Lash

Presidente

Instituto de Recursos Mundiales (WRI)